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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Cambio social en tres actos y un continuará

Cuando llega la entrada de Carmen López (@lacarmenlolo ) sabemos que, por un instante, ‘nos colaremos’ en el día a día de lo que es una familia llamada ‘homoparental’, y nos gusta. Hay niñas y niños que ya no juegan a ‘los papás’, juegan a las familias…  ¿Por qué?

Juego de niños/Foto: Javier Sastre

Juego de niños/Foto: Javier Sastre

Sin duda, el mejor cambio posible es el que te asalta en silencio, el que no se pronuncia, el que no duele, el que no da fiebre. El mejor cambio posible es el que se respira sin más, el que te asalta por sorpresa en la conversación remolona de una sobremesa en la que luchas contra el sopor en el que no puedes caer.

Acto I

– “Cuando en el cole jugamos a las familias, Luz siempre quiere mandar.

– Jugaréis a los padres y a las madres.

– Nooo, a las familias.

– ¡Ah! Y ¿tú qué eres?

– Unas veces padre y otras hijo.

– Ahhh”.

(Conversación con mi hijo de siete años)

Acto II 

– “¿Sabes que en el patio, los de la clase juegan a las familias?

– Sí, me lo ha dicho Mario.

– ¿Y te ha dicho que a mi hijo siempre le toca tener una mamá y una mami?

– ¡No me digas! Eso no me lo había contado.

– Claro, él no tiene nada que destacar. Por si no lo tenías claro, que sepas que sólo con existir estáis provocando un cambio social alucinante.

(Conversación entre risas con una madre del colegio)

Acto III

– Y cuándo jugáis a las familias, ¿cómo son esas familias?

– Unas veces sólo hay una mamá o un papá, yo he sido papá con Eric, hay veces que hay un papá y una mamá, otras una mamá y una mami, otras veces el papá está lejos…

(Resumen realizado por mi hijo para un estudio de la universidad sobre familias)

 

Con siete años, los peques de su clase, ya saben las familias son muy diversas. Conviven con ellas todos los días. Son sólo 15 en clase y ya saben que las familias de sus compañeros y compañeras de pupitre tienen papá y mamá; y mamá sola; y papá en otro país; y mamá, abuela y tío; y abuelo y papá; y papá, mamá, abuelo y abuela… La sociedad española está muy lejos de sentirse cómoda en las familias publicitarias (padre, madre, hijo, hija a poder ser la mayoría rubios). Las familias españolas sólo rara vez se sienten identificadas con esa foto.

Necesité toda esta argumentación para que en el cole cuando se dirijan a las familias, sustituyan “padres” por “familias”. Así las mamás, las mamis, los abuelos, los tíos, las tías, las abuelas, además de los papás, sabremos que se están dirigiendo a nosotros. Y nos darán espacio desde el colegio en temas claves del crecimiento de nuestros peques, que día a día y sin esfuerzo nos enseñan cómo es la sociedad a la que pertenecen. Una sociedad en la que poco a poco superamos pequeños retos que nos permiten seguir creciendo.

Para mí el próximo reto será conseguir que las circulares que llegan ya a las familias las firmen las tutoras o las profesoras, y no el tutor o el profesor. Sobre todo en colegios como el mío, donde el 99 por ciento del equipo docente son mujeres. ¡Esto sí que es un reto para el cambio!

Continuará…

1 comentario

  1. Dice ser Almudena Fer

    Mis padres, octogenarios, tienen por vecinos en la puerta de enfrente desde hace unos siete u ocho años a una familia formada por dos mujeres y su hijo adoptivo. Mis padres son personas de mentalidad bastante abierta, aún así, dada su edad, estos temas les ha costado un poco asimilarlos. Su comunidad de vecinos es bastante conservadora. Al principio otros vecinos les preguntaban por las nuevas vecinas, con algo de malicia, pero ellos solo podían contestar que son dos mujeres encantadoras. Se da la circunstancia que son médica una y enfermera otra, y ambas se desviven en atender a mis padres. Solo con su presencia, han normalizado un modelo de familia en un entorno en principio poco propicio. Es la mejor forma de ir cambiando las cosas.

    28 septiembre 2015 | 13:46

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