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La violación de los derechos LGBT, ¿un crimen de lesa humanidad? #Orgullo (#5)

Por Paco Ramírez, director del Observatorio Español contra la LGBTfobia

Foto: Alisdare Hickson

Foto: Alisdare Hickson

En 73 países se persigue la homosexualidad legalmente y se penaliza severamente. En total son 13 los países y zonas en las que castigan con la pena de muerte los actos homosexuales, entre ellos: Afganistán, Arabia Saudí, Brunei, Irán, Mauritania, Pakistán, Sudán, Yemen, algunos estados del norte de Nigeria y algunas zonas del sur de Somalia. En otros países, la homosexualidad puede ser castigada con cadena perpetua o duras penas de prisión, añadiendo a ello el estigma social y el rechazo mayoritario de su entorno y su comunidad. Si a todo ello añadimos las torturas, los malos tratos por parte de policía y en prisión, incluso hasta castigos físicos como latigazos en plena plaza pública para escarnio social, podemos hacernos una idea de este paisaje nada halagüeño para gays y lesbianas en estos países.

En otros países donde incluso no existen leyes que castiguen expresamente a las personas por su orientación sexual, se aplican otras leyes como la Ley de Emergencia Nacional, y eventualmente se les puede acusar de cualquier cosa: escándalo público, conducta indecente, lascivia, actos antinatura, actos contra la moral y las costumbres, actos contra la religión, actos contra la familia, etc… Cualquier excusa es válida para castigar las relaciones homosexuales.

La persecución de las personas homosexuales por parte del autodenominado “Estado Islámico” (ISIS, DAESH) se ha recrudecido en 2 años con la ejecución de más de 77 personas homosexuales, casi siempre por el brutal método del lanzamiento desde altos edificios para luego terminar de lapidar y aplastar en el suelo con grandes piedras.

Históricamente ha habido persecución activa en casi todos los países desde la Edad Media, con las ejecuciones por sodomía por parte de la Inquisición Católica o de otras confesiones religiosas. Una de las masacres en masa más moderna se produjo en Holanda entre 1730 y 1731 donde se realizó un “progrom” a los homosexuales, donde se juzgó a 250 hombres y fueron ejecutadas 75 personas. Fueron estrangulados, quemados, tirados al mar con un peso en los pies o ahogados en barriles arrojados al mar.

Durante el régimen nazi, unos 15.000 homosexuales -identificados con un triángulo rosa invertido- fueron internados en campos de concentración y solo 4.000 personas lograron sobrevivir. Muchos más fueron perseguidos y asesinados durante el régimen de terror que se impuso en Alemania y en los países ocupados por parte de las autoridades nazis. Una vez terminada la guerra, los homosexuales continuaron siendo perseguidos tanto en Alemania, como parte de los países aliados. Todas las dictaduras militares, de cualquier corte político, ha perseguido y querido exterminar a los homosexuales.

La masacre de Orlando (Florida), donde 49 personas fueron ejecutadas y muchas aún permanecen al borde de la muerte, es el mayor asesinato colectivo de homosexuales tras el Holocausto, y deben hacernos reflexionar duramente sobre nuestra inacción por terminar contra esta lacra de la humanidad.

Actualmente la persecución internacional contra la población LGBT se está convirtiendo un un lento gaycidio, ante el silencio y la inacción del mundo occidental. Esta implacable persecución debe ser combatida de forma urgente y promover la investigación de estos delitos en el marco de los derechos humanos como crímen de lesa humanidad. Debemos promover de forma activa una causa ante la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional, de forma que tanto el Estado Islámico como otros países y personas sean debidamente investigados, encausados y condenados.

Todo pueblo sin excepciones de ningún tipo, tiene derecho a mantener su propia idiosincrasia cultural libre de interferencias ajenas, pero el real cumplimiento de los Derechos Humanos debe ser algo universal y prevalecer sobre cualquier singularidad cultural. Invocar una pretendida multiculturalidad a veces mal entendida, no puede llevarnos a obviar la justa exigencia de cumplimiento estricto de los derechos humanos en estos países. No se trata de inmiscuirnos en asuntos privados o política interna de estos países, tenemos la ineludible obligación moral de extender el cumplimiento universal de los derechos humanos en todos los países de este planeta. Una comparación adecuada puede ser el tema de la violencia doméstica, tan en boga desde hace un tiempo en nuestro país, donde hasta hace unos años se consideraba un asunto exclusivamente intrafamiliar el hecho de que un marido pueda pegar a su mujer sin que vecinos y autoridades puedan inmiscuirse en sus asuntos.

Dada la difícil situación actual que viven estos países, el camino del exilio, el refugio en terceros países o una vida clandestina constituyen el horizonte vital más próximo para muchas personas LGBT.

La sociedad occidental debe ser autocrítica sobre su vergonzoso comportamiento al no denunciar -o hacerlo únicamente tibiamente- la sistemática violación de los derechos humanos en estos países. Quizás la verdadera razón sea que teman estropear el intercambio económico que reciben de estos países, y prefieren anteponer el negocio al los derechos humanos. El mundo occidental, y sobre todo Europa, deben ser los adalides y defensores de los derechos humanos en estos países y exigir una aplicación universal de los mismos. Las ayudas con estos países no puede seguir siendo ciega con esta dramática situación, y la colaboración debe ser activa y constructiva impulsando cambios en estos países.

Amar no puede ser un delito, y cuando cualquier persona es perseguida, acosada, encarcelada y ejecutada por el mero hecho de amar a alguien de su propio sexo, deberíamos sentirnos todos culpables por este atentado contra la dignidad del ser humano y solidarizarnos, ya que en definitiva si atacan a uno nos atacan a todos.

El Parlamento canario acaba de aprobar una Proposición No de Ley (PNL) que está haciendo historia, puesto que se puede convertir en un antes y un después de este nuevo e inédito camino legislativo en la lucha contra la LGBTfobia de estado e institucional, y en definitiva contra los derechos humanos en general.

Aprovechamos para felicitar al Parlamento canario que convierte en la primera cámara legislativa del mundo en reconocer que la persecución penal de personas LGBT es un crimen de lesa humanidad. Animamos a otras comunidades autónomas, al gobierno español y a otros países a que sigan el ejemplo, y entre otras cosas promuevan una causa contra esta persecución y LGBTcidio ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, de forma que países y personas sean debidamente investigados, encausados y condenados.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser David

    El estado islamico debe ser investigado y juzgado por homofobia, el resto de cosas que ha hecho ya se vera, pero primero se les juzga por homofobia

    01 julio 2016 | 14:29

  2. Ya, pero hay un líder político que cobra de un país donde se asesinan homosexuales y todos tan contentos

    01 julio 2016 | 19:23

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