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8 motivos por los que cruzamos los brazos

Los gestos y posturas corporales nos transmiten mucha información, pero también es verdad que hay mucho mito alrededor de su significado, y es que la interpretación de los gestos depende de muchos factores contextuales, culturales, personales, mensajes verbales asociados, etc, no son como las emociones básicas en el rostro, que son universales y genéticas; con los gestos hay que ser más cautos a la hora de ‘traducir’ el mensaje del cuerpo.

  1. Podemos cruzarnos de brazos para aliviar el estrés. Realmente el cruzarse de brazos es un gesto automanipulativo que ayuda a ‘consolarnos’ y a soltar la ansiedad. Tiene el mismo efecto que cuando nos retorcemos las manos o los dedos, nos tocamos el pelo, la cara, etc. No es un comportamiento de bloqueo pero sí filtra que realmente estamos sintiendo inquietud o nerviosismo.
  2. Un autoabrazo. A veces nos reconforta cruzarnos de brazos. Lo hacemos mientras esperamos o escuchamos a alguien, es solo un modo de sentirnos cómodos, no estamos rechazando o bloqueando a nadie.
  3. Inseguridad. Está claro que a veces demuestra incomodidad, cuando nos sentimos intimidados por otra persona, expuestos o no percibimos seguridad. En su famoso debate presidencial de 1960, Richard Nixon se cruzó de brazos cuando habló con John F. Kennedy porque, como confirmó su biógrafo, Nixon siempre se sintió intimidado por los tipos físicamente atractivos, a pesar de que en ese momento era vicepresidente y tenía una buena reputación internacional.
  4. También nos cruzamos de brazos por contagio. Las neuronas espejo actuan para elaborar un buen rapport (conexión) con la persona que tenemos enfrente. ‘Imitamos’ inconscientemente las posturas del otro cuando estamos en sintonía, cómodos y hemos empatizado.
  5. Cruzamos nuestros brazos presas de la ira. Cuando nos enfadamos, ya desde niños, expresamos nuestro malestar de esta forma, es una forma de autocontrol y autoprotección.
  6. Pose de poder. Ya hemos hablado del empoderamiento del lenguaje corporal. Éste es uno de los gestos que pueden conseguir que aumente nuestra testosterona, nos vemos más grandes, más dominantes y fuertes. Lo utilizan mucho, por ejemplo, hombres y mujeres de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, a nivel público y privado para expresar poder y seguridad.
  7. A veces, efectivamente sí que puede expresar rechazo ante alguien o alguna situación. Se cruzan los brazos a modo de barrera física y psicológica, nos aislamos y expresamos que la persona que tenemos delante ‘no es bienvenida’.
  8. Por último, la más obvia. Puede que tenga frío.

Entonces, ¿cruzar los brazos da una mala impresiónDepende. Los estudios muestran que las personas se sienten un poco más distantes cuando se cruzan de brazos, pero es más probable que esto se produzca ante los extraños. Si uno está con amigos, no se registra como un comportamiento de bloqueo; de hecho, muchas personas informan que muestran interés y que están seriamente involucrados en un tema con esta postura corporal.

Esto puede explicar por qué vemos este comportamiento tan a menudo entre quienes trabajan regularmente juntos pero tienen asuntos serios que discutir. Ciertamente, se aprecia entre políticos, así como en los hospitales entre los médicos que se consultan en el pasillo. Hay que reconocer que hay otros comportamientos que son más acogedores que cruzarse de brazos, pero también debemos asumir que no siempre es un comportamiento de bloqueo.

 

*Fuente: Joe Navarro – Psychology Today

 

Cómo reconocer a una persona neurótica

Tradicionalmente, siempre necesitábamos de test de personalidad para reconocer los rasgos que cada uno tiene. La tendencia última, en este sentido, ha evolucionado hacia la perfilación indirecta de la personalidad, es decir, detectar ciertos rasgos a través de la mera observación de la conducta, esto es, de sus movimientos, de su forma de hablar, de caminar, e incluso por sus rutinas diarias, su coche, su nevera, su mesa de trabajo… Las investigaciones científicas en psicología de la personalidad han ido asociando cada uno de estos comportamientos con ciertos patronés genéticos y estables del carácter, de modo que no sean necesarias las pruebas estadísticas para hacerte una idea del tipo de personalidad que tienes ante ti.

Está mucho más claro saber valorar si una persona es extrovertida o introvertida, racional o emocional, pero se complica con el rasgo del neuroticismo. Éste se define como inestabilidad emocional, ansiedad, preocupación, tensión y con tendencia a la culpabilidad (no tienen por qué estar presentes todos, pueden cumplirse unos u otros, depende del nivel del rasgo que tengamos). Los rasgos de personalidad nos encasillan pero también, según su nivel y su combinación con otros rasgos, marcan las diferencias, no será igual una persona extrovertida que puntúa 96 en neuroticismo a una persona introvertida que puntúa 72 en neuroticismo.

Tomando como referencia el estado más puro y amplio del neuroticismo, observarémos que incluso en conversaciones informales, parece que se mueven más y constantemente que el común de los mortales, ya sea mordiéndose o clavándose las uñas o sacudiendo las piernas, se conocen como gestos automanipuladores, nos tocamos a nosotros mismos, a nuestra ropa o a objetos de alrededor para soltar tensión e inquietud.  Estas conductas repetitivas pueden ser puntuales, por un estado concreto de nerviosisimo, pero si son habituales en la línea base de comunicación de alguien son muestra de personalidades neuróticas.

Según Atsushi Oshio, de la Universidad de Waseda (Japón), los malos hábitos de morderse las uñas y agitar las piernas pueden ser perjudiciales para la salud. Particularmente en Japón, sacudir las piernas se considera altamente indeseable. Esta conducta puede que no tenga repercusiones tan graves en otras culturas pero sí transmiten falta de confianza, por ejemplo en una entrevista de trabajo, y da pista de una personalidad inestable, tal y como apunta el experto “tales hábitos contribuyen a un sentimiento de desintegración en lugar de un sentimiento unificado y equilibrado“.

Se ha observado que el morderse las uñas generalmente desaparece como comportamiento integrado cuando pasamos la etapa de la adolescencia, por tanto, de entrada ya se asocia a una conducta infantil, imadura e insegura. Muchas personas con neuroticismo alto pueden cambiar morderse las uñas por otras conductas repetitivas que no están tan ‘mal vistas’ socialmente, por ejemplo, masticar chicle o girar el cabello. Según Oshio, estas acciones se producen como un mecanismo para afrontar el estrés, como un comportamiento inconsciente que las personas no pueden inhibir fisiológicamente.

 

*Fuente:  Psychology Today – Oshio, A. (2018). ¿Quién agita las piernas y se muerde las uñas? Comportamientos repetitivos autoinformados y rasgos de personalidad. Estudios psicológicos.

Mariano Rajoy elude su responsabilidad (no verbal) ante la posibilidad de terceras elecciones

(Captura de archivo)

(Captura de archivo)

Hay una parte muy interesante en comunicación no verbal que analiza el contenido de un discurso; los pronombres, los tiempos verbales, los adjetivos, e incluso el orden de las palabras que elegimos no son azarosas. A este estudio se dedica la Psicología del Testimonio, a través de este tipo de análisis podemos identificar ciertos patrones de pensamiento filtrados que pueden ser muy reveladores para, por ejemplo, detectar ciertos indicadores de engaño, pero también para identificar las emociones, actitudes o posturas reales sobre lo que se está declarando.

Lo primero para ello es establecer una línea base, no hay indicadores verbales/no verbales que por sí mismos signifiquen algo concreto, pero sí serán clave los cambios en la manera de expresarse o comportarse de uno mismo. Justo esta alteración del patrón ha ocurrido en las últimas declaraciones de Mariano Rajoy tras su reunión con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

En esta última intervención nos encontramos a Rajoy más nervioso e incómodo que en la cita anterior con el representante de Ciudadanos, ahora está más tenso, más inquieto, sus gestos automanipuladores son incesantes (se coloca el traje, se toca el reloj, se agarra sus manos, etc) filtran el estrés y la ansiedad de su estado emocional actual.

Lo más significativo, tal y como recoge también mi colega experto en comunicación no verbal J.L Martín Ovejero, es un detalle que se transmite a través de las palabras elegidas. Mariano Rajoy es una persona que habitualmente se compromete y deja constancia de su protagonismo en todo lo que dice, y en esta comparecencia también lo hace, “YO he convocado está reunión, “MI partido”, tanto es así que llega a decir “El Comité Ejecutivo de MI partido me ha autorizado a MI y a la dirección nacional del partido a negociar con Ciudadanos”. Se adjudica la iniciativa y los intentos de negociación a sí mismo de forma tajante y absoluta, pero además, en esta última frase incluso se cita a él mismo por delante de la Dirección.

Bien, hasta aquí como vemos, todo corresponde a un patrón repetitivo y usual en él, ¿dónde viene el cambio? Justo cuando se refiere a la repetición de unas terceras elecciones, aquí transfiere y diluye su protagonismo, y por tanto, la responsabilidad de este acontecimiento al Partido Popular en general. En este instante ya de repente desaparece la figura de Mariano Rajoy para adjudicarle el fracaso de la investidura a la formación política en el sentido amplio del concepto, sin autor de los hechos. Juzguen ahora ustedes mismos: “Si el Partido Popular no consiguiera sacar adelante la investidura lo más probable sería la repetición de elecciones“.

De esta forma podemos inferir cómo el líder del Partido Popular se atribuye directamente los méritos y éxitos de su grupo político, pero evita la responsabilidad directa de su persona ante el posible fiasco en la próxima sesión de Investidura.

Análisis de las fotografías de Obama en su reunión con Sánchez, Rivera e Iglesias

En su reciente visita a España, el encuentro del presidente Barack Obama con los tres líderes de la oposición fue breve, muy breve, apenas tres minutos compartiendo conversación con cada uno de ellos; y además no disponemos de la secuencia en vídeo del evento. La Casa Blanca es la que publica estas tres fotografías ilustrativas del momento.

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Y es curioso precisamente ese dato, teniendo en cuenta que la política estadounidense es extremadamente controladora en la imagen que se exhibe de su presidente, estos fotogramas no han sido elegidos al azar. Como se aprecia, es bastante singular la diferencia gestual que adopta Obama en las tres capturas, y la foto junto a Pablo Iglesias es, sin duda, la que proyecta una apariencia más favorable, es la única en la que vemos al presidente de los Estados Unidos más relajado, con una inclinación significativa hacia su interlocutor, expresión facial afable y gestos con las manos de apertura e ilustrativos. Si analizamos las tres imágenes da la sensación de que con Iglesias es con el único que está cómodo e interesado y que con Sánchez y Rivera está aburrido, incómodo, cerrado a la conversación. Como sabemos, no podemos extraer conclusiones determinantes de una sola fotografía, si bien es cierto (no podemos saber por qué) que es lo que han querido transmitir desde Casa Blanca.

Por otro lado está el análisis de la corporalidad de los tres representantes españoles. El líder socialista ejecuta un gesto automanipulador, se sujeta las manos, está tenso, su rostro denota cierto nerviosismo, los músculos están agarrotados, la expresión facial no es natural. Algo muy similar podemos percibir en Albert Rivera, vuelve su tic más característico, agarrarse los dedos para descargar su ansiedad, la expresión facial en ese momento es aun más tensa que la de Sánchez, podría relacionarse con miedo, parece que ambos se ven superados por la mera presencia de Obama.

Pablo Iglesias se desmarca de lo anterior adoptando una posición algo soberbia, mano a la cadera, indicativa de poder, de dominancia, marcando territorio, no se deja achantar por la planta de Obama. Todo indica relajación salvo una parte de su cuerpo: sus pies le delatan, fijaos como en su postura no hay una dirección directa hacia su interlocutor, su cuerpo y, sobre todo, sus pies apuntan fuera de la línea de conversación, parece que está deseando finalizar el encuentro.

Lapsus linguae y gestuales: los protagonistas en el debate electoral femenino

Debate a 4: Margarita Robles (PSOE), Carolina Bescansa (Unidos Podemos), Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Andrea Levy (PP) (Víctor Lerena / EFE)

Debate a 4: Margarita Robles (PSOE), Carolina Bescansa (Unidos Podemos), Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Andrea Levy (PP) (Víctor Lerena/EFE)

Por primera vez en televisión el duelo de los cuatro principales partidos políticos se inicia en femenino, se emitió anoche en Antena 3 con el nombre: Primero las mujeres y, conductualmente, resultó muy agradable, reinó un tono más más moderado y respetuoso de lo que lo han hecho los líderes de cada formación en debates anteriores, aun así, también se produjeron momentos de descontrol que marcaron las diferencias en las gestión emocional de unas y otras.

Andrea Levy, representante del Partido Popular, fue la más artificial en lo que a comunicación no verbal se refiere. Llevaba un discurso aprendido en exceso, tal era así que en algunos momentos pareciera que leyera un telepronter imaginario. Gestos con las manos también muy forzados, movimientos poco naturales y ausencia de emociones, no transmitía, no filtraba las palabras con sentimientos asociados. En las escasas ocasiones en las que se salía de su ‘guión’ se le notaba muy nerviosa, con voz temblorosa y numerosos errores en la producción del lenguaje. Las pocas expresiones faciales que ejecutaban eran de índole negativo, sobre todo, asco, ira y desprecio. En mi opinión,  proyectó la imagen más desfavorecida de las cuatro.

Margarita Robles fue la elegida como portavoz de la formación socialista. Su rol emocional fue el más dominante de las cuatro participantes, tomaba constantemente la iniciativa y el cierre en casi todas sus intervenciones, defendía su mensaje de forma muy vehemente con expresiones faciales y corporales muy irónicas y sarcásticas, en muchos momentos incluso provocadores, con gestos de látigo y dedo acusador. Recientemente explicamos en este blog qué puede haber detrás de los lapsus linguae. Pues bien, muy llamativo y significativo su lapsus linguae al hablar de corrupción, “Es imprescindible que se ayude a los jueces, el PSOE (su propio partido) se ha puesto para otro lado, no ha ayudado ni colaborado con los jueces, esto lo hace el PP” (rectificaba a continuación), lo que desata las carcajadas de sus compañeras de debate, sobre todo de Arrimadas que intentaba reprimir la risa, incluso bajaba la cabeza y se tapaba el rostro, correspondiente a la emoción de vergüenza (en este caso, ajena).

Carolina Bescansaenviada por Podemos, resultó ser la más calmada y serena de las cuatro, proyectaba seguridad y naturalidad, pero quizás perdió la fuerza que la ha caracterizado hasta ahora, su corporalidad estaba muy desinflada, aletargada, su ritmo en el discurso era muy lento y resultaba por tanto algo pesado escucharla, le faltó énfasis y fluctuaciones emocionales en el discurso para comunicar con emoción y pasión su postura ideológica.

Inés Arrimadasseleccionada para debatir por Ciudadanos, suele ser un ejemplo de la correcta comunicación no verbal, pero en esta ocasión comenzó algo inquieta, parece que Rivera le ha contagiado algunos de sus tics nerviosos con las manos, utilizaba muchos gestos automanipuladores, jugueteando con el anillo, agarrándose los dedos, incluso apretándolos con notable presión cuando entrelazaba sus manos, parece que luego se va serenando, y al igual también que su líder, utiliza mucho y muy bien los gestos ilustradores, éstos sí son adecuados para emitir credibilidad y convicción en lo que uno pronuncia. Destacable en este caso la ocurrencia de un curioso lapsus gestual, “el cambio puede ir a mejor (señalando y orientándose hacia la representante del PP) o a peor (señalando y orientándose hacia la portavoz de Podemos). Su gestualidad la delató.