BLOGS
La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘éxodo’

Un pueblo de Cáceres se moviliza contra el suicidio demográfico

Los pueblos de España se mueren. Es una tragedia terrible. Sin ellos perdemos nuestra historia, nuestro paisaje, nuestras raíces.  Según el último informe de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) con datos actualizados del INE, más 4.000 pueblos españoles están en peligro de extinción. Suponen la mitad de todos los existentes. Tienen un censo inferior a los 500 vecinos, apenas nada para poder adaptarse con dignidad a los nuevos tiempos.

Por eso cada vez hay menos gente dispuesta a vivir en ellos. Se están quedando vacíos. El paro, la nula (que no baja) natalidad y el envejecimiento amplían hasta límites insospechados la brecha social existente entre la España urbana y rural.

A la espera de medidas estatales concretas que frenen este avance imparable del desierto demográfico, algunos pueblos se han puesto a trabajar con la intención de impedirlo. Como Acebo, un maravilloso pueblo de la sierra cacereña de Gata, 590 habitantes censados, que ha decidido emprender su propia política preventiva. Ofrece gratuitamente tierras, asesoramiento y facilidades para que nuevas familias puedan instalarse allí a dedicarse a algo tan moderno y rompedor como la agricultura o la ganadería. Lee el resto de la entrada »

Un pueblo burgalés compite con el MoMA de Nueva York

MuMo

Dicen que una mirada al pasado es un paso hacia el futuro. Tengo mis dudas después de haber visitado estas Navidades el MuMO (Museo de Modúbar de la Emparedada), que no el MoMA (Museum of Modern Art de Nueva York), con quien tan sólo compite en similitud nominal.

Modúbar de la Emparedada es un pequeño pueblo de 600 habitantes cercano a Burgos con un museo etnográfico recientemente inaugurado. Allí se exponen perfectamente restauradas más de 300 piezas con las que recorrer la extraordinaria historia de la agricultura desde sus orígenes hasta la radical modernización del campo emprendida hace apenas medio siglo. Emulando con gracia a su casi homónimo museo neoyorkino, la colección de artefactos agrícolas se llama pomposamente “La Recolección”.

Para más lustre, es el propio alcalde de la localidad quien hace de cicerone, pues todo aquí se cubre con voluntariosos voluntarios.

Trillos, guadañas, hoces, carros y bieldas nos recuerdan el gran salto hacia el olvido dado por nuestra sociedad, cada vez más mecanizada y urbanizada, cada vez más eficiente pero también más dependiente y global.

Sus promotores son ambiciosos. Aspiran a inaugurar otros museos etnográficos en otras poblaciones cercanas dedicadas, por ejemplo, al mundo de la lana o al del vino. Atractivos ejes culturales empeñados en mantener viva la llama de la nostalgia bajo el agrupador nombre de “El hombre y los ingenios”.

Sebastián el alcalde y Carlos el coleccionista están convencidos del éxito de tal propuesta, pero se enfrentan a una dura certeza. No hay voluntad política y la voluntad ciudadana también es escasa. La cultura ya no vende. El recuerdo de los tiempos de la escasez y la penuria aún menos.

Son pueblos que lo intentan todo por seguir viviendo/sobreviviendo. Sin embargo, la realidad es tozuda y los jóvenes no encuentran la oportunidad para quedarse en las tierras de sus mayores. O quizá sí y éste sea el principio de un gran cambio. La tan ansiada vuelta al campo.

Carro

Otras entradas relacionadas:

Descubren el mensaje desesperado de un pueblo fantasma

En la larga ruta soriana de la despoblación Vea es uno más de esos pueblos arrumbados, olvidados, a pesar de estar situado a tan sólo ocho kilómetros de San Pedro Manrique.

En el censo de 1842 contaba con 39 hogares y 152 vecinos. Ahora sólo quedan ruinas alrededor de una iglesia igualmente arruinada. En ella, entre escombros, acaba de hacerse un terrible descubrimiento. El doloroso grito enviado hace 50 años al mundo por uno de sus últimos habitantes.

A falta de mar donde arrojar la botella con el mensaje, Marcos León sacó del bolsillo su lápiz de grafito, chupó (por costumbre) la afilada punta y eligió para dejar a la posteridad el triste epitafio de su pueblo el lugar más sagrado que allí quedaba, el coro de la parroquia. Dice así:

Día 21 de Octubre de 1962. se ba terminando el pueblo. Ya se ha terminado la fiesta que no sé si habrá más año porque desaparecen un 90% de los vecinos.

Marcos acertó. Se acabó la fiesta y el pueblo. Como en tantas otras localidades, sus vecinos se disolvieron en el anonimato de las grandes ciudades.

Visto en el blog de mi buen amigo Elías Rubio Memorias de Burgos. Sobre estas líneas, estado actual de la iglesia donde apareció el grafiti.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share