BLOGS
1 de cada 10

Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

¿Acaso la expresión genital es más importante que el color de nuestros ojos?

La entrada de hoy viene de la mano de Ángela Flórez Guisao (@anguieflo) y cuestiona el papel que se le da, en la sociedad, a la expresión genital de cada uno de nostroxs; máxime cuando ésta termina marcando pautas y normas que construyen a las personas y también las relaciones entre estas, no pocas veces desde la dominación y la violencia.

 

En nuestra sociedad nos encontramos con infinidad de sinsentidos que están tan consolidados en11301380_847582268622390_189045375_n-1nuestras psiques que, cuando rompemos o no encajamos en uno de estos paradigmas sin fundamentos la sociedad nos rechaza y excluye de forma contundente.

Quiero expresar lo que pienso de unos de estos dogmas o sinsentido que domina desde hace ya mucho tiempo la humanidad entera.

Se trata de lo que se ha desarrollado como pilar inalienable desde hace muchas centurias para la estructura social, la expresión genital. Esta ha sido nuestra carta de presentación al nacer. Ha configurado un complejo sistema con el que se califica a una persona, asumiendo- según su anatomía genital- qué roll, qué gusto, qué comportamiento, qué estatus sexual tendrá esta futura persona en la sociedad.

Lamentablemente este sistema está infuso en nosotros, incluso antes de nacer, ya que nuestros padres sin darse cuenta actúan de una u otra forma aplicando códigos como son los colores, olores objetos y frases que dan al niño o niña que está por nacer. Pero, en este sentido, los padres no tienen la culpa, ya que, a ellos también les sucedió lo mismo. Como dije antes, esto es parte de un sistema, en el cual la religión ha jugado un papel muy determinante.

La religión ha llegado tan lejos durante nuestra historia que ha hecho estragos incluso en los estamentos psíquicos en los que se consolida nuestra personalidad. Haciendo sentir culpable al individuo de sus actos -según ella- inmorales, y llegando al extremo de la condena eterna por acciones tan comunes y corrientes como la masturbación o relaciones entre personas del mismo sexo. Su influencia es tan grande y poderosa que se llega al asesinato cuando una persona rompe con los esquemas y demuestra un comportamiento contrario a lo que dicta sus genitales.

¿Pero en qué momento se distorsionó todo? ¿Porqué dejamos de pensar que nuestros genitales son una expresión genética más, como lo pueden ser nuestros labios, color de ojos, cabello o nuestra contextura física? Porqué dejamos de pensar que los genitales son una mera extensión de nuestro cuerpo que nos ayuda a reproducirnos y a tener relaciones con nuestros semejantes, una extensión como lo pueden ser las manos o nuestros pies y que en definitiva no tendrían que ser un condicionante para el desarrollo de una persona. Quiero decir que, no tendrían por qué dictar cómo tenemos que actuar o quien nos tiene que gustar.

Es sabido en biología que los caracteres genéticos son una adaptación genética que nos ayuda a sobrevivir, a la continuidad de la especie, son solo eso y ya está, no sirven para nada más. El hecho de que tengamos uno u otros genitales, no debería impedir el desarrollo personal de cada uno, no deberíamos estar sujetos a asignaciones sexuales por una simple adaptación genética. ¿Cómo sería que, por esta regla a alguien se le ocurriese dar estatus social simplemente por el color de nuestro cabello?

No entiendo porque dejamos de seguir las normas de la naturaleza. Por doquier vemos su infinita expresión de diversidad, en la que encontramos formas y colores de todas las gamas, incluso seres asexuados, seres hermafroditas, tan cotidianos como muchos tipos de plantas y flores o algunos moluscos, seres que cambian de sexo a lo largo de su siclo vital, como la dorada, así podríamos enumerar un sinfín de ejemplos. Esta desconexión de la naturaleza, a mi parecer puede ser más aberrante que las normas que nos califican según nuestros genitales. Obviando la persona, se nos olvida que somos más complejos que nuestro aparato reproductor, se nos olvida que la persona reside en nuestra psique y que esta persona es única e irrepetible y que por lo tanto, la concepción actual de los genitales no debería existir…

Lo más importante es el individuo como tal, y no sus genitales.

3 comentarios

  1. Dice ser Alguno

    Por el amor de dios, este articulo es una patochada! Claro que las personas deben tratarse por si mismas y no por su genero u orientación sexual, todos de acuerdo, pero comparar la expresión genital con el color de los ojos es ridiculo y cientificamente infumable (imagino que será de letras quien lo escribe)

    La expresión genetica marca una serie de pautas hormonales geneticas y reproductivas, (casi nada lo del ojo y lo llevaba colgando) Uno tiene los ojos azules y ve como el que los tiene marrones, pero uno que nace con Pene nunca podrá generar óvulos y por tanto ser madre de su propio hijo (al menos hoy en día)

    por favor no saquemos las cosas de contexto, respeto: si, tolerancia: máxima y absoluta, pero gilipolleces como esta las justas por favor, que hacen perder credibilidad a la causa.

    28 julio 2015 | 11:49

  2. Dice ser el cuerpo, le gran enemigo....

    Mientras no se permita que la sociedad vea el sexo como algo normal y natural, y se eduque verdaderamente en quitar miedos contra el cuerpo, pediría que dejaran de manchar el sexo anteponiendo la pureza de la mirada y la mente… y la “belleza interior”. Sí, la de verdad, sí, sí…. y el cuerpo, ese gran enemigo de mente tan sana y pura. Que sí, que ya vale, comprendido todo

    28 julio 2015 | 11:56

  3. Dice ser Doraemon

    Para comenzar, si se reconoce la “psique” del ser humano para unas cosas, se ha de hacer para todo. Si en un lado estás aceptando que como seres humanos somos mas complejos que nuestro aparato reproductor, en otro lado no puedes sentenciar que “los caracteres genéticos son una adaptación genética que nos ayuda a sobrevivir, a la continuidad de la especie, son solo eso y ya está, no sirven para nada más”.
    Osease, en una afirmación nos posicionas como especie como algo más que el resto de los animales y en otra nos pones al mismo nivel.

    Los genitales, aparte de la función reproductora, son una externalización de nuestros genes, de nuestras hormonas… y estas por supuesto que tienen una función en cada uno de nosotros dependiendo de nuestro género, por encima de concepciones sociales.

    28 julio 2015 | 15:52

Los comentarios están cerrados.