Entradas etiquetadas como ‘arboles singulares’

Los amores urbanos matan a dos dragos centenarios

08 marzo 2013

Drago2

El drago (Dracaena draco) es un árbol mágico, legendario, de roja savia medicinal y piel semejante a la de esos dragones a quienes pudo conocer. En la isla más occidental de todas las Canarias, El Hierro, en el municipio más alejado, La Frontera, y en su localidad más extrema, Tigaday, había uno gigantesco, fabuloso. Tenía 240 años. Dos siglos y medio luchando contra temporales de toda potencia. Pero esta semana no pudo más. Los últimos vientos huracanados lo arrancaron de raíz y estrellaron su cuerpo fibroso contra el suelo. Hoy es una triste montaña de astillas.

Dicen que estaba enfermo. Es verdad. Pero su mal no fue ni un hongo ni un insecto. Drago de FronteraLe mataron las recientes obras de urbanización de la zona. Le asfaltaron todo el entorno, rodearon con un muro de piedra y apuntaron con focos halógenos. Quisieron ponerlo en valor y se olvidaron de lo más importante: sus raíces. Tantas zanjas, tantas heridas, acabaron con él poco a poco. El viento tan sólo le dio el empujón final.

Ocurrió lo mismo con otro drago centenario. Era un bicho raro, un endemismo canario en la huerta alicantina de La Vila Joiosa. Y hace apenas un mes fue igualmente tumbado por el viento. Pero no. También a éste le había matado antes la expansión urbanística. Esa misma que se llevó por delante la alquería de sus antiguos dueños junto a viejos naranjos y almendros. Le mató el ajardinamiento del entorno después de haberle sajado la vida con zanjas y brutalidades de todo tipo. Un trozo de su cadáver se guarda ahora inútil en el Museo Arqueológico de la localidad, mustio recuerdo de lo mal que cuidamos de nuestros árboles ancianos.

Es verdad. Tanto en El Hierro como en Alicante prometen plantar otros dragos como sustitutos de los muertos/matados. Pero nunca será lo mismo. Y además, seguro que los quieren ya grandes ¿De dónde los arrancarán?


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Talan valiosos robles centenarios de Salamanca “por motivos científicos”

20 enero 2013

Genestosa

Da igual que el robledal de La Genestosa sea un espacio protegido y un bosque catalogado como Monte Emblemático de Castilla y León, Lugar de Interés Comunitario (LIC), espacio natural protegido Red Natura 2000, Área de Importancia para las Aves incluido en el Plan de Recuperación de la Cigüeña Negra y que además atesore un importante yacimiento arqueológico altomedieval.

Da igual que esté considerado uno de los bosques de robles melojos (Quercus pyrenaica) mejor conservados de Europa Occidental. Da igual que sea el hogar de especies amenazadas como el ciervo volante, el murciélago ratonero forestal o el milano real. Da igual que sea muy querido por los ciudadanos de la comarca.

Da igual todo esto a la Junta de Castilla y León, cuyos responsables forestales han autorizado la tala de miles de robles en este bosque mágico localizado en las faldas de la Sierra de Gata, entre Salamanca, Cáceres y Portugal. Y duele aún más la venta específica de 150 robles centenarios por la ridícula cifra de 1.445 euros, de los que el 30%, 45 árboles en total, son cedidos de forma gratuita a la Fundación Cesefor para la “promoción, investigación y formación forestal”.

¿Cuáles son los usos científicos que se darán a estos pobres robles centenarios? Todo parece indicar que, mayoritariamente, servirán para experimentar su uso en duelas de tonelería: se convertirán en barricas de vino.

En realidad estos aprovechamientos no tienen otro objeto que el meramente recaudatorio, magro ingreso a cambio de destruir un bosque maduro único.

“Son trabajos propios de la ordenación forestal”, ha aclarado el Gobierno regional, quien minimiza el impacto de las labores al calificarlas como meros aclareos del bosque hechos para favorecer el desarrollo del arbolado joven, más productivo en metros cúbicos de madera pero más pobre en biodiversidad. Un esquema obsoleto propio de los tristes tiempos franquistas del antiguo ICONA que obvia la importancia ecológica del arbolado singular, viejo y maduro.

Si quieres protestar por esta tala injustificable, une tu firma en Change.org.

Tienes más datos sobre el viejo robledal en este enlace.

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Genestosa2

Redescubierto en La Gomera el árbol de las brujas de alcurnia

10 enero 2013

Aderno

La isla de La Gomera es un territorio mágico. Con un bosque mágico, la laurisilva, preñado de historias tan viejas como sus árboles únicos.

En un lugar así, imagínense cómo será Vallehermoso, una de sus localidades más increíbles. Adéntrense entonces en su monte nebuloso hasta acercarse a una fuente misteriosa de siete caños tallados en madera, los Chorros de Epina. Y allí, entre el rumor del agua y del viento alisio agitando la bóveda vegetal, recuerden el refrán gomero:

“Si bebes de los siete caños / te casas antes de un año”.

Para encontrar el amor deseado, asegura la vieja tradición oral que las mujeres deben beber de los caños pares y los hombres de los caños impares, empezando siempre a contar desde la izquierda. Y sólo si las mujeres quieren convertirse en brujas deben beber de los caños de los hombres.

Brujas, auténticas brujas eran las damas de alta alcurnia de Vallehermoso, caprichosas hasta el límite de exigir a sus sirvientas el esfuerzo de invertir todo un día de dura caminata para traerles la preciada agua de esa fuente supuestamente medicinal. Sabedoras de lo sencillo de la falsificación, exigían a las niñas encargadas del transporte una incontestable prueba. Junto con el cántaro lleno debían mostrar la hoja de un aderno (Heberdenia excelsa), un raro árbol de la laurisilva del que, según se creía, sólo existía un único ejemplar en la isla, precisamente en la inmediaciones del manantial.

Considerado cuento de viejas, durante décadas se pensó que tal árbol era una invención popular. Hasta que junto con mi amigo Jacinto lo redescubrimos hace muy poco tiempo. Viejo, muy viejo, pero vivo.

¿Será el mismo de la leyenda? El propio árbol nos lo confirmó, pues tan sólo conserva una de sus cuatro ramas originales, la más inaccesible. Aunque lo siento, no les diré cómo llegar a él. Está el pobre como para regalar más hojas.

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El árbol de la vida se está muriendo de éxito

15 mayo 2012

Hace un par de años os hablé del árbol más solitario y gafe del planeta. La única acacia en 400 kilómetros a la redonda del más terrible de los desiertos, el Teneré. Contra la que chocó un camionero borracho en 1973 poniendo violentamente fin a la leyenda.

Y hoy descubro con horror cómo el heredero de tan discutible honor tiene todas las papeletas para acabar igual, en símbolo de la estupidez humana. Se conoce con el pomposo nombre de “El árbol de la vida” y no, no tiene nada que ver con la famosa película de Brad Pitt. Es una acacia de Bahréin, el país más pequeño del golfo Pérsico, a la que se ha dado el título de “el árbol más solitario y aislado del planeta“. Y aunque no os lo vayáis a creer, se está muriendo por culpa del turismo.

Milagro de la vida, pues parece mentira que un árbol pueda encontrar agua en ese secarral, se le calculan 400 años de edad. Y por ello son cientos, miles de personas las que acuden a verlo, tocarlo, treparlo, pintarlo e incluso escribirlo a cuchillo en su dolorida corteza. Le han puesto una mínima valla alrededor, pero da lo mismo. También le podrían poner una papelera para recoger tantas inmundicias como arrojan los turistas a su lado.

Ya os he contado en otras ocasiones cómo los viejos árboles monumentales pueden morir de éxito. Le pasa a la famosa sabina milenaria de El Hierro y le ocurre a esta fabulosa acacia arábiga. Demasiada gente, demasiada curiosidad, demasiada poca educación.

¿Cuándo entenderemos que los árboles centenarios son monumentos vivos tan antiguos como una catedral, tan bellos como un paisaje, pero tan frágiles como una flor? Que su contemplación es un regalo hecho por nuestros abuelos a nuestros hijos. Que los árboles se ven de lejos, no desde abajo pisándoles las raíces. Que no se abrazan sino que se respetan. Que hay cariños (y curiosidades) que matan.

En este vídeo podeís ver el famoso árbol y su triste conversión en objeto turístico.

Un árbol al que incluso una entidad financiera local le ha dedicado un anuncio.

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Resucita un simbólico olivo medio siglo después de morir helado

04 mayo 2012

Nos lo pidió Miguel Hernández: “Sonreír con la alegre tristeza del olivo”. Para el poeta de Orihuela, este árbol recio y agradecido era símbolo indiscutible del pueblo español, combativo, optimista ante las adversidades, sabedor de que al final es capaz de regalarnos ese maravilloso oro verde obtenido de estériles tierras tan duras como su madera. Y seguía su verso alejandrino proponiéndonos que, por mal que nos vayan las cosas, “sonriamos, doremos la luz de cada día, en esta alegre y triste vanidad de estar vivo”.

Miguel murió en 1942 en la cárcel, triste como un olivo. 14 años después, pero ni tan triste ni tan olvidado, murió en Culla (Castellón) un olivo silvestre (Olea europaea var. sylvestris) multicentenario tiernamente admirado por sus dueños. Una fuerte helada lo mató como a tantos otros. Pero éste era diferente. Ser querido, nadie osó tocar el cadáver de ese formidable ser capaz de morir de pie, mirando de tú a tú al viento. Otros lo habrían reducido a astillas, pero no la familia Celades, decidida a preservar el cadáver en el pedregoso piedemonte de la sierra Esparraguera donde había nacido hace quizá un milenio. Así pasó medio siglo. ¿Muerto? ¿Dormido?

No os lo vais a creer, pero el árbol ha resucitado. Arturo Esteve, un excepcional fotógrafo especializado en inmortalizar olivos monumentales, lo ha confirmado. Milagrosamente, el reseco pie del acebuche ha rebrotado 50 años después de morir. Vuelve a la vida cual ave Fénix. Son apenas unas ramitas, es verdad, pero sus raíces profundas le garantizan un futuro prometedor lleno de frutos.

Y volviendo al poeta alicantino, y a esta crisis que nos mata en vida, bien está recordar de nuevo sus palabras dedicadas a esa Jaén de aceituneros que es España. Levantémonos y cambiemos la realidad asfixiadora, no vayamos a ser esclavos con todos nuestros olivares.

El milagro ha obtenido recompensa. La Asociación Española de Municipios del Olivo ha concedido a este ullastre catellonense del Alto Maestrazgo de Santa María de Montesa el Primer Premio AEMO al Mejor Olivo Monumental de España 2012. El jurado ha premiado con ello la extrema sensibilidad y perseverancia de los propietarios del árbol, la familia Celades, al conservar un olivo helado y aparentemente muerto durante más de 50 años al cabo de los cuales rebrotó, permitiendo así expresar la capacidad de supervivencia única en esta especie. De este modo se proyectan sobre el olivo valores emocionales más allá de criterios de utilidad.

Muchas gracias a Arturo Esteve por pasarme toda la información y las fotografías que ilustran esta entrada.

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Abuelos de mil años “para comérselos”

10 abril 2012

El actor Juan Echanove ha sido nombrado embajador de los olivos milenarios de la mancomunidad del Sénia, una región cercana al Maestrazgo que agrupa a 27 pueblos valencianos, catalanes y aragoneses. No se me ocurre iniciativa más imaginativa y rentable para dar a conocer las riquezas de un paisaje único, forjado a la sombra de los olivos de la variedad autóctona Farga y donde la cultura mediterránea de romanos y griegos se hermana con unos ejemplares de árboles monumentales que seguramente fueron plantados hace 2.000 años por nuestros antepasados culturales. Parafraseando la famosa serie televisiva, esos abuelos de mil años están “para comérselos”, al menos el maravilloso zumo de sus aceitunas.

Echanove, que el pasado 19 de enero se comprometió en la feria FITUR (Madrid) a ejercer de embajador de este bien patrimonial, ha reiterado este compromiso “allá donde vaya”, y ha reconocido que no será una tarea difícil “ya que con sólo enseñar una fotografía de estos tesoros naturales la gente puede hacerse una idea de lo que significan”.

Paradójicamente, en Jaén, la capital mundial del aceite de oliva, se rinde homenaje estos días a los olivos milenarios y monumentales con una exposición de fotografías de ejemplares castellonenses realizadas por Arturo Esteve. ¿No hay olivos milenarios en Jaén? Los había, pero los arrancaron prácticamente todos hace muy poco tiempo para adornar rotondas y campos de golf de medio mundo. Un expolio del que ahora se lamentan los jienenses y que da aún más valor a los del Maestrazgo, salvados gracias al cariño de sus dueños y a una ley valenciana ejemplar.

Os incluyo a continuación un precioso texto que Echanove a dedicado a estos árboles monumentales:

Estos olivos milenarios, que brotan sobre la tierra, que irrumpen con fuerza y señorío desde lo mas profundo de la tierra… Estos olivos cuyas raíces en forma de voluptuosa melena seducen nuestros ojos e inquietan nuestras almas… Estos olivos, que desde tiempos inmemoriales llegaron a nuestra tierra de forma casual o intencionada… ¡que mas da¡ Estos olivos, ancianos de la tribu, sabios entre sabios, pacientes y dolientes… Estos olivos, testigos de nuestra formación, de nuestros triunfos y derrotas… Estos olivos que de forma elegante destruyen las fronteras geográficas de nuestro País para agruparse en torno a una comarca propia… Estos olivos que, antes de ser tales, fueron simples acebuches… y que a fuerza de darnos la paz en sus ramas, alcanzaron estatura de gigantes… Estos olivos son los que, llorando, nos ofrecen el más preciado tesoro de su sangre… sangre que celebra la dicha y ahoga la desgracia. Sangre que brota y brotará para nosotros y los que nos sucedan. Sangre del alma… del alma de la tierra… del alma de la historia.

Foto de Juan Echanove junto a un olivo milenario obtenida de la bitácora del propio actor: Un blog para comérselo

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¿Matar un árbol de 3.500 años es un asesinato?

19 marzo 2012

¿Puede asesinarse un árbol? Consulto el verbo en el Diccionario de la Real Academia. Asesinar: Matar a alguien con premeditación, alevosía. Y también: Causar viva aflicción o grandes disgustos. Así que no me cabe ninguna duda, quien mata a un viejo árbol amado y venerado por muchos es un asesino. Ergo la norteamericana Sara Barnes, de 26 años, es una asesina de árboles, o más exactamente una homicida, pues según ha informado la Agencia EFE, fue ella quien prendió fuego en Florida a “El Senador”, uno de los árboles más antiguos del mundo, con unos 3.500 años de vida.

“El Senador” era uno de los más grandes y antiguos árboles de Estados Unidos. Tenía 36 metros de altura y 10 de perímetro, aunque previamente había llegado a levantar unos 50 metros, hasta que un huracán seccionó su copa en los años veinte.

Durante el incendio, ocurrido en la noche del pasado 16 de enero, Barnes tomó fotos con su teléfono móvil de las llamas y tras su detención explicó a la Policía local que no había alertado a las autoridades porque lo quemó mientras trataba de iluminarse con el fuego para consumir drogas. El Departamento de Agricultura de Florida relató que Barnes enseñó a varios amigos una foto de “El Senador” quemándose y dijo: “No me puedo creer que haya quemado un árbol más antiguo que Jesús”.

“El Senador” era un atractivo turístico desde el siglo XIX para el centro de Florida. Rivalizaba con algunas de las conocidas secuoyas de California, como “El General Sherman”, considerado el árbol más voluminoso del mundo, o el viejo “Matusalén” un pino al que se le calcula unos 4.650 años de antigüedad. Pero ahora está muerto. Su asesinato ¿debería considerarse un magnicidio?

La primera foto es de El Senador a principios del siglo XX. Esta segunda es cómo quedó el pobre árbol tras el incendio que acabó con su vida.

El Blog del Becario ya nos había contado hace unos días esta misma historia, que me ha servido a mí ahora para reflexionar sobre la importancia y fragilidad de los árboles singulares.

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Brian May, guitarrista de Queen, pide ayuda para salvar a la sabina de El Hierro

09 diciembre 2011

Hay pocas personas en el mundo de la música como Brian May. Sensacional guitarrista del mítico grupo Queen que liderara Freddie Mercury, además de compositor y cantante, logró doctorarse nada menos que en astrofísica con un trabajo sobre la luz zodiacal. Es además un activo militante en la lucha por los derechos de los animales. Y está muy preocupado por la isla de El Hierro.

No le preocupa, como algunos podríais pensar, la evolución del famoso volcán submarino herreño. Hombre sensible, en realidad está alarmado por el futuro de uno de los árboles más famosos del mundo, la retorcida sabina herreña de La Dehesa. La misma que en 1998 fuera imagen central de su disco en solitario Another World.

Un artículo mío publicado el año pasado en el diario Público ha tenido la culpa. Explicaba yo entonces cómo ese fabuloso árbol milenario sufre los efectos de una enfermedad poco común: la plaga turística. Indocumentados en bermudas y chanclas que no dudan de trepar por el venerable ejemplar para hacerse fotos cual cabras o tronchar ramas que llevarse como terrible recuerdo.

Un admirador italiano le ha enviado el artículo al músico y éste acaba de dedicar a la sabina una de sus famosas cartas. Recuerda en este texto que cuando se fotografió junto a ella no se atrevió siquiera a tocarla. Incluso llegó a valorar no usar su imagen en el disco para no sacarla de la seguridad del anonimato en que se encontraba. Y añade Brian May:

“No sé si fue por mi culpa o no, pero siento una tristeza enorme al ver esta imagen de la profanación de la sabina por los turistas”.

El final de su carta no puede ser más emocionante por venir de quien viene. Dice que tratará de ponerse en contacto con las autoridades herreñas

“para ver si hay algo que pueda hacer para ayudar a proteger este árbol fabuloso que ha triunfado sobre los elementos, pero podría ser asesinado por la ignorancia y la desidia de la gente”.

Y concluye difundiendo un mensaje fundamental:

“que el respeto de la vida de todo tipo es la clave para una mejor calidad de vida”.

En realidad, tras mi artículo, el Cabildo de El Hierro se tomó en serio el problema y protegió a la sabina dentro de un perímetro de seguridad cerrado por una sencilla cuerda. También colocó un cartel donde pide respeto para el árbol. ¿Será suficiente? La idea final es rodear a la sabina con un muro de piedra al estilo de los cerramientos pastoriles de la zona. Pero como nuestros turistas no vengan mejor educados servirá de muy poco. Porque como bien se lamenta Brian May, la ignorancia y la desidia de la gente son los mayores peligros para un delicado árbol milenario.

Puedes leer la carta completa de Brian May es su página personal Brianmay.com

Gracias a Roberto por pasarme la noticia.

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Talan el roble del poeta Gerardo Diego

29 noviembre 2011

Es lo que tienen los símbolos vivos. Que al final se mueren. Y hasta su desaparición no echamos de menos su ausencia. Como el extraordinario roble que acompañaba desde hace décadas a la escultura del poeta Gerardo Diego en su Santander natal.

Instalada en el paseo de la Avenida de la Reina Victoria, mirando a la bella bahía, un grandioso roble vecino era tenido por los santanderinos como el fiel amigo y compañero de la metálica esfinge. Pero el viejo árbol no estaba en el mejor sitio. Confinado en un reducido parterre de césped, bordillos, zanjas y embaldosados habían cercenado muchas de sus raíces principales. El estrés urbano de obras municipales fue superior al interés municipal por conservarlo cuando ya era demasiado tarde, cuando con un sistema radicular colapsado las termitas y los hongos empezaron a devorar su madera muerta.

Como recogió fielmente El Diario Montañés, la pasada semana los trabajadores del servicio de parques y jardines procedieron a talarlo ante el riesgo de peligrosas caídas de ramas. En su lugar, otro joven roble sustituye ahora al anciano cuyos restos, me temo, serán ya triste serrín.

¿No se podía haber conservado su esqueleto momificado, al menos parcialmente, a modo de escultura vegetal? Así se ha hecho en otros sitios y el resultado es bellísimo.

Seguramente ni se les ocurrió tal posibilidad a los responsables municipales. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Una pena, pues además de su simbolismo, habríamos conservado un estupendo material de educación ambiental, la vida y muerte de un anciano ser que en sí mismo fue ecosistema de biodiversidad y lírica.

Es ley de vida, lo sé. Pero también lo es cuidar de estos seres tan valiosos. Y no se hace. Demasiadas obras, demasiadas agresiones a lo largo de los años pasan factura a nuestros árboles urbanos más queridos. Unos seres tan fabulosos que tardan tanto tiempo en morir como tiempo invirtieron en crecer. Pero que al final mueren para desolación de poetas, incluso los de frío bronce.

Si te gusta el mundo de los árboles singulares y su simbolismo, puedes ayudar a conservarlos pidiéndole a tu alcalde que proteja los más importantes del municipio. Únete a la campaña S.O.S. Árboles Singulares de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. Actúa y salva un árbol en menos de cuatro minutos.

Más información sobre el roble de Gerardo Diego y su triste final en el artículo escrito por Álvaro Machín en El Diario Montañés.

Fotografía: El Diario Montañés.

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Subastan por 64.000 euros un arrancado olivo milenario

18 octubre 2011

Leo en el periódico Las Provincias que un millonario francés acaba de pagar 64.000 euros por un olivo milenario arrancado en Portugal. El gigantesco árbol se llama ‘Domiciano’ (en recuerdo a su pasado romano) y tiene un tronco’ de 6,9 metros de perímetro. Esta inmensa cintura, unida a sus más de 10 toneladas de peso, hacen sospechar a los especialistas que tenga en realidad más de 2.000 años, relacionándolo directamente con el nacimiento de Jesucristo y la romanización de Hispania.

¿Y para qué quiere un millonario un árbol tan viejo y grandioso? Lo han adivinado: para llevárselo a su chalet.

Único, irrepetible, ese pedazo de historia es además uno de los seres vivos más viejos del planeta, pero para los caprichosos tan sólo se trata de un objeto de colección/especulación. Igual que hace 150 años los ricos norteamericanos venían a España para llevarse por cuatro perras iglesias románicas piedra a piedra, ahora permitimos el mismo expolio con nuestro patrimonio natural. De hecho, en esta misma subasta se han subastado otros 43 olivos monumentales por precios igualmente astronómicos.

En la Comunidad Valenciana está prohibido desde 2006 el arranque de olivos centenarios, pero no en Andalucía o Aragón, donde se sigue permitiendo tamaña salvajada. Sin protección legal, se les trata como a vulgares árboles frutales de quita y pon. Muchos mueren durante el proceso, pero da igual, el margen comercial asume con alegría estas pérdidas.

Lógicamente, el dinero no se repartirá por igual. A sus propietarios les habrán pagado apenas 100 euros por cada uno de ellos. El resto son ganancias para los expoliadores.

Hasta el propio Emilio Botín ha visto el negocio. En la ciudad financiera del Banco Santander de Boadilla del Monte (Madrid) hay 170 hectáreas dedicadas a albergar un bosque único (y expoliado) de olivos centenarios. La colección tiene más de 1.300 ejemplares grandiosos. Algunos vienen de Las Alpujarras y fueron plantados por los árabes en la época andalusí. Otros proceden de Portugal, Calabria o Creta. Y allí los tienen a todos bien juntitos, sobreviviendo como pueden pero generando suculentas plusvalías.

Árboles mágicos, cantados por Miguel Hernández y Lorca, ensoñados por los enamorados, admirados por todos, esperan ahora exiliados en una rotonda, en una urbanización, en un vivero, la llegada de un otoño inexistente en ese mundo de hormigón a donde los hemos confinado. Allí ya no saben a tiempo, tan sólo a abandono.

En este enlace podéis ver el catálogo de olivos expoliados del que os hablo, a subastar sólo por un intermediario francés en su castillo cercano a Toulouse. Quien ha tenido la desfachatez de bautizar a los ejemplares más viejos con nombres de emperadores, pues los presenta como “esculturas vivas del Imperio romano“. Por si tenía alguno duda de que este patrimonio, además de natural, también lo es cultural.

La foto que ilustra este post es el pobre Domiciano, récord de ventas a su pesar.

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