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Las lágrimas de Ada Colau y el gesto de la mano en el pecho #AnálisisNoVerbal

Esta mañana, la todavía alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha admitido en un programa de radio que se ha planteado dejar la política durante las últimas semanas. La noticia continuaría con un: ‘y entonces, se ha emocionado‘. Pero realmente, si analizamos cuándo aparece la emoción, no se relaciona con ella, ni con su decisión sobre seguir o no en política, ni con las acusaciones o insultos que haya podido escuchar.

El estímulo que desencadena la reacción ha sido el pensar en sus hijos. En primer lugar Colau se encoge de hombros cuando le preguntan si ha valorado abandonar la política, es decir, expresa duda. Incluso al principio sonríe irónicamente, denotando la obviedad (para ella) de ese planteamiento. Después asiente con la cabeza reforzando que sí, que claro que se ha planteado dejarlo.

A continuación aprieta los labios fuertemente, en un intento de represión emocional (no quiere llorar, pero no puede frenar la conducta), en ese instante podemos ya entrever que su mente está en su familia, de hecho pierde la mirada, la desvía hacia arriba, su estímulo no está físicamente allí sino en su pensamiento. Cuando vuelve a mirar a su interlocutor ya está visiblemente emocionada, ojos vidriosos, mantiene la mandíbula apretada y los orificios de la nariz se ensanchan. Hay tensión y ansiedad visibles (necesita coger más aire).

Acaba la secuencia con el gesto de la mano en el pecho cuando por fin expresa lo que tiene en mente “pienso en mis hijos“, admite. Éste es un gesto muy antiguo que, además de simbolizar lealtad y sellar juramentos, es un emblema de emociones y sentimientos intensos. Poner (espontáneamente) una mano sobre el corazón se asocia con la sinceridad y honestidad, para ello siempre debe ser coherente con la expresión emocional en el rostro y el mensaje verbal. En este caso, podemos afirmar que sí, es sincero, ya que sus señales fisiológicas, rostro, gestos y mensaje verbal se activan en un mismo sentido .

Anteriormente en el este blog vimos el ejemplo contrario en Otegui. Para que comprobéis vosotros mismos las diferencias al ejecutar un mismo gesto 🙂

El lapsus de Pablo Iglesias en su comparecencia por los resultados electorales #AnalisisNoVerbal

Pablo Iglesias fue el único representante político que no compareció de forma inmediata tras los resultados electorales del 26-M. Ayer reapareció tras una jornada de reflexión ofreciendo una breve rueda de prensa ante diferentes medios para después acudir al programa de ‘Al rojo vivo’.

Lo bueno de tener una ‘jornada de reflexión’ es que puedes pensar, racionalizar y preparar el discurso. Las preguntas inesperadas son las que pueden provocar un impacto emocional y, por tanto, un descontrol en el lenguaje corporal que desvele la realidad de tus emociones internas. Iglesias mantuvo el tipo, su rostro y mirada eran tristes, su voz y ritmo tonal eran planos, de bajo volumen, pausado. Todo coherente con la situación.

Pero hubo una pregunta, que supongo que no preparó, que sí que impactó en el impertérrito semblante del líder de la formación morada. Un periodista le plantea que si está de acuerdo con las declaraciones de Juan Carlos Monedero, en las que afirma que: “Las cloacas han convencido a Íñigo Errejón para destruir Podemos”.

Iglesias niega con la cabeza cuando manifiesta verbalmente que no está a favor de esas declaraciones pero a continuación comete una especie de ‘laspsus interruptus‘ (vamos, un ‘morderse la lengua’ en toda regla). Ya que responde: “no estoy de acuerdo y… no estoy de acuerdo”, en ese momento se ríe y parece que prefiere callar para no alargar la explicación que iba a dar, convirtiendo la respuesta en un acto fallido.

Y hace bien, cuando se sufre algún tipo de incontinencia en el lenguaje y te sales del guión puede ser peligroso; y es que las palabras, a veces, las carga el diablo. 🙂

Os dejo por aquí el vídeo.

Íñigo Errejón, más allá de la tristeza tras perder las elecciones municipales #AnalisisNoVerbal

Sin duda, las imágenes que más me llaman hoy la atención son las que se observan en la comparecencia de Manuela Carmena tras perder el ayuntamiento de Madrid.

Como si de un funeral se tratase, apreciamos rostros de profunda tristeza y enfado. Y en cierto modo, aunque a muchos les parezca exagerada la reacción, tiene coherencia. La tristeza se asocia a la pérdida, al fracaso y a la decepción, especialmente si se han desvanecido las esperanzas puestas en algo. También en situaciones de indefensión, ausencia de predicción y control. Ninguna emoción podría representar mejor la tesitura de la agrupación política.

El contrariado rostro de Íñigo Errejón con la mirada perdida, nos muestra además una clara introspectiva, análisis y concentración. También es producto de la tristeza que provoca la focalización de la atención en las consecuencias a nivel interno de la situación. Piensa, recapacita, valora, todo ese proceso cognitivo se refleja en su comportamiento.

¿La única sonrisa? La de Rita Maestre cuando le preguntan a Carmena si pactaría con Ciudadanos.

¿Qué os parece? 🙂

 

La culpa, la vergüenza y la tristeza de Theresa May en su dimisión #AnalisisNoVerbal

Theresa May anuncia su dimisión arrastrada por su incapacidad de completar el ‘brexit’, las expresiones emocionales de May son desgarradoras, algo que llama especialmente la atención, ya que la cultura inglesa se caracteriza por ‘mantener el tipo’ en todo momento, reservar la expresión de sus emociones y controlar las ‘formas’ en comunicación. Aunque ya sabemos que en momentos de alto impacto… el cuerpo grita nuestros sentimientos de forma irrefrenable.

Fotografía EFE

En esta fotografía se aprecia perfectamente la profunda tristeza en su rostro, la tensión mandibular, la elevación de cejas y la mirada baja, refuerzan las emociones de vergüenza y de culpa. Aunque el momento que más lo refleja ha sido su salida de Downing Street, caminando hacia el atril y periodistas, su postura corporal cabizbaja y apocada proyectan un sentimiento de incapacidad para poder enfrentar el momento con orgullo y la cabeza alta.

‘La Imagen’ del primer día de Congreso

Hay capturas fotográficas que atrapan ciertos momentos que no solo hablan, gritan. Me parece brutal la potencia de esta imagen en el primer día de Congreso, que una vez más manifiesta que la comunicación no verbal es decisiva en momentos de alto impacto emocional.

La captura ha sido difundida en Twitter por el propio Albert Rivera, acompañada de este texto: “Es una ofensa al pueblo español que ocupen un escaño y cobren un sueldo público quienes están procesados por dar un golpe a nuestra democracia.”

Las expresiones faciales y gestos emocionales cargan de comunicación este fotograma. El cruce de miradas desafiantes entre Turull y Sánchez con Albert Rivera hace patente la tensión del momento. La microexpresión que se aprecia en el rostro de Turull, al pasar por delante del líder de Ciudadanos, es de intenso desprecio, mirada desde arriba y elevación unilateral de la comisura labial, expresa superioridad moral, mofa, socarronería y un profundo rechazo desde una posición intelectual altiva, soberbia y arrogante.

Albert Rivera aprieta la mandíbula, es un gesto de ira pero también de contención emocional y conductual.

¿Qué os ha parecido este momento?

La sonrisa incoherente de Rocío Monasterio en el debate de Telemadrid

El debate entre cuatro de los candidatos a presidir la Comunidad de Madrid celebrado este domingo por la noche en Telemadrid fue bastante plano en lo que a expresiones emocionales se refiere. Más que un debate, parecía una concentración de breves mitines de cada uno de los partidos políticos, no había enfrentamiento ni se rebatían prácticamente nada.

El representante de Ciudadanos, Ignacio Aguado, quizá fue el más fluido de todos, con miradas directas a cámara, más gestualidad coordinada con lo que decía y recursos visuales para apoyar su discurso. En contraposición, la representante de Podemos y el respresentante del PSOE, muy encorsetados a nivel emocional, sin dinamizar el discurso y con un lenguaje bastante aprendido, basado en datos, nada espontáneo.

Lo que más llama la atención fue la sonrisa descontextualizada de Rocío Monasterio, en representación del partido VOX. Le ocurrió algo parecido a Pablo Casado en el debate electoral en el que participó. Supongo que son personas más serias a quienes los asesores les aconsejan ‘sonreír más’ y al final queda bastante forzado. No es mal recurso, una sonrisa siempre transmite positividad y optimismo pero hay que saber regular las emociones.

Anoche Monasterio sonreía mientras nombraba problemáticas serias del país, mientras escuchaba acusaciones. Y esto ya no es lógico, es incoherente y proyecta una sensación extraña en el espectador, provocando desconfianza. Normalmente, Monasterio es muy expresiva y espontánea a nivel emocional y utilizar este recurso tan forzado no beneficia en ningún caso a su imagen.

No os perdáis el análisis de mi compañero José Luis Martín Ovejero para Telemadrid, en éste se ejemplifican estos detalles con secuencias concretas.

 

¿Por qué Cersei (la mala malísima de Juego de Tronos) cae mal?

Existirán múltiples variables pero nos centramos en su comunicación no verbal para explicarlo. La sonrisa no es solo la expresión de la alegría, también puede serlo de la ironía, de la socarronería, de la mofa, de la compasión, de la esperanza, también del desprecio, sugiriendo rechazo y superioridad moral e intelectual frente al otro.

La forma de sonreír puede convertirse incluso en una seña de identidad, en la única huella que proyecte nuestra personalidad. Mi compañero Alan Crawley, psicólogo experto en lenguaje corporal, nos trae un caso ejemplar. Ha analizado el gesto más característico de una de las protagonistas de la afamada serie ‘Juego de Tronos‘.

Cersei combina la acción de elevar las comisuras de los labios (músculo cigomático mayor) con el descenso de las comisuras (músculo triangular de los labios) y da como resultado una expresión frecuente: ella sonríe pero las comisuras en lugar de subir, bajan en forma oblicua. Esta acción se denomina ‘sonrisa amortiguada‘.

En general, esta expresión facial transmite mensajes relacionados con la soberbia, la arrogancia, la prepotencia y sensaciones de superioridad. También puede expresar un intento por contener las emociones positivas y aparentar menos alegría. Debemos considerar que la interpretación de esta sonrisa, como la de cualquier otro gesto, depende del contexto, del momento en el que aparece, de la persona y de la frecuencia con la que se realiza.

En el caso de Cersei vemos que esta sonrisa aparece durante todas las temporadas como una marca registrada. Es probablemente su manera favorita de sonreír. En ella quedan pocas dudas de que es una expresión facial de disfrute, de sensaciones de superioridad. La actriz ha contado que algunos fans de la serie han llegado a insultarla por la calle y en parte esto es un cumplido, dado que su personaje es creíblemente maligno.

Por esto, es una de de las mejores actrices de la serie y en parte se debe a que utiliza un amplio repertorio de acciones corporales que transmiten realmente las emociones que quiere y debe según su rol en la trama. Sus gestos, sus sonrisas, jamás se exageran hasta parecer melodramáticas (como el movimiento de cejas de Daenerys) sino más bien, son acciones sutiles, lo suficientemente evidentes para que el mensaje llegue al espectador, pero no demasiado…

Me ha parecido una aportación fantástica.

¿Qué os parece?

 

 

 

 

La complicidad entre Iglesias y Casado que se filtró en el Debate Electoral

Parece que las emociones y el factor humano a veces se imponen incluso sobre la rivalidad política.

A Pablo Iglesias y Pablo Casado les une una historia personal que ellos mismos han confesado y es que sus respectivos hijos nacieron prematuros y ambos líderes políticos se han brindado ayuda y apoyo desde el principio. Los dos candidatos a la presidencia del Gobierno se deshacen en halagos a nivel personal y no dudan en admitir su buena relación. Iglesias afirmó en una distendida entrevista realizada por niños en el programa de AR que en el supuesto de que hubiera un incendio en el Congreso, “salvaría a Pablo Casado sin duda”.

Esta complicidad no pasó desapercibida para gran parte de la audiencia de los últimos debates electorales antes de las próximas elecciones. Y es que las emociones y afectos se acaban filtrando irremediablemente en nuestra conducta, hasta cuando son muy positivos. De hecho, tras finalizar el debate en sí, las cámaras pudieron seguir grabando los reencuentros de los 4 participantes con compañeros, amigos y familiares. Enternecía ese instante en el que tras la contienda, Iglesias mostraba fotografías de sus hijos a Casado y su mujer.

PP y Podemos mantienen las ideologías políticas más antagónicas de las presentes y lo esperado era una lucha dialéctica encarnizada entre dos posiciones tan contrarias. Esto no se produjo. Todos pudimos apreciar una especie de ‘pacto de no agresión‘ entre los dos líderes. Ningún ataque, ningún reproche, y cuando Iglesias lo hizo, estaba más dirigido a la historia de corrupción y datos escandalosos del Partido Popular, sin referirse a la actualidad o directamente a Casado.

Se respetaron y fue palpable que Iglesias y Casado a nivel afectivo y personal se aprecian mucho. No hubo polémica, nunca se interrumpían, guardaban los turnos de palabra, no solo en silencio sino que su gestualidad era de admiración y escucha activa, incluso se podía apreciar en un momento del debate cómo cuando Iglesias hablaba de propuestas, Casado asentía contundentemente con la cabeza.

Se comprueba una vez más que la emoción pesa mucho más que la razón y solo por eso para mí, los dos fueron los claros vencedores del Debate.

Análisis No Verbal del debate de Atresmedia: Sánchez y Rivera se sacan de quicio mutuamente

Tras el análisis no verbal del primer debate a cuatro celebrado en TVE, hoy podemos compararlo con el segundo y último debate electoral en Atresmedia antes del día 28 de abril.

Ayer destacaba en el post el desconcertante cambio de comportamiento en Pablo Iglesias, anoche no solo lo mantuvo sino que lo reforzó. Aumenta aún más su rol conciliador y moderador, de hecho, su corporalidad era pacificadora, incluso instaba al resto a calmar los ánimos y hablar con respeto, con palmas abiertas y gestos apaciguadores, yo no podía evitar relacionarlo con cierto halo religioso.

A mí me parece forzado, pero igualmente acertado. Gracias a la exposición pública de los candidatos podemos perfilar la personalidad con convicción y sabemos que la parte más innata de Iglesias tiende a una comunicación vehemente, enérgica y retadora. La echo en falta en un debate pero también tiene un efecto más adaptativo, es una estrategia correcta para transmitir ‘moderación’, una palabra mágica en política.

La contienda emocional más directa se producía claramente entre Sánchez y Rivera. Vimos a un Sánchez algo más combativo pero enfocado a Rivera. Cuando hablan entre ellos la intensidad de las expresiones faciales y de los gestos se disparan. Hay una afectación más a nivel personal incluso que política. No veo esa intensidad ni siquiera cuando Sánchez ataca a Casado, líder de su tradicional partido enemigo.

Sánchez y Rivera se sacan de quicio mutuamente, se descontrolan, las risas de Sánchez desvelan la ira profusa que siente ante las intervenciones del líder de Ciudadanos, le llega a mirar con asco, indicador de un rechazo profundo que supera la puramente relación laboral. Igualmente Rivera padece una incontinencia verbal y no verbal ante casi cualquier intervención del líder socialista, está mucho más nervioso y exaltado que en el primer debate.

A Pedro Sánchez le sigue faltando espontaneidad, lo tiene todo demasiado medido. Incurre en el error de leer en exceso, sobre todo cuando habla de propuestas y medidas que ha puesto en marcha en los meses de su propia legislatura. Sánchez apuesta por no arriesgar y es entendible dada la situación, pero realmente el ciudadano aprecia la naturalidad y valoramos o perdonamos más un error humano que una apariencia preparada.

Pablo Casado es el que más ha cambiado de estrategia, anoche despertó y creo que comunicacionalmente ha evolucionado para mejor, ha liderado los gestos ilustrativos, ha participado más que ayer y ha mantenido la compostura corporal, aunque ha colaborado en los momentos broncos, esta vez destaca sobre Rivera en sosiego y templanza. Su emocionalidad ha sido más coherente y aunque sonriente, iba variando su gestualidad según el tema y la situación. Mucho más cómodo, natural y fluido que en el anterior debate.

Aún con todo, un eufórico Rivera finaliza el debate con un gesto de triunfo y energía al encontrarse con su equipo de partido.

 

No, las mujeres no se tocan el cabello para seducirte #8M #DiaInternacionalDeLaMujer

En el estudio del lenguaje corporal hay muchos mitos de género, más si cabe cuando se asocia al tema de la seducción. Solo hay que poner en un buscador de internet ‘mujeres que se tocan el pelo’ para comprobar que este gesto, por ejemplo, se relaciona directamente con el coqueteo, flirteo, persuasión o interés. Mucho de lo que se publica acerca de la comunicación no verbal no tiene ningún rigor científico y se basa en generalizaciones que pueden llevan a error.

Fotografía Pixabay Free License

En un día como hoy, conviene recordar la cautela a la hora de interpretar las ‘señales’ de la atracción íntima. Por supuesto que nuestro cuerpo comunica, las emociones básicas faciales (sorpresa, miedo, asco, ira, alegría y tristeza) no dan lugar a la duda, su configuración en el rostro es genética y universal, con los gestos no ocurre lo mismo; su significado depende de la persona, del contexto, de la cultura… en definitiva, con los gestos no hay reglas y menos de género.

De hecho, los estudios sociológicos demuestran que en esta pauta en concreto, hombres y mujeres con una significativa longitud similar en el cabello, ‘juegan’ con éste por igual. Es una cuestión de presencia, el pelo largo está en la cara, es visible, y por tanto al alcance de nuestra mano, acudimos a tocarlo, acariciarlo o enredarlo en los dedos con mayor facilidad  que las personas con pelo corto. Se hace como gesto automanipulador, con ello nos relajamos, nos concentramos, descargamos tensión o lo hacemos porque nos sentimos cómodos o aburridos, o como un tic habitual.

Os animo a que leáis mi entrada de hace justo un año: El lenguaje corporal de la mujer ¿igual que el del hombre? 

Siempre que me preguntan ¿Qué consejos darías  para mejorar el lenguaje corporal de una persona? Mi respuesta sería exactamente la misma para un hombre y una mujer. Al final, el mejor consejo que se puede dar es que uno crea con convicción en su mensaje, si uno cree en lo que dice y está seguro de lo que va a contar, su lenguaje corporal fluirá naturalmente con la palabra y transmitirá seguridad, el problema es cuando mentimos, no pensamos realmente lo que decimos o queremos ‘forzar’ nuestra corporalidad para que supuestamente sea mejor. Ahí es donde aparecerán las incongruencias (nuestro cuerpo contradice a nuestro discurso) y transmitiremos falta de honestidad.