BLOGS
La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘amazonas’

Mucho cuidado con comprar madera manchada de sangre

Ten cuidado y comprueba el origen de lo que compras. O apuestas por sellos de sostenibilidad o te pueden dar gato por liebre y, lo que es mucho peor, productos manchados en sangre y dolor. Como la madera. Mira siempre que esté certificada por el FSC. Si te da igual de dónde viene y cómo se obtiene estarás fomentando las talas ilegales y todo lo que ellas suponen.

Greenpeace Brasil ha publicado el informe Madera manchada de sangre: violencia y robo de madera amazónica, donde denuncia que Alemania, Francia, Holanda, Dinamarca, Italia, Bélgica, Estados Unidos y Japón importaron madera tropical de un área de la selva amazónica en el municipio de Colniza, estado de Mato Grosso, donde el pasado 19 de abril de 2017 tuvo lugar una masacre en la que fueron asesinadas nueve personas. Un vídeo aportado por Greenpeace como prueba resulta estremecedor. Lee el resto de la entrada »

Asesinados 185 ecologistas en un año por defender la naturaleza

La líder hondureña Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016.

La líder hondureña Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016.

Ser ecologista sale caro, muy caro. Especialmente si eres indígena. Te puede costar la vida. Como los 185 activistas ambientales que fueron asesinados el año pasado en todo el mundo por defender su tierra, sus bosques y sus ríos frente a industrias destructivas, según un informe de Global Witness. Tres personas muertas a la semana. Una cifra sin precedentes.

Brasil, Filipinas o Colombia son los países más sangrientos. En el informe En terreno peligroso se documentan 185 muertes que se sabe acaecieron el año pasado por todo el mundo. Esta negra estadística supone, con mucho, la cifra anual de víctimas mortales más alta jamás registrada y representa más del doble del número de periodistas asesinados el año pasado.

Este escalofriante dato supone un aumento del 59 % respecto a la ya vergonzosa estadística de 2014. Pero pueden ser muchos más. Según la ONG Global Witness, las graves restricciones informativas que existen en muchos de esos países implican que, sin duda, la cifra real es aún mayor. Lee el resto de la entrada »

Así matamos a los gigantes del bosque

Desde niño siempre me fascinaron las secuoyas. Especialmente un fabuloso ejemplar al que abrieron un gran túnel en su tronco para cruzarle una carretera. Me preguntaba ¿no sería más fácil rodearlo que atravesarlo? A través de Twitter, un reportaje publicado en Amusing Planet me ha recordado mis dudas y fascinaciones infantiles con este árbol. Muestra una serie de fotos de leñadores realizada en 1915 en Humboldt County, California, cuando la tala de secuoyas estaba en su apogeo. Las imágenes son parte de las colecciones de la Universidad Estatal de Humboldt y fueron realizadas por el fotógrafo sueco A.W. Ericson.

Cuando se descubrió oro en el noroeste de California en 1850, miles de personas se lanzaron a las remotas regiones donde crecían las secuoyas en busca del preciado metal. Fracasaron y se tuvieron que conformar con explotar otra riqueza, la madera de esos bosques milenarios donde crecen las coníferas más altas del planeta. Algunos de esos gigantes caídos tenían más de 2.000 años. Nacieron varios siglos antes de que lo hiciera Jesucristo, pero les dio igual. Los talaron.

El impacto fue terrible, a pesar de que fotografías como las del sueco Ericson pusieron en marcha los primeros movimientos ciudadanos para lograr su protección. En esa época las secuoyas cubrían más de 8.100 kilómetros cuadrados de la costa de California. Cuando finalmente el Redwood National Park fue creado en el año 1968, casi el 90% de los bosques originales de secuoyas habían desaparecido.

¿Imágenes del pasado? En absoluto. Las grandes secuoyas están finalmente protegidas, incluidos gigantes como Hyperion, una secuoya roja de 115,55 metros, el ser vivo más alto del mundo. Pero en las selvas del Amazonas, Borneo o Congo seguimos derribando gigantes únicos, los más viejos, grandes y hermosos del planeta, para convertirlos en papel higiénico. Sólo que ahora hemos aprendido. Ya no nos hacemos fotos delante de ellos.

Por cierto, que el nombre de secuoya tiene su gracia. Está dedicado a un jefe cheroqui llamado Sequoyah, aunque este pueblo era propio del centro-este de América del Norte donde nunca ha crecido uno de estos árboles. Un fallo del botánico.

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)

Comer mucha carne provoca hambre

Nuestra sociedad siempre ha estado subyugada a los pecados y peligros de la carne. Según el párroco de mi pueblo, la mayoría de los problemas del mundo venían precisamente de allí, de esas bajas pasiones tan cárnicas. Superado el trauma religioso me vuelve ahora el miedo a la carne, pero esta vez desde el punto de vista de la sostenibilidad. Sin ser vegano ni vegetariano, cuanto más analizo este tema menos apetecibles se me antojan los chuletones. Os explico la razón.

La producción mundial de carne se ha disparado hasta los 228 millones de toneladas anuales. Con el actual ritmo de crecimiento de la población y de consumo, la FAO calcula que en 2050 deberá ser el doble o no habrá comida para todos. Al no existir  suficientes pastos, los países desarrollados nos llevamos lo mejor y dejamos el hambre y los desequilibrios a los más desfavorecidos. Como resultado fatídico, cuanta más carne comemos más hambre provocamos. ¿Paradójico verdad?

Con 52 kilos por persona y año España es el octavo país más carnívoro del planeta, muy por encima de la media europea. Y vamos a más, empeñados como estamos en marginar la dieta mediterránea a cambio de grandes filetes diarios. Se nos olvida que su producción tiene terribles consecuencias. Obtener un kilo de carne consume 15.000 litros de agua frente a los modestos 500 litros de un kilo de patatas. Y resulta tan dañino para la atmósfera como conducir 1.600 kilómetros en coche. El excesivo consumo es igualmente perjudicial para nuestra salud, y eso sin hablar de los nocivos efectos de las hormonas y antibióticos con los que inflamos a ganado y consumidores.

Tan monótona alimentación nos hace además terriblemente dependientes. No sólo de las exportaciones cárnicas. Las lustrosas vacas o los gordos cerdos patrios se alimentan de selva tropical a un ritmo anual de deforestación de 600.000 hectáreas sólo en Sudamérica. De ahí proceden los piensos que integran la mayor parte de su dieta, a base de soja venida de Brasil o Argentina y cultivada en lugares donde hace poco tiempo había impenetrables bosques. Quedaros con otra cifra. Hacen falta 9 kilos de piensos para producir un solo chuletón.

¿Qué podemos hacer entonces? Evidentemente, reducir el consumo cárnico. Comer más verdura. Y quizá volver a los consejos del viejo párroco de no probar carne los viernes. De la nutritiva, se entiende. Del otro tipo ya no es pecado.

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/cronicaverde)

Así actúan las máquinas de destrucción masiva en el Día de la Biodiversidad

Hoy 22 de mayo celebramos el Día Mundial de la Biodiversidad, pero hay poco que celebrar. Apenas una fecha para recordar su acelerada pérdida en lugares tan vitales para la humanidad como las selvas tropicales. Para llorar de rabia.

Al jefe Ranoi ya no le quedan lágrimas para llorar ni selva donde vivir. Hace un año os hablé de la polémica central hidroeléctrica de Belo Monte en el Amazonas brasileño. Que no es una obra de ingeniería más, sino una sentencia de muerte para los pueblos indígenas del río Xingu y para una naturaleza única. Hachazo a la dignidad y el futuro de hombres-naturaleza como Ranoi.

Un año después del inicio de las obras el desastre es gigantesco. Numerosas fotografías remitidas por Greenpeace y publicadas en la edición digital del diario The Guardian revelan el elevado grado de destrucción que la construcción de esas represas ha comenzado a producir en el pulmón verde del planeta. En nuestro pulmón.

¿Te parece una salvajada? ¡Imbécil! Es el progreso.

El antes. Imagen del bosque que se está destruyendo. El río Xingu, donde se realiza la represa de Belo Monte, es uno de los mayores ríos de la cuenca del Amazonas. Fotografía: Karla Gachet/Greenpeace

El después. El proyecto es liderado por Energias Norte S.A. y está previsto que comience a producir energía el 31 de diciembre 2014. Fotografía: Marizilda Cruppe/Greenpeace

Adiós a la selva. Grupos indígenas y ambientalistas aseguran que Belo Monte desplazará a decenas de miles de los habitantes de los ríos y llevará la violencia, el caos social y la destrucción del medio ambiente al estado amazónico de Pará. Fotografía: Daniel Beltrá/Greenpeace

Máquinas de destrucción masiva de biodiversidad. James Cameron, el famoso director de la película Avatar, visitó la zona el año pasado para prestar su apoyo a la campaña anti-represas, donde dijo: “Ahora es un problema mundial. La selva amazónica es tan grande y tan poderosa que su destrucción afectará a todo el planeta”. Fotografía: Daniel Beltrá/Greenpeace

Si el tema te interesa y preocupa, únete a la Campaña de Greenpeace Salva la Amazonia.

También puedes encontrarme en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/cronicaverde)

El recién descubierto nacimiento del Amazonas ya está amenazado

Hasta 1996 no se sabía con exactitud dónde nacía el Amazonas, el río más caudaloso y largo del planeta, su mayor cuenca hidrográfica y uno de los lugares con mayor biodiversidad conocida y por conocer. Ese año, la expedición Amazon Source 96, dirigida por el polaco Jacek Palkiewicz e integrada por miembros de la Sociedad Geográfica de Lima, localizó su origen en la Coordillera Chila (Arequipa, Perú). Para ser más exactos se situó en la quebrada Apacheta, a más de 5.000 metros de altura, en un humilde manantial al pie del nevado Quehuisha. Sin embargo, hasta 2008 no se pudo confirmar científicamente.

Maravilloso ¿verdad? Pues ese remoto rincón de los Andes ya está amenazado. De hecho, los propios descubridores acaban de solicitar formalmente su declaración urgente como espacio natural protegido, única manera de impedir una lesiva explotación minera cada día más cercana.

La iniciativa parece haber surtido efecto, pues los representantes de la minera Bateas, una filial de la canadiense Fortuna Silver Mines con lotes mineros en los alrededores, aseguraran que respetarán esos lugares “una vez que la situación del área sea definida”. Al menos de momento, las fuentes del rey de todos los ríos, que vierte en el Océano Atlántico una quinta parte del todo agua dulce del planeta, están a salvo.

Su protección, sin embargo, no deja de ser un parche ante la actual terrible explotación de los recursos naturales de los Andes y el Amazonas. Ese cada vez más intenso hambre nuestro de metales, madera, pastos e incluso agua está poniendo contra las cuerdas a unos remotos lugares que hasta ahora se habían salvado de nuestras ambiciones. A su flora y fauna únicas, pero especialmente a sus comunidades indígenas.

Foto: Nacimiento del Amazonas (EFE).

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Las lágrimas del jefe Raoni

El jefe Raoni no pudo aguantar las lágrimas cuando se enteró de que la presidenta brasileña Dilma Rousseff ha autorizado el inicio de la construcción de la polémica central hidroeléctrica de Belo Monte, incluso después de que decenas de miles de cartas y correos electrónicos dirigidos a ella, así como más de 600.000 firmas, le pidieran el abandono del proyecto. Esta decisión supone la sentencia de muerte de los pueblos indígenas del río Xingu y de una naturaleza única.

El embalse de Belo Monte será la tercera presa más grande del mundo. Inundará 400.000 hectáreas de selva amazónica, expulsará del territorio a 40.000 personas y destruirá hábitats naturales extremadamente valiosos para la biodiversidad. Todo para producir electricidad a un alto coste social, económico y ambiental, en lugar de apostar por alternativas como mejorar la eficiencia energética del país. Para colmo de males, su construcción duplicará la población regional en al menos 85.000 personas más que llegarán buscando trabajo, provocando aún más presión sobre la tierra y los bosques circundantes.

Estas son noticias terribles que nadie cuenta pues a nadie parece importarle las lágrimas de un indígena.

Más información sobre el proyecto: Survival, Amazon Watch.

P.D. Gracias a Alberto por pasarme la información.

ACTUALIZACIÓN (1 DE JULIO DE 2011): Norte Energia, la empresa que construirá la Central Hidroeléctrica Belo Monte en el Río Xingú, nos ha remitido a 20Minutos un comunicado de prensa donde desmiente que el proyecto vaya a afectar a las comunidades indígenas. Os incluyo a continuación el texto íntegro para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Comunicado de prensa – Brasilia Junio 2011
Central Belo Monte preserva áreas indígenas
La construcción de la Central Hidroeléctrica Belo Monte en el Río Xingú, en el estado de Pará, Brasil, cuya Licencia de Instalación (LI) fue concedida el 1 de Junio por el Instituto de Recursos Naturales y Medio Ambiente (Ibama), no va a inundar tierras indígenas. Estas tierras permanecerán sin tocar por la presa y demás estructuras de ingeniería de la UHE Belo Monte, tanto durante la fase de construcción como durante la fase de operación, que está prevista para su inicio en Febrero de 2015.
Eso significa que, al contrario de lo que publican algunos periódicos y otros medios, la construcción de la Central Belo Monte no alcanzará el área ocupada por tribu indígena alguna y menos aún la de los indios Kayapó.
Cabe destacar que la región ocupada por los Kayapó se situa a 530 km de distancia del embalse de la Central. El proyecto de construcción de Belo Monte, preparado por la empresa Norte Energia S.A., ha sido elaborado con el cuidado de no inundar ningún territorio indígena y por esta razón, ninguna comunidad indígena resultará desplazada como consecuencia del emprendimiento.
El proyecto prevé la construcción de una embalse de 502,8 km², de los cuales 228 km² corresponden al propio caudal natural del río Xingú.
Por tal razón, es fantasiosa la afirmación de que el área inundada deberá alcanzar una extensión de algunos miles de quilómetros cuadrados, como se ha noticiado. Ni siquiera la concepción del proyecto inicial, preparado en la década de los años ochenta, durante el régimen militar, contemplaba una inundación de tal envergadura. Según el proyecto inicial, el área inundada sería de 1.600 km² que, con las adecuaciones impuestas por los órganos ambientales e indígenas, se redujeron hasta alcanzar la actual dimensión.
Es improcedente la información de que el impacto de la inundación será enorme, causando la liberación de gas metano o de dióxido de Carbono, como resultado de la desintegración de materiales orgánicos. La liberación de esos gases tuvo lugar en construcciones antiguas y no solamente en centrales brasileñas. El proyecto de Belo Monte prevé el rescate previo de la flora existente en el área de inundación, evitandose este problema.
El proyecto prevé además el traslado de unas cinco mil familias que viven hoy en situación precaria, en la ciudad de Altamira, gran parte de las cuales residen en palafitos y sin acceso a servicios básicos de saneamiento. Estas familias se transferirán a otra área cercana, donde Norte Energía construirá casas de albañilería, con saneamiento básico y energía eléctrica.
La reubicación de esas familias en otra área constituye una de las 40 condiciones impuestas por el Ibama para la outorga de la Licencia de Instalación de Belo Monte, con las que se comprometió Norte Energia.
El proyecto se estima en 25.800 millones de reales (unos € 11.220 millones). De este total, se aplicarán € 1.400 millones para la ejecución de acciones socio-ambientales en la región. Además, Norte Energia destinará adicionalmente, por su parte, cerca de € 220 millones para apoyar el Plan de Desarrollo Regional Sostenible de Xingú, en asociación con los gobiernos federal, del estado de Pará y de los ayuntamientos de once ciudades en el área de influencia de Belo Monte, que alcanzará más de millones de € 1.200 millones. Durante el pico de las obras, que está previsto para 2013, Norte Energia estima que el personal directamente empleado en la construcción será de 18.700 personas. Otras 23.000 personas estarán empleadas en actividades relacionadas con las obras y 54.300 familiares y otras personas convergirán en la región, llegando a un total de 96.000 personas Involucradas con la construcción de Belo Monte.
El atraso en la concesión de la Licencia de Instalación por parte del Ibama no afectará al cronograma de la obra. Norte Energía considera que dicho atraso se verá compensado con alternativas de ingeniería y de metodología de construcción, a fin de cumplir con la operación comercial de la 1ª turbina en la Zona Pimental el 28 de Febrero de 2015, instalándose la última turbina en la Zona Belo Monte el 31 de Enero de 2019.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Un árbol donde antes había una selva

Vista aérea de un árbol aislado en una llanura despejada que antes era selva tropical, en el estado brasileño de Mato Grosso, uno de los más afectados por la deforestación. La imagen, tomada en agosto de 2005, refleja la tala masiva del bosque húmedo del Amazonas para habilitar terrenos para la agricultura.

Según el Gobierno brasileño, de agosto de 2003 al mismo mes de 2004 desaparecieron 26.130 kilómetros cuadrados de jungla, más de nueve campos de fútbol por minuto y tres veces y media la superficie del País Vasco.

La selva del Amazonas es el hogar del 30% de las especies de animales y plantas del mundo.

La imagen es terrible, aunque no una excepción. Desgraciadamente hay otras semejantes y se seguirán haciendo miles más, todos los días, siempre tan rápido como rápida es nuestra capacidad de destrucción de los bosques. Un crimen.

Para algunos esta acelerada deforestación del planeta no es problema. Cortamos los árboles, pero con sus heridas diseñamos uno en honor a nuestra estupidez.

Fuente: El Correo Digital

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Nuevo éxito científico de la ‘Princesa de la Selva’

Lo ha vuelto a conseguir. Incansable, arrebatadoramente entusiasta, Ruth Muñiz acaba de concluir una hazaña científica y humana sin paragón. Con la inestimable ayuda de los indígenas cofanes, el pasado viernes ha logrado instalar un emisor satélite al espíritu del bosque, a un pollo de la amenazadísima águila harpía (Harpia harpyja), la reina de la jungla, símbolo vivo de la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas de la amazonia ecuatoriana.

Conocí a Ruth hace un mes en Tenerife, durante las Jornadas Medioambientales Isla Baja, y reconozco que me dejó impactado. Frente a tantas pequeñas miserias que nos enfrentan a los defensores del medio ambiente, la suya es una lucha tenaz, limpia y valiente para lograr algo tan imposible como salvar a la Amazonia (toda ella, flora, fauna y comunidades indígenas) de la codicia de madereros y petroleras, bajo el paraguas de la formidable Cunsi Pindo, La Señora de los Monos.

La Harpía (con H, especifica siempre Ruth, quien distingue así a la gran rapaz tanto del ser mitológico como del duro insulto femenino) es el águila más grande de América, pero también la más poderosa del mundo. Vive en lo más intrincado de la selva, alimentándose fundamentalmente de perezosos y monos, coronándola con nidos en ceibas de más de 40 metros de altura, invisible. Para que os hagáis una idea, pesa 10-12 kilos, el doble que un buitre ibérico. Y sus garras con uñas como machetes, son tan inmensas como la garra de un oso, capaces de atravesar sin esfuerzo el cráneo de un hombre.

Frente a tan formidable animal Ruth es exactamente lo contrario, pequeña, rubia, delgada y con una engañosa apariencia de fragilidad. Pero lo ha conseguido.

Prácticamente nada se sabe sobre este águila. Antes que Ruth, un especialista ecuatoriano estuvo cinco años tratando de estudiarla y en todo ese tiempo no logró ver ni un solo ejemplar. Ruth pasó dos años de penalidades, de malaria, de mosquitos, de serpientes venenosas, de caminatas “más largas que los días”, de viajes en canoa, apenas viendo su sombra, sin encontrar un solo nido. Pero nunca desfalleció, pues tenía una teoría que, tras ocho años viviendo en el corazón del Amazonas, se ha confirmado:

Tú no puedes llegar a la selva como un gran experto y ponerte a hacer trabajos científicos siguiendo métodos de censo establecidos como si estuvieras en un bosque europeo. Es como si yo entrara en tu casa y me pusiera como un loco a buscar un cenicero. Lo lógico será preguntarte antes dónde está el cenicero.

Lo mismo hice yo con las harpías. Me hice amiga de las comunidades indígenas, lo cual no es fácil pues están muy maltratadas, y después les pregunté: ¿Dónde están las águilas?

Ellos me llevaron a ellas y, tras hacerles ver lo importantes que son, son ellos ahora quienes las protegen e incluso estudian.

Una solución tan simple como maravillosa, bautizada por la bióloga gallega como “Programa de conservación participativa“.

Tanto Ruth, la princesa de la Selva, como las águilas, están ahora férreamente protegidas por los cofán, záparas, shuar, achuar, kichwa y tantas otras etnias tan en peligro de extinción como la propia Amazonia. Para Ruth es toda una garantía, pues se sabe amenazada de muerte por esas mismas mafias destructoras de la jungla que han matado ya a varios compañeros suyos.

Pero la noticia de hoy es el nuevo éxito científico de Simbioe, el equipo de Muñiz, la instalación de un espía GPS a un pollo de harpía bautizado como Tava.

Este águila sólo tiene un pollo que se mantiene en el nido durante dos años y medio, tardando seis años en formar pareja. Durante todo este tiempo nadie sabe qué hace y por donde se mueve. La única manera es seguirlas gracias a la utilización de emisores satélite. Pero tampoco es fácil. Llegar a esos nidos situados en lo alto de los más altos árboles de la selva es casi imposible, y mucho más capturar sin daño a un ave que te puede matar con sólo cerrar sus garras sobre ti. Una proeza que sólo ha logrado el experto venezolano Alexander Blanco, quien se juega la vida en ello.

Pero aún localizando el nido, tarea casi imposible, y llegando a él, tremendamente peligroso, la idea de seguir por satélite a estas aves se ha mostrado como una hazaña casi imposible.

El primer intento fracasó pues el aparato, que debía funcionar dos años y medio, se estropeó a los 15 días. En la segunda ocasión falló el pollo, pues contra todo pronóstico, en esos dos años y medio de seguimiento, para un territorio por pareja de entre 5.000 y 100.000 hectáreas, la distancia máxima a la que el ave se alejó del nido fueron 280 metros. Frustrante. “Le pasó algo raro”, justifica Ruth.

Pero a la tercera va la vencida. Tava nos descubrirá por fin qué hacen las harpías en los primeros años de su independencia juvenil, qué peligros les acechan y qué podemos hacer para evitar su desaparición. En ella están depositadas todas las esperanzas de un entusiasta grupo de maravillosos idealistas que saben que bajo sus alas podrán ayudar a proteger el pulmón verde de nuestro planeta, refugio último de biodiversidad natural y cultural.

Buena suerte princesa. Que el espíritu del bosque te acompañe.

Uno de los adultos de águila harpía ataca a Alexander mientras éste desciende del nido.

Ruth filmando al pollo en su nido, en lo alto de una ceiba a más de 40 metros de altura.

Con Tava, en el momento de instalarle el rastreador satélite.

Foto del grupo que ayudó a encontrar y marcar a Tava. Como podéis ver, la mayoría son indígenas, los propietarios incuestionables de la selva amazónica, tan amenazados de extinción como las propias harpías, y a quienes el águila ayudará sin duda a proteger su querida selva.

Fotos: Todas ellas facilitas por Ruth Muñiz desde la selva ecuatoriana.

En este vídeo del programa Naturalistas (Cuatro TV), realizado por Luis Miguel Domínguez, podéis ver la aventura que supuso el marcaje del anterior pollo de harpía, noticia que se ofrece junto a la de la reintroducción del quebrantahuesos en Cazorla.

El mar nos curará el cáncer

Nos lo dijo el doctor Campbell (Sean Connery) en la película Los últimos días del Edén. La selva es una gran farmacia, pues muchísimas medicinas se extraen de plantas utilizadas desde hace siglos para tal fin por los indígenas. ¿Incluso el cáncer? Especialmente el cáncer.

En realidad, más del 60 por ciento de los fármacos que se usan para luchar contra esta terrible enfermedad provienen de la Naturaleza. Y no sólo tienen un origen selvático. Árboles comunes, sencillas flores, hasta pequeños animales pueden encerrar el secreto de su erradicación y de la de otros muchos males que tantos sufrimientos nos acarrean.

Los investigadores lo saben y rastrean en su busca por bosques y praderas. Pero muy probablemente esa sustancia milagrosa no aparecerá en el Amazonas sino en el océano.

Así lo ha puesto esta semana en evidencia Carmen Cuevas, directora de I+D de PharmaMar, durante su intervención en unas jornadas científicas celebradas en Madrid, organizadas por PharmaMar, filial del Grupo Zeltia, y el Departamento de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

“Si la tierra ha dado estas medicinas, ¿por qué no el mar?”, se pregunta la experta, quien argumenta a su favor que el medio marino posee muchos más ecosistemas que el terrestre, y que las especies allí presentes suelen desarrollar potentes compuestos químicos para defenderse de los enemigos que se encuentran a su alrededor.

No son elucubraciones. El 1,8 por ciento de los extractos de animales marinos presenta actividad antitumoral, frente al 0,4 por ciento de los procedentes de seres terrestres.

En el mar está nuestro origen y en el mar encontraremos una vez más nuestro futuro, tanto alimenticio como biotecnológico. Sin embargo, frente a este interés vital nos empeñamos en contaminarlo, en sobreexplotarlo, al igual que con el resto de nuestro entorno. Pero queridos amigos, seamos egoístas y no idiotas, cuidemos la Naturaleza.