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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Archivo de Octubre, 2016

Siete disfraces terroríficos para ir a la última este Halloween

Si estás harto de rescatar por enésima vez tu disfraz de zombie, ese que apañaste metiéndole cuatro tijeretazos a una camiseta vieja o estás cansada de llegar siempre a la noche del 31 de octubre sin ideas, aquí tienes unas sugerencias para demostrar que incluso en la noche más terrorífica del año, estás al tanto de las tendencias.

Disfraces 2016. INSTAGRAM

Disfraces Halloween 2016. INSTAGRAM

1.Donald Trump: En serio, ¿a cuántos nos daría miedo que este señor llegara a la presidencia? Puedes acompañar el disfraz metiéndote en el papel diciendo frases racistas o expresiones misóginas.

2. Negan: y su inseparable Lucille. Si has visto el primer capítulo de la nueva temporada de The Walking Dead es posible que le hayas cogido mucha manía, lo que no quita que sea un villano genial al que interpretar por unas horas.

Negan INSTAGRAM

Disfraz de Negan. INSTAGRAM

3. Harley Quinn y Joker: el disfraz que más veces verás repetido a lo largo de la noche. Aún no ha llegado Halloween y en mi Instagram ya he visto a tres chicas a las que sigo tiñéndose las coletas. Se han convertido en un fenómeno mainstream. Es perfecto tanto para ir con pareja como para lucirlos de solteros ya que entran en la categoría de ‘disfraces pillacacho’.

Joker y Harley Quinn- INSTAGRAM

Disfraces de Joker y Harley Quinn. INSTAGRAM

4. Encantadora: con muchos menos fans que la pareja de Suicide Squad pero mucho más interesante. Este disfraz es la excusa perfecta para pasar toda la fiesta actuando de manera extraña y achacarlo al personaje, que nadie se va a sorprender.

5. Cazafantasmas: el ideal para los grupos grandes en cualquiera de sus versiones. Si consigues convencer a alguien para que vaya disfrazado del fantasma verde, ganarás la botella de regalo del concurso de disfraces de cualquier discoteca, garantizado.

6. La Catrina: es uno de los maquillajes más populares para la noche. Después de bucear en las redes, este 2016 La Catrina se lleva a mitad de la cara para que sea un poco diferente respecto a los años pasados.

La Catrina. INSTAGRAM

Maquillaje de La Catrina. INSTAGRAM

7. El tablero de la Ouija: es el disfraz perfecto para los que no tienen mucho presupuesto pero se apuntan a lo de entrar gratis gracias al disfraz. Solo se necesita un lápiz negro de ojos (o un eyeliner líquido para los más diestros) y aproximadamente media hora para hacer las letras decentemente.

Not bad for an impromptu Halloween costume. #halloweencostume #ouijaboard #ouija #ouijaboardcostume #ouijacostume

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Análisis del (particular) estilo de Kim Kardashian

Puede caerte bien, puede caerte mal, puedes no tragarla en absoluto o ser uno de sus mayores fans, pero, independientemente de ello, si algo tengo claro es que hay algo que ‘Doble K’ rebosa y es estilo.

Vale, que a muchos puede pareceros hortera de lo exagerada que va algunas veces, pero tiene un carácter único a la hora de vestir que se basa en la exaltación de cada curva cuan pintor barroco.

Los cánones estéticos deberían ser a.K. y d.K., es decir ‘antes de Kim’ y ‘después de Kim’. En los años a.K. la curva era disimulada, corregida, ocultada… En la era d.K. se celebra el volumen (y el bótox).

La clave para ella es la ropa elástica ceñida o prendas de cintura alta, en claves de encaje o transparencias, que se adaptan a su cuerpo marcando la silueta de reloj de arena. Quiero decir si la tienes de manera natural o has pasado 192838182 veces por elquirófano como Doble K.

Hair flip & eye roll at the same damn time!

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Ya solo por la cantidad de veces que 1. ha llevado ropa escotada 2. ha salido en fotos de Instagram tapándose solo los pezones, le ha merecido la pena el gasto en silicona.

¿Recordáis cuando nos preocupábamos en disimular las curvas o tratar de parecer más delgadas con colores oscuros? Kim Kardashian no le teme a los claros. Ni a los claros, ni a los metalizados, ni al dolor de pies, ya que otra de sus máximas es llevar tacones las 24 horas del día. Sí, sí, incluso cuando carga a North West para que la prensa le saque las fotos.

I ❤️ my family

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La melena larga y lisa oscura casi negra modo alisado japonés/me ha lamido una vaca es otra seña identificativa de la celebrity. Y, en la línea de su estilo de promover las curvas, una boca voluptuosa que consigue además de con relleno, con colores claros, que dan sensación de volumen.

Su mirada suele ser la que se lleva el protagonismo, y como morena de ojos oscuros que es (como yo y como tantas otras españolas que podemos tomar nota de sus trucos) marca las cejas, alarga las pestañas, resalta los ojos y ea, mirada impactante al canto.

Wet beachy glam last night #vmas

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Y, francamente, confieso que como morena, de ojos oscuros y curvilínea (o al menos de cintura para abajo) que me considero, sus elecciones estilísticas me inspiran para más de un conjunto.

Mis remedios de belleza caseros

Me vais a llamar bruta pero he sido de las que, en cuanto se veía un grano, lo reventaba con saña entrujándolo entre los dedos. La cosa es que siempre volvían a salir. Se regeneraban. Eran como las canas. Si bueno, al momento te lo quitabas de delante, pero al tiempo volvías a tener que enfrentarte a ellos.

No fue hasta que conocí a Kalashnikov, una azafata rusa, que descubrí la manera correcta de matarlos para siempre. La kriptonita de los granos es el yodo, mercromina o betadine. Untas un bastoncillo en el líquido y lo enchufas en el grano unos 10 segundos.

Tienes que notar que quema” decia Kalashnikov. Nos ha jodido, ella es rusa, esta hecha de otra pasta. Yo me veo una astilla en el dedo y ya estoy lagrimeando.

Este es solo uno de mis caseros-pero-tremendamente-efectivos-trucos-de-belleza-para-situaciones-de-emergencia by Mara Mariño.

Yo es que soy aries, es decir, de a última hora descubrir cosas que no tengo tiempo de gestionar. Como cuando, ya llegando tarde, me pinto los labios y se queda el labial agrietado porque los tengo agrietados.

En circunstancias normales me habría preocupado de exfoliarlos con propiedad, pero como no hay tiempo, tiro de cepillo de dientes (no el que uséis para lavaros la boca, uno viejo que ya no utilicéis) y vaselina.

Pasándolo por los labios consigue que las pieles muertas se caigan. Se sufre un poco y acabas con la boca como Carmen de Mairena pero apaña.

No solo tengo trucos para cuando voy pillada de tiempo. Soy muy fan de las mascarillas caseras. En mi caso hago una de cúrcuma con yogur que cuando te la quitas tienes la cara más amarilla que Marge Simpson, pero lo suave que te la deja compensa todos los males.

Muy casual en el suelo de mi baño, el sitio en el que me hago normalmente las mascarillas (no).

Muy casual en el suelo de mi baño, el sitio en el que me hago normalmente las mascarillas (no).

Siguiendo esta línea de limpiar y embellecer hago, de vez en cuando, cuando los puntos negros de mi nariz se empiezan a ver desde Marruecos, baños de vapor para la cara. Pones agua a hervir en una cazuelita y una vez la retiras pones tu cara encima cubriendo tu cabeza y la cacerola con una toalla en una especie de minisauna y voilà.

Son los 10 minutos mas jodidos del día, pero no solo tus poros echan mierda a tutiplén sino que terminas con la cara más lisa que Nicole Kidman después de pasar por quirófano.

¿Cuáles son vuestros trucos caseros?

 

La tendencia de llevar camiseta por debajo de los tirantes

No sé en qué momento se decidió que las camisetas o vestidos de tirantes necesitaban complementarse con una camiseta de manga corta por debajo.

Es decir, de repente todo lo que fuera llevar o una u otra por separado ya no era igual de estiloso. Ya no estabas tan a la moda.

Empecé a ver esta tendencia a principios de verano de manera muy aislada. De hecho recuerdo pensar “¿A dónde va esa loca en pleno junio en Madrid con una camiseta de manga corta por debajo de un vestido?”. Aquí, que hace más calor que en la sauna del infierno. No tenía ningún sentido.

Ahora que ya han pasado los días asfixiantes y hemos pasado de la sandalia a las botas y al paraguas, las mujeres vistiendo esta combinación se han multiplicado de manera exponencial hasta el punto de que este fin de semana lo llevaba una amiga mía.

Las tendencias son una cosa más o menos lejana hasta que alguien de tu círculo cercano la adopta. Ahí ya no hay escapatoria y sabes que, por mucho que te resistas acabarás cayendo.

Ayer decidí dejar de darle largas y aposté por la combinación. Una vez pasado el shock inicial, he de admitir que agradecía poder seguir luciendo mi vestido veraniego de una manera más otoñal (pasando menos frío principalmente).

Además de que en casa todas tenemos camisetas de manga corta, por lo que si nos animamos a llevarla, es de las pocas tendencias que no vamos a necesitar comprarla. Dos de dos, ¿te atreves a probarla?

Réquiem por los vaqueros favoritos

(Suena Lacrimosa de Mozart mientras cruzo la que será nuestra última mirada. Se me hace un nudo en el estómago solo de pensar en su pérdida. Siempre se van cuando menos te lo esperas, en el momento más inoportuno. Piensas que van a estar ahí en todo momento y de repente tienes que aprender a vivir sin ellos, sin tus vaqueros favoritos)

Recuerdo la primera vez que os vi, en medio de una torre de pantalones. No sospechaba lo importantes que seríais para mí un día. No podía imaginar la de momentos juntos que nos esperaban por delante.

Cuando os llevé al probador y os abroché en mi cintura sucedió la magia. Supe que estábamos destinados por cómo os amoldábais a cada centímetro de mi cuerpo: tobillos al aire, pernera ajustada, oscuros en la parte de los muslos y con bolsillos que disimulaban el culo. Joder… erais perfectos.

No había un momento en el que no encajarais, lo mismo os sacaba en verano que en invierno (bien es verdad que con altas temperaturas algo menos). Agradecíais sandalias, botas, botines, zapatillas y hasta las pantuflas de andar por casa si me hubiera puesto a ello. La de clases en la universidad que habremos pasado juntos, la de tardes de cervezas, la de fiestas…

Erais aquellos siempre fieles que nunca cambiabais después de pasar por la lavadora. Si bien otros salían más tirantes vosotros me sentabais como siempre.

No sé si fue el tiempo juntos, el excesivo uso, vuestra composición o a qué factor le debo el luto que llevo hoy conmigo, pero aún me duele el “crack” del desgarro que os inhabilitó por completo. Miré la abertura sin llegar a creérmelo. No. Que se lleven mis americanas, sudaderas, vestidos, faldas… cualquiera, pero no a ti. No a ti que siempre que te pongo me siento yo misma y me veo estupenda.

Toca mirar hacia delante, quedarme con los buenos recuerdos y con las fotos en redes sociales que tenemos juntos y buscar un par que te sustituya, o, por lo menos, que lo intente.

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Vaqueros favoritos, Madrid (febrero de 2012-octubre 2016)

‘Choker’, el regreso de la gargantilla noventera

Corrían los 2000 y entre las muchas tendencias, las gargantillas elásticas a modo de tatuaje triunfaban entre las adolescentes. Quién me iba a decir a mí que años después la rescataría de entre el collar de la concha de nácar y el del elefante de imitación de marfil.

Realmente el choker, que es esa gargantilla ajustada que realza el cuello, es un concepto muy amplio, ya que puede ir desde nuestro elástico vintage hasta un pañuelo colocado estratégicamente alrededor de la garganta.

Choker casero. MARA MARIÑO

Choker casero. MARA MARIÑO

Kendall Jenner, Gigi Hadid o Emily Ratajkowski son solo algunas de las que ya han caído ante los encantos del accesorio. Y es que es lo bueno de los complementos, que no solo te va a resultar mucho más asequible hacerte con ellos que si se pone de moda un Birkin, sino que además con la variedad de gargantillas que puedes encontrar (de cinta, de lazo, más ancha, menos ancha, lisa, metálica, de terciopelo, minimalista, barroca…) te va a resultar muy difícil no tropezar con una que te guste.

Pero si, como yo, eres de la escuela del reaprovechamiento máximo, te recomiendo que le eches un poco de creatividad al asunto y apañes alguna cuerda o cinta que tengas por casa para hacerte con el tuyo.

En mi caso, inspirada por Katie Rosebrook, una tuitera de Iowa cuyo choker hecho con el cordón de una zapatilla de deporte anudada se convirtió en viral, corté los herretes a un cordón de mis zapatos Oxford y… ¡apañado!

¿Qué opináis de la tendencia?

 

Accesorios y cosméticos para evitar violaciones

No me considero especialmente aprensiva, dramática o asustadiza, de hecho, creo que soy bastante echada para adelante en cuanto a ciertos temas se refiere. Aún con todo, aún viviendo en una de las ciudades más seguras del mundo, siendo rápida, fuerte y valiente, muchas veces, tengo miedo.

Tengo miedo cuando me toca volver sola a las tantas de la madrugada, tengo miedo si salgo a correr a primera hora de la mañana o por la noche, cuando Madrid es solo para mí. No me malinterpretéis, no es un miedo paralizante de esos que no te permiten ni dar un paso (sino no saldría nunca de casa) pero es un miedo que me hace sentir fuera de mi zona de confort y me obliga a mantenerme siempre alerta.

Como yo, estoy segura de que muchas que me leéis, habéis pasado situaciones parecidas.

Recuerdo que al poco de entrar en la pubertad hablaba con mi madre sobre lo seguro que me haría sentir llevar un bote de pimienta, esos que son ilegales en nuestro país. En su lugar, llevaba un spray, no recuerdo si de desodorante o de colonia.

Es solo un ejemplo. Otras van con las llaves en la mano sujetas entre cada dedo a modo de cuchillas de Lobezno. Lo que sea con tal de sentirnos un poco más seguras. Lo que sea con tal de convencernos de que esas llaves o ese bote pueden darnos una oportunidad de salir indemnes a la hora de enfrentarnos a una situación de peligro.

Se ha desarrollado una gama de accesorios para evitar violaciones que van desde cinturones de castidad modernos, que solo se pueden abrir con ambas manos, hasta colgantes de móvil con un botón que, al ser activado, emite un ruido de 90 decibelios para alertar del peligro.

Esmalte que detecta drogas, anillo de defensa y colgante para móvil con alarma. PINTEREST/GO GUARDED

Esmalte que detecta drogas, anillo de defensa y colgante para móvil con alarma. PINTEREST/GO GUARDED

Uno de los productos quizás más útiles es el esmalte de uñas de Undercover Colors que detecta si hay drogas en la bebida cambiando de color (prepárate a estar metiendo el dedo una y otra vez en las copas de tus amigas).

Aunque este en concreto todavía no está comercializado, el anillo para corredoras de Go Guarded, que se coloca en el dedo y tiene una cuchilla para defenderse (no tengo muy claro que esté permitido en España), se puede encontrar fácilmente por Internet.

Me resulta increíble, y hasta cierto punto indignante, que sea más rápido desarrollar un producto de este estilo con todo lo que conlleva antes que tomar medidas para detener las violaciones. Me hace sentir asqueada, pero tengo claro que es una cuestión de educación que debe empezar desde la base, por lo que no podemos esperar que se de un cambio de la noche a la mañana.

Y si mientras tanto, existe la posibilidad de escapar de una violación, de mantenernos a salvo gracias a algún producto o defensa que puede marcar la diferencia… ¿qué perdemos intentándolo?

Los hombres también tienen derecho a ser conquistados

Tú, sí tú, que eres el último en salir de la discoteca cuando ya han encendido las luces, que te pasas el día jugando a los videojuegos, que te chifla el baloncesto, que te encanta el gimnasio, que eres más de bar, que tocas la guitarra en una banda con amigos, que sigues doscientas series americanas, que eres un purista del cine japonés, o que no eres ninguno de los anteriores, te escribo a ti y a todos ellos.

GREEN WEDDING SHOES

GREEN WEDDING SHOES

Te escribo porque tienes derecho a ser conquistado. No digo que haya obligación, digo que tienes derecho a que te hagan sentir especial. Tienes derecho a encontrarte una persona que te ponga la luna como lámpara de noche. Tienes ese derecho porque vales, porque eres diferente, porque eres único. Porque tú, que te conoces mejor que nadie, sabes que quieres a alguien a tu lado capaz de ver todo lo que llevas por dentro pero que disfrute de las gilipolleces que haces por fuera.

Tienes derecho a ser conquistado. A que peleen por ti con uñas y dientes. A que se disculpen si la han cagado. A que te vayan detrás si te vas porque te han hecho daño. Tienes derecho a que te hagan sentir el único en el mundo, que no es algo exclusivo para nosotras. A que te miren como Angelina miraba a Brad cuando parecía que sería para siempre. A que tengan detalles, sorpresas, a que te emocionen, a que te pongan el pulso a diez mil… A que cada día te ganen por poquito que sea. Tienes derecho a que te traten, ni más ni menos, como te mereces. A que, después de media hora vistiéndote, ella aprecie que te has puesto guapo, que llevas la barba bien afeitada, que te has cortado el pelo como ese jugador de fútbol que tanto te encanta y que te queda casi mejor que a él.

Tienes derecho a todo, desde un simple “Buenos días” por Whatsapp a un regalo inolvidable de aniversario. Tienes derecho a que no te dejen escapar porque saben lo que se perderían si lo hicieran. Tienes derecho a que te cuiden, a que te protejan, a que respeten que si tienes que estudiar, estar con los amigos, hacer deporte o, sencillamente, quedarte en casa rascándote la barriga, puedas hacerlo.

Porque tienes derecho a velas encendidas para esas ocasiones en las que no es solo sexo, derecho a que te inviten a cenar, a que te regalen bombones porque a vosotros también os gusta el chocolate. Tienes derecho a que se tengan en cuenta tus gustos y que ella, de vez en cuando, también ceda para poder hacer planes en los que compartirlos.

Y si estás con alguien que no lo ve así, que considera que todo esto es cosa tuya por ser “el hombre de la relación” piénsalo, porque, te digo yo que tú también tienes todo el derecho del mundo a ser conquistado.

Estar en pareja hoy en día no se trata solo de igualdad, sino de equidad.

Moda para feministas

Sí, puedes ser feminista y depilarte. Sí, puedes ser feminista y estar interesada en la moda. Sí, puedes ser feminista y diez mil cosas más, porque ser feminista no está absolutamente reñido con nada más que la desigualdad entre géneros en detrimento de las mujeres.

Hay muchas formas de demostrar tu feminismo, desde dividir la cuenta cuando sales a cenar o a tomar algo en una cita hasta defender que un hombre pueda quedarse en casa a cuidar de sus hijos mientras la madre trabaja.

Pero si además de llevarlo interiormente, como la mayoría, quieres llevarlo por fuera, hay una serie de prendas que te permiten dejar claro que crees en la igualdad sin tener que mencionar a Caitlin Moran en la conversación.

“Controla tu propio útero”, Frida Kahlo como Rosie the Riveter o “Más feminismo y menos mierda“:

FEMALE COLLECTIVE

FEMALE COLLECTIVE

Querida Cindy, además de diversión, las chicas queremos derechos fundamentales; “Las mujeres son fuertes como el infierno” (y sino pensad en vosotras o en vuestra amiga cuando le toca una regla dolorosa) o “Destruye el patriarcado y relájate”:

FEMINIST APPAREL

FEMINIST APPAREL

Una de las cosas más atractivas para mí es encontrarme con un hombre feminista (que escasean más que la talla 39 en rebajas). Para ellos “Este chico es feminista”, “Feminista: una persona que cree en la igualdad política, social y económica de los géneros” o “El lugar de una mujer es en la casa y en el Senado”.

RED BUBBLE

RED BUBBLE

Una funda del móvil con la definición del término “Feminismo: la noción radical de que las mujeres son personas”, un parche con una axila peluda que reza “¿Esto te ofende?” o un pin de “Pelea como una chica” (porque no tiene nada de malo hacer las cosas “como una chica”) son los accesorios con los que puedes complementar las prendas.

ETSY

ETSY

Lo muestres por fuera o lo lleves por dentro, a fin de cuentas, lo importante es que a tu manera, estés comprometido con la causa.

La aventura de vender ropa usada

Si eres una apasionada de la moda estarás más que familiarizada con ese momento en el que tu armario amenaza, literalmente, con desplomarse sobre ti y por tanto morir sepultada bajo kilos de ropa hecha en Vietnam. Solo hay dos opciones una vez se llega a ese punto: o la das de manera gratuita a una asociación benéfica/contenedor de Humana/amiga buitre que se tira todo el año pidiéndote esa falda o la vendes.

Las apps nos facilitan este trámite. Ya no tienes que hacer un mercadillo en la puerta de tu edificio al estilo Confesiones de una compradora compulsiva (además, seamos sinceras, tampoco tienes ropa tan interesante) sino que desde casa (¡e incluso en pijama!), puedes subir a cualquier aplicación de segunda mano las cosas en las que no estás interesada.

Respiras hondo, coges el montón de ropa a desechar y te propones dejar la página más petada con tu ropa que la web de Zara en rebajas. Empiezas convencida pero al poco te da el ataque de ysiísmo. ¿Y si se vuelve a llevar? ¿Y si me apaña para una boda? ¿Y si…? Asúmelo, tuvo su momento y lleva más de tres años cogiendo olor a madera en el armario. Es hora de hacerle un Next.

Al final, como eres muy apegada a ese bolso que te regaló X y has recuperado alguna cosa que otra con el ysiísmo te quedan tres prendas. Pero bueno, que el ánimo no decaiga, que aún puedes hacer negocio y sacarte unos dineros. Feliz e ingenua cuelgas tus tres prendas como tres soles y te dispones a esperar el aluvión de ofertas. Pero las ofertas nunca llegan. “No lo entiendo” piensas anonadada, “Si es de Mango de 2012 y está como nuevo”.

Al final acabas recibiendo una oferta de mierda unos dos meses después, más o menos el tiempo que te ha llevado olvidar que colgaste la ropa en Internet, la misma que después de tanto tiempo de espera, ha vuelto al armario. Pero como has seguido sin ponértela, haces el esfuerzo y quedas para venderla.

Finalmente, después de acabar convenciendo a la persona de que se lleve tu producto, ya que siempre te ponen alguna pega (“tiene pelotillas en la manga, la suela está despegada, tiene una mancha de lejía, son la talla 38 y en el anuncio pusiste 39…”) acabas consiguiendo tus 10 o 20 euros. Esos que, nada más recibir tan frescos en mano, sabes que irán destinados a esa camiseta de la nueva temporada que fichaste el otro día.

Porque a fin de cuentas, aunque hayamos hecho el intento de vendedoras compulsivas, seguimos siendo compradoras compulsivas.