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La comunicación no verbal también fue protagonista en el debate electoral

En cuanto a lenguaje corporal se refiere, anoche hubo dos debates, hasta la primera mitad los cinco representantes políticos aparecían serios, tensos, inmóviles y presos del papel y la lectura, demasiado encorsetados y preparados, pensé que se avecinaba el debate más aburrido de la historia, pero todo cambió hacia el final.

Para empezar fuerte el post, sin duda, los ganadores del debate fueron Abascal e Iglesias, ambos salieron reforzados, ahora explicaré el porqué. Casado fue el mejor orador y los que quedan al final del ranking son Sánchez y Rivera.

‘Me gustas cuando callas porque estás como ausente’ decía Neruda’. Así se mostró Pedro Sánchez. En mi opinión, el actual presidente del gobierno no puede quedarse en un segundo plano, no debería esconderse en la sombra, tiene que ‘mojarse’, luchar con energía y proyectar fuerza y seguridad. Su lenguaje corporal era el de ‘a mí todo me resbala’, es muy injusta esa posición. Mientras hablaban sobre él, bajaba la mirada, leía sus apuntes, ignoraba por completo a sus adversarios.

Solo se detectaban algunas miradas de reojo y sutiles expresiones de superioridad con la elevación unilateral de la comisura de la boca. Curiosamente cuando más reacciona, negando con la cabeza y sonriendo con desprecio, se produce cada vez que Iglesias pronunciaba el “usted y yo”, le molestaba, rechaza esa unión verbal, le incomoda escuchar esa ‘relación’. Inquietante…

Pablo Iglesias continúa con su varita mágica, sigue aferrándose a su ‘bolidependencia‘ en cada aparición pública, un recurso que le resta seguridad como orador preparado. Pero también continúa con algo más positivo para su imagen, su rol conciliador, esa nueva actitud que ya mostró en la anterior campaña y nos sorprendió a todos. Y es que su discurso fue siempre agresivo, palabras de alto impacto, voz enérgica, ceño fruncido de ira, dedos acusadores y gestos arrolladores.

De repente, parecía que no había ‘roto un plato’ en su vida. Adoptó una postura totalmente contraria, no sé si forzada o espontánea y coherente con un discurso natural más mesurado y prudente. Pero lo mantiene. Su gesto protagonista ahora son los brazos abiertos con las palmas de las manos hacia arriba, la postura de la moderación, cuando todos alzan la voz, él la baja notablemente y así ‘queda bien’, sin duda.

Pierde fuerza en su discurso aunque gana en concordia, ya no proyecta la agresividad de sus comienzos. Es el que más ha cambiado su estilo de comunicación y ha aprendido a proyectar templanza, armonía, convivencia, rasgos muy valorados y esperados en los tiempos que corren…

Iglesias se pone la corbata (de aquella manera) y Abascal se la quita. ¿Cómo podemos interpretarlo? Realmente es una decisión que se puede utilizar para diferenciarte o no del resto. El líder de Unidas Podemos ya no reniega de una imagen más tradicional en sus apariciones públicas, no le interesa desmarcarse y prefiere volver al ‘redil’. Ahora es el representante de VOX quien quiere poner ese límite diferencial, un ‘yo no soy como ellos’.

Fue el primer debate para Santiago Abascal y estaba feliz. Tiene una personalidad introvertida, de baja exteriorización emocional pero en momentos de alto impacto el cuerpo habla, grita, y pudimos apreciar la dicha que experimentaba de verse allí.

¿Por qué? Encajaba los ataques directos con sonrisas de oreja a oreja, incluso intentaba reprimirlas para que no se le notara, ya que realmente no corresponde, pero no podía evitarlo, le hacía ilusión que le nombraran, experimentaba un verdadero deleite, le agradaba sentirse por fin protagonista, que le hayan dado su sitio, haberlo conseguido, aunque sea el foco de la polémica, le da igual, está ahí, es el que más ha disfrutado y el que sale más reforzado de todos.

Pablo Casado tiene el don de la racionalidad y la buena oratoria, avasalla con datos y agilidad mental sin perder los nervios ni alterarse, es el que más controla el debate de manera natural, con maestría. Se exhibe seguro, solvente, experimentado… Las mejores cualidades que se pueden esperar ver en un líder político. Fue muy generoso en cuanto a comunicación no verbal se refiere, el más dinámico con constantes gestos ilustradores, el más expresivo en el rostro, el más expuesto y sentido, por tanto, el que se proyecta con mayor credibilidad.

Es interesante el momento con mayor intensidad emocional para él: Muestra extrema sorpresa (casi se le salen los ojos de las órbitas) cuando Rivera le discute o le ataca mínimamente, casi no puede ni creerlo, es el instante en el que se le ve más desconcertado.

Si Albert Rivera utilizara más las pausas y los silencios tendría mucho más poder en conectar con el público; se acelera demasiado, no controla el ritmo, no da sentido a las palabras con el paralenguaje (tempo, tonalidad, ritmo del lenguaje) y no interiorizamos lo que expresa.

Además, el líder de Ciudadanos sigue fiel a los recursos visuales para captar la atención del público y marcar sus ideas en la memoria de la audiencia. Por supuesto, los objetos de impacto llegan más que las palabras, es una buena estrategia, pero si abusa, en cantidad de elementos y en tiempos de exposición, le acaba restando seguridad y fuerza al contenido verbal, pareciera que ya ‘necesita’ de ese recurso para defender su discurso. Pierde seriedad, coherencia y convicción.

¡Espero vuestras opiniones! ¿Qué os pareció el debate? ¿Quién pensáis que lo hizo mejor?

Carteles electorales: Cómo tratan de convencernos

Antes del debate político programado para esta misma noche, podemos hacer un adelanto del mensaje que quieren transmitirnos los principales partidos políticos a través de sus carteles electorales.

El PSOE opta por el lema ‘Ahora sí. Ahora Gobierno. Ahora España‘. Tras los fracasos anteriores quiere ‘vender’ que ahora ya sí que sí puede ser capaz de formar Gobierno, que ésta ya es la buena, la definitiva; de esta manera su objetivo principal es intentar contrarrestar el hartazgo de los votantes por la repetición de elecciones.

Creo que no les beneficia para nada que ellos mismos ‘destaquen’ como idea protagonista el bloqueo generado y tendrían que haberle dado un enfoque más inspirador y desvinculado de toda problemática. De hecho, al hacerlo tan evidente, el resultado esperado llegó y despertó una oleada de memes en Twitter tal y como ocurrió con el anterior lema, poco acertado igualmente, ‘Haz que pase’.

El rostro de Pedro Sánchez lidera la fotografía por completo, ésta es una estrategia muy positiva para personalizar y humanizar al partido y el voto, el problema, al igual que en el cartel anterior, radica en lo gestual. El sutil movimiento hacia arriba del extremo derecho de su boca sugiere una expresión decodificada como desprecio (superioridad moral). Ese gesto no será casi percibido por quienes simpaticen con él pero podría generar distancia y rechazo en un público menos partidista.

En el PP también apuestan por el rostro de su candidato en primera plana, han elaborado distintos carteles con diferentes planos de Pablo Casado, algunos más acertados que otros, en la anterior campaña su imagen era nítida, clara y sonriente, nada preocupada, en esta ocasión apuestan por todo lo contrario, una estética más sombría, más seria, más alarmista. En definitiva más fría, racional y menos emocional que la anterior.

Todo ello se refuerza con su lema ‘Por todo lo que nos une‘. ¿No os recuerda a un brindis con familiares y amigos? Aquí sí hay un mensaje más sentido y claramente en este contexto nos quiere recordar que la unidad de España estará segura con el Partido Popular, en especial ante el desafío secesionista de Cataluña, tema cardinal en estas elecciones tras los graves incidentes provocados por radicales independentistas.

Albert Rivera repite plano americano; un recurso narrativo cinematográfico utilizado por los directores en las escenas donde hay acción. Y es justamente la acción la que caracteriza esta fotografía. El líder de Ciudadanos camina hacia adelante como tal, con energía, fuerza y determinación, pero, en esta ocasión, también ligeramente sonriente (en su anterior cartel electoral se mostraba demasiado serio).

El fondo ahora no es un mar de banderas sino de personas que le siguen, el objetivo es subrayar aún más este liderazgo y su capacidad de movilización. Hay dinamismo, el cartel cuenta una historia y su eslogan refuerza también todo lo anterior, transmite energía y una convocatoria a la acción ‘España en marcha‘. Moviliza emociones. No han arriesgado y han utilizado la estética de su anterior campaña.

Es importante destacar que la energía es uno de los dos rasgos psicológicos que los votantes mejor valoran en los líderes políticos, junto a la afabilidad. Los votantes sienten que necesitan líderes enérgicos, decididos, fuertes y esa es la imagen que comunica este cartel.

Parece ser que Unidas Podemos también se percató y en esta ocasión ha transformado por completo su imagen para ‘reproducirlo’ al estilo del anterior y actual cartel de Ciudadanos. Pablo Iglesias aparece con exactamente el mismo plano americano, pose, gesto, expresión y fondo. Mismo valioso significado pero con la pérdida de impacto que supone no ser la idea original.

Salvan la imagen de campaña por un buen eslogan ‘Un Gobierno contigo‘. Lema inteligente, ya que su significado es nítido y perspicaz, el más emocional de todos: nosotros estaremos junto a ti, es decir, no gobernaremos desde arriba, lo haremos a vuestro lado. Muy bien escogido.

En Vox tiran de auditorio repleto, ya es conocida la capacidad de convocatoria de su líder Santiago Abascal y no han querido dejar pasar la oportunidad para destacarlo, incluso en detrimento del plano en el que aparece su representante, no le favorece nada ese corte por la cintura pero el protagonismo así lo gana el panel de gentío con banderas de España que se vislumbra tras él.

España siempre‘, es su eslogan, no abandonan la costumbre de nombrar el país y el generalizador ‘siempre’, que significa incondicionalidad, es una palabra de alto impacto emocional, pase lo que pase España siempre será la prioridad. Mal elegido el plano de un, además, serio Abascal, pero muy buen lema, directo y conmovedor.

Por último, la nueva formación política de Íñigo Errejón se estrena con cartel electoral de estética totalmente publicitaria. Resulta original y llama la atención por el verde velado que cubre el rostro del representante de ‘Más país’, la fotografía es puro marketing actual, atractiva, aunque no representa emoción alguna, aparece con ‘cara de poker‘, no filtra ningún significado más allá de la identificación de Errejón. El cartel es muy estético pero no me dice nada, le falta garra y comunicación estratégica visual.

Y ahora sí, ¿preparados para el debate de esta noche? 🙂

La pregunta que provocó el impactante bloqueo de Pedro Sánchez

España tendrá que volver a las urnas tras el fracaso para formar gobierno. En el día de ayer, Pedro Sánchez compareció en La Moncloa ante los medios para exponer su propia lectura sobre lo acontecido en estos últimos meses, descarta su responsabilidad en la repetición electoral e insiste en culpar al resto de formaciones políticas.

Su discurso ha estado muy preparado, leído y poco emocional, nada llamativo se observa en su lenguaje corporal; pero hubo ronda de preguntas por parte de los periodistas tras finalizar su intervención. Mi parte favorita, la mejor para analizar reacciones espontáneas, ya que las preguntas pueden resultar inesperadas y activar emociones interesantes para profundizar en el mensaje que se quiere transmitir, más allá de las preparadas palabras.

Particularmente el vídeo me parece de una potencia emocional brutal, ya que ante la pregunta de si pediría disculpas a los españoles e incluso dimitiría como líder del PSOE si de nuevo no logra formar gobierno, Sánchez se queda literalmente paralizado, sin habla, no sabe qué decir y esto no suele ser nada habitual en él. Permanecer casi 20 segundos en silencio durante una rueda de prensa, ante una audiencia, es bastante sugerente, no se esperaba para nada esa cuestión, no se la plantea y por tanto no encuentra las palabras para dar respuesta.

A ver qué os parece el momento…

 

El instante ha sido captado por mi fantástico y siempre atento compañero José Luis Martín Ovejero 🙂

 

Las emociones de Pedro Sánchez tras la fallida investidura: de la tristeza al asco y la ira

Anoche Pedro Sánchez reaparecía en los medios de comunicación, concediendo una entrevista en los informativos de tele 5, para valorar el fracaso de la investidura y comentar su previsión para el futuro.

Como él mismo manifestó, “se siente frustrado en lo personal” y así se refleja en su lenguaje corporal, que efectivamente transmite contrariedad, frustración y tristeza. Aquí vemos un ejemplo en el fotograma (elevación triangular de la parte interna de las cejas), aunque podemos observar esta misma microexpresión de tristeza en repetidas ocasiones a lo largo de su intervención.

Ahora bien, la tristeza se difumina con las nuevas emociones que emergen al hablar de Pablo Iglesias y sus exigencias, su emoción ahora se transforma en indignación, asco (entendido ésta como rechazo) e ira. Podéis apreciar vosotros mismos el brutal cambio de comportamiento comparando los fotogramas.

 

Pedro Sánchez, la nueva víctima de los gestos dominantes de Trump

 

La comunicación no verbal siempre habla, pero con Trump grita. Todo lenguaje corporal en él está elevado a la máxima potencia, convirtiendo cada gesto en un mensaje que da la vuelta al mundo.

En el día de hoy Pedro Sánchez ha coincidido con Donald Trump en la Cumbre del G20. Fijaos bien, tal y como se observa en la imagen, el líder del PSOE está de espaldas a Trump y parece que Sánchez se da la vuelta, no sé si porque lo ve por el rabillo del ojo o porque incluso Trump llame su atención tocándole la espalda (y que no se podría apreciar porque lo taparía el propio Sánchez con su cuerpo).

La breve conversación no dura ni 5 segundos entre ambos, no podemos saber el contenido pero inmediatamente Trump señala fuertemente con el dedo índice el asiento que le correspondía a Sánchez en base a la representación española que indicaba un cartel en la mesa.

El significado del gesto se mide siempre por el contexto y la intensidad del mismo. Cuanto más rápido, inmediato y enérgico sea el movimiento más despectivo se vuelve. Y éste lo ha sido, más que déspota, es muy dominante, marca registrada del estilo Trump.

El gesto es ejecutado a modo de orden, (puede sonar impactante el ejemplo) pero es muy visual y los que tenéis animales domésticos lo reconoceréis fácilmente, el gesto es exactamente igual que el que hacemos a nuestras mascotas cuando queremos que se sienten. En mi opinión, no creo que sea algo personal contra Pedro Sánchez concretamente, sino que Trump marca con sus movimientos y gestos el orden a su alrededor.

Siempre quiere dejar constancia de que él es quien manda, el que dispone a ‘sus invitados’ a la mesa, el que controla y supervisa todo lo que ocurre en su presencia, el líder de la manada, actuando bajo el instinto más primitivo.

De hecho, Sánchez no parece tomarlo mal, se ríe de forma sincera tras el gesto.

No vemos vergüenza, ni humillación, ni cara de circunstancia (como en otras ocasiones). Realmente le hace gracia. Creo que le deja tan alucinado que lo hace sin más, le hace caso, se sienta y se ríe de sus, ya más que conocidas, salidas de tono socialmente inadecuadas.

 

Análisis No Verbal del debate de Atresmedia: Sánchez y Rivera se sacan de quicio mutuamente

Tras el análisis no verbal del primer debate a cuatro celebrado en TVE, hoy podemos compararlo con el segundo y último debate electoral en Atresmedia antes del día 28 de abril.

Ayer destacaba en el post el desconcertante cambio de comportamiento en Pablo Iglesias, anoche no solo lo mantuvo sino que lo reforzó. Aumenta aún más su rol conciliador y moderador, de hecho, su corporalidad era pacificadora, incluso instaba al resto a calmar los ánimos y hablar con respeto, con palmas abiertas y gestos apaciguadores, yo no podía evitar relacionarlo con cierto halo religioso.

A mí me parece forzado, pero igualmente acertado. Gracias a la exposición pública de los candidatos podemos perfilar la personalidad con convicción y sabemos que la parte más innata de Iglesias tiende a una comunicación vehemente, enérgica y retadora. La echo en falta en un debate pero también tiene un efecto más adaptativo, es una estrategia correcta para transmitir ‘moderación’, una palabra mágica en política.

La contienda emocional más directa se producía claramente entre Sánchez y Rivera. Vimos a un Sánchez algo más combativo pero enfocado a Rivera. Cuando hablan entre ellos la intensidad de las expresiones faciales y de los gestos se disparan. Hay una afectación más a nivel personal incluso que política. No veo esa intensidad ni siquiera cuando Sánchez ataca a Casado, líder de su tradicional partido enemigo.

Sánchez y Rivera se sacan de quicio mutuamente, se descontrolan, las risas de Sánchez desvelan la ira profusa que siente ante las intervenciones del líder de Ciudadanos, le llega a mirar con asco, indicador de un rechazo profundo que supera la puramente relación laboral. Igualmente Rivera padece una incontinencia verbal y no verbal ante casi cualquier intervención del líder socialista, está mucho más nervioso y exaltado que en el primer debate.

A Pedro Sánchez le sigue faltando espontaneidad, lo tiene todo demasiado medido. Incurre en el error de leer en exceso, sobre todo cuando habla de propuestas y medidas que ha puesto en marcha en los meses de su propia legislatura. Sánchez apuesta por no arriesgar y es entendible dada la situación, pero realmente el ciudadano aprecia la naturalidad y valoramos o perdonamos más un error humano que una apariencia preparada.

Pablo Casado es el que más ha cambiado de estrategia, anoche despertó y creo que comunicacionalmente ha evolucionado para mejor, ha liderado los gestos ilustrativos, ha participado más que ayer y ha mantenido la compostura corporal, aunque ha colaborado en los momentos broncos, esta vez destaca sobre Rivera en sosiego y templanza. Su emocionalidad ha sido más coherente y aunque sonriente, iba variando su gestualidad según el tema y la situación. Mucho más cómodo, natural y fluido que en el anterior debate.

Aún con todo, un eufórico Rivera finaliza el debate con un gesto de triunfo y energía al encontrarse con su equipo de partido.

 

Análisis no verbal del debate electoral de TVE: el ‘desconcertante’ cambio de Pablo Iglesias

Anoche se celebraba el primer debate político a cuatro antes de las elecciones del 28 de abril, hoy podremos compararlo con el segundo. Tal y como apuntaba el propio Pedro Sánchez, en varias ocasiones durante el debate, ojalá tuviéramos un detector de mentiras y verdades para saber con certeza quién miente y cuándo.

Y yo respondería, todos y ninguno. El objetivo es segmentar la información y fijar el discurso en los datos que interesan a cada uno. Por esto, todos hablan con convicción soberana. Sin embargo, sí que podemos analizar actitudes y cambios en el comportamiento de cuatro perfiles muy expuestos y por tanto muy estudiados.

En cuanto a comunicación y proyección de alto impacto destacó sobre los demás Albert Rivera, con el rol más protagonista y combativo; hábil y ocurrente recriminaba y rebatía a cada oponente, atacaba y repartía para todos. Ha evolucionado notablemente en lo que a gestualidad se refiere, en anteriores debates se apreciaba descontrolado, nervioso y perdido, pero ha adquirido tablas y ahora brilla en la contienda política.

En esta ocasión, se muestra más sereno y abierto, repleto de gestos ilustradores que le benefician en credibilidad. Dos momentos destacados, la expresión facial de desprecio muy intenso al hablar de Echenique, llamativo; y un momento de cierre y agresividad al hablar de la situación de Cataluña, es el tema que más le afecta a nivel emocional y su cuerpo reacciona cerrando los puños con fuerza, acompañados de expresiones de asco que señalan el profundo rechazo que experimenta. La proyección en la comunicación ha sido muy espontánea durante todas sus intervenciones, salvo en el minuto final, demasiado teatral y artificial, ha roto su línea de comportamiento más natural y ha dejado un mal regusto postizo al final que no le beneficia.

 

Pablo Casado ha roto con el tono elevado que ha mantenido durante toda su campaña, intuyo que para compensar, y se ha mantenido en un plano más secundario, excesivamente moderado. Muy sereno y positivo, demasiado, ya que sonreía constantemente, hasta en los momentos en los que no correspondía. Se proyectaba extraña su emocionalidad.

Si bien es cierto, que de esta manera no arriesga, no le captamos expresiones negativas, ni ira, ni asco, ni desprecio hacia sus rivales de campaña, actitud que transmite positividad, optimismo, pero sobre todo, seguridad. Eso sí, le resta naturalidad ya que cae en la incoherencia entre situación-emoción, no es lógico que si nos recriminan o acusan justa o injustamente, la respuesta sea una sonrisa.

La palabra para describir la comunicación no verbal de Pablo Iglesias es la de ‘desconcertante’. Fue el gran ausente del debate, es el que más ha cambiado su gestualidad y conducta. Su evolución ha sido bastante insólita, recuerdo a un Pablo  muy ‘cañero’ a nivel comunicacional, con emociones intensas, gestualidad marcada y tono revolucionario, marca registrada Pablo Iglesias que ha desaparecido y se echa de menos. Anoche su conducta distaba mucho de esta imagen. Si bien, de esta manera, su mensaje calaría en otro sector de la población más indeciso con Podemos.

Por un lado, el tono de voz era muy bajo y a un ritmo muy pausado, estaba sereno, defendía los mensajes con calma y tranquilidad. Este rol mediador y conciliador puede ser un papel muy positivo pero choca con la parte más innata de la personalidad de Iglesias, con su esencia, con la parte a la que estamos acostumbrados de él y llegaba y revolucionaba al votante, traspasaba la pantalla; el cambio es abrumador e inquieta al espectador. Llamativo también el gesto de la mano en el bolsillo, casi desde el principio hasta el final de su aparición, un gesto de proyección complicada, ya que no se puede interpretar de otra forma que con desidia, indiferencia y estado emocional apocado.

Realmente no le conviene perder su fuerza y energía, la imagen proyectada es derrotista, desinflada, y cansada. Sí que se mantiene fiel al ceño fruncido constante, fruto de la ira pero también de la concentración y el esfuerzo mental visible. Sorprende las numerosas referencias a la Constitución, ha abusado demasiado de este recurso que hubiera estado correcto como única vez, como una herramienta más, pero cayó en el exceso, pareciera que no tuviera más argumentario.

Pedro Sánchez estuvo repetitivo y poco fluido en el discurso verbal, se mantuvo solemne, muy presidencial, sin entrar, en general, en confrontaciones directas ni respuestas comprometidas. La ira y la represión emocional se aprecian en la tensión de la mandíbula, la apretaba sin parar cuando hablaba Pablo Casado y sus gráficas de datos. Sus intervenciones estaban demasiado encorsetadas en la preparación previa, no seguía el flujo de toma y daca propio de un debate electoral, prácticamente cayó en el mitin sin más.

El momento de más intensidad emocional de Sánchez fue su expresión emocional de asco hacia el líder de Ciudadanos, al confesar que se sentía muy decepcionado con él. Realmente lo sentía, su rostro se tornó en una gran mueca de desprecio, mirada de medio lado e ira. Profundo rechazo hacia Rivera y, efectivamente, gran decepción y enfado hacia él.

Esta noche podremos comparar, solo espero que se ‘suelten’ más y dejen de lado la férrea imagen de control y preparación excesiva. Naturalidad ante todo.

¿Y a vosotros? ¿Qué os pareció el debate? ¿Algún claro ganador o perdedor?

 

Qué hay tras los lemas políticos de la campaña electoral del 28-A

Los principales formaciones políticas ya van comunicando a través de sus eslóganes su imagen y posicionamiento ante la nueva campaña electoral que acontece este año 2019. Lo vimos en las pasadas elecciones, todo transmite, nada se improvisa, cada movimiento está bien estudiado para analizar al detalle el impacto visual del partido.

Es destacable este año la gran diferencia entre los dos gigantes electorales, PP – PSOE.

El lema del partido socialista es: “Haz que pase“. Es una frase breve pero potente ya que incita a la acción a través del verbo, además lo conforma en imperativo, realmente es una orden a la movilización, que traspasa la responsabilidad a la ciudadanía. Se trata de una instrucción muy americana, las palabras “make it happen“, son muy utilizadas en EE.UU para identificar diferentes marcas publicitarias y movimientos reivindicativos.

Por tanto, para Pedro Sánchez mantienen este estilo americano ‘a lo Obama’ que ya utilizaron en la campaña anterior , en el que utilizaban ese halo vintage de los anuncios publicitarios americanos de los años 40 y 50 para los carteles electorales. El problema y la controversia generada con la frase ‘Haz que pase’ es que efectivamente en inglés queda muy bien pero en español tiene un doble sentido (que pase y quede atrás). Algo que han aprovechado el resto de formaciones políticas en redes sociales para destacar esta segunda lectura.

Totalmente contraria ha sido la apuesta del Partido Popular, su lema es: “Valor seguro“. Siguen asociando el partido a una imagen conservadora, sin cambios, nada trasgresora, no quieren renovarse o modernizarse. El eslogan es coherente con los colores corporativos, traje y corbata, sonrisa política… Su intención así es la de dirigirse a su público ‘de siempre’, arraigado en sus tradiciones, sin pretensiones de parecer algo que no son (al menos eso hay que reconocérselo), son fieles al argumento de ‘seguridad‘ que pueden aportar por ‘sus tablas’ en estos menesteres de gobernar un país. Claramente, buscan hacer patente la certidumbre que para los electores supone votar a la formación de Pablo Casado frente a otras opciones.

 

A pesar de las sonrisas, Pedro Sánchez no está contento con las elecciones

El rey de las sonrisas del panorama político siempre ha sido Pedro Sánchez, sonrisas además bien ejecutadas, de esas sonrisas bonitas y creíbles. Pero como ya sabemos, las sonrisas nunca son aisladas y se interpretan en un contexto, que en el caso de anunciar las elecciones, no fue muy positivo.

El actual presidente del Gobierno intentó gestionar las emociones positivas para transmitir optimismo y confianza y no parecer alterado o enfadado. Pero es difícil. Finalmente cuando se relajó se filtraron emociones que no iban en consonancia con la auténtica expresión sincera de la alegría.

Lo que más destaca es la represión emocional, el control más absoluto de su lenguaje corporal; visible por la presión continua en su mandíbula y labios, los aprieta con fuerza casi a lo largo de toda su intervención, lo cuál proyecta tensión y contención.

Tal y como detecta mi compañero y amigo José Luis Martín Ovejero en su blog, hay tres momentos de intensidad emocional muy negativa: Ira, cuando anuncia la fecha de las elecciones. Tristeza, cuando habla del bloqueo de sus presupuestos y desprecio cuando dice que “vivimos en un país en el que cabemos todos”.

Podréis observar cómo a veces las sonrisas son solo un decorado de nuestro estado emocional, y por más que intentemos que sea nuestra carta de presentación, es difícil mantener el control en una situación de alto impacto emocional.

¿Qué siente Pedro Sánchez ante la concentración de la plaza Colón?

Con el lema “Por una España unida, ¡elecciones ya!“, Madrid acogió este domingo una manifestación convocada por el PP y Ciudadanos (y con el apoyo de Vox) contra el Gobierno de Pedro Sánchez para rechazar la negociación con los partidos independentistas catalanes. Mientras tanto, Pedro Sánchez acudía a un acto de su partido en Santander.

En un momento de su intervención, hizo alusión a la concentración de Colón: “Como presidente del gobierno, faltaría más, respeto la concentración, pero también digo que están haciendo una concentración en contra de una persona, de mi persona”. Obviando la egocéntrica afirmación, continúa lamentándose por la falta de consenso para aprobar los presupuestos de su Gobierno por parte de los independentistas y de “las derechas que se manifiestan hoy en la plaza de Colón“.

Justo en ese instante, captamos esta microexpresión mixta de asco y desprecio, contracción nasolabial y elevación unilateral de las comisuras de la boca. Es una expresión fugaz pero intensa, que indica indignación, falta de respeto, fuerte rechazo y aversión al objeto del mensaje verbal asociado. Es una emoción que implica, en mayor o menor medida, cierta superioridad moral o intelectual, se trata de un gesto de humillación a través del que una persona trata a otra con actitud de altivez y soberbia.

Pedro Sánchez. Microexpresión captada en el minuto 15.54 del vídeo adjunto.

Aquí la secuencia completa de su intervención: