Pareja de refugiados sirios gays construye un nuevo futuro en Alemania

Por Lorna Hayes y Khairunissa Dhala, Equipo sobre Derechos de Personas Refugiadas y Migrantes de Amnistía Internacional*

<em>Jamal* and Said* son una pareja gay de sirios refugiados, Amnistía Internacional se encontró con ellos en setiembre 2015 en Berlín donde viven.

Jamal and Said* son una pareja gay de sirios refugiados, Amnistía Internacional se encontró con ellos en setiembre 2015 en Berlín donde viven.

Said y Jamal huyeron de Siria tras haber sido torturados debido a su activismo político. Están muy ilusionados con empezar una nueva vida en la capital, Berlín, donde han sido reasentados.

“Lloramos de alegría”, afirma Jamal* sobre el momento en que su pareja, Said*, y él se enteraron de que Alemania les abría las puertas.

“Fue un momento de victoria”, prosigue Jamal. “Nos impresionó que nos aceptaran para el reasentamiento tan rápido, en [sólo] seis meses.”

Tuvieron suerte, ya que muchas otras personas refugiadas que cumplen las condiciones de reasentamiento esperan durante mucho más tiempo esa importantísima llamada telefónica que les confirma que pueden establecerse definitivamente en un lugar pacífico y seguro.

Un nuevo hogar en Berlín

Rodeada de muebles y cajas de cartón, la pareja deshace el equipaje y se organiza en su nuevo hogar. Se les nota el alivio y la felicidad que sienten: ha transcurrido mucho tiempo desde la última vez que tuvieron un hogar permanente.

Cuando estaban en Siria, Said y Jamal trabajaban como periodistas y participaban en actividades políticas. Luego, las fuerzas de seguridad los detuvieron y torturaron, y quedarse se volvió demasiado peligroso. En 2014 huyeron al vecino Líbano.

Pero allí, Jamal, que vive con el VIH, no pudo obtener el tratamiento médico que necesitaba. En enero de 2015, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, ofreció a la pareja una tabla de salvación. A través del programa de admisión humanitaria de Alemania para personas refugiadas sirias, les ofreció una plaza en Berlín.

Nos consideraron una familia

“Nos fuimos de Líbano el 8 de enero de 2015”, dice Said. “Hacía mucho frío cuando salimos del avión. Estábamos entusiasmados y asustados a la vez”, recuerda Jamal. “No sabíamos qué esperar. Estábamos preparados para cualquier cosa.”

Tras permanecer 12 días en un campo de tránsito para personas refugiadas, los enviaron a vivir a un Wohnheim o alojamiento compartido para familias y jóvenes. “Teníamos nuestro propio apartamento; fuimos muy afortunados porque nos consideraron una familia, y no dos chicos solteros”, afirma Jamal.

Nueve meses más tarde, decidieron trasladarse porque se sentían incómodos.

“Alguien de mi clase de alemán se enteró de que yo era gay y se lo dijo a nuestros vecinos”, cuenta Jamal.

Solicitar su propio apartamento significaba acudir a un montón de entrevistas con su asistente social. Finalmente, una organización de apoyo a personas que viven con el VIH les brindó la ayuda que necesitaban.

Construir una nueva vida

Cuando llegaron a Alemania, a Jamal le preocupaba quedarse sin la medicación antirretroviral que necesita para mantenerse sano. Pero tras haber conseguido ayuda médica, puede dedicarse a otras cosas, como aprender el idioma. Said dice bromeando que le da envidia lo rápido que Jamal está aprendiendo alemán.

Ambos van a clase cinco días a la semana, y deben terminar un curso básico antes de poder solicitar trabajo. Mientras tanto, hacen algo de periodismo online, hasta ahora sin remuneración.

Volver a tener vida social ha supuesto un enorme alivio tras la tensión de llevar años huyendo.

“Fue una de las cosas más difíciles”, dice Jamal. “Construir relaciones de confianza lleva mucho tiempo,  pero ya hemos hecho algunas buenas amistades alemanas, israelíes y noruegas.”

A ambos les encanta Berlín porque es un lugar fácil y acogedor para ser gay abiertamente.

“Es muy diferente a Líbano y Siria”, afirma Jamal. “En Líbano hay dos clubs (para gays), pero (ser gay) es ilegal.”

Dar algo a cambio

Ahora, ambos están centrados en construir su futuro, empezando por terminar sus estudios universitarios.

“También tengo interés en involucrarme en uno de los partidos políticos de aquí”, manifiesta Said. “En Siria éramos activistas y participamos en las manifestaciones (a principios de 2011, en la época en la que estalló el conflicto).”

“Quiero trabajar con otros refugiados que vienen a Berlín”, dice Jamal. “Yo soy refugiado, así que sé lo que necesitan. Sería estupendo poder ayudar a otras personas del mismo modo que me han ayudado a mí.”

“La mayoría de las personas sirias que llegan aquí tiene problemas psicológicos a causa de lo que les ocurrió”, añade Said. “Sienten que lo han perdido todo: las amistades, la familia, el trabajo…: su vida.”

Jamal dice que algunas personas refugiadas ocultan su orientación sexual o su condición serológica porque tienen miedo.

“Y si se ocultan, no reciben ayuda. Podríamos ayudar a traducir en los casos de personas con cuestiones delicadas. Si yo no hablara abiertamente sobre mis problemas de salud sería fatal para mí.”

En general, el reasentamiento les ha dado la oportunidad de empezar a rehacer la vida que les obligaron a abandonar en Siria.

“Queremos empezar a trabajar, ser independientes, y tener buenos empleos con salario”, dicen Jamal y Said. “Es a lo que estamos acostumbrados.”

Actualmente, más de 4 millones de personas refugiadas procedentes de Siria viven provisionalmente en sólo cinco países de la región. Amnistía pide que 400.000 de ellas –las que ACNUR considera más vulnerables– sean reasentadas en los países ricos antes de terminar 2016. El reasentamiento es una tabla de salvación para los refugiados más vulnerables del mundo, especialmente las personas con problemas médicos graves. Al acabar 2017, calculamos que 1,45 millones de personas de todo el mundo necesitarán esta forma vital de protección.

* Los nombres son ficticios. Este texto lo ha cedido Amnistía Internacional para publicarlo en este blog. también lo puedes encontrar en su web

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Miau

    Pues como sigan entrando “refugiados” acabarán colgados en Berlín.

    26 diciembre 2015 | 13:31

  2. Dice ser Josemi

    “Alguien de mi clase de alemán se enteró de que yo era gay y se lo dijo a nuestros vecinos”

    Vamos… que de esto extraigo que con los millones de refugiados que hay, ellos pasaron por encima por el hecho de ser gays.

    27 diciembre 2015 | 12:51

Escribe aquí tu comentario





    Normas para comentar en 20minutos.es

    • Esta es la opinión de los internautas, no la de 20minutos.es.
    • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
    • Por favor, céntrate en el tema.
    • Algunos blogs tienen moderación previa, ten paciencia si no ves tu comentario.

    Normas para enviar su comentario e información sobre el tratamiento de sus datos de carácter personal

    Antes de enviar su comentario lea atentamente las normas para comentar en 20minutos.es. La opinión de los autores y de los usuarios que realizan comentarios no es responsabilidad de 20 Minutos Editora, SL. No está permitido realizar comentarios contrarios a la normativa española y europea ni injuriante. 20 Minutos Editora, SL se reserva el derecho a administrar y eliminar los comentarios que consideremos puedan atentar contra las normas, resultar injuriosos, resulten spam o sencillamente no estar relacionados con la temática a comentar.

    Le informamos que, de conformidad con lo establecido en la normativa nacional y europea vigente en materia de protección de datos personales y de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, al enviarnos el presente formulario Ud. está dando expresamente su consentimiento a 20 MINUTOS EDITORA, SL para que trate los datos recogidos en este formulario con la finalidad de gestionar el servicio de recepción de su comentario, así como para enviarle comunicaciones electrónicas informativas o comerciales o dirigirle publicidad electrónica de productos y servicios propios o de terceros. No está permitido el registro de menores de 13 años.

    Algunos datos personales pueden ser objeto de tratamiento a través de la instalación de cookies y de tecnologías de tracking, así como a través de su acceso a esta web desde sus canales en redes sociales. Le rogamos consulte para una más detallada información nuestra Política de Privacidad y nuestra Política de Cookies

    Para la finalidad anteriormente indicada 20 Minutos Editora, SL puede ceder estos datos a otras empresas de Grupo Henneo o a terceros proveedores de servicios para la gestión de comunicaciones electrónicas y otros servicios de gestión comercial o publicitaria, incluso aunque se hallen fuera del territorio de la Unión Europea en aquellos casos que legalmente garanticen un nivel adecuado de protección que exige la normativa europea.

    Los datos personales solicitados deben ser exactos para que puedan tratarse con las finalidades indicadas. En el caso de dichos datos dejen de ser exactos, necesarios o pertinentes para las finalidades para las que han sido autorizados (por ejemplo, en caso de comunicaciones electrónicas devueltas por error o cancelación de dirección electrónica), 20 Minutos Editora, SL procederá a su bloqueo, conservándose los datos únicamente a disposición de las Administraciones Públicas, Jueces y Tribunales durante el plazo de 4 años, transcurridos los cuales 20 Minutos Editora, SL procederá a su supresión. Sus datos se conservarán por 20 Minutos Editora, SL mientras sean exactos y Ud. no retire el consentimiento que explícitamente emite con el envío de este formulario o durante los años necesarios para cumplir con las obligaciones legales.

    En cualquier momento Ud. puede retirar el consentimiento prestado y ejercer los derechos de acceso, rectificación, supresión, portabilidad de sus datos y limitación u oposición a su tratamiento dirigiéndose a 20 Minutos Editora, SL enviando un correo electrónico a dpo@20minutos.es o mediante comunicación escrita al domicilio en Pº Independencia, 29. 50001 Zaragoza, indicando en cualquiera de ambos casos la Ref. Datos personales y el derecho que ejercita así como adjuntando copia de su DNI o documento identificativo sustitutorio.