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Cómo vestirte si eres feminista

(Y no, no hace falta llevar una camiseta que lo diga)

Hay personas que, cuando hablan de las feministas, lo hacen como si se estuvieran refiriendo a una tribu urbana dentro de la sociedad como los grunges, los chonis o los góticos.

PRETTY LITTLE THING

“Las feministas, esas con pelo en el sobaco y las tetas colganderas que queman sujetadores en marcha cuando van en moto”, así tal cual, como salidas de la portada de disco de una banda de rock satánica.

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Pero la realidad es que las feministas somos de todos los colores, tipos, alturas, medidas y estilos. Ahí reside nuestra fuerza, en que somos tan diferentes y estamos tan mezcladas que pasamos desapercibidas. Nos camuflamos en el entorno.

Los referentes de estilo que tenemos las feministas actuales son muy diversos. Por un lado está la modelo Emily Ratajkowski con sus posados en tanga en Instagram. En el otro extremo tenemos a Yoko Ono con su peculiar estilo a lo Steven Tyler de Aerosmith. Y no nos olvidemos de Chimamanda Ngozi Adichie, que aprovecha la moda para dar a conocer la vestimenta nigeriana.

Con todos esos ejemplos, ¿cómo saber qué es lo que realmente identifica a una feminista de una persona que no lo es? Es imposible definirlo ya que el carné de feminista no está reñido con el armario.

Muchas feministas van en zapatillas de cordones mientras que otras tenemos una colección de tacones que sería la envidia de Carrie Bradshaw. Y se pueden exigir derechos tanto yendo plana como desde una altura de 12 cms añadidos.

Seguir o no la moda, maquillarse, o incluso algo tan sencillo como elegir si se lleva o no sujetador no son cosas que entren en conflicto.

Las decisiones que podamos tomar a la hora de vestirnos no nos vuelven menos válidas a la hora de reivindicar nuestros derechos, y no deberían ser utilizadas como armas arrojadizas, ya que todas conocemos al ‘señoro’ de turno que confunde términos.

No tardan en esgrimir la carta de lo que, a sus ojos, son pruebas de opresión (todas hemos oído el “No puedes hablar de feminismo porque te maquillas/te pones escotes/te gusta llevar falda para gustar a los hombres”) sin entender que, en realidad, no es otra cosa que elementos que se escogen por elección personal con el único objetivo de gustar a una misma.

Una feminista puede ir sin un solo pelo en ninguna parte de su cuerpo y otra puede dejarse hasta los del entrecejo sin que suponga un problema. Conozco feministas que se hacen la láser, que se tiñen los pelos de la axila y otras que no les sale pelo ninguno y, por tanto, no se plantean qué hacer (o en su caso no hacer) con ellos.

Para ser feminista no necesitas una camiseta de “Future is female” “We all should be feminist” o “Feminist as fuck“, que puedes tenerla, por supuesto. Porque para ser feminista lo único que realmente necesitas es que, vistas como vistas, tu causa sea la igualdad.