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Análisis no verbal del: “¡Viva el 8M!” de Pedro Sánchez

En la sesión plenaria del Congreso de ayer, de nuevo, los reproches entre partidos continuaban. Y como no puede ser de otra manera, la controvertida celebración de la marcha feminista del pasado 8 de marzo continúa siendo el centro de las críticas al Gobierno.

Fotografía EFE

Fotografía EFE

(Aquí vídeo) Pedro Sánchez responde entonces con un reivindicativo: “Lo digo alto y claro: ¡Viva el 8 de marzo!”

Resulta que con su comunicación no verbal no lo dice ni alto, ni tampoco claro.

Su lenguaje corporal al inicio de la frase es coherente al enérgico mensaje: levanta la mirada, su rostro se torna severo, con ciertos visos de ira, en este caso, asociada a la trascendencia de lo que va a decir a continuación. Sacude fuerte el brazo para marcar contundente el “alto y claro”.

Pero finalmente, no sube la voz, de hecho, la baja sutilmente y lo que es más sorprendente, por la incoherencia con el momento, desciende la mirada y agacha la cabeza. No sostiene así la intensidad y convicción en lo que pronuncia con sus palabras. Rompe totalmente el culmen de su protesta.

Parece que hubiera algún estímulo que internamente (idea, pensamiento, recuerdo, emoción) interrumpe el disfrute emocional de tal afirmación, podemos hipotetizar sobre que es consciente de la polémica que despertará tal proclamación, arrepentimiento, culpa, vergüenza

Desde luego, lo que no vemos es orgullo, este sí sería un gesto esperado asociado a sus palabras, definido con una mirada intensa al frente, cabeza alta y postura expansiva.

De ser así, este instante hubiera quedado para la posteridad, pero tal y como lo expresó ayer, proyecta falta de convicción.

 

La reacción (verbal y no verbal) de Ayuso tras la dimisión de la directora de salud pública

La presidenta de la Comunidad de Madrid solicitó in extremis avanzar a la fase 1 del plan de desescalada y, tras esta comunicación, dimitió inmediatamente su directora de Salud Pública, Yolanda Fuentes.

Ayuso en el programa Cuatro al dia

Ayuso en el programa Cuatro al día

En su primera aparición pública, Ayuso ya esperaba la obligada pregunta. “¿Sabe usted por qué motivo le ha trasmitido la doctora esta decisión?“, preguntaba el entrevistador del programa ‘Cuatro al día‘ (pincha aquí para acceder al vídeo).

“No, no he tenido ocasión de hablar con ella”, respondía la presidenta. Y a partir de ahí ha alimentado toda una diatriba sobre reuniones, las bondades del hospital de Ifema y nuevas estrategias para combatir el Covid-19, que resultaba estupenda y muy informativa, pero que realmente ha utilizado para no responder directamente a la pregunta. Una evasiva en toda regla.

Cuando se han tratado otros temas (la conversación tiene una duración de 11 minutos) Ayuso ha mirado continuamente a la cámara de manera totalmente fija, pero cuando el entrevistador le vuelve a interpelar por la dimisión de Fuentes, admitiendo que en su primera intervención no le había respondido, Ayuso dice:

“Es que sinceramente no me he reunido con ella”, justo en ese instante baja la mirada durante un tiempo significativo. Es un cambio de conducta a tener en cuenta, no podemos asegurar directamente que mienta porque no son gestos asociados, pero sí que esa alteración de su actitud significa incomodidad, impacto emocional, y rechazo en definitiva.

Lo sorprendente es que, de entre toda la maraña de frases evasivas, a través del análisis de contenido verbal se desprende la sensación indirecta de que lo que quiere transmitir es que en realidad la directora no ha dimitido sino que ha sido ella, Ayuso, quien ha decidido prescindir de sus servicios.

Esto se percibe por las siguientes afirmaciones:

“Desde luego, mi intención era reestructurar esta área con personas al frente como Antonio Zapatero, es una decisión que no se toma en media hora, la que yo he decidido con esta reestructuración de la Consejería de Sanidad”.

“No he hablado con ella pero sí sé lo que quiero hacer en Madrid y es poner a los mejores al frente“.

“Yo lo que quiero es reorientar la Consejería a todo esto”.

“Ahora su sustituto es el mayor experto”.

Al escuchar estos argumentos, ¿os da la sensación que hable de una dimisión? No parece que explique que ha recibido una renuncia, sino más bien que ella es quien voluntariamente ha manejado la reorganización de su grupo asesor.

Parece que niega la naturaleza de la situación y responde con orgullo y a la defensiva. De hecho el presentador añade: “Bueno, habrá que también agradecerle su gestión durante estos cincuenta días”. Entonces Ayuso gira fuertemente la cabeza y ahí sí que ya reniega totalmente del contacto visual, mostrando aún mayor rechazo.

Además, se refuerza esta emoción contrariada encogiéndose de hombros, en un gesto de indiferencia y falta de consentimiento con el reconocimiento sobre la labor de Fuentes al que le insta su interlocutor, y apuntilla con sus palabras: “Bueno, es un trabajo de equipo y una labor de todos”. No solo con sus gestos, también así, con esa respuesta le resta la importancia y el mérito a la ya ex directora de salud.

El color de ojos da pistas sobre cómo somos

Científicos de la Universidad de Orebro en Suecia estudiaron a 428 sujetos para ver si su personalidad se relacionaba con el iris del ojo. Encontraron que nuestro color de ojos se ve afectado por los mismos genes que forman nuestros lóbulos frontales, por lo tanto hay comportamientos que comparten las personas con iris similares.

El Dr. Anthony Fallone de la Universidad de Edimburgo ha estudiado los vínculos entre los ojos y la personalidad.  “El ojo está tan estrechamente ligado neurológicamente al cerebro que se podría decir que es la única parte de nuestro cerebro que se puede ver desde el exterior. Parecen dar pistas vitales de nuestra función cerebral“.

(Worthy, 1999), realizó un estudio sobre el color de ojos tanto en humanos como en no humanos y llegó a la conclusión de que las personas con ojos oscuros se especializan en conductas que requieren sensibilidad, velocidad y respuestas reactivas, por ejemplo, son mejores defensas de fútbol y bateadores de béisbol.

Mientras que aquellos individuos de ojos claros se especializan en conductas que requieren vacilación, inhibición y respuestas autorreguladas, serán por ejemplo buenos jugadores de medio campo, encestadores en tiro libre en baloncesto y magníficos lanzadores de béisbol.

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La excitación afecta a tu mirada

Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada. (Antoine de Saint-Exupery)

moana_pozzi_con_rocco_siffrediAunque las investigaciones científicas sobre oculésica son complejas y no muy abundantes, hay resultados muy interesantes y reveladores para interpretar algunos gestos oculares. La ‘lectura’ de un rostro siempre debe incluir la acción ocular, ya que nos facilita información de cómo se siente el otro, de cuál es su estado de ánimo.

A través de la mirada se comunican actitudes interpersonales, sentimientos o características de la personalidad. Una persona que mantiene de forma extrema una mirada fija, será considerada como hostil o dominante; mientras que si una persona desvía frecuentemente la mirada, podrá ser considerada como tímida, sumisa, antipática o como muestra del deseo de terminar la interacción. Esto no quiere decir que lo sea realmente pero sin duda influirá directamente en cómo es percibido por su interlocutor.

Uno de los aspectos más interesantes de la oculésica es la acción pupilar del ojo. Sabemos que el tamaño de las pupilas responde a los cambios de luz, pasando de un tamaño de unos dos milímetros, ante situaciones de luz intensa (por ejemplo con un sol brillante), a aumentar hasta cuatro veces su diámetro, ante situaciones de penumbra u oscuridad. Pero también sabemos que los cambios emocionales provocan cambios en el tamaño de las pupilas.

El psicólogo Eckhard H. Hess fue pionero en los estudios de pupilometría, llegando a demostrar que el estado de excitación de una persona afecta al tamaño de sus pupilas. Estudió la dilatación y contracción pupilar como posibles indicadores de estados mentales o emocionales. Así pues, descubrió que las pupilas de una persona se dilatan realizando operaciones matemáticas, la dilatación es mayor cuanto más difícil es la operación. Además, esta dilatación pupilar no se reducía hasta que la persona daba una respuesta verbal al problema.

Sus investigaciones también mostraron que los estímulos interesantes, placenteros o positivos, causarían dilatación pupilar; mientras que los estímulos negativos, o desagradables, podrían causar contracción pupilar. Estos descubrimientos pueden ser tenidos en cuenta por los vendedores más astutos, ya que cuando un comprador ve algo que le gusta sus pupilas se dilatarán; ello podría ser importante para pedir, por ejemplo, un precio mayor por el objeto que deseamos.

Las agencias de publicidad parecen haber perdido el interés por la dilatación pupilar, ya que la asociación entre ésta y el interés del individuo por un objeto concreto no es tan simple y directa. Algunos de los problemas que se encuentran son que la respuesta pupilar del espectador puede verse afectada, por ejemplo, por los colores y otras características periféricas del anuncio. Es decir, tienen la dificultad de comprobar si lo que el espectador recibe es el mensaje que se le quiere transmitir, por ejemplo, en un anuncio de patatas fritas se mostró que la dilatación pupilar se había producido por el bistec que aparecía adicionalmente (dibujado en la bolsa) y no por las patatas.

 

 

La mirada también habla: el recelo de Sophia Loren con el escote de Jayne Mansfield

Sophia Loren mira el escote de Jayne Manfield. La fotografía fue tomada en al año 1957 en un fiesta en honor de la actriz italiana.

Sophia Loren mira el escote de Jayne Manfield. La fotografía fue tomada en al año 1957 en un fiesta en honor de la actriz italiana. Autor: Joe Shere.

La oculésica, o el comportamiento visual, es uno de los elementos más atractivos de la comunicación no verbal, hasta tal punto que el establecer o no contacto ocular y de qué forma lo hacemos puede marcar o modificar por completo el significado de una situación. A través de la mirada se comunican actitudes interpersonales, sentimientos o incluso ciertos rasgos de personalidad.

El posible análisis que hagamos sobre una mirada debe tener en cuenta otros elementos de la expresión facial, como la posición de las cejas o los labios. Así, una mirada de reojo puede significar cosas distintas, según vaya acompañada de un movimiento de cejas hacia abajo (entrecejo fruncido) y de la comisura de los labios también hacia abajo (indicadores de una actitud hostil, sospechosa o crítica); o por el contrario, se combine con unas cejas ligeramente elevadas y comisura de los labios hacia arriba (indicadores de interés o, en interacciones con el otro sexo como señal de cortejo).

La propia Sophia Loren ha realizado múltiples explicaciones sobre esta épica instantánea: “Paramount había organizado una fiesta para mí. Todo el mundo del cine estaba allí, fue increíble. Y entonces aparece Jayne Mansfield, la última en llegar. Vino directamente a mi mesa, sabía que todos la estaban mirando. Mira la fotografía. ¿Dónde están mis ojos? Estoy mirando fijamente sus pezones porque tengo miedo de que vayan a caer en mi plato. En mi rostro puedes ver el miedo. Tengo mucho miedo de que todo en aquel vestido vaya a caer (¡boom!) y derramarse sobre la mesa” rememoraba la actriz.

Y no, no es miedo lo que hay en su rostro (siento contradecir a la gran Loren). En este caso se produce algo muy característico, la elevación unilateral (sutil) de la comisura labial derecha mientras observa de reojo a su competencia rubia. Mis lectores más fieles ya sabrán qué significa ¿verdad? Eso es, desprecio. Realmente lo que sentía en aquel momento era un profundo rechazo y repulsa por el atuendo de Jayne, considerando un daño moral el modo en el que se presentó su rival, eclipsando (o intentándolo) su belleza y protagonismo. La definición de daño moral en este contexto no podría ser más acertada: deterioro a la persona en su íntegra armonía psíquica, emocional, afectiva o bien en su reputación y/o en su buena fama, su autoestima o su heteroestima. Ahí lo tenemos.

Esta foto ha sido recreada por numerosas actrices, modelos, series, películas, etc. Pero me quedo con la reproducción que realizan dos de sus protagonistas (Gloria y Claire) en la fantástica serie de Modern Family. Como podemos comprobar la imitación no es sencilla, nunca tendrán igual valor las emociones espontáneas que las posadas, es digno de mención el fotógrafo que capturó un momento como este, simplemente genial.

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Pedagogía silenciosa: cómo gestionar la comunicación no verbal en el aula

8371552760_eb8dbcff6f_bLa expresión corporal, el gesto, crea las pausas cuando hablamos y transmite intenciones. Hablar, y por tanto enseñar, es una acción de todo el cuerpo. A veces, incluso, dice más el cuerpo que las propias palabras. Los gestos mínimos, especialmente la cara y los ojos, son lo que más van a impactar en el que tenemos enfrente. “Conocer el lenguaje corporal te permite expresar con mayor profundidad y seguridad” (Del Barrio y Borragán, 2011). La comunicación no verbal del maestro influye sobre la percepción que el alumno tiene de él, del contenido de la comunicación y de su grado de satisfacción. De ahí la importancia de saber transmitir actitudes como: interés, preocupación por las necesidades de los alumnos, respeto, afecto y comprensión.

La primera imagen es determinante, por eso “hay que prestar mucha atención en la primera sesión de un curso y a los primeros minutos de esa primera jornada” (Sanz, 2005). Las Funciones que el formador desarrolla en el aula son muy variadas. Cuadrado (1992) descubrió que las más habituales con los alumnos eran las que tenían que ver con centrar la atención y cooperación del alumno:

  • Elogiar su comportamiento –> Sonreír e inclinar la cabeza positivamente.
  • Mostrar interés –> Mantener la mirada.
  • Dar una orden –> Ilustrar con nuestros gestos lo que tienen que hacer.
  • Mostrar autoridad –> Mirar fijamente y fruncir el ceño.
  • Centrar la atención –> Quedarse en silencio, golpear la mesa, dar un ligero toque en el brazo a la persona despistada.

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