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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

“Los 300”: docentes de Málaga dispuestos a trabajar por la diversidad

                               Juan Andrés Teno (@jateno_) , periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar

 

Hubo unos 300 que vertieron su sangre contra el imperio persa pero en el ideario del compromiso igualitario los únicos 300 serán aquellas y aquellos que mañana trabajen por la diversidad familiar y afectivo sexual en los colegios de Málaga. Sin estar en las Termópilas la escena fue épica: 300 docentes malagueños llenando el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Educación, atentos, expectantes, abiertos de mente y agradecidos por los esfuerzos de quienes les transvasaron sus cocimientos y sus vivencias (reivindicación, dolor, angustia, respeto y esperanza en primera persona del singular).

En el estrado se mezclaron los recursos educativos, las experiencias personales de gais, lesbianas y transexuales y el trabajo continuado del activismo LGTBI. Fue un 8 de febrero del año 2017 y se hizo posible gracias a la voluntad de la Delegación Territorial de Educación en Málaga de la Junta de Andalucía y a la determinación de Patricia Alba y David Márquez. Las Jornadas Diversidad Familiar y Educación Afectivo-Sexual, tan cercanas, ya se han convertido en un hito, historia pasada e historia futura, ya que sus consecuencias solo llegarán en los próximos meses, cuando niños, adolescentes y jóvenes malagueños alcancen en sus aulas el verdadero y enriquecedor significado de la palabra diversidad.

Yo fui el primero en subir al estrado para ofrecer a los profesores y profesoras una veintena de recursos para hacer posible en las aulas la Diversidad Familiar; herramientas sencillas para que todas las familias estén representadas en los centros educativos (nucleares, homoparentales, monoparentales, reconstituidas, adoptivas, multiétnicas, numerosas, de padres separados o divorciados…) y para que el conjunto del alumnado conozca la multiplicidad de las estructuras familiares que hay en sus barrios, sus pueblos y sus ciudades.

Después se produjo el gran fenómeno emocional de la Jornada, quizá la mesa de vivencias más rica que se ha producido en este país en torno a la realidad de la transexualidad. Fueron sus protagonistas la fuerza arrolladora y el activismo comprometido de la profesora Josefa Suárez, las lágrimas de la madre coraje Pilar Sánchez, la inocencia y la naturalidad de la alumna adolescente Alexa Martín, las definiciones exactas del catedrático universitario Juan Gavilán y las sencillas claves para advertir la presencia de alumnos trans desde los 3 años por parte de la orientadora Celia López.  En Málaga se rió y se lloró en este acercamiento brutal y apasionado del pasado, el presente y el futuro de las personas trans, concretamente de las mujeres trans que hicieron de la visibilidad su bandera y ofrecieron su “yo” para hacer posible el “yo” de las demás.

Y, para finalizar, los 5 talleres en los que los docentes pudrieron comprobar a “pie de obra” lo sencillo que es trasladar a sus alumnas y sus alumnos la diversidad sexual y, con ello, romper los estereotipos culturales y sociales que intentan llevarnos de vuelta a las cavernas. Con Víctor Díez Mazo conocieron “el bosque de la diversidad” que habita en la literatura infantil; con Charo Alises la realidad y las normas para atajar el acoso escolar a jóvenes LGTBI; con Luis Vallejo a manejar el protocolo andaluz de actuación sobre identidad de género; con Charo Sánchez a trasladar al alumnado de Secundaria la educación afectivo-sexual; con Mercedes Márquez a abordar la diversidad sexual en Primaria; y con Manuel Moreno a trabajar la educación socio-emocional.

En una sola mañana se conjugaron el carácter proactivo de la administración educativa, la fuerza de GALEHI y del activismo LGTBI andaluz y el profundo interés de los docentes por acercarse y comprender la realidad que puebla sus aulas.

Esta gran batalla de la Diversidad debe extenderse rápidamente, contagiar a las provincias limítrofes (Granada, Almería, Cádiz, Sevilla…) y, tras adueñarse de todo el territorio andaluz, extenderse por levante, las “castillas”, Extremadura, Madrid, Aragón, Cataluña…. y dinamitar por completo la penínsul. Porque la educación es el arma para que el miedo y el dolor desaparezcan de las aulas, para que niñas, niños y adolescentes dejen de llorar, de visitar las consultas psicológicas, de suicidarse. Porque ser lesbiana, gay, transexual, bisexual  o ser hijo de ellos tiene que ser un orgullo desde edades tempranas.

Ya se conoce la estrategia para derrotar a este Imperio Persa encarnado en una bestia homófoba. El Jerjes que odia la diversidad conoce que Leónidas está en las aulas, que es cada uno de los docentes, de las chicas, de los chicos que se están empoderando. Es posible, ya se ha demostrado cómo iniciar la retirada aqueménida y preservar los valores intrínsecos de la democracia. A las autoridades educativas solo les resta mirar a Málaga y ser mejor que ella…. Es posible, es el futuro.

Platea está esperando.

2 comentarios

  1. Dice ser joseluis321321

    pues muy mal hecho, una cosa es respetar la diversidad y otra distinta formar una sociedad subdividida en guetos donde cada colectivo viva conforme sus leyes y normas y solo sean españoles para recibir sanidad gratis, una paga o una vivienda social pero por lo demás se comporten como extranjeros y lo mismo digo de homosexuales o transexuales o lo que sea que también tienen tendencia a juntarse en sus bares de ambiente gay y ya no digamos en grandes ciudades como Madrid juntándose en chueca, todo eso me parece muy mal y los profesores no deberían encima educar en la diferencia sino en formar una sociedad civilizada occidental avanzada y no en formar una sociedad de tribus y clanes.

    15 febrero 2017 | 20:44

  2. Dice ser pues muy bien

    No lo veo, los docentes no deben de abandonarse al mesianismo, no consta que estén capacitados para ejercerlo. No obstante quiero dejar claro que me parece perfecto que todo el mudo sea feliz, al margen de su condición, sea la que sea, y que es algo que compete a la sociedad en su conjunto.
    Está claro que la palabra docente se presta a juegos ambiguos que no contribuyen a “la causa”, todo lo contrario, ese no es el camino. No hay que manipular, un “docente” es una persona especializada en la enseñanza de un saber concreto y claro, nada más, es decir que su criterio no está por encima del criterio y saber de la sociedad en su conjunto. Por supuesto que puede opinar, y yo pasarme su opinión por donde me parezca oportuno, no pensemos mal, por favor.
    Quiero decir que la opinión de un docente especializado en latín, por poner un ejemplo, me interesa lo mismo que la de una persona “sin techo”. Y con eso no estoy diciendo que la opinión de una persona sin techo no tenga valor, digo que zapatero a tus zapatos, que hay mucho fracaso escolar.

    16 febrero 2017 | 00:39

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