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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Religioso y conservador, así era el primer gay del ejército americano

“Cuando estaba en el ejército me dieron una medalla por matar a dos hombres y me expulsaron por amar a uno”

Esta es la cita que pone en la lápida de Leonard Matlovich, un veterano que sirvió como voluntario tres veces en Vietnam y que resultó herido mientras buscaba minas antipersona. Por su servicio fue condecorado con varias medallas. Todo un héroe a ojos de los norteamericanos.

En 1975, cuando estaba destinado en la Base Aérea de Langley, decidió revelar su orientación sexual a sus superiores. Seis meses después fue expulsado del ejército, aunque éste le hubiera permitido volver si hubiera firmado un papel comprometiéndose a no mantener relaciones homosexuales nunca más. Lejos de hacerlo, llevó la cuestión a los tribunales y cinco años después, un juez ordenó que Matlovich fuera readmitido y promovido. La Fuerza Aérea le ofreció un acuerdo financiero que aceptó al creer que si volvía al ejército, le terminarían expulsando por cualquier otro motivo.

Toda esta situación le dio gran notoriedad pública en periódicos y televisión, algo que él mismo utilizó para defender los derechos del colectivo LGTBI. Junto con Harvey Milk fue el activista gay más conocido de los años 70 en Estados Unidos. Su foto fue portada de la revista TIME en septiembre de 1975 como símbolo de los miles de gais y lesbianas que son miembros del ejército.

Matlovich asumió plenamente su homosexualidad a la edad de 30 años cuando comenzó a frecuentar bares gays y a conocer gente que le inspiró con modelos positivos. Gente que era diferente a los estereotipos con los que había crecido, personas que contribuían a la sociedad. Él no era un homosexual estereotípico, de ahí el enorme significado que cobró su caso. Él era un patriota, conservador, religioso y de clase media que venía a destruir el mito sobre la homosexualidad que existía entonces de manera generalizada.
Matlovich creció en una familia muy conservadora. Sus padres eran profundamente religiosos –su padre también había servido en la aviación militar– y él mismo era un devoto católico. “Nosotros éramos una familia de las que se preocupan por lo que piensan de ella sus vecinos”, contaba su sobrina Vicky Walker a la BBC. “Teníamos que hacer todo en forma correcta. No nos dejaban ni beber soda. Mi abuelo era muy estricto, cariñoso, pero muy estricto”. Un amigo de Matlovich llegó a afirmar que “una de las razones que lo habían llevado a presentarse como voluntario para Vietnam era un deseo subconsciente de muerte, de suicidio… Pensamientos de los que se arrepintió mucho después”. Este mismo amigo contaba que Leonard, en Vietnam, había conocido soldados negros que le habían empezado a hacer cuestionar el racismo con el que había crecido. Esa fue la semilla para dudar del rechazo y los prejuicios que le habían inculcado hacia la homosexulidad.

A Leonard le habían enseñado que Estados Unidos era la tierra de la libertad, y se dio cuenta que, de la misma forma en que nuestro país había estado mal en negar esa libertad a la gente de color, estaba mal negársela a los gays.

Su compromiso y activismo le acompañó ya durante toda su vida, fue un héroe también para la comunidad LGTB de EEUU. Lideró las protestas contra el Papa Juan Pablo II en su visita a San Francisco por sus declaraciones homófobas. Marlovich dijo: “el Papa está equivocado, yo no soy el diablo. Somos gente moral y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que este sea un mundo mejor. Estamos haciendo que nuestro amor y nuestras voces sean escuchadas”

En 1986 fue diagnosticado de SIDA, y volvió a hacer uso de su notoriedad para -en un momento en el que la pasividad de la administración Reagan frente al SIDA era total- explicar en una entrevista de televisión cómo se había contagiado. Seis meses antes de morir fue detenido en una protesta en la que denunciaba el trato que la Casa Blanca están dando a los gais que tenían SIDA. Murió el 22 de junio de 1988 y en su lápida dejó con orgullo el que fue su mayor honor, ser el primer militar estadounidense en declararse gay.

3 comentarios

  1. Dice ser Semenbank

    Lo que se suele llamar un mariconazo, vamos.

    30 mayo 2016 | 15:13

  2. Dice ser julio

    Vaya con el tipo, se mete a soldado y luego casi lloriqueando me dieron una medalla por matar, vamos que te creías que ser soldado en USA era una ong de barbies, y luego te expulsaron pues mira eran las normas enn esos tiempos, también expulsaron a borrachos, gordos etc.. eran otros tiempos y punto.

    Cuando se alisto sabia los gays no eran admitidos pues no haberte alistado.

    30 mayo 2016 | 17:40

  3. Dice ser jose

    cuando leo comentarios como los que han hecho aca siento que queda por hacer mas de lo que imaginamos..hay mucha intolerancia , odio y homofobia por combater… como es possible ante una historia de vida como la de este sr opinar de la manera que se hace aca?

    03 junio 2016 | 19:53

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