Archivo de la categoría ‘gestos’

Análisis no verbal: el momento más sentido de Joe Biden en su primer discurso como presidente

Joe Biden ya es presidente de los Estados Unidos y todas las miradas estaban puestas en su primer discurso tras la toma oficial del cargo. Toda una declaración de intenciones verbales y no verbales.

No es ningún descubrimiento que Biden es la antítesis de Trump, también esto se evidencia en su lenguaje corporal.

Biden tiene un estilo de comunicación emocional más inexpresivo en el rostro, es complicado captarle alguna fuga de expresión, al contrario que ocurre con Trump, o el hombre de las mil caras por minuto, quien, independientemente del contenido del mensaje, nos regalaba a los analistas de comunicación grandes oportunidades para registrar los interesantes contenidos que nos ofrece una intensa conducta no verbal.

Esa alta actividad que es capaz de movilizar a la masa, de conmover, de apasionar, puede resultar un arma muy poderosa de influencia, pero no es la única. Joe Biden no tiene esa habilidad, su lenguaje corporal no es capaz de asaltar los afectos del espectador, no mueve, pero sí conmueve.

El gesto que más utiliza en su intervención es el de los brazos abiertos, se trata de un abrazo simbólico, el típico que se utiliza en el contexto religioso en un intento por llegar y acoger a todos sus fieles allí presentes. Palabras y gestos que envuelven y contienen, esa es su misión.

Un objetivo no verbal coherente con su alegato, que puede resumirse en dos conceptos: unidad y conciliación, las palabras que pronuncia con mayor sentimiento y movimiento, y eso es justo lo que proyecta su cuerpo, un rol moderador.

También cabe destacar su expresión facial cuando habla de la “guerra” interna del país, un momento efímero en el que se detecta una emoción de dolor e introspección, cerrando los ojos con fuerza, sintiendo realmente la angustia.

Biden consigue transmitir paz y sosiego, logra que empaticemos y es capaz de sentir y contagiar su más insistente propósito: “Tenemos que bajar la temperatura“.

 

Kamala Harris: no es lo que dice, sino cómo lo dice

Kamala Harris, en principio, la nueva Vicepresidenta de los EE.UU ofrece el toque emocional a la victoria del partido Demócrata, su sonrisa es sincera, expresión profunda de alegría y euforia, el brillo en su mirada es notable y las palabras escogidas hacen constante referencia a un discurso profundo y sentimental.

Foto: Reuters

Foto: Reuters

Habla de tiempos difíciles por la pandemia: dolor, preocupación, dificultades; pero también de esperanza, valentía y generosidad.

Ella sabe perfectamente manejar los tiempos en el habla, los silencios. Enfatiza con su voz, cuerpo y rostro las palabras impactantes a las que quiere dar protagonismo, acompaña este hecho con miradas directas a cámara y a los asistentes, todo ello conducido con firmes gestos definidos con sus manos.

La comunicación no verbal de Kamala Harris es potente y muy carismática.

Muy inteligente la estrategia del uso del sufrimiento personal de Biden (aludiendo de forma velada a la superación de la muerte de sus familiares en trágicas circunstancias) para ejemplificar su capacidad para sanar las heridas de la nación y superar conflictos complicados como en el que nos encontramos.

Pone acento en el amor de Biden como padre y esposo y recuerda también a su propia familia, y a su dura historia de superación, remarcando el papel de la mujer migrante, de nuevo desprendiendo un mensaje de emoción y optimismo.

Da paso a un Joe Biden más racional y comedido, con un estilo de comunicación muy diferente al de Harris.

Es mucho más inexpresivo tanto en el rostro como en el movimiento corporal y las palabras escogidas, teñidas por un tono monótono, tienen una intención más lógica y política, en el que resalta la humildad y la proyección de equidad, inclusión y unión como núcleo de su comparecencia (consciente de la polarización de la ciudadanía).

Sí, también habla de su familia y de sus sensaciones internas pero no logra conectar con el espectador. Kamala atraviesa la pantalla, empatizas con ella, te contagia de su entusiasmo, algo que no consigue Biden a pesar de las sonrisas que intente ejecutar o de los términos emocionales impostados en su oratoria.

Creo que la personalidad y comunicación de Kamala Harris eclipsarán desde su segundo puesto al Presidente Joe Biden.

El intenso rechazo y desprecio de Casado a Abascal en la moción de censura #ComunicacionNoVerbal

El discurso de Pablo Casado era uno de los más esperados en la moción de censura iniciada por Vox. Después de sus palabras ya no cabe duda sobre su posición, lo que no sé si se esperaban en las quinielas eran las palabras tan brutales que le ha dirigido directamente a Santiago Abascal, y éstas han estado acompañadas por un lenguaje corporal igual de recio e intenso.

Fotografía EFE / Mariscal

Fotografía EFE / Mariscal

A los pocos minutos de iniciar su turno en el atril ya ha dibujado en su rostro dos emociones muy significativas y elocuentes hacia el líder de Vox: asco y desprecio. Descritas con el pliegue nasolabial mientras se dirigía a él y por la elevación unilateral de las comisuras labiales.

Dos gestos que significan un profundo rechazo y superioridad moral e intelectual hacia a quien va destinado. No solo ha expresado estas emociones en este momento, a continuación las repitió una decena de veces, siempre enfocadas en Abascal.

Su tono ha sido bronco y vehemente, utilizando silencios para enfatizar sus duras palabras, las pronunciaba con convicción, sintiendo cada una de ellas y se hacía palpable que se regodeaba en su crítica, paladeaba cada reproche.

El momento no verbal más intenso ha sido cuando planteaba si Abascal estaría capacitado para gobernar, autoresponde de forma muy dura y tajante: “La respuesta es NO”.

Ese NO retumbó pausado pero con voz muy alta en la cámara, con mirada directa al líder de Vox y acompañado de un silencio antes y después de ese “NO”. Sin duda la palabra protagonista de toda su intervención.

Otro momento interesante se produce cuando Casado le reprocha que esta moción de censura solo reforzará a Sánchez, en ese mismo instante la cámara se centra en Pedro Sánchez, a quien se le puede intuir una sonrisa bajo la mascarilla que intenta ocultar cabizbajo pero que a su vez no puede evitar, parece que reconociendo y disfrutando la negación de Casado.

La ‘aplausitis’ toma protagonismo en la política española

La bienvenida triunfal a Pedro Sánchez tras el pacto de Bruselas ha estado protagonizada por un pasillo con sonoros vítores, aplausos y miradas de complicidad por parte de sus Ministros. Una reacción llamativa, y hasta ahora poco habitual, en la imagen política de nuestro país.

Pero es que la escena no es aislada y el aplauso intenso e interminable se volvió a repetir ayer, justo antes de comenzar la sesión de control al Gobierno en la entrada de Sánchez al hemiciclo.

Existe una expresión, en el lenguaje coloquial de los cofrades y apasionados de la Semana Santa, conocida como ‘aplausitis petalae‘, no logro averiguar la procedencia del término (espero que alguien me pueda iluminar), pero se utiliza para definir en las procesiones al comportamiento de algunos de los asistentes que recrean un ambiente folclórico cuando no toca, escandaloso, distorsionado y exagerado, en el que se grita, se hacen aspavientos y se aplaude de forma ferviente ante el paso religioso, una moda que nada gusta a los creyentes más puristas, quienes mantienen una actitud humilde, con recogimiento y respeto.

El contexto es bien diferente, pero tras lo sucedido en nuestro país y en el mundo, la consideración debería ser similar, no hay muchos motivos para batir las palmas, de hacer ruido cuando se necesita silencio, razón y reflexión.

LA PSICOLOGÍA DEL APLAUSO

Un revolucionario estudio sueco, publicado en el Journal of the Royal Society Interface, determinó que la duración o intensidad de los aplausos no tienen por qué ser prueba de la calidad de una determinada actuación. El aplauso estaría determinado por el comportamiento deliberado o no de un grupo ante la influencia o presión de la mayoría y no por la satisfacción real propia, se trata de un contagio social que trata de agradar y dar protagonismo (merecido o no) al receptor de la ovación.

En comunicación no verbal, el aplauso se entiende como la necesidad humana de expresar una opinión visible de aprobación. Pero la política es un mundo aparte en el que casi todo se corrompe, ellos reciben el elogio del aplauso normalmente como muestra de apoyo clásico o acción multiplicadora, no de aceptación o respuesta emocional sincera.

Los aplausos en política se han convertido en un cliché muy socorrido, que ya forman parte del argot del mitin político. Ya no significan nada, solo una infantil estrategia de marketing y publicidad que intenta endulzar la imagen del político de turno, recrear un momento optimista, a pesar de que sea más o menos apropiado, de que se merezca o no, de que no proceda en el contexto.

En política se aplaude a pesar de todo.

 

 

 

 

Duelo no verbal: Pablo Iglesias repite postura de pistolero

No es la primera vez. Cuando Pablo Iglesias posó para la foto, como nuevo Vicepresidente del Gobierno en su primer Consejo de Ministros, también adoptó esta curiosa postura del ‘pistolero’.

En el día de ayer volvió a reproducir este gesto cuando un diputado del PP le recordaba en el Congreso que: “La Comunidad de Madrid es una de las comunidades autónomas que tiene menor porcentaje de mayores fallecidos en residencias. La que tiene más es una comunidad del PSOE”.

Es entonces cuando Iglesias, que se marchaba, decide darse la vuelta, decide escucharle y le mira fijamente, colocando sus brazos en jarra tal y como aparece en la imagen.

Un pistolero del Lejano Oeste a punto de desafiar a un adversario en duelo. Según la investigadora Amy Cuddy:

“El lenguaje corporal expansivo y abierto está estrechamente asociado con la dominación en el reino animal, como en el caso de los humanos, de primates no humanos, de perros, gatos, serpientes, aves y de otras muchas especies. Cuando nos sentimos poderosos nuestro cuerpo se expande irremediablemente.”

El estatus y el poder se expresan por medio de manifestaciones no verbales evolucionadas: miembros extendidos, la ocupación de un mayor espacio vital, una postura erguida. 

Cuando queremos resultar autoritarios y expresar dominio: nos estiramos, levantamos la barbilla, y erguimos la espalda. Abrimos el pecho. Separamos los pies. Alzamos los brazos.

De esta manera, el Vicepresidente Iglesias comunica que no se siente intimidado y transmite un mensaje no verbal retador y provocador. Una réplica combativa sin palabras, sin contacto, pero visualmente impactante.

(GTRES)

Análisis no verbal del: “¡Viva el 8M!” de Pedro Sánchez

En la sesión plenaria del Congreso de ayer, de nuevo, los reproches entre partidos continuaban. Y como no puede ser de otra manera, la controvertida celebración de la marcha feminista del pasado 8 de marzo continúa siendo el centro de las críticas al Gobierno.

Fotografía EFE

Fotografía EFE

(Aquí vídeo) Pedro Sánchez responde entonces con un reivindicativo: “Lo digo alto y claro: ¡Viva el 8 de marzo!”

Resulta que con su comunicación no verbal no lo dice ni alto, ni tampoco claro.

Su lenguaje corporal al inicio de la frase es coherente al enérgico mensaje: levanta la mirada, su rostro se torna severo, con ciertos visos de ira, en este caso, asociada a la trascendencia de lo que va a decir a continuación. Sacude fuerte el brazo para marcar contundente el “alto y claro”.

Pero finalmente, no sube la voz, de hecho, la baja sutilmente y lo que es más sorprendente, por la incoherencia con el momento, desciende la mirada y agacha la cabeza. No sostiene así la intensidad y convicción en lo que pronuncia con sus palabras. Rompe totalmente el culmen de su protesta.

Parece que hubiera algún estímulo que internamente (idea, pensamiento, recuerdo, emoción) interrumpe el disfrute emocional de tal afirmación, podemos hipotetizar sobre que es consciente de la polémica que despertará tal proclamación, arrepentimiento, culpa, vergüenza

Desde luego, lo que no vemos es orgullo, este sí sería un gesto esperado asociado a sus palabras, definido con una mirada intensa al frente, cabeza alta y postura expansiva.

De ser así, este instante hubiera quedado para la posteridad, pero tal y como lo expresó ayer, proyecta falta de convicción.

 

¿Por qué sacamos la lengua cuando estamos concentrados? #MichaelJordan

Siempre repetimos en este blog que es muy importante, casi obligatorio, interpretar los gestos según un contexto determinado. Las emociones básicas en el rostro (sorpresa, ira, tristeza, alegría, miedo, asco) tienen una codificación facial específica y su significado es único y universal, aunque también pueden matizarse según la situación que acompañen, contenido verbal, gestos con las manos, etc.

Michael Jordan / Fotografía Flickr

Michael Jordan / Fotografía Flickr

Pero los gestos nunca son únicos, deben leerse según cómo ocurran. El gesto de sacar la lengua puede definirse de formas muy variopintas, puede ser un tic, puede significar que estamos nerviosos, incómodos y humedecemos los labios, también puede comunicar una actitud burlesca y pícara, cierta seducción en ocasiones, y además puede indicar concentración extrema.

Probablemente, algunos de vosotros solo lo practiquéis muy de vez en cuando, cuando te maquillas, por ejemplo, o cuando reparas algo en casa, también puedes observarlo en tu hijo cuando hace los deberes. Sin embargo, para otros es una absoluta costumbre, casi no pueden ejecutar tarea alguna sin ese acto de sacar la punta de la lengua hacia fuera, según los expertos, su cerebro quiere comunicar al exterior que está totalmente inmerso en una tarea, nos dice: “No me molestes en este momento”.

Este gesto totalmente inconsciente fue estudiado originalmente por el prestigioso etólogo inglés Desmond Morris, que lo calificó como un gesto hereditario y universal que informa a los demás de que alguien está abstraído, absorto en un quehacer muy específico que requiere de cierta atención y esfuerzo, como en los hoteles, colgamos un cartel de Please do not disturb.

Más recientemente mi colega Alan Crawley realiza una revisión del gesto y la aplica con el ejemplo de Michael Jordan. ¿Quién no ha visto a M.J. machacar el aro con la lengua fuera? Se convirtió en una de sus señas de identidad cuando jugaba en la NBA.

Un estudio de la Universidad de Westminster encontró una relación muy estrecha entre las tareas de motricidad y las áreas cerebrales del lenguaje. En resumen, los niños que participaron de este estudio hacían tareas de motricidad fina (abrir un candado), motricidad gruesa (juegos de manos) o actividades no motoras (recordar una historia).

En todas las tareas los niños sacaron la lengua, pero especialmente durante las motrices. Entonces, sacar la lengua parece ser un comportamiento muy característico de la concentración y la destreza. A pesar de que es una acción más común en infantes y la mayoría de nosotros la reprime, algunos adultos la realizan.

⛹ Lo que me parece más interesante es que el mismo Jordan reconoce que ha adquirido este gesto por herencia. Su padre dijo que su abuelo hacía este gesto cuando trabajaba y que por imitación sus descendientes la copiaron. Más curioso aún, Jordan ha reconocido que este gesto le ayuda a concentrarse, ¿será útil?

¡Contadme impresiones!

Las palmaditas de Arrimadas en el hombro de Igea: Los gestos del poder #ComunicacionNoVerbal

Cinco. Hasta cinco palmaditas recibe en el hombro Francisco Igea por parte de Inés Arrimadas. Un gesto potente que causa un innegable impacto visual en nosotros, los espectadores de tal episodio.

Entre una nube de cámaras y periodistas, la portavoz de Ciudadanos y su probable contrincante en el congreso del partido protagonizan una tensa e inusual conversación. Inés Arrimadas ha llevado la voz cantante de forma verbal y no verbal y le ha retado a que se presente a las primarias y a debatir ante la militancia.

Las sonrisas han sido tensas y fingidas, obviamente, no ha sido una situación feliz para ninguno de los dos. Pero lo que más ha trascendido ha sido el gesto de Arrimadas, repitiendo palmaditas sobre el hombro de Igea.

Como ya sabemos, los gestos no tienen un significado en sí mismos, se interpretan según el contexto en el que se desarrollen, la cultura y el mensaje verbal. Las palmaditas en el hombro pueden significar un gesto de apoyo y aliento, se utiliza para dar ánimos, para desear suerte, o para saludar.

Pero también tienen una lectura más oscura si se hace en el contexto inadecuado, como en una situación competitiva, lejos de calmar los ánimos y ser un buen gesto, puede exaltar al otro y ya se trata de un gesto de poder, de superioridad y dominancia sobre el otro.

Un gesto condescendiente en el que se mezcla un sentimiento de supremacía con una amabilidad, mal enfocada, hacia la persona a la que supuestamente se intenta despedir y cerrar conversación.

No es la primera vez que lo vemos. Os recuerdo aquí en este análisis, una situación muy similar entre Monedero y Sáez de Santamaría. En esa caso se cuestionaba una posible actitud machista. Cierto es que el gesto aún era más hostil porque no solo le daba palmaditas con una mano, sino que la sujetaba por ambos hombros, lo que provocaba también una clara invasión del espacio íntimo, con la amenaza que eso supone.

 

 

¿Miente Ábalos? Análisis no verbal

La polémica con el ministro José Luis Ábalos, por la ‘reunión-no-reunión’ con la vicepresidenta de Venezuela en España, continúa dando de qué hablar. Parece que no llegamos a conocer del todo lo que ocurrió y ya van hasta 5 versiones diferentes sobre el encuentro.

Anoche el ministro de Transportes se enfrentó, en el programa de ‘El Objetivo’ de la Sexta, a las preguntas de Ana Pastor (por cierto, no os perdáis su rostro de incredulidad durante casi toda la entrevista).

Prácticamente al inicio ya se produce un lapsus linguae muy significativo. “Ha dado hasta cinco versiones diferentes, ¿de verdad cree que lo ha hecho bien? “No-sí”, responde un apresurado Ábalos. Parece que ya no empieza con buen pie…

Lo que está claro es que no es una situación relajada que aprovecha para dar sus sinceras explicaciones. Está tenso y con importante estrés, sus gestos automanipuladores son los protagonistas, se entrelaza los dedos de la mano con más y menos presión durante toda la entrevista y se ajusta la chaqueta en numerosas ocasiones.

Son gestos sin significado en sí mismos, sin función concreta más que la de descargar tensión, nuestro cuerpo las realiza de forma involuntaria como ‘muletillas’ del nerviosismo experimentado internamente.

Otro gesto que repite frecuentemente es el de encogerse de hombros, ¿cuándo lo hacemos? cuando dudamos; este movimiento es un emblema que tenemos muy interiorizado del ‘no lo sé’, ‘no estoy seguro’, duda, falta de convicción en lo que uno dice o falta de memoria.

También es destacable el titubeo cuando relata el momento de la visita, va a la pista, sube al avión, está solo… Fijaos cómo desciende de forma notable la velocidad del habla, ralentiza el ritmo. Esto es producto de lo que se conoce con ‘carga cognitiva‘, su cerebro está tan focalizado en controlar lo que va a decir que consume todos los recursos descuidando o siendo incapaz de mantener un ritmo normal del habla.

Ábalos intenta por todos los medios parecer despreocupado y tibio ante la importancia de la situación, véase su rostro en el momento de pronunciar que el encuentro “dura unos 20 o 25 minutos”, pliega los músculos de la cara y entrecierra los ojos, es una emoción social de indiferencia para conseguir neutralidad y credibilidad.

Refuerza también lo anterior con sonrisas y carcajadas breves pero intensas, en cualquier caso desmedidas y fuera de contexto, de esta manera quiere proyectar igualmente indolencia y despreocupación, pero no son coherentes ni al momento ni al resto de su comunicación no verbal.

No os perdáis el vídeo y espero vuestros comentarios!! Y os hago pregunta para nota: ¿Echáis en falta alguna emoción? ¿Qué emoción cabe esperar en el rostro de alguien acusado injustamente de algo no cometido?

 

Día internacional del abrazo: sus increíbles beneficios más allá de la expresión de afecto

Hoy 21 de enero es el día internacional del abrazo ¡Y es mucho mejor que celebrar el blue monday de ayer!

No podemos dejar de recordar los beneficiosos efectos de abrazarnos que la ciencia ha demostrado ya a través de numerosos estudios y publicaciones. El abrazo es mucho más que una simple demostración del afecto, en nuestro cerebro se activan conexiones neuronales relacionadas con el placer y el bienestar, desactivando así el estrés y la ansiedad.

Fijaos en que es lo primero que recibimos al nacer, nuestro primer contacto con el mundo es el abrazo de una madre, y éste es muy importante ya que ayuda a desarrollar las neuronas del bebé. El cerebro necesita afecto para desarrollarse sano, la falta de contacto puede ocasionar hasta la muerte, ya lo descubrimos en este terrible experimento.

La Organización Mundial de la Salud alude a esta forma de contacto como una asistencia en determinadas terapias y establece que “más de las ¾ partes de los bebés prematuros pueden salvarse si reciben los cuidados adecuados como favorecer el contacto piel con piel entre la madre/padre e hijo”.

El contacto físico entre seres humanos es sanador, así lo demuestra también una investigación de la Universidad de Carnegie Mellon: el abrazo refuerza el sistema inmune, protege contra el estrés y de las enfermedades derivadas del mismo. Genera un incomparable estado de bienestar, relajación y confianza. Por ejemplo, las parejas que se abrazan frecuentemente tienen niveles más altos de oxitocina y niveles más bajos de cortisol.

La bioquímica del abrazo en el cerebro es inmediata, se produce en décimas de segundo tras iniciar el contacto físico; las respuestas emocionales son inminentes por los numerosísimos receptores de la piel, eso sí, el ‘abrazo perfecto’ debería tener una duración más aproximada a los 20 segundos, es entonces cuando obtenemos al completo los efectos positivos de este gesto, así resultó en el estudio del neuroeconomista Paul J. Zak.

Lo importante es practicarlo a diario y de forma constante. Abraza mucho a tu pareja si la tienes, abraza a tus familiares y amigos en cada ocasión que puedas, abraza a tu mascota, abrazate y conecta contigo mismo.

Feliz día del abrazo 🙂