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La Ley andaluza recoge por primera vez la definición de ‘familia homoparental’

Por Juan Andrés Teno (@jateno_), periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar

Foto: Diego Radamés Santos (vía Flickr)

La reforma del Código Civil en materia de matrimonio revolucionó la situación y la percepción del colectivo LGTB en España, por fin lesbianas, gais, bisexuales y transexuales podían casarse. Pero el legislador olvidó un pequeño matiz: si a dos personas les das la oportunidad legal de casarse hay una pequeña posibilidad de que quieran ir un poco mas allá y que, tras unirse legalmente, se les pase por la cabeza reproducirse, tener descendencia. Y he aquí que las familias homoparentales han surcado durante 12 años en un vacío legal, que ha necesitado de mucho coraje y de mucho activismo individualizado que ha ido posibilitando que se solucionen situaciones relacionadas con la filiación o  el derecho al acceso a las técnicas de reproducción asistida.

En los últimos años han ido surgiendo diferentes normas autonómicas que protegían a la población LGTB frente a la LGTBIfobia que todavía recorre sin pudor las calles de este país. Algunas han sido meros testimonios sin apenas consecuencias como la gallega o la murciana, otras contienen bellos textos que afrontan la realidad como es el caso de la catalana, la madrileña o la extremeña (aunque su desarrollo está aun por llegar). En todas ellas las familias homoparentales se intuyen, se vislumbran, pero ni siquiera se nombran.

La invisibilidad del hecho homoparental en el ordenamiento jurídico español ha ido paralelo a las pendientes que cada una de las madres y padres de estas familias han tenido que ir sorteando desde que  sus hijas e hijos llegan a sus hogares. Y ha sido Andalucía el territorio nacional en el que por fin (12 años son muchos años) se ha asumido que las familias homoparentales son necesariamente parte de este colectivo que aún sufre el estigma social de la “fobia”,  y que no solamente hay que regular los derechos y proteger a las personas LGTB, sino a unos ciudadanos mas sensibles: sus hijos y sus hijas.

La revolución andaluza ha comenzado por el mismo nombre de la norma aprobada el pasado 19 de diciembre “Ley para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía”.

El Parlamento Andaluz, inspirado, acompañado y empujado por las entidades LGTBI de la comunidad autónoma ha asumido que estas niñas y estos niños están ahí, que son o pueden ser objeto de acciones y actitudes discriminatorias y se ha lanzado al ruedo de la diversidad sin los complejos que normas autonómicas anteriores arrastraban. Por fin, 12 años después de darle cobertura legal, en la ley andaluza aparece la primera definición de las familias homoparentales:

Aquellas compuestas por gais, lesbianas, transexuales, bisexuales o intersexuales con niños y niñas menores de edad que se encuentren de forma estable bajo guarda, custodia, tutela o patria potestad, sea por razón de filiación natural, adoptiva o por acogimiento familiar

El protagonismo de la familia en esta norma, la última y la pionera en el hecho homoparental, no sólo se reduce a su enunciado y a las definiciones de las realidades del colectivo, hay más, mucho más… Hasta en 77 ocasiones se menciona a las familias LGTBI, 14 de las cuales se refieren específicamente a las familias homoparentales o a las hijas e hijos de las personas LGTBI.

Son 34 los artículos (de los 71 en los que se estructura el texto) en los que se adintelan las medidas necesarias para erradicar la invisibilidad legal, social y del activismo LGTB frente el hecho homoparental. Porque era y sigue siendo necesario, absolutamente necesario, de cara a la protección de las familias homoparentales:

  • La tutela y el apoyo institucional de la Junta de Andalucía
  • Medidas de acción positiva
  • Medidas de apoyo y protección sociales
  • Acciones concretas del Instituto Andaluz de la Juventud
  • Atención y apoyo y protección como posibles víctimas por LGTBIfobia
  • Proteger la diversidad familiar
  • Garantizar la igualdad en adopciones y acogimientos
  • El desarrollo de políticas sanitarias
  • Acciones que ayuden a la conciliación de la vida laboral y familiar
  • Promover una cultura inclusiva
  • Medidas en el ámbito turístico
  • Fomentar la diversidad familiar en los medios de comunicación públicos
  • La formación específica en la administración de justicia
  • Adecuar los documentos administrativos
  • Garantizar el derecho de admisión en establecimientos públicos
  • El derecho a una protección integral, real y efectiva y el deber de reparación
  • Y ser incluidos en  relación de las infracciones y sanciones administrativas

Es en el ámbito educativo donde más necesaria es la intervención para los hijos e hijas de personas LGTBI y aquí la Ley Andaluza establece que los planes de formación inicial y continua del profesorado incluirán necesariamente la diversidad familiar; que los contenidos del material educativo promoverán la diversidad familiar; que los planes de educativos dispondrán de herramientas, recursos y estrategias para educar en diversidad familiar; que la formación del personal docente incluirá el abordaje  de la presencia en las aulas de alumnado cuyos progenitores sean LGTBI; que no se suscribirán conciertos con centros educativos que en su ideario planteen discriminación a alumnado por pertenencia a familia homoparental; que se desarrollarán protocolos de intervención  en los centros educativos para prevenir actitudes o comportamientos de LGTBIfobia por pertenencia a familia LGTBI y que se combatirá el acoso escolar por motivos de pertenecía a familia LGBTI.

Las entidades LGTBI andaluzas que trabajan con las familias han sido escuchadas, la realidad de la heterogeneidad familiar tendrá que ser respetada en los centros educativos andaluces. Y gracias a este impulso del activismo LGBTI no solo se beneficiarán las familias homoparentales, sino el resto de familias: reconstituidas, adoptivas o acogedoras, multiétnicas, numerosas, de progenitores separados o divorciados… todas, todas las familias serán posibles por que todas las familias están y son.

La tarde del pasado 19 de diciembre dos padres asistían al pleno del Parlamento Andaluz donde se aprobó esta Ley, se sentaron juntos, se cogieron de las manos, se emocionaron cuando se verbalizó que la principal novedad de esta ley era contemplar a las familias y específicamente a las familias homoparentales. En sus lágrimas y en su alegría se contenía el trabajo de muchos meses, de muchos años, de mucho sufrimiento. En su felicidad estaban presenten sus respectivos maridos, sus hijos…. estaban sus compañeras madres, las hijas e hijos de estas.. en sus ojos vidriosos se representaba un hecho inédito en el abordaje de la realidad de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. Por fin se les ponía nombre, por fin existían, por fin se respetaba su dignidad.

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