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La Favorita

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#CineLGTBI

 

Película de 2018, es una coproducción de Estado Unidos, Irlanda y Reino Unido dirigida por el realizador griego Yorgos Lanthimos. La cinta nos traslada a la Inglaterra de principios del siglo XVIII durante el reinado de la inestable reina Anne (Olivia Colman). Debido a su salud precaria, la monarca, deja en manos de su amante, Lady Sarah (Rachel Weisz), el gobierno del país. La cosa se complica cuando Abigail (Emma Stone), pariente de Lady Sarah, llega a palacio y ve una oportunidad de medrar en la corte acompañando con frecuencia a la reina.

«Muchas personas crecimos aceptando una narrativa de que las mujeres fueron excluidas del poder hasta la larga y difícil lucha por el sufragio del siglo XX. Durante algunos años, bajo el reinado de la reina Ana, las mujeres dominaron la arena política», afirmó Hannah Greig, asesora histórica de la película La favorita, en la revista BBC History

Drama de época, La favorita se apoya en las brillantes interpretaciones de un privilegiado trío de actrices en estado de gracia. A pesar de ser una cinta de factura histórica, con la presencia de decorados y vestuarios del género, Lanthimos no renuncia a impregnar la cinta de imágenes propias de su particular universo. El director pone en escena un palacio real inflamado por la traición, la paranoia y la histeria donde uno de los pasatiempos cortesanos es el lanzamiento de naranjas sobre hombres desnudos. La habilidad del director consigue que estas escenas cómicas no impidan que seamos conscientes del drama que la historia contiene.

La favorita es una historia de la lucha por el poder entre dos mujeres: Lady Sarah, la verdadera regente del gobierno de Inglaterra, y Abigail, que utiliza su atractivo para medrar en la corte acercándose a la reina, desvalida a causa de su inestabilidad emocional. La reina Ana que compone Olivia Colman, es una niña grande, caprichosa, mimada y vulnerable que grita sin motivo a un miembro de su guardia y se da un atracón de tarta hasta caer enferma. Un personaje que, aunque podría resultar cómico, lo cierto es que tiene una existencia marcada por un áurea trágica que deviene claustrófobica.

Yorgos Lanthimos comentaba que La favorita nació como un proyecto de encargo nueve años antes de que la película se estrenase. Es el primer guión que no lleva su firma ni la de su colaborador habitual, Efthimis Philippou. La cinta cambia la manera en que los actores recitan sus diálogos; ya no parecen zombis enunciando retailas de frases. Sobre esta cuestión, el cineasta griego afirmó que este cambio de estilo se debe a que el propio periodo en el que se desarrolla la acción –la corte británica en el siglo XVIII, durante la guerra entre Inglaterra y Francia– hace que la audiencia se distancie de los personajes. Lanthimos deconstruye los códigos del cine histórico con su particular puesta en escena que se apoya en la utilización de líneas deformadas que transmiten la inseguridad de los miembros de la corte que se sienten tan indefensos como los conejillos de la reina ante las veleidades de ésta.

Además destacan los grandes angulares, contrapicados, bailes anacrónicos y toques de estética contemporánea. Su banda sonora es también un canto al anacronismo donde conviven piezas de Bach o Vivaldi con el Skyline Pigeon de Elthon John.

Una finca jacobea de la localidad de Herforshire que acogió a la realeza británica desde el siglo XV, fue la elegida por la producción de la película para recrear el ambiente de la corte de Ana Estuardo. Su estructura actual proviene del siglo XVII y permitió a Lanthimos desarrollar su historia a través de extensos salones, corredores interminables y numerosas escaleras por las que transitan los personajes variopintos de la cinta.

La vida en palacio de La favorita, es una suerte de pasillos plagados de secretos y estancias iluminadas deficientemente con velas que permiten intrigas en las que los personajes tratan de obtener ventajas utilizando la traición, el chantaje e incluso el asesinato. La cinta intenta dibujar un retrato de lo que debió ser la vida en esa época, ya tan lejana, bajo la mirada del siglo XXI. La distancia de los siglos permite que nos adentremos, no solo en los salones y cocinas palaciegas, sino también en la intimidad de la alcoba de la reina Ana y en su propio lecho.

El film de Lanthimos se mueve entre lo dramático y lo cómico, lo romántico y lo grotesco. Es una película divertida y perturbadora a partes iguales.

Disobedience

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#cinelgtb

 

Película inglesa estrenada en 2017 y dirigida por Sebastián Lelio (Gloria, Una mujer fantástica). Protagonizan la cinta Rachel Weisz (Ronit), Rachel McAdams (Esti) y Alessandro Nivola (Dovid).

El guión es de Sebastián Lelio y Rebecca Lenkiewicz y está basado en la novela del mismo título escrita por Naomi Alderman.

Ronit (Rachel Weisz) abandonó la comunidad judía donde nació y se crio cuando su padre, respetado rabino, la descubre manteniendo relaciones sexuales con Esti (Rachel McAdams), su mejor amiga de la infancia. Asentada en Nueva York y dedicada profesionalmente a la fotografía, Ronit vuelve a Londres dos décadas después para asistir al funeral de su padre. Se reencuentra con Esti y la atracción resurge entre ambas.
Weisz, que además de protagonizar la cinta ejerció como productora, estaba buscando una historia de amor entre dos mujeres. Según comentó, leyó mucha literatura lésbica hasta que encontró Disobedience.

Adquirió los derechos del libro y, con la productora Frida Torresblanco, decidió poner en marcha el proyecto. La actriz envió en guión a Sebastián Lelio. Rachel Weisz había visto Gloria y admiraba el tratamiento que Lelio daba a las mujeres en sus películas, por eso pensó que Sebastián seria la persona más indicada para orquestar la cinta.

Ronit, mujer fuerte e independiente, rompió los lazos de la encorsetada moral en la que fue educada. Fotógrafa de profesión, su elección laboral choca con las normas judías ultraortodoxas sobre la representación de imágenes. Vive sin ninguna de las restricciones que su educación religiosa le había impuesto desde la infancia. Fuma, consume alcohol, mantiene relaciones sexuales cuando y con quien le apetece y se niega a cumplir con el pretendido deber de formar una familia y tener descendencia. Su relación con Esti no le supone ningún tipo de diyuntiva moral. Solo le preocupa la repercusión que su regreso pueda tener en la vida de su recobrado amor.

Liberada del peso de las tradiciones, Ronit no comprende como Esti se ha plegado a seguir unas normas que considera “medievales”. Sus relaciones familiares se deterioraron a raíz del conflicto surgido por el descubrimiento de su relación proscrita. El exilio a Nueva York marcó una distancia, no solo física sino también social y cultural, con la comunidad que la desterró. Su madre había fallecido años atrás y la relación con su padre era inexistente hasta que tuvo noticias de su muerte y regresó para el funeral. Al llegar se encuentra con un medio hostil que la rechaza.

Cuenta Rachel Weisz que ella, a pesar de que su padre era judío y su madre se convirtió a judaísmo al casarse, no recibió una educación religiosa. Decía la actriz, que la película se rodó muy cerca de donde vivió en su infancia pero que, a pesar de tener esa proximidad con la comunidad judía ortodoxa, nunca supo nada sobre sus costumbres porque son personas muy reservadas. Como su personaje hacía años que había abandonado las tradiciones judías, Weisz no tuvo que documentarse sobre ese aspecto para interpretar su papel.

A diferencia de Ronit, Esti, mujer de un carácter más dócil, permanece en la comunidad donde nació y creció. Tras la marcha de Ronit, queda profundamente abatida y, por recomendación del rabino, termina casándose con Dovid, su mejor amigo de la infancia. Parece un buen matrimonio, aunque se nota una relación falta de pasión por parte de Esti. Ocupa su tiempo entre su trabajo como profesora en una escuela para chicas judías y el cuidado de la casa. Aparentemente se encuentra satisfecha con su vida y con su profesión, pero su atracción únicamente hacia las mujeres y en concreto hacia Ronit, le acaba pesando. Tiene que hacer frente a un conflicto interno que le obligará a decidir entre vivir en libertad su sexualidad o seguir perteneciendo a la comunidad donde siempre ha vivido. Se define como una mujer muy devota y siente vértigo ante el dilema que la vuelta de Ronit le ha planteado.

Para preparar el papel, Rachel McAdams entró en contacto con una comunidad judía y así poder asimilar sus costumbres, muy alejadas de su educación protestante. Según cuenta la actriz, la acogieron muy bien y su trabajo de documentación se reflejó en la construcción del personaje de Esti.

Uno de los temas de la película es el rechazo de la comunidad judía ultraortodoxa a la relación lésbica de Esti y Ronit. La posición del judaísmo respecto a la homosexualidad hace que sea complicado la integración de las personas LGTBI en esa comunidad religiosa

Hay una escena que fue particularmente comentada tras el estreno de la cinta: el reencuentro sexual entre las protagonistas. Considerada el corazón de la película, en esta escena Ronit libera sentimientos que había encerrado durante muchos años. Sebastián Lelio solo contaba para rodar con una indicación en el guión: hacen el amor. Ante esta escueta información, el director optó por dibujar cada uno de los planos de esa parte y plantear la escena como una coreografía. Al ser un momento tan íntimo, el día del rodaje solo estuvieron presentes las actrices, el director y el personal técnico imprescindible. No hay desnudos. Las emociones se transmiten a través de los rostros y las demás partes del cuerpo se imaginan, dotando a la escena de una especial sensualidad. Las actrices hablaron bastante sobre ese momento en particular, de esta forma, adquirieron confianza a la hora de rodar. Weisz y McAdam coinciden en que hubo mucho cariño y ternura en ese momento .

Disobedience es una historia de amor entre mujeres que desafían las convicciones morales y religiosas de su entorno.