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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

El proceso fotográfico: Clichés, lesbianas y cintas de vídeo

Por Laura Ramírez Martín (@laura1decada10)

 

Hoy escribo sobre clichés, fotográficos y no tanto.

En el proceso fotográfico el cliché es el material original. Es una tira de película fotográfica revelada a partir de la cual se copian las fotos mediante la técnica de positivado.

En su proceso vital, la lesbiana común nace, crece más o menos perpleja y cuando llega el momento de emparejarse, aparearse y reproducirse empieza el follón. A los mitos me refiero y a los hechos me remito: ¿Cómo se apañan las bolleras en la cama? ¿Qué hacen para quererse? ¿Y para tener una familia?

Sucede que si te encuentras en alguna de las letritas del acrónimo LGTB, indefectiblemente en algún momento te ha faltado un espejo para mirarte. Mala suerte, colega, no tienes modelos. Si además eres mujer es el colmo de los colmos. Te falta ser negra y gorda.

De niños y niñas somos grandes imitadores, así aprendemos. Y como no tenemos filtros ni moralidad alguna nos tragamos todo lo que se nos pone delante, de ahí la mayoría de estampas familiares cortadas por el mismo patrón. La imagen que encontramos casi todos desde que nacemos es una familia heteropatriarcal, compuesta por núcleo de padre y madre y acompañada con hermanos, abuelos o animales como guarnición opcional. Lo que reproduces al crecer si no te lo piensas mucho, es esto mismo. Copias lo que ves en casa, en la calle, en las películas, en la tele…  Y el patrón está por todos esos sitios.

Aquí entra además a jugar el sentimiento de pertenencia a un grupo, algo inherente al ser humano desde que es tal: formar parte de la comunidad. ¿Pero qué pasa si no cabes, si no te hallas en lo que ves, si no cuadras con los roles? ¿Cómo pertenecer a algo donde no existes?

Si queréis, poneos escépticos un rato, ensayad vuestra mejor cara de suficiencia y cuando se os pase probad, a ver qué pasa si abandonáis por un rato la zona de confort.

Alguien que no ha visto cuestionada y por tanto no ha tenido que pensar jamás sobre su opción sexual, sentimental… vital al cabo, no creo que pueda entender de primeras lo que digo, deberá pararse a pensar, a planteárselo. Las imágenes ayudan, juguemos a las películas:

A ver, ¿grandes historias de amor del cine? A mí me sale Casablanca, Lo que el viento se llevó, Oficial y Caballero… En realidad, la mayoría de las películas incluyen un enamoramiento y, oye, que nunca es entre mujeres. Te vas a mirar la lista de las pelis más de amor que haya habido jamás y hasta sale Brokeback Mountain. Pues ya está cubierto el cupo, maricas a la palestra. ¡Conseguida la igualdad! ¿Veis qué bien?

¿Y las mujeres? ¿No hay lesbianas que se quieran? ¿Dónde está el Empire State cuando se habla de amor bollo? Las mujeres no viven grandes historias de amor, por lo visto. Cualquier tortillera de bien que te oiga… Nada, ni se quieren, ni se besan, ni se meten mano.

Ha hecho falta el siglo XXI para ver en las salas comerciales un polvo lésbico en un hotel de Roma o un instituto francés.

¿Podrían imaginárselo? Un mundo al revés como en ‘Las hijas de Egalia’, pero en vez, o además de un mundo en femenino, uno donde la normalidad fuera homo, trans, bi… En ese mundo verían a Meg Ryan dándose el lote con la Bullock a cada rato en varios canales, o a Newman y Redford tirándose de la mano al río, y luego besándose emocionados por haber escapado de los malos juntos.

Rocío y Alba, por Laura Ramírez
Rocío y Alba, por Laura Ramírez

¿Y si esa fuera la norma, lo común? Traten de visualizarlo, apuesto a que no pueden. Les llevamos ventaja en eso, hemos pasado la adolescencia rescatando sutilezas de pelis como Tomates Verdes Fritos o… Batman.

Yo quería volar a Kenia con la baronesa Blixen, silbarle al oído a la Bacall y bajarme de la moto de Top Gun para llevarme a la rubia. Los chicos supongo que a la rubia ni la vieron, entretenidos con el mamoneo entre Maverick y Iceman.

Creces mirando eso, tardas en comprenderte, en entender que no cabrás ahí. Y si entramos en la parte práctica… las alturas, las posturas, los aparatos genitales. ¿Esto cómo va? Inevitable la pregunta. Hasta el más ignorante sabe que follar consiste en meter una polla en un coño… ¿qué hacéis vosotras entonces? Lo de los chicos queda más claro, la imaginación heteroquietista pondrá cara de estreñida pero llegará hasta ahí. ¿Pero las chicas? No queda otra que concluir que siempre nos faltará algo. Ustedes mismos.

Lo mejor es que ante la confusión hay quién apela al término contra-natura mientras hace un voto de castidad, que es de lo más natural y no tiene apenas consecuencias, como se ha visto. (Los niños abusados en colegios de curas y los bebés muertos en conventos de monjas son hilillos sueltos sin importancia. Pueden barrerse y esconderse sin problemas debajo de las alfombras de damasco. Eso sí, luego que se encarguen los voluntarios y voluntarias de limpiar el chapapote de la playa.)

El caso es que mientras los curas hablan de sexo contra-natura con la boca llena de no quiero saber qué, tú te sacudes el polvo y el lodo, trasciendes el modelo único y te reinventas. Porque no nos queda otra.

Primero fueron los guetos, luego vinieron las leyes.

La primera vez que entré en un bar de ambiente tuve que llamar a un timbre. Me congratulo pensando en que las adolescentes que así lo quieran encontrarán abiertas las puertas de los bares lésbicos. En que dos mujeres, o dos hombres se pueden casar. En que yo puedo escribir aquí mis cosas.

Desde luego hay mucha gente heterosexual que tampoco cabe ahí dentro, que no quiere copiar el negativo original y lo sabe e intenta otra cosa. No solo es coto de bolleras y gays este asunto de los clichés, por suerte hay muchas más posibilidades vitales y elecciones personales.

Pero al final es como la libertad de expresión, personalmente no veo el matrimonio como panacea, pero defenderé el derecho de cualquier persona a pasar por ese gran aro, o arito en dedo, si es lo que quiere.

(Continuará)

 

11 comentarios

  1. Dice ser Jorge Encuentro

    Es lo que tiene venir de una tradición tan conservadora… y heterocentrista. Lo importante es darse cuenta de ello.

    09 marzo 2015 | 09:23

  2. Dice ser Esther

    Enorme!! Me ha encantado el artículo!!

    09 marzo 2015 | 09:47

  3. Dice ser Laura

    Gran artículo, gracias por escribirlo y visibilizarnos otro poquito más.

    09 marzo 2015 | 11:13

  4. Dice ser David

    Curioso.

    El movimiento LGTB lleva criticando las relaciones monogamas, el concepto de “media naranja”, los celos y todo lo que basicamente conlleva una relación de pareja estable heterosexual desde hace décadas.

    Pero ahora os quejáis de que queréis esas fantasías, cuentos e historias de amor para lesbianas…

    A mi en lo personal no me importa que hagan más películas de amor platónico lésbico, pero al menos reconcoed abiertamente que os equivocabais.

    Reconcoed que las parejas heterosexuales monogamas no son ningun esquema de dominación como tantas y tantas veces se os ha oído decir, es simplemente una forma natural de relacionarse aunque la hayas criticado hasta la saciedad.

    En definitiva, las lesbianas perciben a los hombres heterosexuales como competidores, y toda su doctrina política se basa en hacerles daño, en alejarlos de las mujeres para que las lesbianas ocupen su lugar.

    es curioso que haya más prevalencia de maltrato físico entre parejas homosexuales que entre parejas heterosexuales. ¿por que nadie hablará de eso?

    Claro, porque quien se lleva las subvenciones millonarias sólo habla de lo que le interesa.

    Cada día que pasa me siento más a gusto y seguro conmigo mismo. Me ha tocado ser hombre heterosexual blanco, y por muy de clase obrera que sea el Estado, las ONGs, la ONU y la opinión pública me consideran el mal en persona, el opresor por excelencia de todos los desfavorecidos del plantea tierra. No pienso renunciar ni un ápice a ello. Que me llamen machista, racista y homofobo, la tranquilidad de estar cómodo con uno mismo no te la pueden quitar con insultos gratuitos.

    09 marzo 2015 | 13:58

  5. Dice ser David

    Curioso que la autora del blog habla de su familia como:

    heteropatraircal.

    Yo me pregunto ¿tu padre era un patriarca?

    ¿compró a tu madre? o fue tu abuelo quien arregló un matrimonio entre tu padre y tu madre cuando eran niños?

    La lucha contra el patriacrado no tiene sentido alguno en un país como España donde la descendencia lleva los apellidos del padre y de la madre y dónde las personas eligen libremente a su conyugue.

    Si lo que queréis es que haya más muejres con poder, que es distinto, tomad el ejemplo de Angela Merkel, una verdadera feminista al servicio de las élites corruptas…

    La lucha LGTB es la lucha contra la unidad y la paz. Vuestro discurso está plagado de odio y resentimiento.

    09 marzo 2015 | 14:08

  6. Dice ser Javier

    Buena David. No lo hubiera dicho mejor.

    09 marzo 2015 | 15:36

  7. Dice ser vallatton

    Saludo: ¡Has vuelto, Laura! Bienvenida; me faltaste en febrero 😉
    Comentario: Si jugamos a las películas, todos perdemos. El patrón no beneficia a nadie. Es una mierda que te hagan creer que ‘lo normal’ es lo que sale en las pelis. En cuanto al matrimonio… estoy deseando que dejemos de verlo como un derecho; como muchas personas, creo que es, más bien, una forma de control. No digo nada nuevo; ya…

    09 marzo 2015 | 18:35

  8. Dice ser rocio

    Pues yo no podría estar más en desacuerdo con David. Precisamente, considero tu comentario lleno de odio y recelo. No es una cuestión de q nadie suplante a nadie. Ni tampoco de que sea ahora una moda el desear una relación estable donde el fruto del amor pueda llegar a ser tener hijos, incluso entre personas homosexuales. Considero q el artículo refleja la falta de iconos lésbicos

    09 marzo 2015 | 19:13

  9. Dice ser rocio

    Tanto en el cine como en cualquier otro ámbito de la vida. Y quizá la falta de naturalizar las relaciones homosexuales haya tenido mucho q ver en esto. Porque son tan naturales como las relaciones heterosexuales querido David.. Sin embargo, no hemos podido entendernos “siempre” por el modelo educacional recibido, donde ha existido siempre una exclusión social hasta en el cine..

    09 marzo 2015 | 19:23

  10. Dice ser David

    A Rocio,

    A mi no me disgustan los homosexuales, considero que la homosexualidad es algo normal y además tengo claro que la homosexualidad cumple una función social, aunque no me voy a extender explicando de que se trata porque no viene a cuento y es sólo mi opinión personal.

    Estoy en contra del catecismo y la moral o doble moral católica, su virginismo y su represión sexual. Soy agnostico.

    Y de la misma forma estoy en contra de cualquier ente, superestructura u organización que haga política con las relaciones humanas. Creo que las relaciones humanas deben ser libres y naturales y que toda organización que haga doctrina y dicte como deben ser esas relaciones humanas SOBRA. no necesitamos más que un par de tabús para establecer unas reglas mínimas muy consensuadas por cierto a nivel planetario, Como el abuso de menores o las violaciones. Lo demás es catecismo. Catecismo islamico, católico, tribal o catecismo LGTB

    El movimiento LGTB es catecismo, es dogmatico y su teoría de género no tiene base científica alguna. Si te atreves, trata de demostrar lo contrario, encantado de abrir ese debate que ya he ganado cientos de veces..

    09 marzo 2015 | 21:41

  11. Dice ser rocio

    A David…
    Un debate no se trata de ganar o perder. Más bien de aportar, complementar, respetar y aprender.
    Plantearlo de otra manera, me resulta difícil de entender. Sobre todo, si lo convertimos en una competición. Respeto tu opinión personal. Aunque no pienso participar en engordar el ego de nadie..

    10 marzo 2015 | 20:54

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