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Un relajado pero combativo Errejón (contra Iglesias) en El Hormiguero

Es imposible no intentar comparar todas las entrevistas con los candidatos al gobierno que se van a suceder en el programa de El Hormiguero antes de las inminente elecciones del 10 -N. Anoche el programa acogió al secretario general del nuevo partido ‘Más País’. Anteriormente analizamos  la visita de Abascal, y podemos encontrar visibles diferencias.

En primer lugar, es importante tener en cuenta la actitud del presentador, Pablo Motos ha estado prácticamente igual de incisivo y ácido en sus preguntas con uno y otro, si bien es cierto que la tensión y el nerviosismo palpable que mostraba con Abascal no lo ha trasmitido con Errejón, anoche estaba mucho más relajado.

Íñigo Errejón es mucho más políticamente correcto que Santiago Abascal. Cuida su lenguaje, sus respuestas son menos firmes, menos agresivas, pero también menos directas. No siempre, pero cuando no le interesa ‘mojarse’ utiliza con habilidad la estrategia de la evasiva para responder sin decir. Caso, por ejemplo, de su opinión sobre Maduro y la situación de Venezuela. “No sería una dictadura porque se respetan ‘algunas libertades’ y se dan ruedas de prensa”. Creo que es de las respuestas más torpes que he oído nunca para argumentar una opinión.

No fue tan tibio al hablar de Pablo Iglesias, no se sentía nada cohibido al lanzar algunas pullas contra quien fuera su compañero en su trayectoria política y, sobre todo, su amigo. Fruncía el ceño cuando argumentaba que para él no había sido una traición salir del partido y crear el suyo propio, sino que se sentía orgulloso de mantenerse coherente con sus ideas y que no entendía cómo si el resto de españoles llegan a acuerdos en su día a día, los líderes políticos no son capaces.

Justamente esta idea es su ‘filón’, la utiliza de forma recurrente, una y otra vez en su discurso, mete esta cuña siempre que puede para proyectarse como única solución al bloqueo en la formación de gobierno. Motos le pidió que estableciera tres diferencias entre su nuevo partido y Podemos, me llamó la atención que esta sencilla pregunta fuera la que le pillara totalmente descolacado, en ese momento se descontrola, pierde la mirada, comienza a hablar más lento para rascar más tiempo y así poder elaborar mentalmente la respuesta y finalmente contesta relativamente airoso.

En general, en cuanto a estilo de comunicación, repito, en base a su estilo de comunicación (no hablo de contenido), suele salir airoso, es una persona que gesticula y es altamente expresivo con su rostro, refuerza mucho su mensaje y esto le aporta credibilidad en lo que dice. Es afable, sonriente y su actitud siempre es muy positiva, cuesta sacarle de sus casillas y ponerle nervioso.

¿Preparados ya para el siguiente? 🙂

Un incómodo pero convincente Abascal en El Hormiguero

No fue así toda la entrevista, al inicio, Santiago Abascal entraba alegre, tranquilo, amigable y hasta divertido. Veíamos cómo todo eran sonrisas sinceras por la activación del músculo orbicular del ojo (patas de gallo), estaba realmente contento de estar ahí, relajado.

Duró poco. Su rostro, gestos y posturas se fueron transformando en seriedad, nervios, contrariedad, parálisis corporal (por el aumento de la tensión y el estrés) y a nivel fisiológico llegó la consecuente sudoración corporal y la sequedad de boca.

Parece que las preguntas de Pablo Motos pillaron totalmente descolocado al líder de VOX, quien no se esperaba una entrevista tan áspera; el lenguaje corporal del entrevistador también es para analizar, intenta mostrarse afable y neutral pero está claro que no lo consigue, es una persona muy expresiva y se nota a la legua cuando sí que conecta y es benevolente (caso Rivera) y cuándo le ocurre todo lo contrario (Abascal o Iglesias). Ayer, anormalmente, se le veía notablemente nervioso también.

Abascal, en alguna ocasión incluso contestaba titubeante, recurría a eternos silencios (en un contexto de comunicación en público) antes de responder y escoger unas palabras nada políticamente correctas. Si algo destacaría de este líder político es precisamente eso, creo que estamos ante la primera ocasión en la que un aspirante al Gobierno de España no elige lo que quiere decir, lo suelta sin más.

Admite sin tapujos que su experiencia laboral fuera de la política ha sido nula (como la de casi todos los políticos de este país, por cierto) y que además fracasó con su empresa privada, a la que solo mantuvo unos meses antes de cerrarla. Que no se siente orgulloso de su paso por un ‘chiringuito’ de la comunidad autónoma de Madrid y que por eso precisamente ahora representa a propuestas políticas que intentan eliminarlos.

Y continúa con respuestas que ‘suenan mal’: ¿Qué hacer con los menores extranjeros no acompañados que entran ilegalmente? “Deberíamos expulsarlos”. ¿Qué haría con las vallas de Ceuta y Melilla? “Las haría más grandes y enviaría al Ejército”.

Hay palabras de alto impacto emocional que no deberían utilizarse en un discurso público… ¿o sí?

Estas palabras pueden resonar en nuestro cerebro casi como si de palabrotas se trataran, entran directamente a nuestra parte más profunda y emocional por ser directas, férreas y por tanto, se convierten en memorables. Una estrategia arriesgada pero eficaz para desmarcarse en las formas de la política tradicional y marcar un punto de novedad que capta, cuanto menos, la atención de los espectadores.

Sus convicciones son muy polémicas, pero las tiene y las expresa como tal, le da igual convencer (tal y como él mismo manifestaba) y esta premisa despierta la credibilidad de la audiencia. Un político que no me quiere convencer de nada y dice las cosas tal y como las piensa es todo un acontecimiento en el mundo de la comunicación. Y puede que funcione.

Mientras anoche analizaba la entrevista, un familiar mío me escribía un mensaje que decía: “El tema está en que yo no estoy de acuerdo con más de la mitad de las cosas que dice, y aún así no tengo ninguna duda en que les votaría.”

 

Movilización, Nadal, cambio, brindis… todo esto nos encontramos en los lemas políticos

Los primeros lemas políticos que salieron a la luz fueron los de PP y PSOE y no estuvieron exentos de polémica. Anoche fue la pegada oficial de carteles electorales de las diferentes formaciones y de nuevo apreciamos imágenes potentes y estudiadas para transmitir mucho con poco.

Comencemos con la de Ciudadanos, ha elegido un eslogan e imagen movilizadores, “¡Vamos! Ciudadanos”, es un mensaje que nos recuerda a la marca personal de Rafa Nadal, palabras con fuerza y ánimo, incitan a la acción enérgica, el uso de exclamaciones y el imperativo plural lo refuerzan, es una orden en la que se incluyen para la actuación con entusiasmo. La figura de Rivera aparece coherente con este propósito, aparece en tránsito, con una postura corporal propia del caminar, con semblante facial serio, liderando lo que parece una agrupación de personas tras él con banderas de España difuminadas, un guiño a la lucha por preservar la unidad de España y posicionarse ante el conflicto catalán.

Unidas Podemos

Nada se parece al eslogan e imagen que presenta la formación de Unidas Podemos, utilizan el color morado que representa su partido para escribir en un fondo de folio en blanco el lema “La Historia la Escribes Tú”, estéticamente me recuerda a una pancarta reivindicativa vista en cualquier manifestación del partido. De nuevo vuelven a una proyección que se acerque al pueblo, es una frase que ha podido escribir cualquiera de nosotros, que implica a la ciudadanía como responsable para que suceda una revolución histórica nunca vista hasta ahora en política, que gane las elecciones un ‘partido de los nuevos’, comunica cambio y participación, evita el diseño cuidado y ornamental del resto de partidos y se desmarca así con una propuesta visualmente muy inocente y elemental.

 

Por último, el candidato de Vox ha elegido la estatua de Blas de Lezo ubicada en la plaza de Colón de Madrid, sin escenario y subido a la peana de la estatua,  para proclamar su lema “Por España”, breve pero conciso, no hace  más que divulgar su principal idea política, estar al servicio de los españoles y de la unidad, es el único que no incita a la acción o a la movilidad, es un mensaje más servil y dedicado, me recuerda a un brindis, ¿a vosotros no? 🙂

Rivera, Casado y Abascal, ¿tres personalidades diferentes? #AnálisisNoVerbal

Los tres líderes políticos asistieron a una entrevista de formato más íntimo en el programa de ‘Mi Casa es la tuya‘, no hubo demasiadas preguntas comprometidas ni importantes confrontaciones a nivel político, pero sí nos acercó a la parte más personal del candidato y de este modo se puede perfilar con más certeza el estilo de personalidad/comunicación de cada uno.

Tres ideologías de derechas a diferentes niveles y tres personalidades muy similares, ya que corresponden con la tipología racional-introvertido. Este estilo de personalidad se caracteriza por una tendencia al formalismo, la disciplina, las tradiciones, los datos objetivos, una comunicación directa y mayor estabilidad/frialdad emocional. Ésta digamos es la ‘genética‘ de su forma de ser, ¿la diferencia entre los tres? Aquí entra en juego la parte adaptativa de la personalidad.

Todos nacemos con una tendencia para ser y comportarnos pero hay personas a quienes las circunstancias les hacen cambiar, realmente adaptarse, que no transformarse (porque eso es imposible) pero sí ‘limar’ ciertos aspectos de su carácter para llegar, o encajar, con un mayor grupo de la población. Y esto es algo muy importante en política como podéis imaginar, donde el discurso tiene que ‘calar’ en el mayor grueso de personas posibles. Esta adaptación es muy visible en Pablo Casado y Albert Rivera.

Ambos son personas serias, introvertidas, más distantes pero que han reorientado su parte más genética para transmitir también otras emociones y ser más cercanos. Han ido adquiriendo un estilo comunicativo más positivo y emocional, se muestran sonrientes, utilizan el recurso del humor, cuentan anécdotas personales y familiares para llegar al espectador, utilizan palabras también de mayor impacto emocional, como “familia”, “ayuda”, “cooperación” o “liberal”. Se muestran relajados y cómodos (aunque la procesión vaya por dentro).

En el lado opuesto tenemos a Santiago Abascal, tiene una personalidad arraigada muy similar a la de Casado y Rivera, pero no demuestra un comportamiento adaptativo, sigue dominado por su genética y fiel a su forma de ser, le cuesta entrar en temas personales y emotivos, no sonríe porque no le apetece y es una persona seria, se mantiene a la defensiva en sus apariciones públicas, paraliza su corporalidad, no demuestra emociones en su rostro ni altera su actitud. Esto puede ser un valor personal positivo pero ¿realmente es útil en política? porque ciertamente reduce su conexión con un sector mucho más restringido de la población.

¿Qué opináis? ¿Los políticos deben permanecer fieles a su forma de ser o desoír su genética y readaptarse para llegar a tod@s?

Luces y sombras en el lenguaje corporal de Santiago Abascal

A Santiago Abascal le aman o le odian, es de esos perfiles que generan pasiones, no deja indiferente a nadie y la comunicación no verbal, por supuesto, tiene mucho que decir de esto. El viernes acudió al plató de Espejo Público para encontrarse con las preguntas de Susanna Griso, un momento ideal para analizar, ya que este contexto supone un plus de estimulación en los discursos preparados, hay preguntas inesperadas, cuestionamientos, etc que desestabilizan el control en el comportamiento de cualquiera, y ahí es cuando la intensidad emocional aumenta y se filtra a través del lenguaje corporal.

La línea base de comunicación (es decir, cómo es su actitud normalmente) del líder de VOX, a nivel motor, es bastante plana, no destaca por ser excesivamente expresivo.; es pausado y controlado en los movimientos, no suele alterar su actividad corporal fácilmente

Comenzó la entrevista visiblemente muy tenso, realizando un gesto automanipulador asociado al estrés, brazos pegados al cuerpo y manos fuertemente entrelazadas entre sí. Aspecto que se refuerza por las numerosas ocasiones en las que ha tenido que recurrir al agua, su boca estaba muy seca, estaba nervioso. A lo largo de su intervención ha ido desprendiéndose de esta rigidez y, en general, se detecta bastante coherencia a nivel emocional. Esto significa que dice lo que piensa, sus expresiones faciales y gestuales acompañan a su discurso, está convencido y se implica en lo que dice (independientemente de que el contenido sea mejor o peor), no es una persona que finja sus ideas, que oculte sus intenciones, su cuerpo confirma sus pensamientos.

La microexpresión más visible que realiza es la de ‘asco’ cuando se refiere al acoso de los medios y del ‘resto de partidos políticos’, en este momento se detecta la mayor intensidad emocional, expresa su malestar y su rostro acompaña a esta sensación.

Sin embargo, termina la entrevista con una expresión de satisfacción, está contento con el resultado y aunque comenzó tenso finaliza sereno y orgulloso del encuentro con la periodista.

Por último, se observa a lo largo de su aparición que las sonrisas que produce no son espontáneas, fuerza las sonrisas para transmitir emociones positivas, ya que su semblante suele ser serio, le cuesta expresar emociones tanto en la parte no verbal como en sus palabras. Encontramos escasas referencias hacia sensaciones, sentimientos, experiencias subjetivas… por contra, su mensaje es refinado, repleto de cultismos, racional y estructurado, tiene un flujo de pensamiento muy esquematizado, no titubea, no duda, proyecta muchísima seguridad y conocimientos pero tiene carencias en la parte de conexión emocional con la audiencia.

 

*No os perdáis el análisis de mi colega José Luis Martín Ovejero, me alegro que coincidamos tanto compañero.

**En este artículo no se cuestiona la ideología del político/partido en cuestión, exclusivamente se analiza la conducta no verbal de la persona.