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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Archivo de Febrero, 2017

Los vestidos que deslumbraron (para bien y para mal) en los Premios Oscar 2017

Los Oscars, una de esas noches de la moda en las que odias profundamente tu armario por no ser ni la mitad de glamuroso que las bragas de las invitadas a la gala, lo que no quita que aprecies, critiques o desees profundamente sus vestidos.

Ruth Negga fue la primera en lucir en la alfombra el lazo azul de ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles) sobre su vestido rojo. Meryl Streep, con un vestido/pantalón azul con cuerpo de pedrería, no pasó por la alfombra roja, algo que achaco a su reciente polémica con Lagerfeld (eso o que simplemente llegó con la hora pegada). Emma Stone, la ganadora de la estatuilla a mejor actriz protagonista, lució un diseño ajustado inspirado en los años 20 con flecos (vestido que necesito muy fuertemente) e Isabelle Huppert optó por un sencillo vestido con lentejuelas plateadas.

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Las nominadas a mejor actriz de reparto:

Octavia Spencer, Michelle Williams, Nicole Kidman, Viola Davis y Naomi Harris. GTRES

Mis favoritas, o como me gusta decir, actrices con las que haría un intercambio erasmus de armario, fueron aquellas que apostaron por la sencillez y colores claros. Felicity Jones, muy al día de la moda (apúntate un puntito, F) apostó por un diseño que recuerda al ballet, una de las tendencias que está pegando fuerte esta temporada. Olivia Culpo lleva el que será posiblemente mi futuro vestido de novia (en blanco) mientras que Emma Roberts apostó por lo vintage y por Armani, una combinación imbatible.

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El clásico binomio:

Karlie Kloss, Chrissy Teigen y Priyanka Chopra. GTRES

Taraji P. Henson, Kirsten Dunst y Brie Larson. GTRES

Menos es más aunque algunas se empeñen en hacer caso omiso. Hailee Steinfeld eligió un diseño que además de transparente y con flores bordadas, tenía cuello alto, volantes en la espalda y provocaba la misma sensación que cuando sales del Muerde la Pasta y ves comida, un empacho para los sentidos. Jessica Biel llevaba un vestido dorado que incluso desde Milán con las persianas bajadas podía notar el reflejo de los brillos. Y además de elegir un modelo que no era precisamente discreto le sumó un collar de plumas y diamantes porque oye, los Óscar son una vez al año y si no tengo qué ponerme me pongo todo lo que tengo. Dakota Johnson supo compensar el brillo satinado de su vestido con complementos ligeros, pero el complemento a la cintura servilleta-de-mesón-doblada-en-el-plato-style crea un efecto de delantal que no termina de funcionar. Y luego tenemos a Janelle Morae, cuyo vestido tiene todo, y con todo me refiero a todo: transparencias, lentejuelas, filas de abalorios, parches con formas de animal… Desarmas el vestido y abasteces a Claire´s para dos colecciones de bisutería.

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También tenemos las que eligieron el vestido como cuando escribes a un ex novio de madrugada, sin pensar en las consecuencias. De esta manera, Leslie Mann no cayó en que el tejido de la tela daba la sensación de que le faltaba una pasadita de plancha y los memes haciendo la broma no tardaron en aparecer (sí, mis memes). Alicia Vikander y Salma Hayek, ambas de riguroso negro, no pensaron en que sus vestidos parecían más de salir por el paseo marítimo de Mallorca a tomarte una copita que para la gala. A Scarlett por otro lado, debió de parecerle una buena idea lo de llevar un vestido de estilo granny (de abuela) y añadirle un cinturón. “Buah, con esto ya queda to´moderno”. Error. El cinturón le queda a ese vestido como la piña a la pizza.

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La gorra, el nuevo complemento por el que perderás la cabeza

Las tienes a puñados en casa, desde la que te compraste en la adolescencia cuando pasaste esa etapa rebelde hasta aquella que te dieron cuando te abriste la cuenta de banco en los 2000. Pero ahora es el momento de plantártela con orgullo en la cabeza. Sí, os hablo de la gorra.

Hasta Justin Bieber sabía en su primer videoclip que en esta vida todo es más guay si lo haces con gorra.

La gorra es el culmen del movimiento athleisure (chandalero-cómodo-pero-estiloso para los que el término os suene a chino) que lleva muy en boga estos últimos años, fruto de un deseo de sentirnos cómodos en todo momento y situación a través de trasladar la ropa deportiva fuera de su contexto más común.

Cuando pensábamos que ya habíamos sacado de la sala de spinning toda la ropa, a saber el pantalón de jogging, la sudadera y las zapatillas, no habíamos caído en que aún nos quedaba este accesorio.

La gorra supone una gran alternativa para los días de pelo revuelto o para cuando, sencillamente, no has tenido tiempo o no has querido lavártelo. Mientras que nosotras podemos combinarlo con vaqueros para restarle el aire deportivo, con faldas o incluso vestidos, ellos la pueden llevar con un conjunto más formal como contrapunto de la informalidad del complemento.

Con la visera hacia delante o hacia atrás, sneakers y vaqueros siempre será una apuesta segura a la hora de atrevernos por primera vez a llevar gorra.

Ciao baby ❤️

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Y ya viernes! Se acabaron las chaquetas y empieza el finde!👻👻 #casual #street #style #fashion #cap

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Insultos y multitudes, crónica del primer día en la Milan Fashion Week

Ahí estaba yo hace un mes, rellenando los casi tres folios de documentación que me exigía la Camera Della Moda Italiana para formar parte de la stampa o prensa acreditada. A eso hubo que sumarle 60 euros que salieron de mi bolsillo que pagas a la Camera que (supuestamente) se cobran para luego darte un ‘sinfín de facilidades’ cuando llega la Semana de la Moda (esas facilidades son agua gratis y autobuses que te llevan a los desfiles en los que NUNCA hay plazas ya que somos cientos).

La prensa funciona de tal manera que aún estando acreditado y pagando los 60 euros no tienes derecho a entrar a los desfiles. Básicamente de lo que se encarga la Camera es de incluirte en la lista de prensa que hacen llegar a las casas de la moda, que son las que deciden a quién invitan y a quién no. Así que cuando empezaron a llegar invitaciones a los desfiles y presentaciones, era la persona más emocionada del norte de Italia.

Mi primer desfile en la MFW (Milan Fashion Week) fue el de Kristina Ti, italiana oriunda de Torino de estilo hippie chic cuya colección se llamaba Fly with me (Vuela conmigo), o, como a mí me gusta llamarla, Squash with me (Espachúrrate conmigo), ya que los standings (es decir, todos aquellos sin asiento que no somos compradores, influencers o celebrities, en otras palabras, prensa y blogueros) nos apretujamos alrededor de las paredes del Palazzo Bovara.

Pese a que fui de las primeras en llegar, entré de las últimas (lo de echar a correr para coger sitio cuando retiran la cinta de seguridad es algo que siempre me ha dado mucha pereza), lo que supuso que los sitios pegados a la pared estaban ocupados y tenía que ponerme delante de alguien. La opción quedarme fuera NO estaba contemplada. Así que me puse donde me indicó la acomodadora con la mala suerte de que le tapaba la visión a una japonesa con una chaqueta naranja fluorescente de peluche que llevaba una mochila hiperrealista de Bob Esponja quitándose la piel de la cara y dejando a la vista los músculos (esto es para que os hagáis una idea de cómo iba vestido el personal). Como soy educada, busqué otro sitio en el lateral de un conjunto de bancos. Al segundo entro un PGI o ‘Pequeño Grupillo de Influencers’ (aunque en este caso también se podría llamar Pequeño Grupillo de Imbéciles).

Para empezar una de ellas preguntó a otro chico del PGI si iba con ellos, y en cuanto el chico le dijo que no empezó a llamarme “puta” (además de otras lindezas que incluían a mi madre) por ser alta y no dejarle ver bien. O era maleducada empedernida de esas que parece que va a clases particulares de grosería o la criatura pensaba que no entendía italiano (de todas formas puttana en concreto es un insulto que se entiende universalmente yo creo).

La cosa es que al empezar el desfile, en vez de mirar la colección, el PGI se dedicó a retransmitir en directo, hacerse selfies y a documentar todo excepto la línea de ropa que paseaba delante de ellos, basada en terciopelo, anchuras tipo kimono, verdes botella, burdeos y azul oscuro, por cierto.

AEn cuanto terminó corrí en transporte público (intentar conseguir plaza en los autobuses de la Camera estaba descartado) hacia el otro desfile. “Cuánto glamour” me decía alguna seguidora que vio los stories que iba subiendo de los desfiles en @meetingmara. Bueno, eso es porque no me viste en ese momento subiendo los escalones del metro de tres en tres, sudada y con todo el pelo pegado en la frente, querida.

La situación se repitió: prensa apretujada contra la cinta como si fuéramos ganado, invitadas medio histéricas empujando, la calma chicha de la mujer que llevaba las listas… Y por supuesto, la falta de asientos y la gran cantidad de personas apretujadas contra las paredes del sitio. A diferencia de la Semana de la Moda madrileña, mi querida Mercedes-Benz Fashion Week, en la que todos los desfiles tienen lugar en las dos gigantescas pasarelas de Ifema, en Milán los desfiles se realizan en lugares representativos como palacios en los que, a lo largo de las estancias, desfilan las modelos. Por mucho que este sistema les permita meter entre (calculando a ojo) el doble de asistentes que en la MBFW al final aquello acaba siendo un caos tanto en las entradas como en las salidas e incluso una mala experiencia para espectadores que en muchas ocasiones no pueden ni ver en condiciones en desfile.

Luego están los que tienen la oportunidad de verlo en primera fila pero prefieren verse a sí mismos en la pantalla del móvil. ¿Mi conclusión del primer día? Si algo tienen en común las pasarelas de ambos países mediterráneos es el postureo.

Paralímpicos para pasarelas

Un fashion show es la presentación que se hace públicamente de la nueva colección de una marca, costumbre que, por moderna que nos pueda parecer, se remonta al siglo XIX, concretamente a Charles Worth, el primer diseñador en realizar este tipo de muestras.

Lo que me resulta inaceptable es que mantengamos hoy en día la misma fórmula que hace 200 años, que estaba bien para una sociedad que solo concebía a la mujer si era delgada y entraba en un corsé.

TWITTER @MARCATMF

Diversidad” parece gritar la sociedad, aunque la industria de la moda todavía haga oídos sordos. Diversidad étnica, modelos que formen un tapiz multicolor como un desfile de Kanye West; tallas variadas, que si no uso una 34 también pueda imaginarme con una 38, 40, 42 o 50 cómo podría quedarme la ropa de la pasarela y variedad en cuanto a diversidad de capacidades.

Os pondré un ejemplo que pudimos ver este martes en el marco de la Mercedes-Benz Fashion Week. EGO, la plataforma que apoya a jóvenes diseñadores, realizó el primer fashion show inclusivo, de la firma Existence Research Program, en la presentación de las colecciones otoño/invierno 2017-2018.

La marca contó con la presencia de dos deportistas como maniquíes: Sara Andrés, atleta que compitió en los Juegos Paralímpicos de Río consiguiendo un diploma en los 400 metros lisos y Alberto Ávila, campeón Europeo Sub-20.

El reto social que supone cambiar nuestra visión de los desfiles, que no son otra cosa que una potente herramienta de comunicación, introduciendo nuevos modelos, no solo va a permitir que la industria sea más abierta y pueda contratar a otros profesionales, sino que, a nosotros mismos, los, en primer lugar, espectadores, y en segundo lugar consumidores, abramos un poco la mente y además de aceptar empecemos a pensar más en términos de inclusividad. Bellezas hay muchas, solo nos queda aprender a apreciarlas.

Stradivarius man, la nueva alternativa ‘low cost’ para hombre

Después de que empezara a vender productos de decoración y complementos de escritorio, a principios de mes, Stradivarius (una de las hijas de Inditex) hacía historia dentro de la marca lanzando una línea masculina.

Después de analizarla detalladamente, en mi opinión supone una alternativa low cost bastante interesante ya que cubre las necesidades de, lo que podríamos considerar, ‘el mercado masculino joven español’, y he aquí el porqué.

STRADIVARIUS

En primer lugar, la línea está compuesta por propuestas poco arriesgadas. Vale que encontramos algún cuello o anchura menos convencional, pero por lo general sigue el estilo de Pull and Bear, Bershka o incluso Zara.

En segundo lugar, los precios pueden resultar interesantes para el público al que van enfocado (hombres jóvenes entre 18 y 30 años), ya que encontramos ropa informal como camisetas, pantalones de algodón, pasamos por los célebres vaqueros y camisas informales y terminamos en algún pantalón más arreglado para esos primeros empleos en los que pueden exigir un dress code más arreglado.

Para que os hagáis una idea de los precios las camisetas oscilan entre 15 y 18 euros, las chaquetas y pendas de abrigo entre 50 y 150 euros, mochilas y bolsas de 20 a 50 euros y zapatillas de 30 a 50 euros. Siendo Inditex sé que no es la mejor calidad del mundo, pero en base a mi experiencia con Stradivarius mujer, son prendas que, si las cuidas, te pueden durar de tres temporadas en adelante.

STRADIVARIUS

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Una oda al cuerpo, el estilismo de Beyoncé

Beyoncé es esa fuerza de la naturaleza que lo mismo cosecha premios como churros que te hace una actuación de nueve minutos en los Grammy´s embarazada de gemelos e incluso se llevo luego, además de dos premios de los nueve a los que estaba nominada, la ovación del público cuando la artista Adele le dedicó unas palabras haciéndole saber que era admirada por todo ser humano viviente (doy fe de ello).

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Marni Senofonte, millenial italoamericana, es la estilista que se encuentra detrás de cada vestido, body, pantalón y calcetín de la cantante, ya sea para eventos, actuaciones o videoclips. Aunque claro, cuando el armario está compuesto de regalos de Balmain, Cavalli o Gucci, digamos que no te están poniendo muy difícil el trabajo.

En una reciente entrevista que le hicieron a la estilista para SModa, declaró que la cantante: ” Tiene que estar desinhibida y poder usar todas las partes de su cuerpo. La prenda ha de acentuar ciertas cosas y moverse de cierta manera. Aunque al final, no se preocupa por nada y siempre está impecable y sexy. Podría ponerse cualquier cosa y resultaría sexy”.

Y no podría estar más de acuerdo: arriesgadas transparencias, escotes vertiginosos, prendas cortas…en definitiva, unas curvas de las que está más que orgullosa y muestra en cualquier ocasión que se precie.

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Los hombres y su ropa interior, esa complicada relación

Llegado el momento clave, ese en el que nos pueden las prisas y la urgencia, no nos fijamos en la canción que suena, en el pelo del cuerpo o en la ropa interior. Al final todo acaba por el suelo (incluidas las vergüenzas).

Calzoncillos viejos de Elvis a subasta (también subastan pelos de sus pectorales para los más fanáticos). YOUTUBE

Momentos después, cuando empezamos a recoger las prendas por la habitación, como si de una recolección de la uva se tratara, topamos con algo que no es nuestro y lo alzamos. “Creo que estos son tuyos” dices mirando aquella prenda gris difícilmente comparable a tu lencería fina (que puede ser de dos euros del chino, pero cuenta como ‘fina’) y justo cuando estas pasando la pieza de algodón de tu mano a la suya, algo te sorprende.

Aquellos calzoncillos no es que sean de color gris, es que hace 10 años eran mas negros que el pelo de una geisha solo que después de haber pasado lo que parecen dos guerras, una crisis textil de ropa interior mundial o de haber sido entregados en herencia por parte de su tatarabuelo, se han quedado de ese color.

Esta es la cara que pongo (interiormente) cuando me topo con algún calzoncillo ‘añejo’

Otro ejemplo: estas ayudándole a tender la ropa porque eres una novia/amante/amiga enrollada que no vas solo a su casa a gorronearle el Netflix y…sorpresa, un agujero. Pero no un agujerito minusculo de esos que casi tienes que usar espejo con aumento para dar con ellos, no, un pedazo agujero que te cabe la mano, el codo, el brazo y las dos piernas.

Si estas situaciones te resultan ajenas o extrañas es porque los hombres con los que te has topado no forman parte del 45% que llevan la ropa interior desgastada o con agujeros según el estudio de Zeeman junto a MWM2Research. Las explicaciones que dieron al respecto los participantes fueron que los consideran muy cómodos (29% de los encuestados) o que le tienen cariño a su ropa vieja (17%).

Después de sacar el tema en mi entorno femenino, todas coincidíamos en que, en nuestro caso, a la mínima señal de envejecimiento de la prenda, (y ya ni os cuento si llega a haber agujero), asumimos que es el momento de jubilarla. No las reciclamos ni para el gimnasio (como pueden hacer ellos) para estar por casa o para estudiar en la biblioteca. Las tiramos sin miramientos, a no ser que sean bragazas que nos puedan servir para cuando tenemos la regla, que es cuando ya han pasado sus años dorados y pasa a una vida mejor como soporte de compresas.

Lo curioso es que con la variedad de tiendas que ofrecen ropa interior con sus respectiva diversidad de precios, es decir, que no podemos decir que solo exista Armani vendiendo calzoncillos a 50 euros, esta situación se repita entre tantos hombres. Así que, desde aquí, me gustaría hacer un llamamiento por parte del colectivo femenino: RENOVAD DE VEZ EN CUANDO LA ROPA INTERIOR. Es tan sencillo como ahorrar lo que os gastáis en un fin de semana de fiesta, en las entradas de un partido de fútbol, en un juego de la Xbox, o, para la mayoría, es tan sencillo como decírselo a vuestra madre.

De nada.

¿Comprarías maquillaje de una marca cuya imagen es un hombre?

INSTAGRAM

La barrera que existe entre géneros se va difuminando conforme avanzamos y encontramos nuevas formas de definir nuestra identidad que van más allá de los clásicos conceptos de “masculino” y “femenino”. No hablo de los infructuosos intentos de líneas de ropa agender, sino de accesorios sin etiquetas y, por qué no, maquillaje para todo el mundo.

Viendo el éxito que tienen las cuentas de maquillaje de algunos hombres en las redes sociales, la firma americana de maquillaje Maybelline ha dado un atrevido paso, contratar por primera vez a un hombre como imagen de un nuevo producto.

El elegido fue Manny Gutiérrez y el cosmético en cuestión una máscara de pestañas, The Colossal Big Shot.

@mannymua733 lookin' like a babe in new #intimattenudes lipstick in 'beige babe'. #mnyitlook #mnytravels

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Independientemente de las ventas que vaya a tener el producto me gustaría analizar la maniobra. Otra cosa no, pero chocante es un rato. De hecho, ¿qué mejor manera de comprobar la eficiencia de un cosmético que ponérsela a un hombre que no suelen llevar nada para comprobar la diferencia entre llevar o no la máscara?

Maybelline busca ventas sí, pero también sorprender, provocar, dar de qué hablar y, ya puestos, porque la mentalidad empresarial es lo primero, abrirse un pequeño hueco en un nuevo nicho como puede ser el de los hombres usando cosméticos. Algo que nos lleva a plantearnos las siguientes cuestiones: ¿deben maquillarse los hombres? No, al menos no como obligación, exactamente igual que las mujeres. ¿Pueden hacerlo y ser aceptados por ello? .

La original alfombra roja de los premios Grammy 2017

Cuando llega la entrega de los premios Grammy, mentiría si no dijera lo que me espero sobre la alfombra roja. De todo, literalmente:

Joy Villa, Girl Crush y Lady Gaga. GTRES

Sin embargo, dentro de tanta, vamos a dejarlo en, transgresión estilística, encontramos vestidos a los que les pondría un pisito en la playa:

Paris Jackson, Jennifer López y Katherin McPhee. GTRES

Lea Michelle, Paulina Rubio y Chrissy Teigen. GTRES

Carrie Underwood, Heidi Klum y Demi Lovato. GTRES

No todas las invitadas brillaron por igual, y es que una mala elección del largo, la talla o directamente el diseño puede resultar poco favorecedor:

Adele, Enya, Laverne Cox, Celine Dion y Laura Pausini. GTRES

Elle King, Charli XCX y Rihanna. GTRES

Y luego están los que directamente patinaron:

George Clinton, Halsey, Katy Perry y Solange Knowles. GTRES

Es por ello, por lo que sin lugar a dudas, Beyoncé y sus estilismos que marcan su incipiente embarazo son mis elecciones estilísticas favortitas de la gala:

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Por qué desaconsejo totalmente la nueva línea de maquillaje para el gimnasio de Primark

Miedo. Me da miedo en lo que nos estamos convirtiendo. Cuando pienso que estamos avanzando, que damos pequeños pasos en la dirección correcta hacía una sociedad menos superficial y más auténtica me encuentro que Primark (mi amado y fiel Primark) saca una línea de maquillaje especialmente pensada para realizar actividad física.

Si yo fuera el CEO de Primark se me caería la cara de vergüenza. PRIMARK

(Antes que nada, y dejando a un lado el tema de la beauty line deportiva, ¿en serio os fiaríais del maquillaje de la firma irlandesa? Yo soy la primera que compra desde los tangas hasta un abrigo en la tienda y sé la calidad de las prendas por lo que ni se me pasa por la cabeza comprarme nada de su línea de cosméticos.)

Para empezar, los polvos faciales (o mattifying face powder) se llaman NO SWEAT, nombre muy acertado porque claro…¡cómo vamos a sudar en el gimnasio! Es que, a quién se le ocurre semejante incongruencia. El sudor a este ritmo va a estar tan prohibido en los gimnasios como las camisetas que dejan al aire los pezones masculinos o entrena con la tripa al aire (algo que, por cierto, es una cuestión de higiene).

Luego tenemos el Lip Fix que es un labial con color de larga duración. Lo que significa que, durante tu entrenamiento, según vayas bebiendo agua para reponer fuerzas, te irás comiendo el labial poco a poco. Pero además la línea cuenta con máscara de pestañas a prueba de agua, delíneadores de ojos… y lo ÚNICO que me parece sensato, un labial de protección 50 para hacer deporte al aire libre.

Ps Workout se define como “una gama de cosméticos específica para hacer deporte, ligera, de larga duración y con un acabado natural para ojos, labios y piel del rostro” cuando lo realmente natural es hacer deporte sin ningún tipo de cosmético en la piel, ya que el maquillaje es algo que, como ya comenté en un post, obstruye los poros.

Esta línea me produce miedo, miedo porque ya ni en el gimnasio podemos sudar, mostrar rojeces o tener cara cansada (cuando realizar ejercicio nos activa la circulación y nos hace estar estupendas sin necesitar llevar nada en la cara); me produce preocupación porque es alucinante ver hasta qué punto están dispuestas a llegar las marcas para hacer negocio; me produce impotencia que pueda haber mujeres que viendo esta línea piensen que están haciendo algo malo por ir con la cara lavada y les de por comprarse algo de la línea.

“Lucir un cutis sin brillos y mantener el maquillaje intacto a la vez que hacemos deporte es ahora posible. ¡Porque a una #PrimarkGirl no se le resiste ningún entrenamiento!” dice la empresa en el comunicado de prensa.

Soy una #PrimarkGirl con ropa de Primark, zapatillas de Primark y botella de Primark y no, no se me resiste ningún entrenamiento pese a que vaya sin maquillaje, al igual que no se le va a resistir a otras mujeres.

El cutis brilla cuando entrenas, sí, pero porque tu cuerpo necesita refrigerarse y el sudor es la respuesta natural al rendimiento físico. Es posible que también te despeines, se te arrugue la ropa e incluso, si haces deporte fuera, te manches. Y te diré una cosa, en ese momento en el que estás dándolo todo, echando hasta el último aliento, luchando y poniendo todo tu empeño, estás más preciosa que en ningún otro momento del día.

Al menos para mí.