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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Uno de cada tres españoles se plantea el autoconsumo eléctrico con energías renovables

El 38 por ciento de la población española se ha planteado el autoconsumo eléctrico con energías renovables, de los que el 13 por ciento lo ha pensado “seriamente” y el 25 por ciento sólo si una entidad “ética, renovable y ciudadana” se lo facilita, tal y como desvela el  informe Energía colaborativa: el poder de la ciudadanía de crear, compartir y gestionar renovables, presentado por Greenpeace.

Del estudio, en el que se han encuestado a 3.000 internautas de entre 25 y 65 años, también se desprende que no sólo hay potencial tecnológico para que la ciudadanía participe en la energía produciendo, consumiendo, intercambiando, almacenando, financiando las energías renovables o participando en sistemas de gestión de la demanda, sino que también emerge el deseo en una parte importante de la población de poner en práctica esas nuevas posibilidades asumiendo nuevos roles que se suman al de simple cliente de una empresa comercializadora.  Lee el resto de la entrada »

Cinco razones para no usar el ascensor

Razones

Una visita obligada en Londres es la iglesia de Saint Martin in the Fields. Localizada en la plaza de Trafalgar, junto a la National Gallery y la gran columnata dedicada a Nelson, ofrece maravillosos conciertos de música clásica, muchos de ellos gratuitos. Tras una costosísima restauración, desde 2009 se muestra espléndida. Tanto el templo como la sugerente cripta subterránea, reconvertida en café restaurante.

Un ascensor permite acceder a ella, aunque muy poca gente lo utiliza. El mérito lo tiene un sencillo cartel instalado junto a la puerta de entrada. Se titula “Cinco razones para usar las escaleras” y son las siguientes:

  • Sólo son 22 escalones.
  • Es un buen ejercicio.
  • Es más rápido.
  • Ahorras energía.
  • Aquellos que realmente necesiten usar el ascensor valorarán que lo hagas.

Impecable razonamiento. ¿No te parece?

Me encantaría poder ver este tipo de carteles en tantos y tantos edificios donde el ascensor se utiliza por rutina, muchas veces sin necesidad. Como ves, no se habla de ecología. Es puro sentido común.

Dicen los médicos que hacer el amor consume la misma energía que subir cuatro pisos de escaleras. Ésta podría ser la sexta razón. Desde Romeo y Julieta escaleras y amantes siempre se han llevado medianamente bien. Pero tampoco es como para contarlo en una iglesia.

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Los buitres nos permiten ahorrar mucha energía

El ministro de Industria Miguel Sebastián lo tiene fácil. Si apuesta por la diversificación y el ahorro energético, lo suyo son los buitres. Según un reciente estudio difundido por la Agencia EFE, las rapaces necrófagas evitan cada año la incineración de miles de toneladas de animales, lo que se traduce en un ahorro energético equivalente al gasto anual de 9.000 hogares y evita que 193.000 toneladas de CO2 acaben liberadas en la atmósfera.

En España, se generan cada año 380.000 toneladas de carroña, de las que unas 150.000 corresponden a rumiantes (cabras y ovejas). Su incineración implica “un alto coste energético, económico y ambiental derivado de la emisión de gases contaminantes y la imposibilidad del reciclaje natural de estos nutrientes por parte de la fauna salvaje”, afirma el presidente de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza Caralluma, Bernardo Robles.

De ahí la importancia, defiende el experto, de la contribución que pueden realizar los buitres al problema del tratamiento del gran volumen de carroñas generado por las explotaciones ganaderas.

Un buitre adulto en libertad consume alrededor de tres kilos de carne por semana, y se estima que toda la población española de estas aves consume unas 10.000 toneladas.

Los buitres nos ayudan a ahorrar

Según Robles, que trabaja con rapaces necrófagas desde 1988, la incineración de los residuos animales supone el gasto anual de 46 millones de fuel oil, lo que equivale a la energía producida por la central nuclear de Cofrentes durante 21 días a pleno rendimiento o la iluminación de 780.000 hogares.

Otra ventaja del uso de los buitres en esta tarea reside en la recuperación de la propia población de buitres, mermada tras la aprobación de distintas normativas europeas y nacionales como consecuencia de la crisis de las vacas locas. A raíz de estas reglamentaciones, el ganadero está obligado a comunicar la muerte de sus animales -ya que pasaron a considerarse material específico de riesgo- y quemarlos, prohibiéndose su abandono en el campo.

“Realmente esto ha supuesto un desastre. Los buitres dependen ahora de unas fuentes de alimentación mucho menos abundantes, como la caza o los comederos artificiales”, subraya el experto.

Los ganaderos prefieren buitres

En este contexto, Robles pide introducir cambios en el actual modelo de gestión para la alimentación de las aves carroñeras, entre ellos abaratar los seguros ganaderos e incluso su “supresión total”.

Hoy, el ganadero abona una cuantía por cabeza de ganado para sufragar la recogida y tratamiento del cadáver; “nosotros abogamos por una nueva línea de seguros a la que pueda acogerse sobre todo la ganadería extensiva tradicional (y restringida a las áreas de campeo de los buitres), de modo que se beneficien de la actividad de las aves”.

Por último, Robles califica de “surrealista” el que una oveja viva de 45 kilos tenga un precio mayorista de 23 euros, y su destrucción oscile entre los 30 y 40 euros. En otras palabras es más cara una oveja muerta que viva.

Aunque para mantener el chollo medioambiental de las aves carroñeras, el ministro Sebastián también tendrá que tener en cuenta esos peligrosos campos eólicos mal situados que, junto con los venenos, están acabando con los buitres.

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Llegan los semáforos ecológicos

Unos 100.000 semáforos convencionales, de los de bombilla incandescente de toda la vida, serán sustituidos próximamente en España por otros de tecnología LED, mucho más eficientes y ecológicos, según recoge el diario digital Econoticias.com.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha aprobado ampliar su programa de subvenciones para la sustitución de semáforos por otros dotados con esta nueva tecnología. El objetivo es renovar cerca del 30% del actual parque de semáforos del país.

La medida beneficiará a 584 municipios en los que residen 27 millones de personas, permitiendo un ahorro anual de 90.000 megavatios/hora de electricidad, el equivalente al consumo de 22.000 hogares, evitando con ello la emisión de casi 58.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Asimismo, permitirán reducir la demanda de petróleo en más de 20.462 toneladas anuales.

La sustitución de lámparas convencionales por las de diodos LED permite ahorrar hasta un 80% de consumo eléctrico. Paralelamente incrementa la seguridad del tráfico “por su fiabilidad, durabilidad y mejor iluminación”, afirma el IDAE.

En España existen cerca de 300.000 semáforos cuyo consumo de energía final se estima en 350 gigavatios/hora al año, equivalente a la electricidad que pueden consumir más de 150.000 hogares. En la actualidad, tan sólo el 15% de ellos disponen de tecnología LED.

Como igualmente se explica en Consumer.es, las lámparas de diodos LED son más luminosas y al mismo tiempo mucho más pequeñas, no se calientan, consumen veinte veces menos que una bombilla incandescente tradicional y duran 50 veces más.

Entonces, si son tan fantásticas, ¿por qué no las tenemos ya en nuestras casas? Por una única razón: su alto precio. Pero no os preocupéis, también esto está cambiando. Es sólo cuestión de tiempo que los diodos mágicos lleguen a nuestros hogares, arrinconando definitivamente a las bombillas incandescentes y también a las nuevas que estamos instalando ahora de bajo consumo. Los semáforos son la avanzadilla.

Viaje alucinante (y antiecológico) de una manzana

Sano como una manzana. ¿Existe un alimento más natural? Pues depende, tanto de su método de cultivo (ecológico o industrial) como de su lugar de origen. Porque al menos en gasto energético, la energía primaria necesaria para que una manzana perfecta de esas que en estas fechas invernales vemos en las fruterías, pongamos por caso de la popular variedad ‘Golden Delicious‘, llegue a ciudades densamente pobladas como las nuestras desde países remotos, es escalofriante.

La energía invertida en el transporte de una manzana (o un kiwi o unos lichis) de países tan lejanos como Nueva Zelanda a España (23.000 kilómetros) representa 35 veces la que se ha utilizado en forma de abono para producirla. Exactamente la energía equivalente a tener encendida una bombilla incandescente de 100 watios durante más de 10 días seguidos. Un derroche salvaje que, a pesar de todo, logra poner en la mesa fruta con precios más bajos que los de nuestras sabrosas manzanas leridanas o del Cinca.

Incluso almacenándola durante meses en cámaras frigoríficas siguen siendo energéticamente más eficientes que las llegadas de muy lejos. Esto último lo ha demostrado recientemente el investigador alemán Michael Blanke, en un Congreso Internacional de Horticultura cuyas actas han visto este año la luz.

En su caso Blanke hizo el cálculo con frutas llegadas a la populosa región alemana del Rhein-Ruhr (8 millones de consumidores) en el mes de abril. Para ello comparó el gasto energético entre dos lotes de manzanas. Por un lado las cosechadas en Alemania a mediados de octubre y almacenadas durante 5 meses en cámaras de refrigeración hasta mediados de marzo. Por otro lado manzanas frescas de la misma variedad nacidas en el hemisferio sur, en Hawke’s Bay, Nueva Zelanda o Grabouw-Elgin, en la provincia occidental del Cabo, Sudáfrica. Estas manzanas fueron recogidas en marzo y tardaron 28 días y 14 días de transporte, respectivamente, en llegar en buques frigoríficos a Amberes para su posterior venta en Alemania.

El resultado fue el esperado. El transporte desde lugares tan lejanos como nuestras antípodas consume mucho más que el almacenamiento de los productos locales. Con el añadido de su beneficiosa implicación en el mantenimiento del empleo local, huertos frutales, redes regionales de producción, preservación del paisaje, junto con una mayor seguridad alimentaria y empleo de sistemas de garantía de calidad europeos tales como QS y EUREP-GAP.

Resumiendo. Cuando vayas a comprar fruta mira bien antes su procedencia. Cuanto más lejos vienen mayor es el derroche energético y el daño que le hacemos a nuestra agricultura nacional. Así que seamos consumidores concienciados, también en Navidad.