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Cazadores y taurinos se ponen los huevos de la cultura por montera

22 noviembre 2012

¿Qué relación existe entre los toros y la caza? Aparentemente ninguna, pero ésta es una apreciación errónea. Se ha encargado de ratificarla el consejero balear de Turismo, Carlos Delgado, quien el año pasado tuvo el raro placer de matar de un disparo a su primer ciervo.

Defensor de la cultura venatoria, no dudó en confirmar su supuesta hazaña como mandan las viejas tradiciones cinegéticas.

Primer paso, foto sonriente rifle en mano frente al cadáver de imponente cornamenta. Para que quede bien claro. Lo maté yo solito, soy un héroe y éste es mi merecido trofeo.

Segundo paso, bautismo de sangre. Saca el machete de monte y le rebana los testículos para, y ahí llega el guiño taurino, ponerse los huevos por montera. Olé el macho español. ¡Va por todos ustedes! Lógicamente es necesaria una segunda foto con tan peculiar sombrero sanguinolento que mancha su cara de coágulos y semen. Ahí está el político conservador alzando ambos brazos con los dedos en forma de uve, ratificando su victoria sobre el herbívoro.

¿Les suena? En el sangriento Toro de la Vega de Tordesillas el premio siempre han sido los testículos del toro, que igualmente exhibía el alanceador con el signo de la victoria. Y en las plazas el trofeo son las orejas y el rabo de las víctimas.

Las imágenes del consejero, publicadas en su edición dominical por el periódico Última Hora, han provocado una fuerte reacción en contra. ¿Estará arrepentido de su proeza? En absoluto. Quienes protestan personalizan esa cultura defensora del derecho de los animales que los amigos del rifle y el capote tachan despectivamente como “cultura de Bambi”. No se dan cuenta de su error. La nuestra es la cultura de la civilización y la suya, por muchos huevos cortados que le echen a su defensa, es la del incivismo.

Foto: Carlos Delgado, posando con los testículos del animal cazado sobre su cabeza. (ÚLTIMA HORA)

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¿Aceptas pagar huevos más caros para que las gallinas vivan felices?

01 junio 2012

Mi suegra está enfurecida. El precio de los huevos se ha puesto por las nubes. Un 50% más caros que el año pasado, le confirmo. Y trato inútilmente de explicarle la razón. Desde enero la nueva normativa europea de bienestar animal ha obligado a reformar todos los gallineros, haciéndolos más confortables pero menos productivos. Las actuales exigencias obligan a reducir el número de aves por jaula y a que en ellas haya suelo donde poder escarbar, bandejas para baños de arena e incluso espacios reservados para hacer la puesta en la intimidad. ¿Pagar más para que vivan mejor unas gallinas?

Sin duda vale la pena. Quien haya visto alguna vez esas jaulas de medio metro cuadrado donde se amontonaban 20 gallinas de picos cortados, con patas encallecidas de vivir sobre un enrejado y chamuscadas de las descargas de cables eléctricos instalados para evitar la rotura de los huevos sentirá un gran alivio en su conciencia al conocer la desaparición de estas instalaciones de injustificada tortura animal. Pero también hay mucha gente sensible que no necesita ver estas atrocidades para repudiarlas y exigir su final.

Es cierto. La normativa llega en el peor momento, cuando más nos duele el bolsillo. Muchos pequeños avicultores han tenido que cerrar pues el negocio ya no les da para amortizar tan detalladas reformas, encareciendo aún más el producto al descender el número de productores. Y para el español medio tocarle los huevos es algo sagrado. Base de nuestra tortilla de obrero, son junto con el pan alimento fundamental de la dieta de crisis.

Pero aunque pobres, todos tenemos nuestro corazón para demostrar que, como dijo Gandhi,

“un país se juzga por la forma en la que trata a sus animales”.

¿Nos duele pagar 15 céntimos por un huevo de gallina feliz y no nos duele el euro y medio del café? Si fuera así hay algo que falla. Por eso me gustaría conocer tu opinión a la pregunta del título de este post:

¿Estás de acuerdo en pagar huevos más caros para que las gallinas vivan felices?

P.D. Por si tienes alguna duda, este espectacular vídeo te ayudará a reflexionar. Muestra una máquina expendedora de huevos frescos instalada en una céntrica calle de Frankfurt (Alemania). En ella había 16 gallinas vivas, encerradas como si fueran latas de refresco, listas para ofrecer su fresco producto al viandante a cambio de una moneda. ¿Os parece mentira? Lo es.

Se trata de uno de esos tan de moda vídeos virales. Es en realidad una espectacular campaña de concienciación de NOAH, una organización alemana defensora de los derechos de los animales.

Su mensaje no puede ser más directo:

El 68% de las gallinas son tratadas como máquinas de poner huevos.

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Bill Clinton se hace vegano

16 noviembre 2010

El ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, famoso por su afición a la comida basura (especialmente hamburguesas) en cantidades ingentes y frecuentes, se ha hecho vegano. ¿No sabes lo que significa ser vegano? Consiste en ser aún más estricto que un vegetariano. Te obliga a renunciar a comer cualquier proteína no vegetal, incluidos los productos lácteos, los huevos y todo tipo de carne o pescado.

Muchos lo hacen porque no quieren ser culpables del sufrimiento animal, pero en el caso de Clinton las razones han sido médicas y estéticas. Llevaba un  bypass cuádruple desde 2004 y su corazón le suele dar sustos periódicamente. Aunque el cambio de dieta lo hizo sobre todo con el fin de perder peso para estar presentable en la boda de su hija Chelsea. Desde entonces ha perdido 24 kilos y dice sentirse muy bien.

“Estoy intentando mantenerme lo suficientemente sano para poder ver a mis nietos”, afirmó Clinton con una sonrisa al ser preguntado por la posibilidad de que su hija pueda hacerlo abuelo en un futuro próximo.

Algunos aseguran que esto del veganismo es una moda de la gente snob. Porque además de Clinton ya han abrazado la dieta herbívora el cofundador de Twitter, el presidente de Ford, el multimillonario propietario del diario Daily News e incluso la popular Madonna o la sirena Daryl Hannah.

Pero quienes lo defienden recuerdan el impacto ambiental de la producción ganadera en el planeta y sus terribles efectos tanto para el medio ambiente como para nuestra salud, cada día más habituados a una dieta cárnica donde las verduras son poco más que adornos en el plato.

Otros, sin embargo, acusan a los veganos de ser una secta que antepone el bienestar de los animales al de las personas.

¿Y tú que opinas? ¿Es el veganismo una moda o la necesidad de una sociedad más sensible y comprometida con el futuro? Yo todavía no lo soy y quizá vuestras respuestas me ayuden a decidirme.

Foto: Getty Images.

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La desgracia de nacer gallina

27 octubre 2008

¿Sabéis cuál es el animal más torturado y masacrado del mundo natural? La gallina ponedora.

Ya os lo pregunté una vez. ¿Son felices nuestras gallinas? Quedó claro que la inmensa mayoría de ellas, las dedicadas a la producción masiva dentro de crueles jaulas batería, no pueden ser más infelices.

Gracias a una página web desarrollada por la Fundación Altarriba, hoy podemos conocer con detalle y en español un espeluznante informe sobre cómo malviven estos pobres animales, que sólo en Europa superan los 300 millones de ejemplares. Unas condiciones que la Unión Europea ha decidido abolir, pero cuya desaparición no se hará efectiva hasta 2012. Mientras tanto, las “gallinas batería” seguirán siendo torturadas en esos terribles campos de concentración animal que conocemos con la eufemística denominación de granjas avícolas.

Cuando nacen en las incubadoras sólo interesan las hembras, pero la mitad de los que salen del cascarón son machos, y los matan al cabo de uno o dos días porque no hacen falta. Ni ponen huevos ni producen carne en abundancia. No son seres vivos, son desechos industriales, poco rentables, y se tiran millones de ellos a la basura para asfixiarlos, o se arrojan todavía vivos a unas trituradoras de alta velocidad llamadas “picadoras”.

Cuando las hembras están en edad de poner huevos, con unas 16 ó 18 semanas, se trasladan a las granjas. Allí se las mete en estrechas jaulas metálicas, donde cada animal dispone de una superficie similar a la de medio folio de papel, apiladas en pisos a veces hasta el mismo techo. Estas jaulas tienen el suelo en desnivel, de forma que el huevo ruede hasta una cinta transportadora camino del siguiente paso de producción. Y muchas cuentan con cables eléctricos que sueltan descargas en las patas de las aves para evitar que pisen accidentalmente su puesta.

Picarse unas a otras de forma constante es una de las reacciones de las gallinas para combatir el estrés. Para evitar heridas, cuando todavía son pequeñas se les corta la punta del pico con una sierra cuya hoja está al rojo vivo para cauterizar la herida.

Le pregunté una vez a gran un empresario avícola (más de medio millón de ponedoras) si no le parecía que sus gallinas eran infelices. Me respondió muy serio:

“Si no fuesen felices no pondrían tantos huevos”

No es cierto, el mérito lo tiene la manipulación genética, pues en 1940 una gallina ponía al año 134 huevos y ahora pone cerca de 260. Y en cuanto baja la producción son eliminadas por viejas. Llevadas al matadero, acaban convertidas en un alto porcentaje en ingrediente de sopas, caldos o subproductos cárnicos similares, también como comida para perros y gatos.

¿Podemos hacer algo para detener esta salvajada?

En nuestras manos está la solución si logramos ser una mayoría de consumidores responsables.

Tan sólo debemos fijarnos en el código impreso en el etiquetado de los cartones y los huevos. Aunque muchas veces casi imposible de leer, el primer dígito es el que nos indica la forma de crianza de los animales. Como nos señalan desde Altarriba, toma buena nota de ello cuando acudas a la tienda:

El código 0 identifica a los huevos de producción ecológica, donde además de estar criadas en libertad, las gallinas son alimentadas con pienso sin insecticidas y no transgénicos, y gozan de amplio espacio interior y exterior según el reglamento 2092/91.

El código 1 identifica a los huevos llamados camperos. Las gallinas están alimentadas con pienso tradicional y viven en naves con acceso al exterior.

El código 2 identifica a los huevos de gallinas criadas en suelo. Gallinas alimentadas con pienso tradicional que viven en naves sobre el suelo, sin acceso al exterior. En realidad, viene a ser un hacinamiento horizontal, aunque de algún modo pueden considerarse algo más libres de movimientos.

El código 3 identifica a los huevos de gallinas criadas en jaula. Son las gallinas de batería de las que te he hablado y sobre las que poco más se puede decir.

La compra justa es adquirir huevos marcados con un código que empiece por 0 ó 1. Lógicamente es la elección más cara, pero recuerda que además de comprar calidad estás haciendo mucho por mejorar la vida de estos pobres animales. Y eso bien vale quitarse algún capricho.