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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

¿Sabes por qué a los enamorados les llaman tortolitos?

Pareja de tórtolas turcas. Foto: Pixabay

En estos tiempos de obligado confinamiento lo de ligar se ha puesto más difícil que en época victoriana, precisamente en una época del año, la primavera, que es cuando la llamada del amor más nos altera el equilibrio hormonal.

Dificultades aparte, en el lenguaje coloquial seguimos considerando a las parejas enamoradas hermosos tortolitos. ¿Sabes de dónde viene esta expresión?

Hace referencia a las tórtolas, aves semejantes a pequeñas palomas que siempre se han relacionado con los enamorados, como incluso recoge el diccionario de la Real Academia Española. Por ello también tortolito se considera sinónimo de “cándido y falto de experiencia”, según este mismo diccionario.

Tradición clásica

La realidad es que desde muy antiguo la tórtola se tiene por símbolo de amor y fidelidad. De ahí viene lo de pareja de tortolitos. Son animales relacionados con la diosa Venus-Afrodita a partir de un bello poema del poeta latino Catulo que relata la obsesión de dos amantes, incapaces de dejar de besarse miles y miles de veces a lo largo de una noche sin fin.

Todo parte de una idea tan general como equivocada. Se supone que estas aves se emparejan hasta la muerte. Y que cuando una de ellas fallece no vuelven a juntarse nunca más con otro ejemplar, de donde procede igualmente la imagen romántica de ‘viuda fiel’.

Últimamente los estudios genéticos han echado por tierra tal creencia porque, como en tantas otras especies monógamas, incluida la nuestra, siempre hay algún que otro huevo en el nido de diferente procedencia, pero no nos pongamos estrictos.

No existe una única especie de tórtola. En Europa nidifican tres, muy fáciles de identificar por su canto.

Tórtola turca. Dibujo: SEO/BirdLife

La maldición divina

La tórtola que con toda seguridad más posibilidades tenemos ahora mismo de escuchar en las ciudades es la tórtola turca (Streptopelia decaocto). Un ave que no existía en España hasta que hace 45 años empezaron a verse las primeras.

Su lugar original era Asia Menor. Pero en muy poco tiempo, no sabemos por qué razón, colonizaron de forma natural las ciudades de toda Europa. Hoy ya son más habituales y fáciles de ver que los gorriones. Son esas pequeñas palomas grises con una rayita negra en el cuello a modo de collar.

En Grecia se relaciona con la Semana Santa, asegurándose que su canto puede predecir el final del Mundo. Te lo conté con detalle en este artículo de La Crónica Verde. Suena así:

Tórtola europea. Dibujo: SEO/BirdLife

El arrullo de la primavera

Pero hasta 1975, si hablábamos de tórtolas en España sólo nos podíamos referir a una especie totalmente diferente a la turca: la tórtola europea (Streptopelia turtur). Que antes, por ser la única, se llamaba tórtola común. Y que por culpa de la caza y la agricultura industrial, en los últimos años se ha convertido en la menos común de las tórtolas.

Muchos no habrán escuchado nunca su arrullo tan característico. Cada día es más difícil oírlo. Hay pocas, viven en el campo y además son migratorias, por lo que solo se las puede oír en primavera.

Llegan a España justo en este mes de abril y suenan así de bonito.

Pero cada vez hay menos. Los expertos calculan un declive en la península Ibérica del 75 % de sus poblaciones en menos de 15 años.

Es una tórtola más pequeña, de color marrón, collar blanquinegro y punta de la cola blanca. También es muy asustadiza; lo normal es verla salir volando de algún árbol.

Son estas tórtolas las que históricamente convertimos en símbolo del amor fiel, pues eran las únicas que conocía Catulo y el mundo romano clásico.

Tórtola senegalesa. Dibujo: SEO/BirdLife

La tórtola risueña

Hay una tercera especie de tórtola muy curiosa que es la que acaba de colonizar estos días mi jardín en Fuerteventura: la tórtola senegalesa (Spilopelia senegalensis).

Es una pequeña tórtola de precioso color rojo vino burdeos. Como su nombre indica, procede del África más tropical. Está en expansión hacia Europa, probablemente como consecuencia del cambio climático.

Los ingleses la llaman tórtola reidora (Laughing dove), pues su canto se asemeja a una risa burlona. Suena así de divertido:

Escuchándola confinado en el jardín me da la impresión de que se ríe de mí, que por culpa de este maldito virus no puedo salir al campo.

Pero la suya es una risa amable, positiva. Porque de ésta salimos muy pronto y volveremos a reírnos juntos del mundo. Y a ver pájaros por el campito sin necesidad de buscarlos desde la ventana.

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1 comentario

  1. Cucurrucucú paloma

    12 abril 2020 | 14:42

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