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El PSOE que traiciona a Pedro Zerolo y Rodríguez Zapatero

Por Juan Andrés Teno (@jateno_), periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar

Grupo Parlamentario socialista en el Congreso de los Diputados

Hace 13 años que un gobierno del PSOE posibilitó que en este país toda la ciudadanía alcanzara la igualdad de derechos (con la aprobación del matrimonio igualitario España se puso a la vanguardia de la defensa de los derechos humanos de las personas LGTBI). Hace más de una década el trabajo conjunto del activismo LGTBI y de algunos partidos políticos hizo posible que  lesbianas, gays, bisexuales y transexuales nos pudiéramos casar y tener hijas e hijos.

Como suele ocurrir en hechos de profundo calado histórico, dos nombres quedaron en la foto fija del imaginario colectivo como hacedores de aquel tan necesario cambio jurídico y social: Pedro Zerolo, en representación del activismo, y José Luis Rodríguez Zapatero como adalid del mundo de la política. Es sin duda injusta esta imagen, ya que detrás de aquella reforma del Código Civil estaba el trabajo de muchas personas, muchas mujeres y hombres, que dedicaron los mejores años su vida a integrar en la democracia a un teórico 10% de la población que seguía transitando por las cunetas del estado constitucional.

Lo que en aquel momento se olvidó es que si se permitía a dos personas contraer matrimonio existía la posibilidad de que tuvieran hijas e hijos. Las familias homoparentales hemos venido sufriendo día a día los descalabros originados por problemas de filiación, atención ginecológica, acceso a las técnicas de reproducción asistida, movilidad en los espacios europeos o regulación de la diversidad en los entornos educativos.

A su rescate, al salvamento de madres y padres, pero sobre todo de sus hijas e hijos, han ido acudiendo diversas normas autonómicas de protección de los derechos de personas LGTBI que, con mayor o menor acierto, con mayor o menor aplicación posterior de lo legislado, iban produciendo suspiros de alivio entre quienes veían crecerá a sus hijos y comprobaban que la realidad no mutaba. Y ahí la norma andaluza ha marcado un hito a seguir.

El 4 de mayo de 2017 se registraba un ley en el Congreso de los Diputados (Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales) con la que ya, por fin, la pretendida igual legal iba a estar plasmada en una norma de carácter estatal y que especialmente afectaba a las familias homoparentales. Interminables trámites parlamentarios desembocaron, ya en el año 2018, en una enmienda a la totalidad de un grupo parlamentario, como lo es el Popular, que sigue empeñado en vivir de espaldas a las necesidades de un colectivo. Por fortuna, fue rechazada.

Pero el dolor más profundo ha venido de manos de quienes siguen afirmando que son herederos de aquella proeza que se materializó en el año 2005 y que lleva los nombres de Zerolo y Rodríguez Zapatero en el imaginario público. El 27 de febrero de 2018, el Grupo Parlamentario Socialista presentaba a la Mesa de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados un centenar de enmiendas a la Ley de Igualdad LGTBI. Son más rectificaciones que artículos tiene el proyecto de ley original, lo que viene a ser una enmienda a totalidad enmascarada en un sinfín de supresiones y modificaciones del texto, que, lamentablemente, afectan y mucho a aquellas familias que legalizó la acción legislativa a principios del presente siglo.

Con estos 123 folios que han redactado diputadas y diputados socialistas ya no pueden presentarse a la opinión pública y especialmente ante el colectivo LGTBI como herederos del legado de Zerolo y Zapatero (Así siempre, en primer lugar el activismo y en segundo, porque debe ser su lugar, la política).

La osadía de los redactores de las enmiendas comienza con intentar cambiar su nombre. Una ridícula “Ley Integral de Igualdad de Trato y la No Discriminación por Orientación Sexual, Identidad o Expresión de Género” es lo que se propone y con ello se invisibiliza lo que somos, porque somos lesbianas, gays, bisexuales, personas trans e intersexuales (además de nuestras familias, de nuestros hijos e hijas).

No queremos “Igualdad de Trato”, queremos el reconocimiento de la Diversidad (Igual es preciso un master para que asimilen la diferencia de los términos). No somos orientación, identidad o expresión, somos personas, somos lesbianas, gays, bisexuales, personas trans, personas intersexuales…

Señoras diputadas y señores diputados redactores de las enmiendas: necesitamos que se reconozca la violencia intragénero, porque las amenazas, las vejaciones, los golpes, las heridas, las nuestras y las de nuestras hijas e hijos duelen igual y provocan las mismas consecuencias.

Señoras diputadas y señores diputados de redactores de las enmiendas: necesitamos que “los poderes púbicos adopten las medidas necesarias para favorecer la visibilidad, el respeto y la no discriminación de las familias LGTBI”. Y lo necesitamos expresar así, sin medias tintas.

Señoras diputadas y señores diputados redactores de las enmiendas: necesitamos una Agencia estatal contra la discriminación por orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales y no una Autoridad para la Igualdad de Trato y la No Discriminación. Por favor, no nos oculten tras la genérica igualdad, requerimos que el conjunto de la población, y ustedes los primeros, sepan que significa la orientación sexual, la identidad de género, la expresión de género o la diversidad familiar.

Señoras diputadas y señores diputados redactores de las enmiendas: es obligatoria la creación de una Comisión Interministerial de políticas LGTBI y no una Conferencia Sectorial de Igualdad. ¿Cuál es el ánimo para ocultar reiteradamente que somos lesbianas, gais, personas trans, bisexuales y personas intersexuales (además de nuestras hijas e hijos) y que desgraciadamente no somos “iguales” en trato al resto de la ciudadanía?

Señoras diputadas y señores diputados redactores de las enmiendas: ¿Porque eliminan que hay dar respuesta a las necesidades propias de las mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales, en particular a la salud sexual y reproductiva? ¿No conocen las demandas de nuestras compañeras, de su especificidad a la hora de enfrentarse  a una consulta ginecológica o a su maternidad?

Señoras diputadas y señores diputados redactores de las enmiendas: ¿Porque quieren modifican al artículo 24.2 de la Ley, de una ley que protege a un colectivo específico que sigue sintiendo en sus carnes la LGTBIfobia y nos asimila con el resto de la población?

Y por último, señoras diputadas y señores diputados redactores de las enmiendas: ¿Porque han enmendado y suprimido el contenido explícito del Capítulo VII “Medidas en el Ámbito Educativo, dejándolo reducido a una serie de recomendaciones que seguirán quedando en papel publicado en el BOE? ¿Saben ustedes lo que es la diversidad, la triple diversidad sexual, de género y familiar? ¿Saben lo que está ocurriendo en los centros educativos? ¿Saben lo que les pasa a los menores LGTBI y a nuestras hijas e hijos, a los hijos de las personas LGTB?

Hace 13 años el PSOE, junto a otros partidos del arco parlamentario, escucharon al movimiento LGTBI. En el año 2018 no se sabe a quién habrán oído ustedes, pero desde luego no ha sido a la entidad que ha promovido esta ley, la FELGTB (integrada por 44 entidades a lo largo del país)  ni a las otras 25 entidades sociales y sindicatos que han avalado su contenido.

Y es muy fácil, es tremendamente sencillo hacerlo: bajen de sus escaños de la carrera de San Jerónimo y hablen con sus compañeras y compañeros del Hospital de las 5 Llagas, que han recibido, hablado, consensuado, debatido, rechazado, admitido… han oído al colectivo LGTBI andaluz y han plasmado sus necesidades en una ley, la andaluza, que si nos representa, una ley autonómica que habla ya en su título de la “no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía”, porque somos lesbianas, somos gais, somos personas trans, somos bisexuales, somos personas intersexuales y tenemos familias, tenemos hijos e hijas. Es importante que, por favor,  no lo olviden.

Bajen, sus señorías, bajen a Sevilla, a Cordoba, a Málaga, a Granada, a Almería, a Jaén, a Huelva, a Cádiz, bajen y hablen con los parlamentarios socialistas andaluces y que les expliquen como han conseguido aprobar una ley con el consenso de todos los grupos políticos y, lo que es más importante, con el plácet  de las entidades LGTBI andaluzas.

Es muy posible que las 85 personas que ocupan a bancada socialista en el Congreso de los Diputados puedan y quieran hacer ese esfuerzo, por ello rogamos a José Luis Ábalos Meco, Miriam Alconchel Gonzaga, Ángeles Álvarez Álvarez, Javier Cacho, José María Barreda Fontes, Meritxell Batet Lamaña, Pablo Bellido Acevedo, Patricia Blanquer Alcaraz, Ana María Botella Gómez, José Miguel Camacho Sánchez, Gregorio Cámara Villar, Juan Carlos Campo Moreno, Herick Manuel Campos Arteseros, Pilar Cancela Rodríguez, Zaida Cantera de Castro, Cipriá Císcar Casabán, Ricardo Cortés Lastra, Manuel Cruz Rodríguez, Carmen Rocio Cuello Pérez, María del Rocio De Frutos Madrazo, Salvador Antonio De la Encina Ortega, José Juan Díaz Trillo, Odón Elorza González, Jesús María Fernández Díaz, Sonia Ferrer Tesoro, María Aurora Flórez Rodríguez, Sebastián Franquis Vera, Óscar Galeano Gracia, María Dolores Galovart Carrera, Ricardo Antonio García Mira, Jose Inmaculada González Bayo, Natalia González Peláez, Manuel Gabriel González Ramos, María González Veracruz, Juan Luis Gordo Pérez, Lídia Guinart Moreno, Antonio Gutiérrez Limones, Miguel Angel Heredia Díaz, Antonio Hernando Vera, Sofía Hernanz Costa, Antonio Hurtado Zurera, Juan Jiménez Tortosa, Marc Lamuà Estañol, José Javier Lasarte Iribarren, Adriana Lastra Fernández, Patxi López Álvarez, María Pilar Lucio Carrasco, César Luena López, María Guadalupe Martín González, María Luz Martínez Seijo, Guillermo Antonio Meijón Couselo, Carlota Merchán Mesón, Pedro José Muñoz González, Micaela Navarro Garzón, Gonzalo Palacín Guarné, Esther Peña Camarero, María Percè Perea i Conillas, María Soledad Pérez Domínguez, Margarita Pérez Herráiz, Pere Joan Pons Sampietro, Antonio Pradas Torres, Artemi Rallo Lombarte, Elvira Ramón Utrabo, César Joaquín Ramos Esteban, María Tamara Raya Rodríguez, Margarita Robles Fernández, Isabel Rodríguez García, Juana Amalia Rodríguez Hernández, María Soraya Rodríguez Ramos, María del Mar Rominguera Salazar, Joan Ruiz i Carbonell, Luis Carlos Sahuquillo García, José Ignacio Sánchez Amor, Pedro Saura García, David Serrada Pariente, María Jesús Serrano Jiménez, José Enrique Serrano Martínez,  Felipe Jesús Sicilia Alférez, Rafael Simancas Simancas, Susana Sumelzo Jordán, José Andrés Torres Mora, José Andrés, Victoria Begoña Tundidor Moreno, Ignacio Urquizu Sancho y José Zaragoza Alonso que viajen al sur, que el sur también existe, un sur que dialoga, que oye y que atiende las demandadas de las personas LGTBI y de sus hijas y sus hijos.

Y así, de este modo, podrán de nuevo recuperar la herencia de dos los suyos, de Pedro Zerolo y de José Luís Rodriguez Zapatero.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Juan José Fernández Castejón

    El PSOE traicionó al colectivo lgbti hace mucho tiempo, lo que demuestra que su voluntad política para con este colectivo es irregular según la facción del partido que tenga más influencia en el momento (liberales, socialdemócrata, aparato, bases…) No es que menosprecie los esfuerzos del Matrimonio igualitario pero un votante lgbti no es granero permanente de las izquierdas (como los pensionistas de las derechas, como esta descubriendo a su pesar Rajoy)
    Las enmiendas propuestas por el PSOE a este proyecto de ley lo demuestran. Se está retratando, y como si no tuviera bastante con las luchas internas por el poder, esto reafirma que anda como pollo sin cabeza.
    ¿A quien votar con la certeza de que defienda nuestros derechos? Me resulta mucho más fácil saber a quién no votar…

    21 marzo 2018 | 12:16

  2. Dice ser luisa

    No es suficiente que por ley sean iguales a lo que ya estaba establecido? Qué más quieren?
    La ley los ampara , pero lo que no es posible es que el rechazo natural que se tiene a esta retahila de nombres por parte de una proporción considerable de la ciudadanía los rechace por su amaneramiento muchas veces ridículo y obceno.
    Yo no voy diciendo por la calle que soy heterosexual ni monto una caravana y salgo casi desnudo por las calles de Madrid.

    21 marzo 2018 | 15:48

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