Cuerpo situado y espacios liminales

Por Pal Gallego (@palgb_)

El amor y la rabia son energías renovables“El amor y la rabia son energías renovables” by Emilio__ is licensed under CC BY-SA 2.0

Este impulso no es más que el fruto de muchos otros entramados mentales, vaivenes identitarios y ganas de reventarlo todo. Quizá solo así podamos empezar por algo.

Lo más importante es que hablemos de verdad (no sobre la verdad, sino de verdad, de tú a tú). Y sí, en la teoría encontramos mucho de verdad, o de mentira según se mire, porque entre tú y yo, sabemos que la realidad mucho de objetivo no tiene y, por lo tanto, de verdad absoluta tampoco. Lo que quiero decir es que la teoría está muy bien, está fenomenal para poner nombre, para visibilizar, que chica, con lo mucho que nos cuesta como para ahora no quererla; para ser crítiques con lo que nos imponen. Pero a mí me gustaría que me hablasen más desde el cuerpo y menos desde la teoría. Yo sé que a estas alturas ya estarás pensando: “otre jipi más hablando que si el cuerpo, los cuidados y mimimi”. Y puede ser, ni confirmo ni desmiento. Pero mira, es que eso no lo inventé yo, ya lo inventaron otres que tenían mucha razón.

Continúo.

Yo sigo empeñada con esto. Hace unos días me encontraba reflexionando sobre el concepto de embodiment para un trabajo de clase, que viene a ser algo así como el conocimiento encarnado, lo vivencial, vaya. Sí, lo que decía antes de poner el cuerpo en el centro. Nunca había reparado en el significado de la palabra “encarnado” como concepto individual y relacionándolo con la experiencia personal, y lo mucho que tiene de teórico y vivencial a la vez. Para que me entendáis: no es lo mismo leer que tu cuerpo no está mal y “ámate a ti misme”, en cualquiera de los sentidos que os imaginéis; que leer que no eres la única persona que ha pasado por ese momento en el que te miras al espejo y odias tu cuerpo porque no se parecen en nada al de cualquier ideal normativo que os imaginéis. Menos mal que el activismo gordo estuvo ahí para acogerme en ese momento, darme una bofetada y hacer que a mis 24 años, por primera vez en la vida, decidiese dejar de hacer dieta. ¿Vosotres os podéis imaginar lo que es 24 años queriendo dejar de tener el cuerpo que tenéis? Obviamente no son 24 años, y menos mal, pero 14 sí, y seguro que quienes me estén leyendo y se sientan identificades, saben de lo que hablo.

Pues a eso me refiero. Y no sabéis el soplo de aire freso que da poder compartir tu experiencia con tus amigues o con gente a la que no te unía nada y ahora te une parte de tu experiencia vital. Y en ese sentido no os podéis imaginar (o a lo mejor sí) lo poderoso que es poder establecer alianzas en base a una vivencia y a un empoderamiento corporal. Se llama visibilizarse, visibilizarnos.

Como ya he mencionado un par de veces a lo largo del texto, la visibilidad es muy importante, es vital, no sólo a la hora de sentirnos validades y legitimades, con todo el doble filo que tiene esta afirmación y el coraje que da que alguien de fuera tenga que validarte; porque, amigas, LOS que nos validan sabéis perfectamente quiénes son. Pero como iba diciendo, la visibilidad es una baza que necesitamos, no ya sólo de cara a fuera, sino también para nosotres mismes. Es decir, la visibilidad va muy ligada a la legitimidad que nos damos y sentir que no la tenemos viene por una negación al acceso a un espacio. ¿Os suena el síndrome de le impostore? Yo últimamente tengo mucho así que si queréis un poquito ya sabéis. Para mí este estado mental, ese autoboicot, hace que me diga que no soy lo suficientemente X para X. Y si esto lo hablamos en términos identitarios, entonces… entramos en mental breakdance.

Pero precisamente creo que es necesario explorar la potencialidad de habitar un espacio que parte de la negación, un no-lugar. La liminalidad se define como un estado de paso, como una transición de un sitio a otro, como algo que está en el umbral; como aquello que ha sido esto pero está camino de ser otra cosa; algunes dirían que como el estado intermedio de una fase. Últimamente no puedo dejar de situarme ahí, en un estado/espacio liminal; y no dejo de pensar que hacer esos lugares habitables es muy importante y deberían ser un sitio desde el que poder re-construir. Empezando individualmente para terminar haciéndolo de manera colectiva.

En definitiva, parece que nos pasamos la vida construyendo categorías en las que poder encajar, en las que poder “cumplir” todos los estereotipos que nos imponen, para luego darnos cuenta de que no encajábamos tanto y de que esas categorías muchas veces constriñen, hasta el punto de que no llegamos a ser lo suficiente para habitarlas. Ojo, con esto no quiero decir que no sean importantes. Pero creo que la clave es  no construirlas desde la matriz normativa sobre la que nos han enseñado que se construyen. Que nada es absolutamente esencial a nosotres mismes, que somos de-construcción y re-construcción al mismo tiempo y 24/7. Solo desde ahí nos daremos cuenta de que no tenemos que ser ni las mejores invertidas, ni las perfectas disidentes; que nuestra vivencia es lo único que construye nuestra identidad y que es desde ahí desde donde tenemos que enunciar, y que esa enunciación ni mucho menos tiene que responder al canon que ha construido el imaginario colectivo. En esa re-construcción me parece importantísimo señalar la rebeldía con la que utilizamos no solo una matriz diferente sino unas herramientas diferentes y unas tecnologías también diferentes, que perfectamente podrían ser las que nos estaban constriñendo, pero esta vez desde otro lugar.

Al principio me he metido un poco con la teoría, y tampoco me parece justo, porque no creo que sea un espacio donde no se pueda construir. De hecho creo que sí, hablar desde las vivencias y el cuerpo es imprescindible, pero hablar desde lo teórico y académico creo que nos da las herramientas para poder reivindicar un espacio que también es nuestro y hacer frente a discursos desde un lugar al que les tenemos poco acostumbrados. Y que al final, si algo nos enseñó los (trans)feminismos es que desde lo personal es desde donde se construye lo teórico y lo visible.

Sea desde donde sea.

Si llegamos aquí fue para dinamitarlo todo.

Bienvenides a mi espacio liminal.

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