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Estrategias para mejorar tu asertividad

Escucho a mucha gente presumir de asertividad, en las entrevistas de trabajo es casi un tópico. Pero hay que demostrarlo y lo que es más importante saber qué es y cómo podemos trabajar esta competencia para comunicarnos de una forma más efectiva. La asertividad parte de la siguiente premisa; si quieres que la gente tenga en cuenta tus deseos y necesidades deberás empezar por expresarlas claramente pero de la forma más respetuosa posible.

Ser asertivo es decir lo que piensas, expresar tus ideas y sentimientos, defender tus derechos y opiniones pero sin agredir. Este tipo de comunicación reduce el estrés y nos provoca la mayor de las satisfacciones puesto que por fin nos damos cuenta que las relaciones interpersonales fluyen con facilidad. No se trata de bloquear tus emociones e impulsos, sino de gestionarlas de forma social para neutralizar al máximo tu mensaje, sin cargas negativas ni provocaciones.

La primera clave es reclamar algo cambiando el foco. Normalmente nos quejamos a través de un ‘tú me has hecho o tú me has dicho’. Habla de ti, no del otro. En lugar de decir “Me has tratado fatal estos últimos días” puedes decir “Me siento disgustado con la forma en que me tratas últimamente”.

Aunque prácticamente estás diciendo lo mismo, centras el mensaje en tus propios sentimientos (y esto es indiscutible) en lugar de hacer ver a la otra persona que ha hecho algo mal. La clave es usar “Yo” en lugar de “Tú”, y mantenerse siempre concentrado en el problema que tienes, no en acusar o culpar la otra persona. Todo será mejor aceptado

Por ejemplo, si te sientes ‘pisado’ por otro, te descalifican o te interrumpen, sientes ira, es natural, pero una forma asertiva de expresarlo podría ser (con voz firme y clara pero no agresiva): “Por favor, permíteme que acabe y después hablas tú”, “te lo agradezco, pero no necesito que me digas lo que debo hacer”, “no me gusta que me critiques así”.

Si nuestro interlocutor se muestra agresivo y trata de imponer su punto de vista, podemos hacerle consciente de su estado: “Veo que estás enfadado y no me estás escuchando, ¿por qué no te detienes un momento y escuchas lo que te quiero decir?”. También utilizar la empatía en primer lugar, por ejemplo: “Entiendo que tienes mucho trabajo, pero necesito que cumplas tu compromiso conmigo”. “Veo que éste es un tema problemático entre nosotros, si te parece lo tratamos con más calma en otro momento”.

No solo se debe utilizar en estados emocionales negativos, también debe servir para agradecer, reforzar y consolidar así una buena comunicación y conducta: “Me gusta mucho como lo has hecho”, “te considero muy valioso para mí”, o “te agradezco que hayas pensando en mí para este proyecto”.

Por tanto, vemos cómo la secuencia de la estrategia es: Identificar el comportamiento que no nos gusta, el segundo paso es comunicar lo que ese comportamiento nos hace sentir, el tercero es mostrar nuestra preferencia por otro tipo de comportamiento y el cuarto es reforzar a la persona, si cambia y hace lo que le pedimos, con lo positivo y benéfico del cambio.

La asertividad no solo es útil para los demás. Tiene un maravilloso efecto sobre la propia autoestima, convirtiéndose en uno de sus motores. Cuanto más te respetes a ti mismo, más te respetarán los demás, y ése es, en realidad, el objetivo final de la asertividad.

Trump asume el rol de sumisión con Putin

Encuentro de titanes, emociones a flor de piel, vigilancia y control extremo sobre cada movimiento. Trump y Putin dejan poco a la improvisación pero el dominio no verbal en situaciones relevantes de gran impacto también ejerce su labor.

Sin duda, los aspectos predominantes de su encuentro son la tensión, la rivalidad y la dominancia. Observándo la secuencia y los fotogramas del momento no podemos apreciar comodidad, tranquilidad, afabilidad, o gestos relajados, en ninguno de los dos líderes políticos.

En el esperado apretón de manos entre ambos, Trump asume el rol de la sumisión, ofreciendo su mano con la palma hacia arriba, cediendo la posición de líder a Putin, pero su semblante es serio, tosco, con mirada directa, fija y penetrante. Parece que es una declaración de buenas intenciones pero manteniendose defensivo, a la expectativa, es solo una tregua. Le respeta aunque mantiene las distancias.

El gesto entonces de Putin es insólito, le estrecha la mano, pero con la otra se agarra (literalmente) a la silla, gesto que demuestra la tensión máxima del momento, no es un movimiento natural ni cotidiano, denota descontrol, no se sentía cómodo.

Los dos mantuvieros posturas abiertas, dominantes y mentón elevado continuamente, señal de orgullo y prepotencia hacia al otro. El contacto visual entre ambos fue continúo, miradas que duraban más de lo socialmente aceptado, indica desafío, vigilancia, agresividad (intelectual) y reto.

Los dos perfiles de personalidad que más mienten (según un estudio)

El interés por perfilar al mentiroso a través de características no verbales es una de las prioridades de los estudios socio-psicológicos del momento ¿Mienten más los hombres o las mujeres?, ¿las personas con menos recursos o todo lo contrario?, ¿las más cultas?, ¿los más jóvenes?

Todas estas preguntas hicieron que el psicólogo Arch Woodside y sus colaboradores de la Universidad australiana de Curtin, escogieran una muestra de, nada más y nada menos, 3.350 personas para corroborar si existe alguna ‘receta’ que determine qué patrón social poseen las personas qué más utilizan el engaño en su día a día.

Su propuesta inicial era que ciertas configuraciones (algoritmos de selección individual, socioeconómicos y factores sociales) son capaces de identificar a los grandes mentirosos. Los resultados fueron concluyentes con dos tipos de perfiles:

El primero lo forman hombres solteros de nivel educativo bajopropensos a la conducta antisocial, sin propiedades (viven de alquiler) ni hijos. Según el autor de la investigación: “Un hombre joven con poca educación no es suficiente para determinar directamente que sea un gran mentiroso. Pero un hombre joven con poca educación que muestra un comportamiento antisocial, como, por ejemplo, la ira en la carretera (conductor agresivo), bueno, sí que podemos estar más seguros “.

El segundo grupo lo integran mujeres jóvenes casadas, con elevados ingresos, de carácter fuerte e irascible y propietarias de su vivienda. Woodside especula que puede correlacionarse con el grupo de mujeres que solo se casan por dinero, aunque aún no ha demostrado esta hipótesis. (Qué horror, por cierto).

El caso es que parece que el estudio relaciona directamente la mentira con una personalidad tendente a la agresividad y a la emoción de ira. ¿Las personas que puntúan alto en índices de agresividad mentirían más? Esta es la segunda hipótesis que se plantea el grupo de investigadores para una nueva fase experimental.

 

Impactante reacción de Uma Thurman ante el acoso sexual en Hollywood

Pocas veces he podido ver una comunicación no verbal tan elocuente. Un periodista le pregunta a la actriz Uma Thurman por el escabroso tema de actualidad: el acoso sexual en Hollywood. Y es que ella ha trabajado con el productor Harvey Weinstein, acusado de ser un presunto depredador sexual.

A falta de la resolución de las denuncias, son numerosas las actrices que ahora confiesan haber sido víctimas o testigos de las proposiciones indecentes del cineasta para ‘impulsar’ carreras profesionales. Pero sin afirmarlo rotundamente, una de las declaraciones más impactantes que he podido ver es la siguiente:

El contenido del mensaje verbal se puede resumir en dos ideas claras: “Estoy esperando a sentirme menos enfadada, y cuando esté preparada, diré lo que tengo que decir” y “No tengo una respuesta clara sobre esto porque no soy una niña y he aprendido que cuando hablo enfadada normalmente me arrepiento de la manera en la que me he expresado”.

En pocos segundos pueden detectarse la coherencia/congruencia con estas palabras a través de más de una veintena de emociones intensas de ira, rabia, odio, asco, e incluso agresividad contenida. Es un ejemplo espontáneo, potente y muy real, reflejo del rostro de furia y de contención/represión conductual. Aquí tenéis algunos de los fotogramas más representativos de ello:

En un momento del vídeo mira a la cámara como queriendo dirigirse directamente a alguien, ese contacto visual describe una conducta de desafío y ausencia de miedo. La cabeza baja y los ojos cerrados se producen en un intento de ‘autocalmarse’ aunque las aletas de su nariz siguen muy abiertas, indicador universal de la emoción de ira. El asco se dibuja al arrugar la zona nasonabial del rostro.

No podemos saber exactamente qué es lo que enfada tantísimo a Thurman pero sí queda claro que el impacto emocional en la actriz es muy férreo, en pocos segundos se aprecian emociones muy vehementes. Estaré atenta a sus próximas declaraciones porque seguro que no nos dejarán indiferentes…

¿Los policías que visten uniformes negros son más agresivos?

Los colores oscuros, como el negro, tienen una fuerte implicación social, y normalmente se han asociado con la malicia, la agresividad y la muerte, por lo que evocan impresiones negativas en quién los lleva.

En algunos estudios se observó que los individuos que vestían de negro eran percibidos por los demás como más agresivos y amenazadores, así como más culpables de crímenes y más honestos. Además, cuando un individuo viste con colores oscuros también afecta a la percepción de sí mismo, haciendo que se sienta más agresivo y violento, incrementando la probabilidad de conflicto con los demás.

En un estudio realizado por (Johnson, 2005) en la que varios sujetos eran entrevistados después de observar fotografías de policías vistiendo uniformes de diferentes colores (todo negro, pantalones negros y camisa azul claro, pantalones gris claro y camisa blanca y todo caqui). Los sujetos debían calificar las fotos de policías según su impresión de maldad, agresividad y competencia.

Los resultados mostraron que los entrevistados calificaron a los policías con uniforme negro como ligeramente más competentes, pero también como más agresivos y malos. A pesar de ello, los estudios comentados anteriormente tienen ciertas limitaciones, ya que no han tenido en cuenta las múltiples influencias que afectan a la conducta en situaciones de la vida real, y tan sólo son experimentos llevados a cabo en laboratorios.

Por contra, este mismo autor en el año 2013 realizó un estudio en condiciones ecológicas para determinar si los agentes de policía que vestían uniformes oscuros eran más agresivos que los que vestían uniformes de color claro, y si éstos recibían más asaltos, más quejas por parte de los ciudadanos y había un número mayor de ciudadanos asesinados por ese departamento de policía. Al contrario que en estudios anteriores, los resultados mostraron que el hecho de que los policías llevaran uniformes negros no estaba estadísticamente relacionado con la agresión a los ciudadanos, ni con un mayor número de asaltos, ni de quejas a dichos agentes de policía.

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¿Cómo afectan las caras enfadadas de los muñecos al desarrollo de tus hijos?

3e7bd05f2a6066e2c95f889d95bfef6d_articleEl investigador Christoph Bartneck hizo saltar la alarma hace un par de años con la publicación de un estudio en el que se evidenciaba que el número de rostros sonrientes en los muñecos LEGO ha disminuido progresivamente a lo largo de los años. Ahora en lugar de caras alegres encontramos expresiones más hostiles, de ira y rabia. Parece que estos juguetes no son tan inocentes como solían ser y otras compañías también siguen este patrón cada vez más violento (como por ejemplo Playmobil).

Los rostros violentos y el halo que les acompaña (trajes militarizados, armas, etc) están vinculados a comportamientos, cognición, y afectos negativos. Por ejemplo, se ha demostrado que la exposición frecuente a expresiones emocionales violentas provoca una desensibilización a conductas agresivas y también está relacionada con una disminución significativa de la empatía del niño.

Se ha encontrado que los juguetes violentos correlacionan con una mayor tasa de conducta antisocial de los niños que los usan en comparación con el uso de juguetes no violentos; los investigadores Carlsson-Paige y Levin, Frazier, y Silva aseveran que “los muñecos que expresan hostilidad son perjudiciales para el desarrollo saludable de los niños“.

La pregunta que me surge es: ¿por qué?, ¿cómo es que estas expresiones nada simpáticas van incrementándose sibilinamente en el diseño de estos muñecos? De acuerdo con Smith y Zuiker, creadores y productores de juegos y películas, la industria se esfuerza por ‘jugar’ con los límites de lo permitido para evitar que su audiencia se aburra con un contenido similar. Esta creatividad va apuntado cada vez más a renovar las caritas sonrientes por expresiones hostiles para captar la atención de sus clientes. En esta carrera no sólo compiten con otros fabricantes de juguetes, sino también con la televisión y los videojuegos, que también se han vuelto más violentos en los últimos años.

El debate está servido, yo creo que lo importante para los padres es la supervisión como componente fundamental a la hora de permitir un comportamiento agresivo lúdico, que es un aspecto totalmente normalizado en el desarrollo del niño, asegurando simplemente pautas apropiadas en el juego. ¿Qué pensáis vosotr@s? ¿Habéis observado esta transformación?

 

Rita Barberá en rueda de prensa: la mejor defensa es un buen ataque (no verbal)

Foto Juan Carlos Cárdena

Foto Juan Carlos Cárdena

En el día de hoy Rita Barberá convoca una rueda de prensa tras el levantamiento del secreto de sumario del caso Imelsa relativa a un supuesto blanqueo de capital del Partido Popular en el Ayuntamiento valenciano. La ex alcaldesa llegó y posó muy sonriente, quizás demasiado para la seriedad del momento, por tanto su intención pareciera ser la de quitar importancia al momento y proyectar una imagen de despreocupación ante los acontecimientos.

El lenguaje corporal predominante en su declaración es la ira y la agresividad, su expresión facial muestra en repetidas ocasiones odio, desafío y desprecio, hacia a los que hace referencia cuando habla y hacia los periodistas allí presentes que le lanzaban preguntas, pare ella, insidiosas. Eso sí, el mensaje que quería transmitir iba bien preparado y ensayado, leía asiduamente el papel y por tanto nos perdíamos la expresión emocional que iba acompañando cada sentencia.

rita_nor-672xXx80El gesto protagonista fue el dedo acusador y el de látigo. ‘Advertía’ con su corporalidad a los asistentes de su supuesta no implicación en el caso, de la presunción de inocencia, de la confianza inicial en su partido… constantemente advertía y lanzaba miradas penetrantes cargadas de indignación. Estaba irritada de tener que dar explicaciones, cuando entró en materia su actitud corporal cambió radicalmente de la risa del inicio a la perpetua cólera. Esta evolución da buena cuenta de cuál es realmente su verdadero estado emocional.

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