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¿Quién es Chelsea Manning para pedirle el indulto a Obama?

Por el Equipo de Diversidad Afectivo Sexual de Amnistía Internacional (@amnistiaespana)


Fuerza, valor, coraje, humanidad, constancia…, podríamos describir a Chelsea Manning con muchos más adjetivos que siempre nos llevarían a la misma impresión, pero vamos a comenzar por el principio.

Bradley Manning nació hace 29 años en Oklahoma en el seno de una comunidad conservadora. Hijo de una galesa y un ex-militar americano, siguió sus pasos en el ejército convirtiéndose en analista de inteligencia. En octubre de 2009, dos meses antes de cumplir los 23 años, fue destinado a Irak. Fue allí, en el desempeño de su trabajo sobre los conflictos de Irak y Afganistán, cuando conoció los abusos y violaciones de derechos humanos que su ejército estaba cometiendo. Se dio cuenta entonces de que “estaba participando activamente en algo con lo que estaba completamente en contra…”

Considerando de interés público lo que allí sucedía, queriendo abrir los ojos a la población de su país sobre cómo es en realidad una guerra hoy en día y suscitar un debate sobre el excesivo sufrimiento que provoca  en la población civil, a principios de 2010 decidió filtrar información. Primero contactó con The Washington Post y el New York Times, pero ante su falta de interés decidió enviarla a WikiLeaks. Informes, cables diplomáticos y videos, entre ellos el conocido  “Collateral Murder” (Asesinato Colateral). En sus palabras: “tenía la esperanza de que el material filtrado pudiera llevar a una discusión en todo el mundo, a debates y reformas…, si no, estamos condenados como especie”

En mayo de 2010, Manning comenzó a pagar el precio de su decisión. Fue detenida acusada de violar el Código de Justicia Militar y la Ley de Espionaje, siendo el cargo más grave “ayudar al enemigo”.  Trasladada a una prisión militar de máxima seguridad en Quantico (Virginia) permaneció casi un año en régimen de aislamiento antes de que se presentaran cargos formalmente, recibiendo un trato que el relator especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura declaró como ”cruel, inhumano y degradante”.

En 2013, tras un juicio con “deficiencias en el proceso debido”. y donde no se le permitió presentar pruebas de que había actuado por motivos de interés público, fue condenada a 35 años de prisión. Al día siguiente de esa sentencia hizo público su deseo de comenzar una nueva vida como Chelsea Manning, una mujer, y de comenzar su transición lo antes posible.

…Imagínatelo, imagina que tienes 25 años, que acabas de recibir una condena a 35 años en prisión por tener el valor de difundir materiales que revelan abusos por parte del Ejército de los EEUU, y que habiendo nacido hombre te sientes mujer y vives en un entorno hiper-masculino como es el ejército… Ahí es donde comenzó la verdadera tortura de Chelsea y a la vez su gran lucha, la de poder ser y existir como quien en realidad es y se siente. Por tener esa nueva vida que tanto desea.

Como era previsible, el Ejército estadounidense no le ha puesto nada fácil acceder al tratamiento. La falta de  atención médica adecuada ha sido constante, teniendo que batallar cada pequeño paso que ha dado.

A principios de 2015, tras una ardua lucha legal y en una decisión sin precedentes, consigue que el ejército acceda a facilitarle el tratamiento hormonal necesario para iniciar su transición.

Pero la vida de Chelsea en prisión no es fácil, confiesa sentir que “utilizan su diagnosis en su contra, como una herramienta para justificar un trato más severo”. Este trato y la falta de la atención médica para su disforia de género fue lo que llevó a Chelsea a su primer intento de suicidio, en julio de este año.

La lógica llevaría a pensar que tras intentar acabar con su vida recibiría una atención médica acorde. Nada más allá de la realidad, en su lugar fue condenada a 14 días en régimen de aislamiento por violar las reglas de la prisión al “intentar autolesionarse”. Lo que la llevó a su segundo intento de suicidio, que llevó a cabo en su primera noche en asilamiento, en octubre de este año.

Entre uno y otro intento, Chelsea inició una huelga de hambre para que el Ejército le proveyera el siguiente paso en su ansiada transición, la cirugía de reasignación de género. Y lo consiguió, en un paso histórico el ejército accedió a facilitarle dicha cirugía.

A fecha de hoy, Chelsea sigue luchando para que el ejército le permita existir tal como se siente. Su (pen)última batalla es conseguir el cambio de su género en la base de datos del ejército para figurar como mujer y poder así dejarse crecer el pelo, como ella desea.

Chelsea se merece todo nuestro respeto y admiración por su valentía, su sentido del deber moral, por su lucha por existir frente al sistema, por intentar hacer el mundo un poco mejor y por muchas cosas más. Y ahora también se merece nuestro apoyo: sus abogados han presentado al presidente Obama la solicitud de conmutación de su pena por el tiempo que ya ha estado en prisión y su liberación inmediata. Chelsea ha cumplido ya una condena sin precedentes en casos parecidos.

Dicha petición va acompañada de una carta de la propia Chelsea. En ella declara las ganas que siente de vivir su nueva vida como mujer, ha reconocido sus errores, dice haber pagado por ellos y ha pedido salir de prisión “por no haber tenido nunca la intención de dañar los intereses de su país o a ningún miembro del Ejército”. Afirma que hoy es una persona muy distinta: “No soy Bradley Manning. En realidad nunca lo fui. Soy Chelsea Manning, una mujer orgullosa que es transgénero y que, mediante esta solicitud, pide respetuosamente una primera oportunidad en la vida”

Chelsea Manning debe ser indultada como reconocimiento  de sus motivos para obrar como lo hizo, por el trato que soportó en detención preventiva y por las deficiencias durante su juicio. Su pena debe ser conmutada, debe ser puesta en libertad de inmediato y el gobierno estadounidense debe investigar a los autores de los abusos expuestos, en lugar de castigarla a ella por revelarlos.

Para participar en la Acción Urgente de recogida de firmas descárgate el archivo AQUÍ y para firmar directamente por el indulto EN ESTE ENLACE

2 comentarios

  1. Dice ser pueblo llano

    Julián Muñoz también merece el indulto, y además está arrepentido, eso es un plus.
    Quiero decir que el indulto lo merecen muchas personas, siempre podemos encontrar motivos.
    El hecho es que Manning era militar e incumplió las normas, la tesitura de Manning es la misma que la usada por la parte de la clase médica para argumentar objeción de conciencia en el tema del aborto, creen estar en posesión de la verdad. Manning no manifiesta arrepentimiento, justifica no cumplir las normas, no procede el indulto.

    21 diciembre 2016 | 00:55

  2. Dice ser Grissel

    Chelsea es probablemente una de las personas más merecedoras de una conmutación (realmente, merece un perdón completo con disculpas públicas e indemnizaciones pero sabemos que eso no sucederá).

    25 diciembre 2016 | 07:56

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