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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Olmos resucitados recuperan a los árboles de la palabra

Olmos

El pobre Pantalones se enfrenta a la que será probablemente su última primavera. El viejo olmo del Real Jardín Botánico de Madrid, 226 espectaculares años y un tronco bifurcado a modo de pantalón plantado patas arriba, está muy enfermo. Agoniza. El machadiano árbol tiene el corazón podrido.

Grafiosis lo llaman. Un hongo letal y sin cura responsable de la muerte de millones de olmos ibéricos, algunos tan simbólicos como el Árbol de la Música de Soria; otros tan queridos en mi infancia burgalesa como la impresionante olma de Riocavado de la Sierra. Lee el resto de la entrada »

Salvajismo español ¿Patrimonio de la Humanidad?

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Alanceado, descabello y muerte del Toro de la Vega. © Partido Animalista-PACMA

Su nombre le ha traído mala suerte. ‘Elegido’, un “toro del frío”, burgalés de pelo negro y 600 kilos, será el Toro de la Vega de este año. El próximo 16 de septiembre morirá alanceado a orillas del río Duero por culpa de un rito tan salvaje como vergonzante que se repite desde hace cientos años en la histórica villa de Tordesillas.

Pablo Puyol, Gabino Diego o Beatriz Rico han grabado un vídeo sumándose a la campaña Rompe Una Lanza del Partido Animalista, invitando a los ciudadanos a sumarse a una manifestación este sábado 13 de septiembre en Madrid. 

Pero en Tordesillas contraatacan y acaban de celebrar su primer Congreso Internacional “para combatir falsedades”. En él, diferentes especialistas han “reflexionado y profundizado” sobre los aspectos éticos, legales, históricos, antropológicos y culturales de tan sangriento festejo.

Todos a favor de la tortura pública de animales, han concluido que la UNESCO debe declararlo Patrimonio de la Humanidad, ahí es nada.

Una fiesta blindada, pues la Guardia Civil enviará 121 efectivos al municipio vallisoletano “para garantizar que el torneo del Toro de la Vega transcurra con total normalidad”. No vayamos a ir los antitaurinos y les agüemos la matanza.

En la página web oficial del Patronato del Toro de la Vega, el periodista Vidal Arranz, uno de sus defensores más acérrimos, firma un artículo sonrojante titulado Distorsiones en la mirada. Asegura este colaborador de El Norte de Castilla que detrás de la polémica está el choque entre lo rural y lo urbano [sic], entre los distintos modos de concebir la fiesta.

En su discutible opinión, los urbanitas pasivos somos anodinos espectadores de espectáculos enlatados, como los partidos de fútbol o el cine. Mientras que los rurales activos son valientes protagonistas en el alanceo y tortura de los toros. Espectáculos urbanos esos de fútbol y cine donde, y cito textualmente:

“La sangre no es sangre real. La muerte no es muerte real. El dolor no es dolor físico real. El sexo no es sexo real”.

En cambio,

“en los festejos taurinos populares es el cuerpo el que se pone en juego, en primer término, y la mirada pasa a ser un elemento de apoyo”.

Y concluye Arranz:

“Ésta es una diferencia esencial para entender buena parte de los problemas de comprensión que rodean al Toro de la Vega”.

¿Lo entienden ahora? Pues qué quiere que le diga, señor Vidal. Ahora sí que me preocupan ustedes mucho más.


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El creador alado de Castilla se hace contorsionista

Siempre he admirado al azor (Accipiter gentilis) por su poderío y belleza, pero también por el simbolismo de una portentosa rapaz forestal a la que una legendaria historia relaciona con el nacimiento de Castilla. Que me corrijan Arsenio y Nacho Escolar, autores de La nación inventada, pero como cuenta con toda la épica del momento el Poema de Fernán González, el “buen conde” logró la independencia de Castilla al venderle al rey leonés Sancho el Craso tan magnífico pájaro. Le entregó ave y caballo por una cantidad irrisoria, pero advirtiéndole que por cada día que pasara debería doblar la cifra. El rey olvidó la deuda y cuando, siete años después, quiso pagarle, la cifra era exorbitante, así que a cambio aceptó a conceder la independencia al rebelde condado castellano.

Pero eso es historia. La realidad actual es que el azor se ha recuperado de la persecución que durante siglos hicieron de él cetreros, cazadores y pajareros varios en una Castilla terriblemente deforestada donde le era difícil encontrar territorio. Por suerte, en las últimas décadas sus poblaciones han mejorado. Los bosques van a más, los pueblos a menos, y esta prodigiosa ave rapaz ha sabido prosperar a costa de nuestro abandono del campo y, también hay que reconocerlo, gracias a nuestro mayor respeto por la naturaleza.

El último censo nacional de aves rapaces forestales, recientemente realizado por SEO/Bird Life gracias a la colaboración de cientos de ornitólogos voluntarios, estima la existencia de no menos de 11.350 territorios, el mayor número de ellos, 2.490, concentrados en Castilla y León, la tierra de Fernán González.

Para Félix Rodríguez de la Fuente el azor era, de entre todas las criaturas vivientes, “la belleza entera“. Y tenía razón. Bello, eficaz, rápido… y contorsionista. Adaptado como pocos a volar con toda potencia por entre el laberinto de los bosques detrás de las aves que son sus presas principales, es capaz de realizar mil y una cabriolas en el aire con tal de no perder la precisión de su caza. Por pequeño y retorcido que sea el espacio nada le detiene. Puedes verlo en este espectacular vídeo rodado por la BBC (quién si no) para la serie The Animal’s Guide to Britain. Es sin duda el más difícil todavía de ese mayor espectáculo del mundo que llamamos mundo natural.


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¡Se acabaron las meriendas!

Fieles a su cita, ajenas a los calores de agosto y a sus terribles sequías, las quitameriendas (Merendera montana) han comenzado a tapizar de morado las praderas y eras de Castilla. Heraldos del otoño, nos señalan implacables el comienzo del final del buen tiempo, de las vacaciones, del verano.

Me las encontré ayer mientras paseaba con mis hijos por el robledal de Arlanzón (Burgos) y, como me pasa siempre, no pude evitar una exclamación de sorpresa, pero también de desagrado. ¿Ya están aquí? ¿Tan pronto? Lo queramos o no, los ciclos en la Naturaleza son implacables. Y estamos a las puertas de septiembre.

Como me volvió a explicar la abuela Emilia, la aparición de estas bellas flores parecidas al azafrán silvestre señalaba que los días empezaban a ser ya demasiado cortos como para estar trabajando en el campo hasta las diez de la noche. Así que esas humildes meriendas vespertinas de pan, queso, chorizo y bota de vino, respiro necesario tras monótonas horas trillando y abeldando el cereal, llegaban a su fin. Conocedores de los signos del campo, la violeta flor les señalaba la necesidad de apresurarse en la recolección, pues el frío y las tormentas se les echaba encima.

Por suerte, todos estos trabajos son ya sólo lejano recuerdo. Pero la señal sigue ahí en el campo, fiel a su cita, indicándonos lo incuestionable: El verano se acaba. También las vacaciones. ¿Estamos preparados para entrar en el otoño?

Castilla y León regala lobos pero nadie los quiere

Empecemos por el principio.

Primero la razón: Castilla y León ha aprobado un Plan de Conservación y Gestión del Lobo que propone matar más de un centenar de lobos en esta nueva temporada de caza. El 10 y el 30 por ciento de la población actual, estimada entre 1.500 y 2.000 ejemplares.

Ahora la explicación, confesada por el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, al periódico La Razón.

«Hemos solicitado trasladar algunos lobos a otras comunidades pero no

nos han apoyado, ya que no los quieren; por tanto, nos vemos obligados a proponer este número de cupos con el fin de garantizar su conservación a largo plazo y mantener los objetivos de gestión».

Según los expertos, las administraciones regionales no están por la labor de repoblar con el excedente de lobos conflictivos castellanoleoneses los espacios naturales de Extremadura, Andalucía o la Comunidad de Castilla-la Mancha, donde esta especie está en peligro de extinción.

Y eso que todos le reconocen al lobo un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas, elemento clave para evitar la expansión incontrolada de jabalíes y ungulados silvestres, así como de enfermedades entre estos animales de interés cinegético.

Tampoco son tan terribles los odiados cánidos salvajes. Según datos del Grupo para el Estudio y Defensa de la Montaña Oriental Leonesa, los daños causados por el lobo en la zona de Riaño suponen un coste medio anual para la Junta de Castilla y León de 13.801 euros, mientras que las indemnizaciones pagadas los ciervos y jabalíes alcanzan una media anual de 122.177 euros.

Pero una cosa es saberlo y otra es quererlos. Y a los lobos no los quiere nadie. Aunque se los regalen.

Si fueran urogallos o cernícalos primilla no pondrían pegas. Los recibirían con los brazos abiertos y decenas de cámaras de televisión. Sin embargo, el lobo sigue provocando un general rechazo atávico, a excepción de entre los cazadores, quienes sueñan con poder darlos muerte a todos y colgar sus trofeos sobre la chimenea.

En la foto de EFE, una de las últimas matanzas de unos lobos en Castilla y León, donde este invierno quieren acabar con un centenar que, aseguran, sobra.