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¿Por qué la gente gritaba “son las familias”?

Por Juan Andrés Teno (@jateno_), periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar.

Madrid, 1 de julio de 2017. A las 17:00 h. comienza una manifestación que congrega a varios centenares de miles de personas entre Atocha y la plaza de Colon. La integran 60 pancartas y 72 carrozas. Es el Orgullo de España, es el World Pride 2017.

La primera entidad en recorrer el Paseo del Prado es GALEHI, una asociación de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales con hijos e hijas. Solamente la preceden las dos pancartas oficiales de la FELCGT y COGAM y el grupo internacional. Se monta el dispositivo especial de seguridad que protegerá la zona más sensible de la manifestación, aquella donde van menores, mayores y personas con discapacidad.

Los primeros en sostener la pancarta de GALEHI son un grupo jóvenes y adolescentes, los hijos e hijas de las familias pioneras. Aquellas que, mucho antes de ser posible en este país el matrimonio entre personas del mismo sexo, atendieron con valentía la necesidad de paternidad y maternidad que nacía de sus entrañas y se lanzaron al vacío en un acto revolucionario y de necesidad personal y social. Mucho le deben a estas familias quienes han llegado después ya que su lucha diaria les hace posibles, solo ellas saben lo que es asumir la crianza de un hijo al que le niegan sus apellidos paternos o maternos y la dureza cotidiana de lidiar con una legalidad que les excluye.

Y son estos jóvenes los que asumen en primer lugar la reivindicación de la presencia del grupo en el Word Pride, los avanzados. Son la rabia y la fuerza de sus pocos años las que sostienen al nutrido grupo que va detrás.

Pero son tan jóvenes e irradian tanta pasión que sorprenden una vez más. Su segunda hazaña del día es dejar la cabecera de pancarta a sus madres y padres y situarse en la avanzadilla, trabajando junto al grupo de seguridad y solicitando a los miles de espectadores que forman embudos en el Paseo del Prado un paso atrás para hacer posible la marcha. Han transformado su reivindicación en colaboración y con sus manos y sus palabras están protegiendo a los que vienen detrás de ellos, los niños y niñas de uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete años que juegan alegres dentro del grupo.

Estos adolescentes, aquellos niños que abrieron a España la realidad de la homoparentalidad, han pasado de ser envueltos por sus familias a actuar como agentes de visualización de las familias LGTBI, a defender la valentía de sus padres y madres, a velar por la integridad de sus hermanos menores, de las hijas e hijas más pequeños de los amigos de sus padres. Son el escuadrón de la libertad y la diversidad de GALEHI, son la verdad y tejen en sus manos el futuro de todos.

Y cuando los ojos de madres y padres asienten con orgullo ante la reacción de sus hijas e hijos, una segunda oleada de sentimientos sacude la manifestación: tras dejar atrás a Neptuno son los niños de 6 y 7 años, los que, por propia voluntad, sostienen con sus pequeñas manos la pancarta y asoman sus cabezas ante una multitud que alza sus móviles y sus cámaras de fotos al aire para perpetuar la imagen que sus retinas han captado previamente.

Paso a paso los más pequeños avanzan en primera línea, alternando su incipiente activismo con guerras de pistolas de agua y lluvia de confeti. Se pintan las caras con la bandera arcoíris y juegan, siempre juegan, ríen, siempre ríen, porque el trabajo cotidiano de su madres y padres ha posibilitado que puedan crecer felices en su entorno cotidiano, porque el activismo de las familias da sus frutos y porque la multitud agolpada en la principal arteria de Madrid los reconoce como los frutos de la libertad.

En Cibeles la gran alfombra del Palacio de Correos saluda a los manifestantes. Tras recorrer la plaza, nace el líder natural del grupo: un niño de solo 7 años, subido a los hombros de un adulto, jalea a la ciudadanía y levanta olas de aplausos, agita a los espectadores en un alarde de activismo sin duda aprehendido del día a día que le brindan sus dos madres.

Así son las familias que se manifiestan en defensa de sus derechos. Familias activistas. Familias que tienen que ceder una parte de su tiempo personal, que tienen que hurtar espacios de convivencia a sus hijos e hijas para que puedan vivir con los mismos derechos y las mismas posibilidades que el resto de menores.

Familias diversas, con hijas e hijas nacidas gracias a las técnicas de reproducción asistida (incluida la gestación por subrogación), adoptados, acogidos, procedentes de relaciones heterosexuales anteriores. Juntas, iguales, diferentes, reivindicando y celebrando en comunidad.

Todos los Orgullos son posibles, todos suman, todos son necesarios para las familias homoparentales.

En los tres kilómetros de recorrido estas familias han recordado que siguen luchando por la inscripción automática de los hijos nacidos de parejas lesbianas, con independencia de si están casadas o no; que es imprescindible la gratuidad de los tratamientos de fertilidad dentro del sistema de la Seguridad Social para todas las mujeres, independientemente de su condición civil o sexual; que aún no se ha producido el reconocimiento legal de las familias homoparentales en todos los países de la Unión Europea para garantizar sus derechos; que hay que se seguir trabajando para alcanzar reconocimiento efectivo y las garantías legales para todos los menores nacidos a través de la gestación subrogada; que hay que incidir para que el sistema educativo reconozca, refleje y difunda entre el alumnado la diversidad familiar existente actualmente España; y que es necesario abrir el debate para promover una legislación justa y responsable que regule la gestación subrogada en España como técnica de reproducción asistida y que proteja a todas las partes intervinientes, además de alcanzar reconocimiento efectivo y las garantías legales para todos los menores nacidos a través de la gestación subrogada.

El sábado 1 de julio de 2017, cuando veían acerarse la pancarta de GALEHI, las mujeres y los hombres que se agolpaban a los lados gritaban: ¡Son las familias, son las familias!. “Familias con Orgullo” se leía en letras de imprenta. Aplausos, móviles y cámaras fotográficas en alto y una mujer que lloraba intensamente, mezclando en sus lágrimas la emoción que desbordaban las familias.

Es evidente que la sociedad española ya está preparada, ahora es el tiempo de la respuesta de clase política y de las instituciones públicas.

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