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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Los plaguicidas nos arrastran hacia un mundo silencioso… y hambriento

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Imagen: © Colin Grey / Wikimedia Commons

En 1962 Rachel Carson horrorizó al mundo al explicar cómo el DDT, peligroso y cancerígeno insecticida, arrastraba al mundo hacia una Primavera Silenciosa. Un planeta sin aves canoras. Bosques y campos sin otros sonidos que el viento y nuestros coches. 10 años después se prohibía su producción y uso. Pero no hemos aprendido nada.

Una revisión de la literatura científica publicada en los últimos años sobre los plaguicidas sistémicos o neonicotinoides confirma que están causando daños significativos a un gran número de especies de invertebrados beneficiosos y son un factor clave en el declive de las abejas.

Según los autores del estudio, el uso generalizado de estos productos está teniendo un impacto similar al del DDT y su efecto va más allá de las tierras de cultivo.

Según explica SEO/BirdLife a través de un comunicado, lejos de asegurar la producción de alimentos, estos plaguicidas están amenazando la propia capacidad productiva a largo plazo, pues reducen o eliminan los polinizadores y los controladores naturales de las plagas, elementos clave del buen funcionamiento de los sistemas agrarios.

La preocupación sobre el impacto de los plaguicidas sistémicos o neonicotinoides en una amplia variedad de especies beneficiosas ha crecido en los últimos 20 años, pero hasta ahora las evidencias no habían sido consideradas concluyentes.

Para realizar un análisis completo de la situación, el Task Force on Systemic Pesticides, un grupo internacional de científicos independientes que asesora a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), ha revisado durante cuatro años toda la literatura científica disponible, más de 800 estudios publicados en revistas de alto impacto sometidas al sistema de revisión por pares.

Este meta-análisis, el Worldwide Integrated Assessment (WIA), será publicado próximamente en el Journal Environment Science and Pollution Research. Su conclusión es que hay claras evidencias de que los plaguicidas sistémicos causan un impacto tan grave que exigen una imperiosa regulación de su uso.

 

Las aves agrarias están en declive 

Para SEO/BirdLife, ésta es una prueba más de la degradación ambiental de los sistemas agrarios, detectada ya a través de sus programas de seguimiento de aves, que muestran un declive continuado de las especies comunes asociadas a los paisajes agrarios.

Por ejemplo, la golondrina, Ave del Año de 2014, muestra una reducción de su población de más del 30% en la última década. Y otras, como la codorniz, el sisón o la calandria están en una situación similar.

El uso de plaguicidas se une a otros factores que influyen en este escenario de pérdida de biodiversidad, como la reducción directa de hábitats favorables o enfermedades nuevas traídas con el comercio internacional de mercancías.

Aunque la UE ya ha prohibido temporalmente el uso de estos productos en algunos cultivos, el problema tiene una escala global. De acuerdo con SEO/Bird Life, sería necesario empezar a trabajar en un cambio profundo del modelo agrario, reconectando los sistemas productivos a los ciclos naturales.

Esto podría tener un impacto en los rendimientos por hectárea en ciertas zonas, pero igualmente acabaría reduciendo los costes crecientes en inputs y ofrecería más garantías de futuro sobre el suministro de alimentos. Cuestión que por otra parte requiere atajar también otros problemas como la distribución, el acceso y el desperdicio de comida, junto con los modelos de consumo y las dietas.

En todo caso, lo fundamental ante los neonicotinoides sería aplicar el principio de precaución, pero no se hace. El principio máximo de nuestra sociedad actual es el del negocio. Los que vengan detrás, ya sean abejas, pájaros o nuestros hijos, que arreen.

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7 comentarios

  1. Dice ser Alicante Gusta

    Como la desaparición de las abejas continue veremos que “pasa” Bueno lo que pasa está claro… que nos iriamos a cagar básicamente
    Lo increible es que los poderes facticos sigan mirando hacia otro lado

    http://alicantegusta.com/fiestas/11-fiestas/1128-moros-y-cristianos-de-san-blas-2014.html

    01 julio 2014 | 09:20

  2. Dice ser Sicoloco Del Castin De Foolyou

    Todo está muy envenenado y tóxico y nos flagela el cancer y la enfermedád.

    01 julio 2014 | 10:35

  3. Dice ser Ralkai Shagtten

    Yo por todo lo que leo por Internet, me cuentan, etc, etc… veo que tenemos un grave problema tipo “pescadilla que se muerde la cola”.

    -Tenemos plagas.
    +Usemos insecticidas.
    -No, que matan también a los bichos buenos.
    +Pues cultivemos transgénicos resistentes a las plagas.
    -No, que los transgénicos no gustan (pese a todos los estudios científicos correctos que hay a su favor y todos los que tienen graves fallos que hay en contra)
    +Pues aumentemos el área cultivada para compensar las pérdidas.
    -No, que si no se deforestan más bosques y selvas.
    +Pues tiremos con lo que tenemos, que se supone que es suficiente para alimentar a la población mundial pero está mal distribuido (ya nos ocuparemos más tarde de como mandar el excedente de tomates de Canadá a África sin que caduquen por el camino…).
    -Pero tenemos plagas…

    Y así podríamos estar hasta el fin de los días.

    01 julio 2014 | 13:28

  4. Dice ser AEIOZ

    Si hay cosechas, hay que protegerlas de alguna manera. Si no gustan los pesticidas, hay que morderse la lengua con algunas de las medidas adiccionales. Si no, aceptarlo sin más, en pro de la producción agraria.

    Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En nosotros está aceptarlo, o no. Tampoco nos gusta el cambio climático, y seguro que los que hablan de ésto, van la mayoría en coche. Y no cualquier coche.

    01 julio 2014 | 14:23

  5. Dice ser pedro

    Me gusta el silencio y soy de poco comer. O sea que….

    01 julio 2014 | 16:30

  6. Dice ser wil

    el problema de los pesticidas es gravísimo, pero mientras el negocio sea lo que mueve la sociedad y los gobiernos, vamos abocados hacia la autodestrucción. Cuando sea demasiado tarde nos daremos cuenta de lo que hemos hecho, y entonces lloraremos pero ya no se podrá hacer nada. El campo esta herido de muerte y nadie hace nada para remediarlo.
    Joe me ha salido un poco catastrofista pero es lo que pienso cuando veo el declive de las polladas de perdiz.

    01 julio 2014 | 17:18

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