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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

En el Ministerio de Educación no caben todas las familias (por cuestión de espacio)

Por Juan Andrés Teno (@jateno_), periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España ha publicado en el Boletín Oficial del Estado el viernes 26 de enero de 2018 la Orden EDC/42/2018, de 25 de enero, por la que se determinan las características, el diseño y el contenido de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad, las fechas máximas de realización y de resolución de los procedimientos de revisión de las calificaciones obtenidas, para el curso 2017/2018.

Son 33 páginas de denso contenido educativo en las que se articula el procedimiento de esos tensos exámenes que muchas y muchos hemos pasado para poder acceder a la universidad.

La distorsión aparece en la página 9785, el anexo II de esta Orden, que contiene un cuestionario que el alumnado tiene que cumplimentar. La distorsión, la falta de sensibilidad, el alejamiento de la realidad y, porque no, un tinte de desprecio que sacude la dignidad de las familias homoparentales.

En una nota previa a las cuatro páginas del cuestionario aparece el siguiente texto:

Por cuestiones de espacio, en todo el cuestionario el término “madre” hace referencia a: madre, tutora legal, o primer padre o tutor legal en el caso de familias homoparentales masculinas. Así mismo, el término “padre” se refiere a: padre, tutor legal, o segunda madre o tutora legal en el caso de familias homoparentales femeninas.

Es terriblemente penoso que desde el Ministerio de Educación se esgriman razones de espacio para invisibilizar una realidad presente en las aulas: menores con dos madres o dos padres. No es cuestión de espacio, es un asunto de sensibilidad social, de conocer, de respetar a esas y esos jóvenes.

El cuestionario indiga sobre los estudios de las madres y los padres del alumnado y machaconamente repite el binomio exclusivo madre-padre, madre-padre, madre-padre…
En un ejercicio de cinismo o de dejadez (nunca se sabe) se le dice ese alumnado que su madre tiene que ser su padre y que su padre su madre. Lo curioso será saber cómo, en cada familia, se reparten los roles que el Ministerio considera adecuados por falta de espacio:

  • “Papá hoy tienes que ser mamá, pero no te preocupes es solo una cuestión de capacidad, puedes seguir siendo un hombre, pero por unos minutos en mi mente serás mujer”.
  •  “Mamá, sabes que te quiero y sé que eres una mujer, pero, ¿durante un tiempecito podrías ser un hombre, puedo llamarte papá? Es que no cabes en esta encuesta que tengo que rellenar”

A quienes ya conocemos que el sistema educativo de este país invisibiliza a las familias homoparentales, a quienes comprobamos año tras año que nuestros núcleos de convivencia no caben en los libros de texto, a quienes comprobamos que los formularios que nos envían desde los centros escolares nos ignoran, este texto, publicado en el BOE, nos recuerda que para el Gobierno de España no somos o que somos intercambiables.

En ese espacio que se esgrime desde el Ministerio de Educación, y que parece no encontrar, es donde reside nuestra dignidad, la dignidad de las familias homoparentales.

No queremos que se nos nombre, como lo hace el BOE, queremos que se nos respete. En una sociedad donde la LGTBIfobia sigue marcando el día de día de muchas personas, el Gobierno de España debería ser sensible a estas situaciones y en esta ocasión (y en algunas otras más) no lo ha hecho.

No estaría de más que estas versadas personas, capaces de redactar estas dos frases para la historia, preguntaran a las hijas e hijos de personas LGTBI cuál es su opinión, porque también son ciudadanía y también tiene capacidad de expresión. Se sorprenderían.

Se le podrían dar muchas soluciones a quienes hayan escrito este texto: palabras integradoras, palabras que incluyen, palabras que respetan, palabras que consideran, palabras que contienen, palabras que armonizan, palabras que distinguen, palabras que son… palabras que no duelen.

El problema sería que esta no sea una cuestión de conocimientos lingüísticos.

5 comentarios

  1. Dice ser DD

    El Ministerio de Educación tiene muy poco de educación, es como decir “inteligencia militar” como decia Groucho

    15 febrero 2018 | 14:00

  2. Tan fácil como poner PROGENITOR/A

    15 febrero 2018 | 16:11

  3. Dice ser Jesus Mendez

    Increible tienes que verlo

    16 febrero 2018 | 00:02

  4. Dice ser Gayipolleces

    Pero las subvenciones gubernamentales destinadas x el gobierno a dichos colectivos tan maaaarginados, tan foliolos crimina dos, tan peeeeerseguidos, esas si que les “caben” verdad?

    16 febrero 2018 | 09:48

  5. Dice ser Pedrok

    La realidad es la que es, y sois vosotros los qie la distorsionais. Solo una familia normal es la que debe ser representada, como ha de ser. Ahora volved a censurarme, “progresistas”.

    19 febrero 2018 | 08:19

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