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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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El aceite de palma sigue destrozando las selvas y tu salud

Sumatra, Indonesia. Destrucción de bosque por plantaciones de aceite de palma. © Greenpeace Handout.

Los bosques de Indonesia siguen amenazados por la industria del aceite de palma, según una nueva investigación de ecologista. De acuerdo con un informe de Greenpeace International, “los proveedores de las marcas de consumo más importantes del planeta no pueden garantizar todavía que el aceite de palma que contienen sus productos no procede de la destrucción de las selvas tropicales”.

Frente a las bondades difundidas por la Mesa Redonda Para el Aceite de Palma Sostenible (también conocido por las siglas RSPO), el informe de la ONG ecologista concluye que ninguna de las multinacionales ha podido demostrar hasta el momento que su cadena de suministro de aceite de palma no está vinculada con la deforestación. Lee el resto de la entrada »

Asesinados 185 ecologistas en un año por defender la naturaleza

La líder hondureña Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016.

La líder hondureña Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016.

Ser ecologista sale caro, muy caro. Especialmente si eres indígena. Te puede costar la vida. Como los 185 activistas ambientales que fueron asesinados el año pasado en todo el mundo por defender su tierra, sus bosques y sus ríos frente a industrias destructivas, según un informe de Global Witness. Tres personas muertas a la semana. Una cifra sin precedentes.

Brasil, Filipinas o Colombia son los países más sangrientos. En el informe En terreno peligroso se documentan 185 muertes que se sabe acaecieron el año pasado por todo el mundo. Esta negra estadística supone, con mucho, la cifra anual de víctimas mortales más alta jamás registrada y representa más del doble del número de periodistas asesinados el año pasado.

Este escalofriante dato supone un aumento del 59 % respecto a la ya vergonzosa estadística de 2014. Pero pueden ser muchos más. Según la ONG Global Witness, las graves restricciones informativas que existen en muchos de esos países implican que, sin duda, la cifra real es aún mayor. Lee el resto de la entrada »

Galletas y fritangas arrasan las selvas del Planeta

Orangután

© International Animal Rescue

Lo reconozco. Lo mío es ya una obsesión. No compro ningún alimento sin comprobar antes que en su producción no se han usado aceites o grasas de palma. “Grasas y aceites de origen vegetal”, como subrepticiamente nos los tratan de colar casi siempre.

Borneo

Deforestación de Borneo (UNEP/GRID-Arendal Maps and Graphics Library).

¿La razón? El cultivo de esta palmera en el trópico está provocando el mayor desastre ambiental y social de nuestra salvaje historia. Un gigantesco ecocidio responsable de la destrucción de selvas inmensas como las de la isla de Borneo, donde en apenas 25 años se ha destruido una superficie tan grande como toda la península Ibérica.

¿Te lo puedes imaginar? Junglas impenetrables reventadas con maquinaria pesada, eliminando santuarios de especies únicas refugio de los últimos orangutanes con el único fin de plantar palmeras.

Ya está el ecologista exagerado“, dirá más de uno. Pues que mire, si es capaz, el vídeo que os dejo a continuación, grabado en Borneo hace un año.

Parece que ha pasado un tsunami, pero en realidad ha pasado la empresa aceitera. No les interesa ni la madera. Tan sólo quieren el suelo embarrado, al que enseguida anegarán de herbicidas y pesticidas.

Entre tan terrible devastación, los loables esfuerzos de la ONG International Animal Rescue por rescatar orangutanes rayan lo grotesco.

Toda esa destrucción es para producir aceite y grasas. Para hacer galletas baratas. Para alimentar nuestras fritangas con esos aceites “de cocina” utilizados en la mayoría de los restaurantes y comedores de España, en lugar del tradicional de oliva o girasol. Para poner en peligro nuestra salud, pues como sabes, el aceite de palma es saturado hasta en un 50%, lo que dispara nuestros niveles de colesterol y aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Es verdad. Hay aceite de palma certificado, comprometido con un desarrollo sostenible de los lugares donde se produce. Pero mientras una parte proceda de tamaña destrucción, yo seguiré pensando lo mismo: El aceite de palma destruye las selvas y nuestras arterias.

Nestlé ha sido una de las multinacionales alimenticias que más han apostado por la utilización de grasas y aceites de palma. Como a la mayoría, le importaba un rábano su origen. Después de este terrible vídeo de Greenpeace claudicó y se ha comprometido a utilizar exclusivamente aceite de palma certificado sostenible en el año 2015. Algo es algo.

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Los bosques producen las lluvias, y no al revés

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Tradicionalmente se decía que las excepcionales selvas del Amazonas o del Congo se debían a la elevada pluviosidad de estos lugares, las más altas del planeta. Pero un nuevo estudio científico parece demostrar lo contrario: que son los bosques quienes hacen las lluvias y no las lluvias quienes permiten el desarrollo de los bosques. De hecho, sin los árboles, esas inmensas áreas continentales de junglas impenetrables serían desiertos.

Un controvertido trabajo recién publicado refuerza la teoría de que los bosques desempeñan un papel fundamental en la determinación de las lluvias, generando vientos atmosféricos que bombean la humedad tierra adentro como si se tratara de una “bomba biótica“. El modelo podría revolucionar la forma de entender el clima local y su extraordinaria vulnerabilidad. Sugiere, por ejemplo, que plantar bosques en las regiones desérticas y áridas como el sediento Sahel africano podría atraer beneficiosas lluvias.

Del mismo modo, la pérdida de bosques podría transformar las exuberantes regiones tropicales en áridos paisajes.

“Esta teoría nos da una razón más para proteger y conservar la cubierta forestal”, ha asegurado Douglas Sheil, co-autor del artículo publicado en la revista Atmospheric Chemistry and Physics e investigador del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

El modelo explica por qué el aire se eleva sobre las zonas con mayor evaporación intensiva, como los bosques. La baja presión resultante aspira el aire húmedo adicional, dando lugar a una transferencia de vapor de agua que cae en forma de lluvia en las zonas con mayor evaporación.

Debido a que el modelo propuesto es contrario a los actuales modelos climáticos, los autores se han enfrentado a numerosos obstáculos a la hora de poder difundir sus investigaciones. Finalmente, los editores de Atmospheric Chemistry and Physics han decidido publicar el trabajo junto a un comentario explicativo donde se destaca lo inusual de la propuesta, controversia que han dejado abierta a los científicos en este enlace.

Los autores del estudio están convencidos de la importancia de su descubrimiento. Para ellos la lección es muy clara:

Gestionar los bosques es preservar el principal corazón del planeta por donde circula nuestro bien más preciado: el agua.

Y el mensaje final resulta no menos trascendental:

Hay que detener por completo la actual deforestación e iniciar cuanto antes la recuperación de los bosques perdidos.

Fuente: Forest News


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Reciclar tu viejo móvil protege la selva africana

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Seguro que tienes más de uno. Olvidado en un cajón, arrinconado, inútil. Con un poco de (mala) suerte algún día harás limpieza y acabará en el cubo de la basura. Pero ese viejo teléfono móvil, obsoleto, es muy valioso si lo sabes utilizar bien. Parece una exageración, pero con él puedes ayudar a reducir la destrucción de la selva africana, la extinción de especies, a luchar contra la explotación infantil, a evitar sangrientas guerras inútiles.

Haz cuentas. En España hay más de 50 millones de móviles y menos de un 5% se recicla. Eso significa que 47 millones de teléfonos terminan en el vertedero o contaminando peligrosamente el medio ambiente. Un derroche que alimenta la extracción salvaje en África del coltán y la casiterita, valiosos minerales que hacen posible la tecnología de nuestros terminales, ordenadores y consolas; culpables de conflictos bélicos generadores de millones de víctimas y refugiados en países como la República Democrática del Congo.

Movilízate por la selva” es una campaña de reciclaje de móviles lanzada por el Instituto Jane Goodall España, con el apoyo de la primatóloga y conservacionista Jane Goodall, Premio Príncipe de Asturias 2003 y Mensajera de la Paz por Naciones Unidas.

Recicla tu móvil: Puedes reciclar gratuitamente tu/s móvil/es descargando la etiqueta pre-franqueada, pegándola en un sobre y mandándolo por correo sin costo alguno. También puedes dejarlo en un punto de recogida o solicitar recogida a domicilio. Descubre cómo hacerlo aquí. Podrás ganar apadrinamientos Chimpamig@s por un año. También puedes hacerte Agente Movilizador y ayudar a impulsar esta campaña.

Educación, desarrollo y conservación: Donando tus móviles (funcionen o no) colaboras con los programas de conservación llevados a cabo en Congo por el Instituto Jane Goodall: campañas de educación, plantaciones, proyectos de desarrollo sostenible y el mantenimiento del centro de rescate de chimpancés de Tchimpounga. Allí los chimpancés rescatados son atendidos por experimentados cuidadores, dirigidos por la veterinaria gallega Rebeca Atencia, y viven en grupos en un entorno natural, con salidas diarias al bosque, planeándose su futura reintroducción en la selva. Parte de su manutención se obtiene a través del programa de apadrinamiento Chimpamig@s.

Jane Goodall está estos días en España. Ha visitado Barcelona, Atapuerca y mañana da una conferencia en Madrid que podrá seguirse por  streaming en este enlace.

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La biodiversidad se nos escapa de las manos

Según el Convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica, Biodiversidad hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que la conforman. Es por tanto nuestra herencia, el resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales, pero también de manejo creciente por el ser humano.Y como herencia supone igualmente el legado que dejaremos a las generaciones venideras, pasado y futuro capaz de garantizar la supervivencia, el bienestar, de los hijos de nuestros hijos.

El problema, el grave problema, es que estamos acabando con este legado a una terrible velocidad. Y aún peor. No tenemos ni idea de lo que estamos destruyendo. Baste como muestra dos recientes informaciones que han aparecido en el portal de noticias de ConSuma Naturalidad.

La primera hace referencia a la biodiversidad productiva y se llama Fuensanta. Es una “ternera probeta” de raza Murciano-Levantina obtenida por procedimientos de biotecnología reproductiva.Una raza autóctona tan amenazada de extinción que sólo quedan de ella 60 ejemplares en el mundo. Y que para venir al mundo ha necesitado una “madre de alquiler” de raza común, junto con óvulos y espermatozoides de la raza olvidada congelados en un laboratorio. Quién le iba a decir al ganadero murciano, al carretero que hace apenas 50 años transportaba yeso y piedra por la Huerta, que esas vacas de toda la vida iban a acabar como raro experimento genético.

La segunda noticia nos habla de lo que desconocemos, la biodiversidad silvestre más diminuta ¿Cuántas especies de insectos hay en 1 hectárea de selva tropical? Sólo en un bosque de Panamá acaban de detectar la impresionante cifra de 6.144 artrópodos diferentes, muchos de ellos únicos. Pero por contra, cada año son talados en el Planeta 20 millones de hectáreas de estos valiosos bosques.

Resulta evidente. La biodiversidad (productiva y silvestre) se nos escapa de entre las manos. Esa herencia evolutiva, el legado de nuestra historia biológica, la estamos destruyendo a toda velocidad como quien quema sin parar billetes de 500 euros.

Foto de la ternera Fuensanta: La Verdad.es

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Comer mucha carne provoca hambre

Nuestra sociedad siempre ha estado subyugada a los pecados y peligros de la carne. Según el párroco de mi pueblo, la mayoría de los problemas del mundo venían precisamente de allí, de esas bajas pasiones tan cárnicas. Superado el trauma religioso me vuelve ahora el miedo a la carne, pero esta vez desde el punto de vista de la sostenibilidad. Sin ser vegano ni vegetariano, cuanto más analizo este tema menos apetecibles se me antojan los chuletones. Os explico la razón.

La producción mundial de carne se ha disparado hasta los 228 millones de toneladas anuales. Con el actual ritmo de crecimiento de la población y de consumo, la FAO calcula que en 2050 deberá ser el doble o no habrá comida para todos. Al no existir  suficientes pastos, los países desarrollados nos llevamos lo mejor y dejamos el hambre y los desequilibrios a los más desfavorecidos. Como resultado fatídico, cuanta más carne comemos más hambre provocamos. ¿Paradójico verdad?

Con 52 kilos por persona y año España es el octavo país más carnívoro del planeta, muy por encima de la media europea. Y vamos a más, empeñados como estamos en marginar la dieta mediterránea a cambio de grandes filetes diarios. Se nos olvida que su producción tiene terribles consecuencias. Obtener un kilo de carne consume 15.000 litros de agua frente a los modestos 500 litros de un kilo de patatas. Y resulta tan dañino para la atmósfera como conducir 1.600 kilómetros en coche. El excesivo consumo es igualmente perjudicial para nuestra salud, y eso sin hablar de los nocivos efectos de las hormonas y antibióticos con los que inflamos a ganado y consumidores.

Tan monótona alimentación nos hace además terriblemente dependientes. No sólo de las exportaciones cárnicas. Las lustrosas vacas o los gordos cerdos patrios se alimentan de selva tropical a un ritmo anual de deforestación de 600.000 hectáreas sólo en Sudamérica. De ahí proceden los piensos que integran la mayor parte de su dieta, a base de soja venida de Brasil o Argentina y cultivada en lugares donde hace poco tiempo había impenetrables bosques. Quedaros con otra cifra. Hacen falta 9 kilos de piensos para producir un solo chuletón.

¿Qué podemos hacer entonces? Evidentemente, reducir el consumo cárnico. Comer más verdura. Y quizá volver a los consejos del viejo párroco de no probar carne los viernes. De la nutritiva, se entiende. Del otro tipo ya no es pecado.

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La terrible belleza de la destrucción del planeta

Daniel Beltrá es uno de los mejores fotógrafos del mundo. Iba para biólogo, pero al final le pudo más la cámara. Y con ella está logrando lo que cien trabajos científicos no lograrían: concienciarnos sobre la salvaje destrucción a la que estamos sometiendo al planeta en las últimas décadas cual dinosaurios suicidas.

Lo terrible de su trabajo es que es bueno, muy bueno. Y gracias a su arte logra presentarnos como bello la cara más fea de nuestra civilización.

Baste como ejemplo la fotografía que ilustran este post y que espero no le importe a Daniel que reproduzca. Es una imagen de la tala ilegal de 1645 hectáreas de selva amazónica en Gleba do Pacoval (Santarem, Brasil) para cultivar soja. Una cruz de martirio incrustada en el pulmón verde de la Tierra.

Me quedo sin palabras ante este formidable trabajo de Daniel Beltrá. No sé qué hacer, si felicitarlo o criticarle este bofetón de realidad que nos ha dado a todos.

No dejes de ver el portfolio completo de Daniel Beltrá dedicado a los bosques tropicales.

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Un árbol donde antes había una selva

Vista aérea de un árbol aislado en una llanura despejada que antes era selva tropical, en el estado brasileño de Mato Grosso, uno de los más afectados por la deforestación. La imagen, tomada en agosto de 2005, refleja la tala masiva del bosque húmedo del Amazonas para habilitar terrenos para la agricultura.

Según el Gobierno brasileño, de agosto de 2003 al mismo mes de 2004 desaparecieron 26.130 kilómetros cuadrados de jungla, más de nueve campos de fútbol por minuto y tres veces y media la superficie del País Vasco.

La selva del Amazonas es el hogar del 30% de las especies de animales y plantas del mundo.

La imagen es terrible, aunque no una excepción. Desgraciadamente hay otras semejantes y se seguirán haciendo miles más, todos los días, siempre tan rápido como rápida es nuestra capacidad de destrucción de los bosques. Un crimen.

Para algunos esta acelerada deforestación del planeta no es problema. Cortamos los árboles, pero con sus heridas diseñamos uno en honor a nuestra estupidez.

Fuente: El Correo Digital

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Hacer pis en la ducha es ecológico

No me llaméis guarro, pero son muchos los que piensan que hacer pis mientras uno se ducha ayuda enormemente al medio ambiente. Evidentemente, se ahorra agua, mucho agua.

La idea se ha convertido nada menos que en una campaña de televisión promovida por la ONG brasileña SOS Mata Atlántica, donde se insta a la población a asumir tan aparentemente poco higiénico hábito como ayuda a la protección de los amenazados bosques nativos de la costa atlántica de Brasil. Una selva de la que, dicho sea de paso, apenas queda un 7% de su superficie original. Menos consumo de agua implica dejar menos secos a los ríos, hacer menos embalses y tener bosques más sanos.

En portugués suena divertido, “fazer xixi no banho“, pero en castellano me sigue pareciendo una cochinada. Aunque seamos prácticos. Cada vez que usamos el retrete se pierden 12 litros de agua potable. Y si cada mañana hiciéramos pis en la ducha ahorraríamos 4.380 litros de agua al año.

En declaraciones a BBC Mundo, Ana Ligia Scachetti, directora de comunicaciones de SOS Mata Atlántica, afirmó que los médicos consultados aseguran que orinar en la ducha resulta inofensivo, aunque por razones obvias recomiendan hacerlo al principio, antes de comenzar a lavarse. Y no hacerlo en la bañera, añado yo.

Curiosamente, una encuesta hecha por esta misma ONG descubre que la mayoría de nosotros, el 75%, reconoce hacer pis en la ducha, aunque le da vergüenza admitirlo.

No sé vosotros, pero por muy ecológica que sea, yo sigo teniendo prejuicios sanitarios a esta medida. En su lugar, y si me permitís la sugerencia, soy más partidario de ducharme con mi pareja. Ahorras mucho más agua y es infinitamente más divertido.

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Os dejo el vídeo de la curiosa campaña brasileña, donde desde Gandhi hasta King Kong se apuntan a ella.