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¿Llevar las bragas por fuera se convertirá en tendencia?

Los 2000 fueron una etapa complicada. No ya solo porque sacaran el disco de la Crazy Frog sino por las tendencias extrañas que llevábamos en ese momento.

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Creo que todos recordaremos vívidamente ese momento en el que lo más moderno era ir enseñando las bragas por fuera del pantalón. Yo no sé vuestro colegio pero en el mío si enseñabas la cinturilla de la ropa interior eras lo más guay.

Recuerdo de hecho que era especialmente llamativo en las chicas que iban en moto con el triángulo del tanga saliendo a ambos lados del pantalón como si fuera una personita con los brazos extendidos saludando diciendo “Eh, estoy aquí”. Era imposible no mirar.

Al tiempo, entramos en razón así como las cinturillas de las bragas entraron de nuevo dentro del pantalón pero (sí, tenía que haber un “pero” que destrozara esta historia con un aparente final feliz) han vuelto.

Cuando Kim Kardashian subió hace casi un mes una foto en la que dejaba a la vista el tanga (un modelo de Gucci de hace varios años), confiaba en que se quedara ahí y no terminara en, como muchas de las cosas que hace la empresaria, una moda a la que tirarnos todas de cabeza.

Mi etapa colegial terminó hace bastantes años, pero en cierta manera es como si Kim fuera la nueva Regina George y la sociedad el instituto de Chicas Malas en la escena en la que le cortan la camiseta a la animadora más popular y ella crea tendencia enseñando el sujetador como si nada.

Decir que respecto a esta moda, mi gozo está en un pozo sería ser demasiado amable y positiva. Mi gozo en la Fosa de las Marianas quizás es más aproximado.

No sé si por inspiración de la reina del maquillaje o por qué motivo exactamente, en el último desfile de Adidas (¿pero por qué Adidas ahora desfila? Ah sí, porque la ropa deportiva es tendencia) las modelos presentaban una nueva colección en la que el común denominador no era solo el chándal, sino que la mayoría de ellas llevaban los extremos de la ropa interior por fuera del pantalón totalmente clavados en la cadera, como si fueran tirantes.

Y si esta vez ya no voy a sumarme, lo de ir enseñando la cintura de las bragas se quedó en otra época de mi vida, decidme, ¿le veis futuro a la tendencia?

La braga de abuela es el nuevo ‘sexy’

Para los amantes de la moda, Vogue es la palabra sagrada y Anna Wintour nuestra deidad. Perdonad que me ponga un poco blasfema, pero es en el buen sentido.

Me tomo la palabra de la revista de moda como mi mejor amiga arquitecta las palabras de Stephen Hawking cada vez que sacaba un libro. Cada loca con su tema, vaya.

Pero volviendo a Vogue y a sus tablas de la ley hechas artículos, descubrí que, para la revista, la nueva lencería ‘sexy’ del verano no sería esa que tiene encajes, ni abalorios, ni bordados, ni transparencias, ni el tanga, ni el culotte, sino las “bragas de abuela”.

Las “bragas de abuela” reciben ese nombre porque, como todos sabemos (en algún momento de nuestra vida, y aunque no nos guste reconocerlo, hemos visto a nuestra abuela en ropa interior), es la ropa interior que llevan nuestras amadas yayas.

Aquella ropa de algodón generalmente blanca y con pinta de cómoda, es, seguramente, de las últimas cosas que se nos pasan por la cabeza cuando sale la palabra “sexy” en la conversación. Entonces, ¿a qué se debe? ¿Por qué esta incongruencia que me quita más horas de sueño que los programas de Masterchef?

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Por las películas de los 2000, parte de las culpables de que lleváramos pantalones acampanados de colores impensables o gargantillas. ¿Te suenan de algo las tendencias mencionadas? Es porque seguramente estés llevando, o tengas en el armario, alguna ahora mismo.

Como ejemplo de esto, piensa en Algo pasa con Mary, en la escena de Cameron Díaz quitándose la ropa revelando un conjunto de bragazas blancas y camiseta de algodón de tirantes.

Yo entiendo lo de recuperar la moda de finales de 1990 o principios de los 2000, ya que es un sector que necesita de nuevas fuentes de inspiración sin embargo, ¿estamos renovando también el erotismo?

No sé si son “sexis” o no (mi concepto de “sexy” es un hombre mordiendo una manzana, llamadme loca) pero como cómodas son un rato, por supuesto que pulgar arriba si la ropa interior de algodón se convierte en tendencia.

Manual de uso del tanga

Me apasionan los tangas. En serio, si me pusiera a contar la ropa interior de mi cajón ganarían de 10 a 1 a las bragas.

No hay cosa que me parezca más cómoda después del pijama. Sin embargo, por mucho que me gusten, soy la primera que es consciente de que no es maná caído del cielo, y que debemos usarlos con precaución.

La norma número uno es que nunca, repito, nunca, los compremos de fibra (y con esto quiero decir nylon o cualquier otra que se os pase por la cabeza).

Lo suyo es que sean siempre de algodón. Cuantas menos fibras artificiales ahí atrapando la humedad mejor, y sino, piensa en ese jersey de poliéster que cada vez que sudas un poco desprende un olor raro. Las bacterias se montan fiestas en este tipo de tejidos.

Además con la de variedad que hay ahora (que si de hilo dental, que si brasileño, de encaje, con pedrería, con prints, de caramelo…) va a ser muy difícil que no los encuentres bonitos, te lo dice una que se los compra de algodón con cinturilla de encaje en paquetes de 5 por 3 euros.

El tanga es y será siempre incompatible con las faldas. Y no os estoy hablando de una cuestión estética, que a mí me da igual si se os ve el asunto cuando subís a toda prisa las escaleras del metro. Es decir, me cambio en el vestuario del gimnasio, creedme, a veces tengo la sensación de que veo más genitales que un ginecólogo.

Pero al ir con falda estás dejando tus partes expuestas a coger bacterias que con bragas, más que nada por temas de centímetros cuadrados. Es como cuando cocinas con o sin delantal. Que vale, que si no te lo quieres poner allá tú, pero te juegas acabar con manchurrón.

Nicki Minaj enseñándonos a lucir tanga en casi todos sus vídeos. YOUTUBE

Nicki Minaj enseñándonos a lucir tanga en casi todos sus vídeos. YOUTUBE

Aunque no todas nos sentimos cómodas llevando tangas cuando tenemos la regla (para esos días están las bragazas o bragzilla) las hay que les gusta llevarlo igualmente. Si sois de esas, os recomiendo que no lo complementéis con compresa, no, no, ni con las que hacen más estrechas, ya que pueden aumentar el número de bacterias.

El complemento del tanga es el tampón, y cambiándolo cada pocas horas, ya que, de llevarlo más tiempo (además de arriesgarnos al SST), el hilo puede coger bacterias.

Y es que ir en tanga como veis es casi sinónimo de bacterias, ya que con tan poca tela estás más expuesta a contagiarte cuando estás enferma, embarazada, cuando sufres pérdidas de orina o, cuando te pruebas un bañador o un bikini en una tienda.

¿Has pensado la de vaginas que pasan por el plastiquito adhesivo? Si llevaran una compresa de esas de pegatina a un laboratorio estoy segura de que hasta descubrirían microorganismos nuevos. Cuando quieras comprarte un traje de baño, no vayas con tanga, siempre mejor la braga debajo.

Pero si te decides a probarlos y te unes al club del tanga, gozarás de beneficios inmediatos como que no se marca en la ropa, comodidad ya que no se mueve de sitio (normalmente) o que no tiene talla, edad, ni género. Así que si hay hombres entre los lectores de este post, yo os animo a que probéis el calzoncillo-tanga.

 

El negocio de tu menstruación

Y no, no me estoy refiriendo a las compresas, salvaslips o tampones (que al precio al que están bien podríamos considerarlos artículos de semilujo). Me estoy refiriendo a la industria que se está formando alrededor de nuestra querida regla más allá de lo que nos ponemos dentro de las bragas.

Bragas-joya. LILI-MJ

Bragas-joya. LILI-MJ

Desde que el hombre es hombre y el mundo es mundo, hemos tratado de buscar nichos de mercado en todas partes, todas literalmente (el elevador de comida para comer sin hacer nada de la Teletienda es un gran ejemplo de ello) y uno de los huecos que hasta ahora nadie se había planteado era este: la menstruación.

No solo que el periodo en sí sea una pesadilla (mayor o menor en función del dolor/sangrado) sino que te hace tener que estar pendiente de ochenta cosas: que si nada de pantalones blancos, que cuidado si llevas falda, que no te olvides de llevar compresas en el bolso… Todo lo que le rodea es un mundo, por lo que a tres neoyorkinas se les ocurrió que podían hacer esos días algo más fáciles con la invención de una lencería especial que absorbiera la sangre.

Braga especial absorbente. SHETHINX.COM

Braga especial absorbente. SHETHINX.COM

Lo primero que te vendrá a la cabeza es que seguro que son unas braga-faja-de-abuela, ¡pero no! La braga, tanga o culotte de Thinx son, además de absorbentes, bonitas. Aunque absorben el doble que un tampón, hay que estar pendiente de dónde está el límite de cada una (a ver si te la vas a poner el segundo día de regla y acabas liándola parda dejando el asiento del metro más rojo que un sketch de Kill Bill).

Otro punto a favor es que además, son sostenibles, ya que después de cada uso basta un lavado en agua fría para que puedas volverlas a usar, lo que el planeta te agradecerá enormemente.

No son baratas (cuesta cada una entre 24 y 35 dólares), pero si haces balance ¿cuánto te dejas al mes en tampones y compresas?

Aunque esta misma idea todavía no ha llegado a la sección de ‘baño’, lo más parecido es la línea de bragas de bikini de PantyProp. Absorbe las pérdidas de flujo y está diseñada para que la compresa no se salga, pero hay que llevarlas con algo siempre a modo de quitamiedos. ¿Te imaginas poder nadar sin estar pendiente de si tu compresa ha decidido explorar la piscina por su cuenta?

Pero quien realmente ha hecho de esto negocio es la diseñadora inglesa Lili Murphy Johnson, que ha convertido la menstruación en un artículo de lujo gracias a su colección de joyería inspirada en el sangrado de la regla.

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Para la artista “la menstruación está estigmatizada en nuestra cultura por una larga historia de superstición y desigualdad para las mujeres. Hay un interesante conflicto con la percepción del cuerpo femenino siendo visto como algo tan perfecto y de pronto algo tan grotesco y sucio. Las tiendas están saturadas de productos para controlar la regla en torno a la idea de que es algo sucio e incorrecto en nuestro cuerpo, algo que esconder”.

“Mi colección está inspirada en la menstruación y en el frustrante, y con fugas, cuerpo femenino. Mi colección recoge tampones, compresas, jabones… y todos los productos que se les dan a las mujeres para controlar sus periodos” declara la artista en su web.

 

 

Ropa y menstruación, qué ponerse durante esos días del mes

¿Y con la regla qué? ¿Qué pasa con esos días en los que los gases nos hinchan como globos y no entramos en nuestras prendas habituales? ¿Esos días en los que nos aprieta hasta las cinturillas de las bragas? Con toda la oferta de tiendas que tenemos en el mercado y que nadie haya pensado en esto…vergüenza.

Ejemplo de bragas de regla (o bragzilla). EL DIARIO DE BRIDGET JONES

Aunque la única prenda que todas queremos llevar esos cruciales días es el pijama, tenemos clases, trabajos y compromisos que nos obligan a ir (bien) vestidas. Pero vayamos por partes, a la raíz del asunto, ¡al útero! No, pero casi. La prenda interior por excelencia de los días de regla es la braga de la regla (o bragzilla), y nadie mejor que Diana López Varela para explicaros los secretos de esta prenda.

Un tanga jamás podrá sustituir el confort y la seguridad de unas buenas bragas de regla. Además de que en un tanga no disponemos del espacio físico suficiente para colocar una compresa (¿habéis probado a usar compresa y tanga? Da más vueltas que cuando discutes por teléfono en tu habitación).

Pero llevar bragas desencadena una serie de limitaciones estilísticas: básicamente implican que no puedes llevar nada ajustado que te las marque (aunque estando hinchada tampoco es que te apeteciera embutirte en tus skinny de cuero).

Por encima de la bragzilla siempre podremos recurrir a los típicos panties o leotardos sobaqueros que de usar tanto tienen la cintura cedida y no nos aprietan la tripa. Y sino podemos llevar los leggins que nos compramos de una talla más (que casi parecen premamá) y que aunque pensábamos que nunca nos los íbamos a poner, son perfectos para salir a la calle.

Las bragas de regla y los panties combinan a la perfección con las camisetas interiores blancas de algodón que tapan los riñones de fríos innecesarios. Lo único que debemos hacer para que el conjunto nos mantenga la tripa abrigada es introducir la camiseta por dentro de las medias y…¡listo!

Aunque llevar este tipo de conjunto te convierte automáticamente en asexual. Cualquier mínima metedura de mano de tu pareja que haga que algún centímetro de carne se te quede al aire, hará que te recoloques la camiseta al más puro estilo señora mayor indignada de Elvissa (apartando sus manos de pulpo) diciendo que no quieres coger frío (coger frío con la regla ‘es mal’).

Por encima podemos llevar las siguientes opciones: un vestido oversize/carpa de circo, una camisa suelta/funda de mesa camilla, una camiseta de manga larga o los jerséis de nuestros padres, hermanos o novios. Aprovecha que el lampshading y el layering son tendencia para ir con todas las capas que quieras.

El calzado es una parte fundamental de nuestro outfit menstrual. Con la pereza que da moverse, lo mejor es llevar un zapato cómodo, así que los tacones quedan más que descartados. Que el bolso haga juego o no con los zapatos posiblemente sea algo que te vaya a importar una mierda poco si estás con un dolor lacerante en la tripa que te hace plantearte quedarte embarazada el próximo mes.

Independientemente del que lleves, las compresas, tampones, pastillas y pañuelos (por si algo nos saca una lagrimita), son un básico fundamental. Respecto a los colores, puedes usar los que quieras, pero como yo soy más de prevenir que de curar, lo mejor es la ropa oscura por si hay fugas. Al fin y al cabo, es como un día normal. Un día normal con la Segunda Guerra Mundial estallando en tu útero, eso sí.