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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Otra fiesta vergonzante: el lanzamiento de pava de Cazalilla

Pava

La expresión “subírsele a uno la pava” significa en castellano “ponerse colorado”, sonrojarse. Como yo me sonrojo cada 3 de febrero, fiesta de san Blas, pensando en el pueblo de Cazalilla (Jaén) en lugar de en cigüeñas. Allí sus vecinos llevan casi un siglo celebrando al santo patrón de la manera más, como mínimo, curiosa. Tirando una pava desde lo alto del campanario de la iglesia parroquial. ¡A ver quién la coge! ¡El que la pille se la queda! Qué majos son. Bestias pero majos. Lee el resto de la entrada »

Las cigüeñas no celebrarán hoy a san Blas

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Por san Blas, la cigüeña verás.

Y si no la vieres, año de nieves.

Hoy 3 de febrero, fiesta de san Blas, miramos al cielo en busca de cigüeñas y nieve. Según las previsiones meteorológicas, todo parece indicar que, si no el año, al menos esta semana se presenta con frío y nieves en España por culpa de la entrada de una potente ola de frío que a partir de mañana nos va a dejar a todos tiritando. Pero respecto a cigüeñas, lo que se dice cigüeñas, el refrán ya no funciona. Porque aunque es verdad que muchas están llegando estos días de sus cuarteles de invierno más allá del Sáhara, otras vendrán más tarde y otras en realidad no se movieron de la Península Ibérica. Los datos científicos confirman que las cigüeñas hace ya tiempo que pasan de san Blas.

Gracias al seguimiento realizado por el programa Migra, que lleva a cabo SEO/BirdLife con la colaboración de la Fundación Iberdrola, se han observado movimientos migratorios muy diferentes en la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), especie que está cambiando su migración en las últimas décadas.

Como explica la veterana asociación conservacionista a través de una nota de prensa, hace muchos años la cigüeña blanca invernaba principalmente en África y su llegada desde las remotas tierras africanas nos marcaba el inicio de la primavera. Ya en los años 50 del siglo pasado, se comenzó a barruntar la invernada de algunas cigüeñas en el sur de España. Sin embargo, en las últimas décadas cada vez más cigüeñas blancas están invernando en España, y se ha detectado un importante cambio en su conducta migratoria. De las 7.500 cigüeñas contadas en España en el invierno de 1995 se pasó a las más de 31.000 aves en el año 2004. Y es que en arrozales y basureros las cigüeñas han encontrado una nueva fuente de alimentación que les permite soportar el invierno en tierras peninsulares, sin necesidad de marcharse hasta la lejana África subsahariana.

De vuelta al nido

La mayoría de las cigüeñas blancas que se han quedado en España ha regresado ya a sus nidos, aunque hay algunas que están aún en sus zonas de invernada. Muchos de los jóvenes nacidos en 2014 se quedarán en el norte de Marruecos sin regresar a España hasta años posteriores. En los próximos días terminarán o comenzarán su viaje las aves que aún no han llegado a sus territorios, uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza.

“Parece que la mayoría de las cigüeñas blancas adultas se quedan a invernar en España, mientras que los jóvenes se van a África”, afirma Javier de la Puente, técnico del Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/Life.

Pero aún no se sabe cómo cambia este comportamiento y las razones concretas de porqué los adultos migran a larga o corta distancia.

“En el futuro, con la información que se está recogiendo en el programa Migra, intentaremos dar respuesta a estos interrogantes y también descubrir que ocurre cuando las aves dejen de tener comida en los vertederos de España”, explica De La Puente.

Cigüeñas blancas con GPS en directo

Entre 2012 y 2014 se han marcado más de 60 cigüeñas blancas dentro del programa Migra por toda España. La información sobre sus viajes y movimientos está disponible para muchas de ellas en la página web www.migraciondeaves.org: 5 en Álava, 9 en Cáceres, 8 en Ciudad Real, 1 en Huelva, 2 en Huesca, 1 en La Rioja, 3 en León, 1 en Lugo y 6 en Madrid. De las aves disponibles en la web 25 son cigüeñas adultas y 11 son ejemplares marcados como pollos.

Las cigüeñas marcadas nos han mostrado muy distintos comportamientos migratorios, desde no moverse de su nido, hasta desplazarse más de 3.400 kilómetros para invernar en el Sahel africano.

Para los más curiosos, adjunto os dejo el curriculum vitae de los pájaros más interesantes y viajeros (o no) de este proyecto:

Yerga: Se marcó el 1 de mayo de 2012 en Alfaro (La Rioja) y es una migradora de larga distancia. Inverna en Senegal y Gambia a unos 3.500 kilómetros de su nido. Durante tres inviernos seguidos ha realizado la misma migración y ha invernado en la misma zona de África. El 26 de enero aún estaba en Marruecos, cerca de Marrakech, a 1.300 kilómetros de su nido. Dentro de poco llegará a España cruzando por el estrecho de Gibraltar.

Blas: Se marcó el 17 de mayo de 2012 en Pinilla del Valle (Madrid). Inverna habitualmente en el sur de Madrid a unos 70 kilómetros de su nido: durante el invierno se alimenta en vertedero de Valdemingómez y duerme en las graveras de El Porcal (Rivas-Vaciamadrid). El 26 de enero aún estaba en el vertedero de Colmenar Viejo a unos 30 kilómetros de su nido.

Juan: Se marcó el 14 de marzo de 2013 en Malpartida de Cáceres (pueblo europeo de la cigüeña). Inverna en Doñana, a unos 265 kilómetros de su nido. Regresó a su nido el 17 de diciembre de 2014.

Mari Cruz: Se marcó el 6 de mayo de 2013 en Ciudad Real y es migradora de corta distancia. Inverna en los arrozales de Doñana a unos 250 kilómetros de su nido. El 25 de enero estaba a 50 kilómetros del nido, en el vertedero de Almagro (Ciudad Real).

Alba: Se marcó el 30 de mayo de 2013 cerca de León y es migradora de media distancia. Este año ha invernado en el vertedero de Rabat (Marruecos), a unos 1.000 kilómetros de su nido. El invierno pasado, sin embargo se quedó a invernar en el sur de la península Ibérica: en los vertederos de Medina Sidonia y Benalup-Casas Viejas en Cádiz. El 26 de enero estaba en Cádiz a unos 700 kilómetros de su nido.

Felicia: Se marcó el 4 de junio de 2013 en la isla de Orenin, cerca de Vitoria (Álava), y es migradora de corta distancia. Inverna habitualmente en el sur de Madrid, a unos 300 kilómetros de su nido: se alimenta en el vertedero de Valdemingómez y duerme en las graveras de El Porcal (Rivas-Vaciamadrid). El pasado 10 de enero regresó a su nido.

Violeta: Se marcó el 19 de junio de 2013 en Binaced (Huesca) y es migradora de muy corta distancia. Inverna habitualmente en Lérida, en el vertedero de Montoliu a tan solo 50 kilómetros de su nido. Durante el invierno vuelve a su nido en Huesca cada cierto tiempo.

Javier: Se marcó el 11 de mayo de 2014 en el Parque Nacional de Doñana (Huelva) y es migradora de larga distancia. Inverna en Malí y Senegal a 2.700 kilómetros de su nido. El 25 de enero estaba al norte de Marruecos a 200 kilómetros de su nido.

Foto: Wikimedia Commons

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Las cigüeñas ya no saben si migrar o quedarse en España

Cigueña_con_emisor_©J.De-la-Puente-SEOBirdLife

Eran el emblema de las aves migratorias, pero ahora mismo ni ellas mismas ni los científicos tienen muy claro qué son. Las cigüeñas blancas, probablemente el pájaro más popular y reconocible de toda la fauna española, pasa ya definitivamente de San Blas. El viejo refrán de que por esa fecha (3 de febrero) regresaban las blanquinegras de sus cuarteles de invernada en África ha quedado más obsoleto que el fax. ¿Han dejado entonces de hacer sus increíbles migraciones? Pues tampoco. Las últimas tecnologías nos acaban de demostrar que, definitivamente, las cigüeñas están hechas un inmenso lío.

Dentro del programa Migra de SEO/BirdLife, entre 2012 y 2013 se han marcado con emisores GPS 30 cigüeñas blancas: cinco en Álava, siete en Cáceres, ocho en Ciudad Real, una en Huesca, una en La Rioja, dos en León y seis en Madrid. De las aves marcadas 24 eran cigüeñas adultas reproductoras y seis eran pollos. Y sólo 3 de los 24 adultos marcados se han ido a África. Sin embargo, casi todas las aves marcadas como pollos sí que se han ido en invierno al Sahel africano.

Ello parece indicar que el instinto empuja a los jóvenes a dar el gran salto, pero luego la experiencia les acaba convenciendo de que, con tanto vertedero y arrozal como hay en la península Ibérica,donde abunda la comida fácil, el viaje ya no merece la pena. Por ello, las distancias a las zonas de invernada han variado desde cero [dos de las aves de Ciudad Real no se han movido y han pasado todo el invierno junto a sus nidos] hasta 3.400 kilómetros. Ahí es nada.

En el fondo lo prefiero. Su imagen blanquinegra siempre me causa alegría, y aún más si durante todo el año puedo verla “dormitar volando”, que diría el genial Antonio Machado:

La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y disforme, ¡tan disparatada!,
sobre el campanario.

Foto: Cigueña marcada con un emisor. © J. De la Puente-SEO/BirdLife

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Ciconia

Las primeras cigüeñas blancas cruzan estos días el estrecho de Gibraltar en pequeños grupos, me cuenta mi amigo y experto biólogo de la Fundación Migres Alejandro Onrubia. ¿Para pasar a África? ¿Tan tarde? Pues no. Tan pronto. Porque las patilargas están de vuelta, de regreso a España.

Concluido el periodo de nidificación, con la llegada de los calores de julio emprendieron un larguísimo viaje hacia el sur, cruzaron el mar, atravesaron Marruecos y después el desierto del Sáhara en busca de, como decía Félix Rodríguez de la Fuente, “sus cuarteles de invierno”. Pero en realidad ese retiro apenas fue veraniego y otoñal.

Justo cuando empiezan los primeros fríos, las primeras cigüeñas tempraneras regresan a la península Ibérica. “La naturaleza se ha vuelto loca” dirá más de uno. Pues tampoco. Derrotado el viejo refrán de “Por san Blas (3 de febrero) la cigüeña verás”, desde hace décadas son normales estas avanzadillas en octubre, casi 4 meses antes de lo previsto.

Resulta evidente. El viaje ya no les compensa. Huyen del hambre y no del frío como pensábamos. Miles de ellas ni siquiera eso. Se apuntan a los vertederos y pasan de viajar. O se hacen sorprendentemente urbanas como las del madrileño barrio de Vallecas. Allí, y para asombro del vecindario, cientos de blanquinegras se han encariñado con antenas de televisión, luminosos y voladizos, industriales atalayas convertidas en pajariles dormideros. Las vi esta semana y me quedé maravillado.

Su aparición coincide en el tiempo con la llegada, estos sí, de nuestros turistas invernales. Grullas, ánsares y milanos reales abandonan los fríos nórdicos en busca de buen clima y mejor campo. Son los heraldos del invierno, como recuerda un refrán que, éste me temo que acertado, asegura:

“Grullas en el cielo, carbón en el brasero”.

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Cigueña

Hace tiempo que san Blas perdió el trono de heraldo cigüeñil. Un año más, el 3 de febrero no ha sido fecha tradicional de llegada de las patilargas desde sus lejanos cuarteles africanos.  Muchas ya llevaban aquí varias semanas, como la madrileña de Vicálvaro. Más de 30.000 ni se han movido. Total ¿para qué hacer un viaje tan largo cuando la Europa del despilfarro ofrece comida abundante (basura) durante todo el año?

Son tiempos de cambio incluso para las aves, cuyos ejemplares más viejos se harán de cruces viendo a una juventud acomodada, indolente, quedándose junto a los confortables vertederos o en los arrozales andaluces en lugar de enfrentarse a la siempre difícil aventura de cruzar dos veces al año el Estrecho de Gibraltar y el duro Sáhara. Me parece estar escuchándolas:

“Esta juventud está podrida”.

Sirva como ejemplo el reciente experimento de SEO/BirdLife. Los ornitólogos han instalado emisores GPS a tres cigüeñas españolas para seguir sus movimientos… y cada una ha hecho una cosa diferente.

La de Madrid apenas se ha movido de la gran urbe, con breves escapadas a Segovia y Toledo.

Estíbaliz, una hembra alavesa, en lugar de hacer el esperado viaje se ha quedado todo el invierno cerca de Vitoria y ahora está de visita por Segovia.

Sólo Yerga, un adulto reproductor de la gran colonia riojana de Alfaro, se fue para el sur como manda la tradición pajaril. Después de pasar su invernada en la región de Diourbel, en el interior de Senegal, a unos 3.340 kilómetros del nido, en Nochebuena comenzó el viaje de vuelta a La Rioja. Pero aún no ha llegado.

Iba como una flecha hacia el norte cuando, cerca de Rabat, paró en seco y ahí sigue. Seguro que se olió lo de las nevadas de estos días. Ese sexto sentido meteorológico no tiene lógica científica, pero les sigue funcionando a la perfección.

Yerga

Sobre estas líneas os dejo una captura del mapa de SEO/BirdLife donde se puede ver el increíble viaje de la cigüeña Yerga.

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