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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Registran en Cádiz el tremendo porrazo de un águila contra un aerogenerador

Águila

Los aerogeneradores matan aves y murciélagos cual guillotinas. No siempre, por suerte, pero sí cuando estos campos de turbinas se instalan en lugares de paso, en zonas muy transitadas por los animales y que enseguida los naturalistas empezamos a reconocer como puntos negros. Los cálculos hablan de 400 aves muertas al año por esta causa sólo en España. Lee el resto de la entrada »

Cádiz se queda sin su árbol más histórico y falsamente protegido

Drago

Proteger un árbol singular no consiste tan sólo en apuntarlo en una lista, publicar su nombre en el Boletín Oficial. Puede servir con el Patrimonio Histórico-Artístico, pues por degradado que éste se encuentre casi siempre será posible acometer su restauración. Pero con el patrimonio natural no sirve. Se trata de un ser vivo, un delicado ser vivo con fecha de caducidad. Por eso resulta fundamental su conservación preventiva. Una vez muerto no hay nada que hacer.

En Cádiz lo han comprobado tristemente este sábado. Acaban de perder el famoso drago centenario del callejón del Tinte, símbolo vivo de la historia de la ciudad. Fue con toda probabilidad uno de los primeros ejemplares de drago plantados fuera de Canarias. Por algo el puerto gaditano era el principal enlace del archipiélago canario con Europa, su vinculación comercial y cultural con la metrópoli. Aunque ya Estrabón asegura que en Cádiz había dragos en tiempos de los fenicios.Drago Cádiz

Tenía más de 250 años, así que ya era un ejemplar respetable cuando hace dos siglos los diputados doceañistas elaboraron la primera Constitución de España. Figuraba en el catálogo de Bienes de propiedad municipal inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. La Junta de Andalucía lo incluyó además dentro del ‘Legado patrimonial de los lugares de las Cortes y de la Constitución de 1812’, con todo lo que ello suponía de protección como Bien de Interés Cultural. Una protección que no le ha servido para nada.

Ubicado en el patio de la antigua Escuela de las Artes, las peleas entre Ayuntamiento y Junta de Andalucía por el control del edificio les hicieron olvidarse del viejo drago. Cada vez más vencido por los años pedía a gritos su apuntalamiento. Una sencilla intervención que a buen seguro hubiese impedido su desaparición. Pero nadie movió un dedo por el árbol. Y ahora  que ha colapsado todos tratan (a empujones políticos) de ponerlo otra vez en pie. Ridículo.

Había otro drago centenario en Cádiz. El del patio de la Facultad de Medicina, traído a Cádiz por el cirujano y botánico Pedro Virgili, que también cayó al suelo hace 20 años. Otros dos dragos centenarios han muerto recientemente por culpa de los excesos urbanísticos, uno en El Hierro y otro en Alicante. La lista de esta sangría es interminable. Restar, nunca sumar. Y nuestro patrimonio natural más querido desapareciendo a toda velocidad por culpa de la incuria, la política, el abandono y la irresponsabilidad.

Lo dijo un gaditano universal, Rafael Alberti:

“Hijos del drago, venid a socorrerme. Vuestras oscuras,
invisibles espadas me defiendan”.

Foto: Ecologistas en Acción de Cádiz

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Cría en Cádiz un ave extinguida de Europa hace cinco siglos

La noticia resulta espectacular. Cádiz acoge este año la primera colonia reproductora de ibis eremita que se asienta en el continente europeo desde hace cinco siglos. No se sabe por qué se extinguió este ave justo cuando Europa se abría al mundo. Ahora nos parece especialmente fea, una garza pequeña y negra, de roja cara desnuda y pico curvado. Pero en la antigüedad estaba considerada especie sagrada, reencarnación animal de Thot, el escriba de los dioses egipcios.

En realidad la aparición en España como nidificante del ibis eremita (Geronticus eremita) tiene truco. Se ha conseguido gracias a un programa de reintroducción promovido por la Junta de Andalucía y el Zoobotánco de Jerez. Tras siete años de actuaciones experimentales se ha logrado el asentamiento de más de 60 aves en libertad en la provincia de Cádiz y la nidificación de las primeras 12 parejas. Un hito en la conservación de una de las aves más amenazadas del planeta, pues sólo existen 112 parejas reproductoras en Marruecos y 3 parejas en Siria, además de una gran colonia en semilibertad semejante a la gaditana en Turquía.

Son muchos los que han criticado este proyecto de la Administración andaluza, empeñada en recuperar un ave extinguida hace cinco siglos, pero más despreocupada ante otras especies amenazadas que aún subsisten de milagro, como el lobo ibérico. Tienen razón. Pero también la tienen todos aquellos que han mirado más allá de nuestras artificiales fronteras y apuestan por la recuperación de un pájaro que, no lo olvidemos, se encuentra en peligro crítico de extinción en el mundo.

Precisamente la semana pasada estuve en Austria y norte de Italia, donde se desarrolla un proyecto semejante que trata de recuperar al ibis eremita en Centroeuropa promovido por el Waldrappteam. Allí volví a ver al extraño pájaro y, qué queréis que os diga, me sigue pareciendo el pájaro más feo del mundo. Aunque, justo es reconocerlo,  ecológica y culturalmente resulta de una belleza increíble.

Os dejo a continuación un vídeo sobre cómo están tratando de enseñar en Austria a los ibis eremitas a emigrar hacia el sur en invierno y a retornar en primavera, como hacían sus ancestros. Para ello utilizan ultraligeros a los que las aves siguen como si fueran pollitos detrás de la gallina.

ACTUALIZACIÓN. Primer vídeo con imágenes del primer nido donde ha nacido un precioso pollo, el primero en Europa en 500 años.

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Otra playa española en peligro

Da igual que no conozcas la playa de El Palmar (Cádiz), o que nunca pienses que vas a visitarla. Se trata de otro proyecto que va a destruir otro pedacito de la costa española con el único propósito de enriquecer a unos pocos.

Da igual que pienses que estas ciberacciones no sirven de nada. Sólo te toma 20 segundos y para las personas que están luchando contra la estupidez y la especulación in situ es importante contar con un número mayor de personas que se adhieran a la convocatoria.

Firma aquí, para salvar El Palmar y para demostrar que todavía podemos evitar que barbaridades como ésta sucedan. Ya somos más de 50.000 los que nos oponemos.

Copia, pega, reenvía a tus contactos.

!Gracias!

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¿Te escandaliza el nudismo en las playas?

La noticia la conocéis todos. El Ayuntamiento de Cádiz ha aprobado una ordenanza municipal que castiga con multas de entre 100 y 750 euros a las personas que practiquen el naturismo en las playas urbanas. Se supone que bañarse públicamente sin ropa es una inmoralidad, perseguible por la policía.

La normativa municipal no aclara si el topless queda igualmente prohibido, quizá porque a los políticos gaditanos eso de ver tetas les sigue alegrando los ojillos. Tampoco si un niño en porretas será igualmente sancionado “por escándalo público”.

¿Pero a estas alturas escandaliza a alguien el nudismo?

Recuerdo una aldea gallega donde, hace ya muchos años, el párroco y sus feligresas más incondicionales echaron de la playa, con horcas y guadañas, a las mujeres que tomaban el sol sin la parte de arriba al grito de “guarras”.

Por suerte hoy esté tabú está superado en España, aunque no en otros países como en China. Allí lo normal es ver a las féminas tomar el sol con bañador de una pieza sobre el que suelen ponerse además una camiseta. Y en Filipinas te quedas asombrado cuando ves a la gente bañarse vestida, y caminar luego chorreando hasta sus casas, donde pueden cambiarse de ropa con total intimidad.

Está claro que esto del nudismo es algo cultural, aunque no es nuevo. Cuando Miguel de Unamuno estuvo desterrado en Fuerteventura en 1924, fue amonestado por el dueño del hotel en el que se alojaba pues los vecinos le habían visto tomar el sol desnudo sobre la azotea, a lo que el buen profesor respondió:

“Pues que no miren”.

Hoy en esa misma isla canaria donde yo vivo el nudismo se ve con la más absoluta naturalidad. No hay playas exclusivas para bañarse desnudo, sino que cada uno va como quiere. Eso sí, el sentido común te hace evitar las zonas muy concurridas.

La práctica del nudismo es algo natural, agradable, lógico e imparable. Sin embargo, quizá no estamos del todo acostumbrados a practicarlo, y como me reconocía hoy una amiga, algunas veces nos da vergüenza si nos encontramos en la playa con el vecino, el alumno o el compañero de trabajo, y encima ellos van vestidos y nosotros no. ¿No os ocurre eso a vosotros?

La solución sería acotar zonas de la playa para la práctica del naturismo, donde todo el mundo vaya en pelota picada, aunque yo sigo prefiriendo el modelo majorero. Y como diría mi querido Unamuno, si a alguno no le gusta, pues que no mire.

Ya no nos gustan las gaviotas

Antes las gaviotas eran sagradas, predecían las tragedias en el mar llorando por los marineros muertos, anunciaban la cercanía de la tierra salvadora, matarlas traía mala suerte. Pero ahora es diferente. Ahora nos molestan, las odiamos, las llamamos ratas con alas y decretamos su extinción.

Es verdad, hay muchas, cada vez más descaradas, más urbanas, más agresivas. Aunque la culpa no es de ellas, es nuestra.

La pasada semana estuve haciendo un estudio medioambiental en una colonia de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) en la zona más desolada de Fuerteventura, en Canarias. Hace 10 años había apenas cien parejas y ahora son más de 300. Al ir a anillar uno de los pollos, éste vomitó asustado lo último que había comido y ¿saben lo que escupió? Una loncha de jamón york. Me quedé asombrado, pues no hay ningún pueblo ni basurero cercano. ¿Se lo habrían quitado sus padres a algún turista en la playa? Seguramente.

Lo mismo, pero más preocupante, está ocurriendo en ciudades como Barcelona, donde los alumnos de un céntrico colegio deben ahora almorzar en clase antes de salir al recreo, para evitar que las aves les roben sus bocadillos. Una ciudad donde las denuncias por supuestos ataques de las gaviotas no paran de aumentar, como también pasa en Gijón, La Coruña, Vigo o Cádiz.

El remedio fácil es destruir sus nidos instalados en los tejados y hasta matarlas, pero no sirve de nada. Las patiamarillas hacen puestas de reposición, cambian de sitio e incluso, eliminando adultos, facilitamos la llegada de subadultos.

Sólo existe una solución, dejarlas sin comida. Y no sólo sin basura, reciclando y aprovechando al máximo las 1,3 millones de toneladas de residuos que Europa produce al año. Hace falta acabar con el derroche de los descartes pesqueros, 3.000 toneladas diarias tiradas al mar sólo en la Unión Europea. Con tanto despilfarro ¿cómo no va a haber gaviotas?

Apartamentos camuflados en una Reserva de la Biosfera

Pocos lugares hay en España más mágicos y maravillosos que el Parque Natural Sierra de Grazalema, entre Cádiz y Málaga. Andaluz y sureño por los cuatro costados, es el lugar donde más llueve de España, superior incluso a Santiago de Compostela. También el refugio de uno de los bosques más amenazados del mundo, el pinsapar (Abies pinsapo). Por éstas y otras características únicas la Sierra de Grazalema fue declarada en 1977 Reserva de la Biosfera por la UNESCO, el primer espacio en España en lograr este preciado galardón y el primer parque natural de Andalucía.

Os imaginaréis que un sitio así estará cuidado como oro en paño, a salvo de amenazas y agresiones, pero desgraciadamente estáis equivocados. No se hace tan a las claras como en otros sitios, pero como ha denunciado la semana pasada Ecologistas en Acción, la pasividad de las administraciones competentes –Ayuntamientos y Junta de Andalucía- para con las ilegalidades urbanísticas en el Parque Natural Sierra de Grazalema está permitiendo toda clase de subterfugios. Algunos tan increíbles como reconvertir naves ganaderas en apartamentos turísticos, como ha sucedido en la población de El Bosque.

Allí se han construido hace un año unas naves ganaderas con autorización de la Consejería de Medio Ambiente, que posteriormente se reconvirtieron en apartamentos turísticos de forma ilegal, sin que nadie haga nada para ordenar su derribo. Naves ganaderas con sus dormitorios, cuartos de baño, cocinas y televisión, que para colmo se publicitan con todo el descaro pues saben que nadie les hará nada.

Desgraciadamente no es un problema andaluz. En Canarias se han autorizado (y se siguen autorizando) miles de “cuartos de aperos” que incluyen entre su dotación piscina y sauna, segundas y terceras residencias en el campo luego rentabilizadas como ilegales casas rurales promocionadas por toda Europa a través de Internet.

Con la escusa de ayudar al ganadero y al agricultor, de defender el sector primario, se está permitiendo una destrucción salvaje del paisaje.

El pájaro más feo de España

La pasada semana, viajando por el norte de Cáceres, me encontré en una pradera al pájaro más feo de la avifauna española. También el más raro. No me lo podía creer, pero allí estaba él. Inconfundible con esa cara de viejo prematuro, paticorto, despeluchado, un ibis eremita capturaba insectos sin parar con su largo y curvado pico rojo. Antaño mítica ave sagrada de los egipcios, desapareció de Europa hace 400 años y ya sólo quedan en el mundo dos colonias en el sur de Marruecos y otra mínima (3 parejas) en Siria. Por eso, más que amenazado, su estado de conservación es crítico.

¿Qué pintaba entonces tan excéntrico ejemplar en una dehesa extremeña?

Por suerte portaba anillas de colores en ambas patas, con sendos códigos que pude leer gracias a la ayuda del telescopio. No había duda. El ave forma parte del proyecto de reintroducción de esta especie en los riscos de Barbate (Cádiz), promovido en 2004 por la Junta de Andalucía y el Zoobotánico de Jerez. Desde entonces se están haciendo todos los años sueltas de 20-30 ejemplares, criados por cuidadores disfrazados de pájaros, con la esperanza de que acaben criando en libertad.

Pero tan difícil como poner puertas al campo es lograr que estos ibis se queden en la zona. De hecho, algunos han pasado ya nada menos que a Marruecos y otros han llegado hasta Ávila. El mío había sido liberado en noviembre, y en diciembre los coordinadores del programa habían perdido su rastro. Ahora ya saben dónde está, aunque habrá que ver cómo hacen para convencerle de que regrese a Cádiz.

Míralo una vez más. ¿No te parece feísimo?

Este ibis eremita se vio en Ávila en diciembre de 2004, hasta que una dura helada invernal acabó con él.

Un cuidador, vestido de negro y tocado con un casco que imita a un adulto de ibis eremita, da de comer a los pollos que forman parte del proyecto de reintroducción de la especie en Andalucía.

Los voluntarios disfrazados de pájaros pasean por el campo con sus ibis adoptivos.