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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Descubiertas cartas de árbol de hace un siglo

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Arboglifo vasco en USA. © Charlotte Kidd / The Society of Environmental Journalists

Mañana celebramos el Día Mundial del Árbol, un recuerdo anual a su inmensa importancia. Especialmente la de los muy singulares, ejemplares magníficos que en algún caso guardan en su corteza el recuerdo (agresivo) de nuestro paso por ellos.

Señales de cuchillo en sensibles pieles como las del drago bicentenario de Gáldar (Gran Canaria). En este sorprendente ejemplar las hay de todos los años y épocas. Una de 1936 grita un patriótico ¡Arriba España!, terrible recuerdo herido del odio acumulado en nuestra guerra civil.

Otra, en el mismo árbol, está fechada el 13 de junio de 1913 y muestra con rasgos infantiles la silueta de una mujer de cara feroz cuyo nombre lo dice todo: es la Vieja Regañona. Una bruja asustadora de niños, a la que según la leyenda ese dibujo ancla al drago impidiendo sus malvadas acciones. Lleva presa allí más de un siglo, mientras su autor habrá fallecido de viejo hace mucho tiempo.

Los árboles recogen a su pesar nuestros anhelos y miedos. Parejas enamoradas, niños asustados, pero también seres solitarios.

Como los pastores vascos que recorrieron con sus ovejas los desolados bosques del oeste americano a mediados del siglo XIX. Una navaja fue la pluma con la que grabaron frases y dibujos en los árboles con recuerdos de su tierra, añoranzas, reflexiones políticas, gastronómicas  e incluso fantasías sexuales escritas en euskera y castellano.

Se han localizado más de 14.000 inscripciones en lo que ya es considerado uno de los mayores legados escritos de la cultura vasca y que, paradójicamente, está fuera del País Vasco.

Seguramente todas las civilizaciones lo hicieron antes, pero sólo las de estos pastores euskaldunes se han conservado en las remotas tierras de Nevada y Oregón.

¿La razón? Al final talamos los árboles y con ellos desaparecen nuestros sueños.

Tienes más información sobre las inscripciones de pastores vascos en el tronco de árboles norteamericanos en este post de losfilólogos.com

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4 comentarios

  1. Dice ser Manuel

    Hombre…
    Más que “árbolglyph” serán “árboglifos”, ¿no? Porque si no debería de ser “treeglyphs”.
    O se traduce o no se traduce!

    27 junio 2014 | 12:44

  2. Dice ser pedro

    Excelente artículo o comentario. Gracias. Los árboles son seres vivos maravillosos, que nos acompañan y nos protegen en nuestro viaje por la existencia. Ahora en verano, por ejemplo, la sombra que nos ofrecen es un regalo maravilloso. Sin embargo, los seres humanos pocas veces solemos protegerlos y cuidarlos….

    27 junio 2014 | 16:40

  3. Dice ser Beatriz

    Que interesante lo de los pastores vascos. Desde luego los árboles son plantas maravillosas. Creo que todo ser vivo se merece un respeto. Plantas, animales y hombres son una cadena en la existencia.
    Un artículo muy interesante.

    28 junio 2014 | 10:24

  4. Dice ser Félix Carrillo

    Que tema tan interante César. No tenía ni idea de ello. Esto de ser la única especie capaz de generar cultura no deja de sorprenderme, sobre todo cuando se fusiona con la naturaleza.
    Saludos.

    29 junio 2014 | 21:14

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