BLOGS
Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de la categoría ‘gestos’

Evasiva, culpa, orgullo, alivio, duda… La comunicación no verbal en la dimisión de Cifuentes

Fotografía de Cristina Cifuentes en el momento de su dimisión. EFE

Fotografía de Cristina Cifuentes en el momento de su dimisión. EFE

Cristina Cifuentes ha dimitido hoy tras el escándalo del Máster y por la filtración a los medios del vídeo de una cámara de seguridad en la que aparece sacando dos cremas de su bolso en un Hipermercado, acompañada por un vigilante de seguridad que supervisa todo este proceso.

Cifuentes ha convocado a los medios en una rueda de prensa breve y sin opción a preguntas. En ésta no ha negado que ella sea la persona que aparece en el vídeo, reconoce su autoría pero manifiesta que “fue un error involuntario. Me llevé por error y de manera involuntaria unos productos por importe de 40 euros.” En esta frase reconoce que estuvo mal, que el acto no fue correcto, pero apuntilla que ocurrió de manera inconsciente, sin voluntad por su parte, lo repite en dos ocasiones seguidas para reforzar la idea. Según los estudios al respecto cuanto más repetimos una frase más veraz puede parecer a los demás, por inverosímil que sea.

“Me lo dijeron a la salida y los aboné”. En esta frase lanza una evasiva, ya que omite datos importantes para entender un hecho: el tiempo de los acontecimientos, objetos, lugares en los que se desarrolló o las personas implicadas en la interacción (vigilante de seguridad, registro en el almacén y una supuesta visita de la policía), se distancia así del impacto emocional de un supuesto robo. Según la frase parece que no hubo tensión, ni problema, que fue un simple despiste y lo pagó sin más a la salida.

Su expresión facial es muy significativa, siempre se muestra emocionalmente muy expresiva y en esta ocasión no defrauda el rostro inequívoco de la culpa. Ya lo habíamos descrito anteriormente y aquí de nuevo podemos observar otro ejemplo. Cuando renuncia a la presidencia, aparece una expresión facial de desprecio, caracterizada por la elevación unilateral de la comisura labial, que puede inferirse como superioridad moral, no hay tristeza ni ira, mantiene el orgullo hasta el último momento. Justo después convierte esta mueca en sonrisa y mira hacia arriba, este gesto se interpreta como alivio.

A lo largo de su comparecencia aparecen numerosos gestos de duda, se encoge de hombros constantemente, el momento más destacable es cuando dice tener prevista ya su dimisión para el día 2 de mayo, encoge muchísimo los hombros es un gesto de inseguridad y falta de convicción asociados a lo que pronuncia en ese momento.

He realizado este análisis según el visionado superficial de su aparición, continuaré el análisis para ‘cazar’ la aparición de algunas microexpresiones, que al final, son las que más información real nos dan sobre su estado emocional verdadero en un momento de alto impacto como este.

 

 

Análisis no verbal: Ana Julia Quezada

Ana Julia Quezada durante la búsqueda del pequeño Gabriel. EFE/Carlos Barba

Hoy escribo con profunda tristeza uno de los análisis más duros a los que me he tenido que enfrentar. Sois muchos los que me escribisteis ayer pidiéndome que abordara el tema, que dijera algo que hubiera dado pista de la maldad oculta. También vi reproches a mis compañeros analistas diciendo que a “toro pasado” todo es muy fácil. Hay que entender que nosotros vemos ciertas expresiones o patrones de conducta que ya desde el inicio nos resultan incongruentes pero no podemos publicarlo y condenar a nadie por ello. Dentro de los cuerpos de seguridad del estado ya hay profesionales que hacen su trabajo en este sentido, su criterio es el que importa y el que es realmente útil para la investigación.

Dicho esto, en el caso de Ana Julia Quezada eran muchos los patrones de comportamiento incongruentes con la situación por la que estaba pasando. En primer lugar, uno de los indicadores que más nos llamaba la atención era su incapacidad para expresar la emoción completa de tristeza, ésta es una de las emociones primarias, genéticas y con una codificación facial específica difícil de simular, ya que el dibujo facial de la tristeza es una triangulación perfecta y significativa de las cejas. Vemos un claro ejemplo de este profundo sentimiento en el rostro de la madre del pequeño Gabriel y la comparación entre ambos fotogramas es bastante impactante. Podéis ver la diferencia en el siguiente vídeo, explicado por mi compañero José Luis Martín Ovejero.

Durante estos días he podido ver con detenimiento todas las apariciones de Ana Julia y en prácticamente todas sus intervenciones los gestos con su novio son más propios del control, la dominancia y la posesión que del consuelo. Resulta demasiado agresiva al contacto, constantemente le sujeta, le agarra, le abraza delante de las cámaras, he visto como hasta le viste y le sube la cremallera de la chaqueta, parece que su control sobre él es absoluto y continuo.

Hay expertos que también han detectado una sudoración y sequedad de la boca excesivos asociándolo al nerviosismo que realmente experimentaba. Puede ser, pero el problema de todo es que no tenemos la línea base de ella para poder defenderlo con rotundidad, pudiera ser que sea una persona que siempre suda más de lo normal.

Para mí, lo más revelador de todo lo que he podido ver está en unas declaraciones concretas a un periodista que le pregunta por ‘la casualidad’ de que Ana Julia encontrara la camiseta, a lo que ella responde “es extraño pero da igual, lo importante es que aparezca Gabriel” y desvía la mirada con una microexpresión de ira y profundo recelo hacia el periodista. Ese detalle tan importante no puede “dar igual” si realmente te importa y estás comprometido con el esclarecimiento del caso quieres profundizar sobre ello y no restarle importancia, minimizar el hecho, ni responder con evasivas para desviar la atención.

Contenidos relacionados:

Análisis No Verbal: Anna Gabriel y el gesto de sumisión (post ampliado)

La semana pasada analizamos el lenguaje corporal de Anna Gabriel en las declaraciones a los medios que ofreció desde Suiza (pincha aquí para leer el post). Nos centramos en analizar los patrones emocionales que desvelaran cuál era realmente su sentir ante la delicada situación, en este caso, destacaba por mucho la emoción de miedo.

Ahora he leído el análisis de mi colega de profesión José Manuel Petisco y me gustaría compartirlo con vosotros. Petisco es licenciado en psicología, profesor honorífico investigador por la UAH y experto en análisis facial, siempre es un acierto seguir sus análisis y conclusiones sobre comunicación no verbal. En el caso de Anna Gabriel se centra, además de en su apariencia, en un gesto que, según las últimas investigaciones, se asocia directamente con la afiliación, la solicitud de ayuda, la sumisión, cierto grado de victimismo y desprotección. 

Os dejo, además de un breve vídeo editado con sus comentarios, una segunda parte más amplia sobre su análisis y las base científica del trabajo realizado:

Está claro que Anna Gabriel es una mujer inteligente y sabe adoptar la apariencia que considera más adecuada para tratar de alcanzar sus objetivos. La apariencia es un canal de información no verbal muy potente que permite identificar a las personas y ella lo sabe.

Hasta ahora, a la exdiputada le ha interesado identificarse con determinada corriente política y social. Su sello de identidad ha sido vestir con esas camisetas con mensajes antisistema y lucir esos peinados y cortes de pelo “rompedores”. Pero, parece ser que ha llegado el momento de hacer como el camaleón y transformar su apariencia, probablemente porque su estrategia actual es tratar de empatizar con los ciudadanos y con las autoridades suizas. Al fin y al cabo, su futuro penal y laboral depende de ello. Su imagen pública ya no es tan coherente con las ideas que defiende, pero una cosa son las ideas y otra muy diferente la “supervivencia”.

Todos sabemos que mostrar una amplia sonrisa genera una reacción positiva en los demás. La utilizamos en múltiples situaciones sociales con la intención de ser amistosos, en otros casos como señal de apaciguamiento (por ejemplo cuando llegamos tarde a una reunión). La expresión facial en situaciones de alta activación puede mostrar emociones, pero en la mayoría de los casos está vinculada a la comunicación de intenciones, a motivos sociales. Para la Ecología del comportamiento, las conductas faciales de exhibición emocional son manifestaciones de la intencionalidad social (Fridlund, 1994). Según afirman Fernández-Dols y Crivelli (2013), diversos estudios naturalistas de tradición etológica han demostrado que las sonrisas, en lugar de ser explicadas como señales de emoción con un significado fijo, son mejor explicadas como conductas que satisfacen diversas funciones adaptativas y que tienen un valor referencial flexible.

Así, citan diversos trabajos que ponen de manifiesto múltiples funciones diferentes de la sonrisa: como una invitación sexual (Moore, 1985), en el marcado del estatus sociométrico (Cashdan, 1998), bromas ambivalentes (Keltner, Young, Heerey, Oeming y Monach, 1998), como expresión de afecto y aceptación -y unida al “flash de cejas” (elevación rápida de cejas) como invitación social (Eibl-Eibesfeldt, 1998)- o como mensajes de predisposiciones cooperativas para compartir recursos materiales (Mehu, Grammer y Dunbar, 2007).

Siguiendo la línea marcada por la Ecología de la conducta, en el caso de la entrevista ofrecida por Anna Gabriel a la cadena suiza RTS, su sonrisa cumpliría una función de expresión de afecto y aceptación, transmitiendo su deseo de ser amistosa, su disposición y deseo de afiliarse; lo que correlacionaría con su intención de residir en Suiza y retomar su carrera como profesora universitaria (intenciones laborales y, si fuera necesario, de asilo político).

En dicha entrevista ha cambiado la expresión feroz a la que, en muchas ocasiones, nos tenía acostumbrados, por una expresión más dulce y amable, llegando a dar muestras de debilidad. Ladear la cabeza es una forma de decir que está cómoda, que se muestra cordial y receptiva. Pero también puede ser una señal de sumisión y ausencia de amenaza, porque al ladearla dejamos expuesta la garganta y hace que parezcamos más pequeños de tamaño y menos amenazadores. El propio Darwin indicó que cuando la gente se siente sumisa tiene tendencia a inclinar la cabeza, con lo cual consigue un aspecto más bajo y menos amenazador.

La costumbre de bajar la cabeza como signo de sumisión es común a muchas culturas y se sigue llevando a cabo ante ciertas autoridades como reyes, emperadores y presidentes de gobierno (curiosamente en España el saludo a nuestro monarca no exige la inclinación de cabeza como señal de respeto y sumisión). También en diversas situaciones hacemos uso de ese gesto a modo de disculpas, como pidiendo perdón por los inconvenientes que hemos podido ocasionar (por ejemplo al pasar entre de dos personas que están conversando).

Muchos animales, como los perros y los lobos, ofrecen su cuello a otro animal más dominante de su misma especie en señal de sumisión; además encogen el cuerpo hasta quedar casi agazapados y simular así la altura de un cachorro (incluso suelen lamer el morro del dominante como haría un cachorro). Quizás por ello, para autores como Allan y Bárbara Pease (2006), la cabeza inclinada exhibe un cuello vulnerable y hace que la persona parezca más pequeña y más sumisa.

Anna Gabriel utiliza los gestos de ladear la cabeza y asentir con ella porque sabe, o intuye, que de esta manera su interlocutor y, por extensión toda la audiencia que va a ver esa entrevista, empezarán a sentirse confiados con ella, ya que ofrece un aspecto no amenazador. A ello contribuye también su nueva apariencia, ahora más ‘aniñada’.

En definitiva, su cambio de apariencia, ahora más acorde a la mayoría de la población, y sus muestras de cordialidad y sumisión, no son más que exhibiciones para tratar que las autoridades y población suiza empaticen con su causa.

Análisis no verbal: Arantxa Sánchez Vicario reaparece tras su separación

Foto EFE

Una separación muy controvertida, porque la relación de Arantxa Sánchez Vicario con su ahora ex marido José Santacana siempre tuvo especial interés para los medios de comunicación. Arantxa se enfrentó en el pasado a su familia, que se oponía a que contrajera matrimonio, y luchó por la relación que hoy se rompe.

La ex tenista se refugia desde entonces en la casa de su hermano y desde Miami se hacen públicas unas imagenes en el programa de corazón ‘Sálvame Deluxe‘, en las que reaparece junto a su abogado para ‘hablar’ del tema, entrecomillas porque es su asesor es realmente quien habla por ella, aún así la secuencia es bastante reveladora sobre el estado emocional de Arantxa en estos duros momentos.

En la secuencia se observa el nerviosismo y la tensión de ella a través de varios gestos manipuladores, se toca repetidamente el pelo, se sujeta a sí misma las manos y los brazos, está visiblemente incómoda e inquieta.

Realmente parece obligada a exponerse ante los medios, se pone de pie delante de su abogado, enfadada, con las manos en la cintura y los brazos en jarra, niega con la cabeza y su abogado la ‘convence’ para avanzar “relájate y vamos, empieza” con rostro de indiferencia para quitarle importancia al asunto. Este momento concreto es muy reveladora por el fuerte impacto emocional que se desprende.

Otro instante de alta tensión es en el que Arantxa realiza un gesto emblemático de amenaza al reportero, junta el dedo índice con el pulgar para advertirle de que no hablará, que no tiene por qué dirigirse a ella. Es un gesto homónimo del dedo índice acusador pero con menos agresividad explícita.

Por último, nos encontramos con un rostro muy repetido en el vídeo, aprieta fuertemente los labios y la mandíbula, es un gesto de contención de la ira, de represión de la comunicación, digamos que se calla a sí misma para no ‘meter la pata’ y decir cosas de las que luego pueda arrepentirse.

La verdad es que para no haber dicho una palabra sobre su estado de ánimo y emociones, se le ha entendido todo, no creéis..?

 

 

 

El nuevo desplante (esta vez) de Melania a Trump

Una vez más un gesto se viraliza y en un solo segundo lo ‘dice’ todo. En esta ocasión, fue Melania quién retiró la mano de su marido, hace un par de días la pareja caminaba hacia un helicóptero para volar a la ciudad de Ohio. Donald Trump intentó sujetar la mano de su Primera Dama en repetidas ocasiones sin conseguirlo.

Este gesto se convierte ya en un habitual del matrimonio en sus apariciones públicas pero no por ello dejan de sorprender y correr como la pólvora, alimentando así la rumorología sobre el distanciamento entre el matrimonio. No es la primera vez que ocurre, el matrimonio ya protagonizó una polémica similar durante su viaje oficial a Israel.

Parece que las tornas ahora han cambiado, al principio los desplantes solían ser de Trump a Melania, recordemos que ya su llegada a la Casa Blanca fue muy comentada. Cuando los Obama visitaron la Casa Blanca, Trump no esperó a su mujer cuando ambos debían salir del coche. Además, el presidente de los EE.UU siempre miraba inquisitivo a Melania, con frialdad y seriedad sin las muestras de afecto y atención a las que nos tenían acostumbrados los Obama.

Seguiremos con la caza de estos pequeños gestos que nos muestran mucho de las verdaderas relaciones…

¡Por cierto! Aunque en los últimos meses he estado más alejada de la formación, me hace mucha ilusión anunciaros que el próximo día 2 de Marzo participaré en la I Reunión Anual: “Expertos en Comunicación No Verbal a tu alcance”. Se celebrará en el CaixaForum de Madrid de 10.00 a 14.00 horas y la entrada será totalmente gratuita pero no olvidéis reservar vuestra plaza ya que el aforo será limitado. Nos vemos!!

Confirmación de asistencia y más info: comunicacion@aconve.org

 

 

Que no te pidan ‘controlar’ tu gestualidad

Ángela Ahrendts, directora de ventas de Apple

Ángela Ahrendts, Vicepresidenta de ventas de Apple

La comunicación no verbal es el espejo de tu personalidad, de tus emociones, de tu pasión o tu indiferencia, de lo que realmente sientes en cada momento. Nuestros gestos y posturas dicen en voz alta lo que pensamos, aportando una información muy valiosa para conocer mejor a nuestro interlocutor.

Detesto la palabra ‘controlar’ aplicada al lenguaje corporal. En este blog doy pautas para gestionar tus emociones, potenciar tus habilidades, e información para conocer lo que cada gesto transmite al público, pero cada uno tiene su propio poder de comunicación y esto no se puede, ni se debe, ‘controlar’. Tenemos que ser coherentes con nuestra esencia, de lo contrario se percibirá la falsedad y el artificio del discurso.

Hace poco leí un ejemplo inspirador. Ángela Ahrendts es actualmente Vicepresidenta de ventas en la compañía ‘Apple‘, y es considerada una de las mujeres más poderosas del mundo según la revista Forbes. En su trayectoria, luchó por llegar a lo más alto con esfuerzo y rechazó recomendaciones que consideraba nada acertadas.

Uno de esos consejos fue el de un consultor de imagen que le sugirió: “Controlar sus gestos. Mueve demasiado las manos, y por tanto es difícil que la tomen en cuenta para un cargo de CEO si sigue expresándose así”.

Ahrendts quedó muy contrariada y confusa ante tal afirmación. Aunque, aceptó el consejo e intentó ponerle remedio, sin éxito, claro. No duró ni una semana. Ella no quería renunciar a su estilo de transmitir, sentía que se traicionaba a sí misma y siguió moviéndose y gesticulando con fuerza, con pasión por lo que decía, porque creía en su mensaje y su cuerpo así lo ilustraba. Al año siguiente llegó a ser CEO de la firma ‘Burberry’.

Esta mujer triunfadora comprendió que la comunicación no se basa en controlar, sino más bien en entregar. Un extracto de una carta dirigida a sus hijas en el 2017, dice lo siguiente: “Estar presentes plenamente escuchando, sintiendo, creando empatía… siempre estableciendo un contacto visual pleno, y con frecuencia el ligero toque de una mano, construye confianza. Esa confianza te permite mirar hacia adelante, soñar más y enfocarte en los demás en vez de en ti.”

Aprende comunicación no verbal. Conoce los tips que potenciarán tus dotes para transmitir, gestiona tus emociones a la hora de expresarte, cree en lo que dices, siente lo que dices y el cuerpo bailará al compás de tus ideas mostrándote sincero, real y pasional.

 

 

*Fuente de consulta: Knesix Institute

Cómo se liga desde la ciencia (y con lenguaje corporal)

(Fogografía: Pixabay)

(Fogografía: Pixabay)

Sí, el flirteo puede ser un arte pero también una ciencia. Hay estudios sobre ello como de cualquier comportamiento humano, complejo, eso sí. Llámalo amor, llámalo atracción, llámalo ese no se qué que qué se yo…. pero lo cierto es que se dan ciertas circunstancias que hacen que salte la ‘chispa’ entre dos personas. La comunicación no verbal tiene mucho que decir al respecto, ya que revela nuestros sentimientos más íntimos e inconscientes.

Desde los experimentos sociobiológicos de la conducta se han determinado numerosas estrategias de atracción, como por ejemplo la autopromoción, siempre con la tendencia de estudiar cuál es la mejor ‘técnica’ para ligar, pero la realidad es que los resultados aún no se inclinan por ninguna en concreto, todas puedes ser válidas o no, dependiendo del contexto, la personalidad de los individuos, experiencias previas, etc.

Los autores Jeffrey A. Hall y Chong Xing, de la Universidad de Kansas, son pioneros en el desarrollo de este tipo de investigaciones y a través de sus resultados han creado un Inventario de Estilos de Flirteo para poder realizar comparaciones en las formas de afrontar el cortejo. Delimitan 5 estilos diferentes para transmitir la atracción:

  1. El físico: Implica una eleveda habilidad para detectar el interés de los demás y de comunicar el suyo.
  2. El tradicional: Incluye la creencia en que el hombre debe ser el que inicie los ‘primeros pasos’ y que la mujer no es la que debe ‘perseguir’ al hombre durante la fase de cortejo.
  3. El sincero: Contempla una conexión emocional e interés sincero en su potencial pareja.
  4. El cortés: Implica una cauta aproximación al flirteo, no sexual.
  5. El juguetón: Refleja un estilo divertido, con fines instrumentales, sin el foco en conseguir  una relación posterior.

Esta investigación trató de relacionar estos 5 estilos de cortejo con comportamientos verbales y no verbales asociados a la atracción física. Para ello, se eligieron a 102 personas solteras, dividiéndolas por parejas, a los que se pasó el cuestionario de Hall sobre el estilo de flirteo. Posteriormente, se les invitó a mantener una conversación en pareja, realizándose preguntas entre ellos. Finalmente, y una vez terminada esta conversación, de 12 minutos de duración, se les solicitó que rellenaran una escala de atracción física respecto a la pareja que les hubiera tocado. Las conclusiones fueron las siguientes:

  1. Las personas que puntuaban alto en el estilo físico experimentaban conversaciones más fluidas, lanzando menos cumplidos. Las mujeres hacían menos preguntas, realizando menos gestos automanipuladores (tocarse el pelo, sus manos, su ropa…). También asentían con la cabeza y afirmaban en mayor cantidad de ocasiones en los primeros 3 minutos. En la última mitad de la interacción, los hombres dijeron menos cumplidos y miraron de manera seductora mucho menos que en otros grupos.
  2. En el modo tradicional, se descubre que los individuos tenían una alta tendencia a asentir con la cabeza o decir “sí” durante los tres primeros minutos que otros grupos. Las mujeres tendían a mover las manos más veces durante la interacción y eran más proclives a bromear en los tres primeros minutos de la conversación. Los hombres se inclinaban más hacia su compañera y tenían un tono de voz superior en la primera mitad de la conversación. También cruzaban menos sus piernas durante la mayor parte de la conversación, y movieron sus cabezas más durante la mitad de la misma.
  3. En el grupo sincero, se encontró que los individuos realizaban menos automanipulaciones físicas que la media, particularmente los hombres. Además, tendían menos a bromear con su interlocutor que otros grupos en los primeros tres minutos. Las mujeres mostraban una mayor cantidad de miradas de flirteo, aunque los primeros tres minutos también los hombres lo hacían. Las mujeres movían más las manos que en otros grupos, y sonreían más durante la última mitad de la conversación. Los hombres además tenían un mayor tono de voz durante todo el encuentro. Además, apenas se cruzaban de piernas y brazos, ni se inclinaban hacia el otro.
  4. En el estilo cortés, hacían menos automanipulaciones durante toda la interacción, y tenían un tono de voz más bajo durante la misma. Además, eran los que menos preguntas realizaron, particularmente en el caso de las mujeres. Los hombres afirmaban y decían “sí” más veces  y apenas se movían para acercarse a su compañero. Por último, los hombres de este grupo mostraron una menor tendencia a bromear durante los últimos momentos de la conversación.
  5. Por último, los juguetones, procuraban extender o hinchar el pecho durante la mitad de la conversación y lanzaban más cumplidos durante los tres primeros minutos, especialmente el género masculino. También se automanipularon menos durante los 3 primeros minutos. Las mujeres realizaron menos preguntas durante la primera mitad de la interacción, tuvieron más miradas seductoras y se encogieron más de hombros hacia la mitad de la conversación. Los hombres cruzaron menos sus piernas durante los primeros tres minutos.

Como veis, esto es un experimento de laboratorio en el que se relacionan significativamente algunos patrones específicos del lenguaje corporal con la conducta del ‘tonteo’, aunque como decíamos al principio no hay ‘estrategias’ mejores ni peores no deja de ser interesante cómo se encuentran diferencias entre unos y otros. En mi opinión, me faltan variables (hablo siempre en términos de comunicación no verbal) que también intervienen en el proceso, como por ejemplo el contacto físico, la apariencia, la sincronía/imitación de los gestos, etc. ¿Y a vosotros qué os parece?

 

*Referencia: Hall, J. A., & Xing, C. The verbal and nonverbal correlates of the five flirting styles. Journal of NonVerbal Behavior.

Detecta las 7 diferencias en el besamanos de la Reina Letizia el 12-O

Las deferencias y diferencias que revelan los gestos la Reina Letizia en el 12-O son de libro. Y es que la forma de saludar puede ofrecernos importantes pistas sobre las emociones, simpatías, recelos o tensiones entre dos personas. Un simple apretón de manos puede revelar la verdadera conexión en cualquier situación interpersonal.

No sólo en este gesto obtienen el protagonismo nuestras manos, también es interesante analizar el contexto y el resto de canales de expresión: duración, contacto visual, postura, distancias entre sí y expresión emocional en el rostro.

Y para amplia muestra, mi compañero J.L Martín Ovejero ha hecho una excelente labor de recopilación de los fotogramas más significativos para analizar las diferentes reacciones de la Reina Letizia al recibir a distintas personalidades en el besamanos del desfile del 12-O.

Os doy algunas claves para que os animéis a observar las imágenes y podáis sacar vuestras propias conclusiones, me gustaría conocerlas, así que comentad y veremos diferentes puntos de vista.

  • Existen tres estilos: Dominante, este sería el apretón de manos a lo Trump, enérgico, movido y agresivo e invadiendo el espacio vital del otro, se ofrece la mano con la palma hacia abajo. Cooperativo, existe una igualdad en la horizontalidad de los brazos y las manos, se respeta el espacio del otro. Sumiso, hay debilidad y falta de fuerza en el contacto, la mano se ofrece con la palma hacia arriba.
  • El contacto visual debe ser directo y constante en el tiempo breve que dura un apretón de manos. La expresión facial natural es una sonrisa social, si no conocemos bien a la persona, o una sonrisa que refleje realmente alegría, si la conocemos y estamos encantada de reencontrarnos. Veréis como en Doña Letizia se dan emociones muy diferentes y no siempre aparece una sonrisa…
  • Gestos posibles: El guante: Se utilizan ambas manos para cubrir o envolver la mano del otro. Es un saludo que usan mucho los políticos que desean impresionar aunque puede producir el efecto contrario y despertar desconfianza. El apretón doble: La mano libre toca el antebrazo de la otra persona para aumentar la sensación de cordialidad y compenetración. El apretón de muñeca: se emplea exclusivamente cuando existe una relación personal íntima. El apretón de hombro: La mano libre sube y se coloca en el brazo del interlocutor aumentando el grado de intimidad. Sólo para personas cercanas y puede resultar algo dominante.

 

Análisis no verbal: Puigdemont y los gestos de contención en el 10-O

Fotografía EFE

Todas las miradas estaban puestas en Carles Puigdemont y su discurso en el 10-O… la mía también. Estoy algo decepcionada porque el presidente de la Generalitat se caracteriza normalmente por su espontaneidad en la comunicación, por improvisar y expresar con naturalidad sus ideas.

En esta ocasión no ha sido así, ha leído cada palabra y esto coarta bastante la posibilidad de poder expresar emociones reales. Aún así, pueden destacarse algunas claves no verbales relevantes para interpretar su estado emocional y aportar más significado al momento.

Al inicio de su intervención se produce un bloqueo gestual muy significativo si lo comparamos con su línea habitual de expresión. No encontramos a penas movimientos ilustradores del mensaje, este descenso notable en el movimiento da cuenta de un exceso de energía racional. Es decir, está tan concentrado y destina tantos recursos al mensaje verbal que su cuerpo se bloquea y no puede acompasar su discurso.

Esto ocurre cuando hay un fuerte impacto emocional en lo que vamos a pronunciar, cuando tenemos una tensión extrema, temor y estrés y/o con un importante grado de densidad en el flujo de pensamiento.

Este indicador también se refuerza si analizamos el canal fisiológico, se pasa constantemente la lengua por los labios, le cuesta tragar saliva (por la ausencia de ésta) y tiene la garganta seca, visible por la tos repetida, carraspeo y voz más aguda. La tensión y el nerviosismo es muy palpable.

Respecto a su expresión facial, ha habido un movimiento estrella, repetido en más de una treintena de ocasiones durante su alegato. Aprieta los labios, éste es un gesto de contención y represión. Se produce cuando retenemos una idea, una emoción, una reacción, etc. Se trata de una señal de tensión o una señal de intentar mantener el control sobre uno mismo. Muy coherente con el contexto en el que se produce.

Por último, no soy muy fan de esto de los micropicores y de que si me rasco en el codo o en la rodilla significa ‘x’ o ‘y’. Pero es que en esta alegación de media hora se produce un ‘picor’ en un momento tan clave que me cuesta no darle importancia. Puigdemont se rasca la sien justo antes del momento de (semi) declarar la independencia de Cataluña. No le había visto este gesto antes y no lo hace en ningún otro instante de su intervención, lo hace justo ahí, antes de pronunciar la frase más esperada por todos.

No hay nada científico que de explicación a estos micropicores, yo lo interpreto más como un gesto automanipulador, es decir, la acción de tocarse a sí mismo ante la tensión o el nerviosismo del momento. Se infiere duda, inseguridad o temor ante lo que se va a manifestar a continuación, ¿tiene sentido, no?

Un sencillo truco para detectar personas cabreadas (y que intentan ocultarlo)

Con las expresiones faciales completas de la emoción de ira lo tenemos muy fácil. Evidentemente si nos encontramos ante un rostro con el ceño fruncido, las aletas de la nariz notablemente abiertas y además le acompañan puños cerrados o, yendo aún más allá, grita y se mueve de forma vehemente, está claro, esa persona está muy enfadada.

Sin embargo, no siempre la expresión de rabia es tan explosiva y evidente. A veces, son los pequeños gestos los que delatan el verdadero estado emocional de nuestro interlocutor. Uno de ellos es especialmente interesante a la hora de detectar la ira contenida. Este gesto es el de apretar fuertemente la mandíbula. Revela una significativa hostilidad, tensión, incomodidad, ansiedad y, en definitiva, represión emocional.

Es puro sentido común, a mi siempre me ayuda pensar en diversas situaciones por las que todos pasamos para asociarlas a ciertos comportamientos. ¿Os imagináis a alguien que está contento, tranquilo, cómodo, pasándoselo en grande en una fiesta apretando la mandíbula?

No falla, si tenéis enfrente a alguien en el que observáis una notable tensión en la zona mandíbular algo falla, realmente está tenso, nervioso, incómodo, algo le preocupa o le enfada. Desde luego no se encuentra en un estado positivo y habrá que reconducir la situación.