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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

La propuesta de VOX: borrar de España cualquier rastro de diversidad

Por Juan Andrés Teno (@jateno_), periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar

Foto: EFE

El pasado fin de semana Vox llevó a 9.000 personas al Palacio Vistalegre de Madrid para transmitirles su programa electoral, un documento denominado “100 medidas para la España Viva” y que fue jaleado por los asistentes, como ocurre siempre que un partido político presenta sus propuestas. Es un espectáculo sabido con éxito asegurado.

Lo peligroso para este país que tanto nos esta costado construir bajo unas mínimas reglas de respeto a la diversidad y de asunción de la igualdad, de un Estado que asimila la defensa de los Derechos Humanos, es que ese espíritu de Vistalegre salga del recinto de la antigua plaza de toros y se viralice  entre la ciudadanía.

Vox es considerado por todos los estamentos públicos como un partido de extrema derecha. En sus documentos particulares no hace alusión a ninguna ideología y formula apuestas inespecíficas que vagan por una senda muy conocida en los populismos. Su “apostamos por los Valores, la Familia y la Vida” puede comprarse por cualquier persona respetuosa con su entorno, lo malo es desentrañar que entienden estas señoras y señores por Valores, Familia y Vida.

En su programa electoral responden a algunas de estas incógnitas y al hacerlo descubren la ideología que esconden en sus textos generalistas y “bienintencionados”. Como era de suponer, no hay ninguna referencia a ese supuesto 10% de la población que son las personas LGTBI, pero su no inclusión expresa no supone que no lo abordan desde una visión castrante.

EDUCACIÓN Y CULTURA

Medida 63. Instaurar el PIN Parental y Autorización Expresa con objeto que se necesite consentimiento expreso de los padres para cualquier actividad con contenidos éticos, sociales, cívicos morales o sexuales.

De este modo tan sibilino acaban con la posibilidad de ofrecer en entornos educativos cualquier información o formación sobre diversidad afectivo-sexual, familiar y de géneros. Con que sólo una madre o un padre se opongan, se acaba con el tratamiento de la diversidad en los centros educativos y ello a pesar de las normas nacionales y  autonómicas que lo promueven. Y esta posible situación de futuro no es una quimera imposible, el Gobierno de la Región Murcia ya lo está llevando a la práctica.

VIDA Y FAMILIA

Medida 70. Derogación de la ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro. En su lugar, promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. Supresión de organismos feministas radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas. Protección del menor en los proceso de divorcio.

Como es evidente que todo movimiento en defensa de los derechos de las personas LGTB tiene que hundir sus raíces en el feminismo, los dirigentes de este peculiar partido eliminan con una sola frase las que parecen ser dos de sus bestias negras: el feminismo y el activismo LGTB. Habría que hacerles saber a sus seguidores que significan los términos feminismo y radical (solos y unidos en una misma frase). O quizá lo sepan ya, lo que sería mucho más penoso.

VIDA Y FAMILIA

Media 71. Creación de un Ministerio de Familia. Promulgación de una ley orgánica de protección de la familia natural que la reconozca como institución anterior al Estado. Buscaremos la todavía lejana convergencia con la media europea en cuanto a prestaciones familiares.

Es en esta propuesta donde se una manera más brutal se desenmascara la postura de Vox ante la diversidad propia de la sociedad actual. Su Ministerio propuesto es de la Familia, en singular, familia como un entidad única y homogénea, monocorde, estática y rígida. Y si se albergara alguna idea optimista de inclusión, la frase siguiente desmonta cualquier atención a los derechos fundamentales de las personas al hablar de la familia natural.

Vox toma la definición de familia natural de la declaración de Madrid, consensuada en el IV Congreso Mundial de las Familias (Madrid, mayo de 2012): “La familia natural es la unión de un hombre y una mujer a través del matrimonio con el fin de compartir el amor y la alegría, engendrar hijos, proveer su educación moral, constituir una economía doméstica, ofrecer seguridad en tiempos de crisis y unir a las generaciones”.

Queda claro que de ese futuro Ministerio quedan expulsadas, las familias cuyos progenitores no se hayan casado, los que tengan hijas o hijos adoptados o en acogimiento, las unidades de convivencia monoparentales, las de madres y/o padres separados o divorciados, las reconstituidas, y, como guinda final, las homoparentales. Con ello excluyen al grupo más numeroso de las entidades familiares, al apostar  única y exclusivamente por la denominada familia tradicional o nuclear y esta con reparos, pues tiene que haber necesariamente un acto matrimonial para validarla.

El espíritu que destila esta definición es atentatorio con los derechos fundamentales en los que se inspira el orden constitucional y Vox no solo lo suscribe sino que pretende darle validez ministerial.

VIDA Y FAMILIA

Medida 71. Crear y dotar anualmente en los Presupuestos Generales del Estado una prestación universal por hijo a cargo para las familias españolas, por un mínimo de 100 euros al mes. Esta prestación será creciente a partir del tercer hijo y se actualizará anualmente. Serán beneficiarias las mujeres que sean madres, sea cual sea su situación familiar, y mientras los hijos sean menores edad si previamente no tienen un trabajo retribuido.

En esta media la homofobia se descubre con una crueldad infinita al negar la posibilidad a un hombre solo o junto a su pareja masculina la posibilidad de crianza de un menor, sea cual sea su origen. Si no hay mujer no hay familia, si no hay mujer no hay hijos.

VIDA Y FAMILIA

Medida 80. Prohibición de los vientres de alquiler y toda actividad que cosifique utilice como producto la compra venta a los seres humanos.

Quizá sería necesario que las personas de VOX que han redactado este documento asimilen la diferencia existente entre gestación subrogada (o gestación por sustitución) y vientres de alquiler. Y estando, como no podría ser de otra manera, prohibido, penado y perseguido el tráfico de seres humanos en este país, las familias con hijas procedentes de la gestación subrogada no están ni prohibidas ni penadas, aunque si quizá perseguidas. Pero este es otro debate, demasiado complejo para definirlo en un solo párrafo.

Pudiera pensarse que la repercusión social del discurso aniquilador a la diversidad que destilan  esta medias no es general en la población española, pero tras la experiencias con Donald Trump en Estados Unidos o con Giuseppe Conte en Italia, ya sabemos que los populismos de extrema derecha que intentan negar los derechos a las persona LGTB pueden hacerse con gobiernos, lo mismo que sucede en Rumania o con la  amenaza por venir que existe el Brasil ante las palabras de Bolsorano.

No se puede mirar hacia otro lado. Nuestros derechos, nuestra dignidad está en peligro, nuestras vidas tal y como hoy las disfrutamos penden de un hijo desde el momento que actores de estas características consigan inocular en la población el germen del odio hacia lo diferente.

Quien consiga leer los 100 puntos propuestos por Vox en su programa electoral y no se estremezca no puede pertenecer a este mundo occidental que,  aún con sus indudables fallos, se ha significado por una creciente defensa de los derechos humanos, especialmente de las minorías, particularmente de las personas LGTB. Una mirada interseccional al documento haría tiritar al más curtido en batallas.

Aplicar simplemente la mirada LGTB debería motivar a un rearme de las acciones tanto del activismo como de otros partidos políticos e instituciones. Propagar lo nocivo que supone asimilar la diferencia no es democracia.

Santiago Abascal, presidente de Vox, ha afirmado este fin de semana que ante calificativos como “fachas” hay que reaccionar: “los insultos nos los ponemos como medallas en el pecho”. ¿No queda suficientemente claro? ¿Esperamos a que lleguen al Congreso de los Diputados para lamentarnos?

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