La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘olivos’

Expolio internacional de árboles centenarios. ¿Nadie protege a los viejos olivos?

Ancianos centenarios desarraigados, arrancados de su tierra y su hogar, llevados a lugares remotos como solitarios adornos, muchas veces olvidados, al final muertos y despreciados.

Me refiero a nuestros viejos olivos más queridos, nuestros abuelos vegetales, sometidos desde hace una década a un despiadado tráfico que, para más vergüenza, está considerado legal.

Los propietarios de estas joyas naturales las venden a los viveristas por unos 6.000 euros, quienes luego los revenden hasta por 24.000 euros. Es un negocio en alza a costa de nuestro patrimonio vivo más valioso, árboles centenarios que irremediablemente acaban luego adornando el jardín de residencias de lujo o una rotonda, si es que no se mueren antes por el camino.

Ajena a su importancia cultural y natural, la ley los considera meros árboles frutales, negándoles toda protección que impida su arranque. Últimamente, la venta a través de Internet está acelerando este injustificable expolio, que de esta manera ha encontrado un lucrativo negocio fuera de nuestras fronteras.

La única forma de evitarlo sería protegiéndolos todos, o al menos catalogándolos para evitar su desaparición, pero no interesa.

No hay más que pasar por viveros como los de Elche, por poner un ejemplo, para comprobar la magnitud del desastre. Allí estuve el pasado invierno y fue para llorar. Como veís en la fotografía que acompaña a este post, me encontré con verdaderos bosques de olivos milenarios encerrados en macetas, a la espera de su venta. ¿Es que nadie puede detener este expolio?

Para colmo de males, me entero ahora de que la mayoría del centenar de viejos olivos transplantados para permitir la construcción de la autovía del valle del Almanzora, en Almería, han muerto por falta de riegos y cuidados de la empresa constructora.

Nuestra falta de sensibilidad para con los árboles singulares me aterroriza. Si hacemos esto con seres tan venerables, qué no haremos con nuestros bosques y sotobosques.

Vuelven los aceituneros altivos

El primer día de noviembre comenzó oficialmente en España la campaña de recolección de la aceituna. “Los aceituneros altivos” del genial Miguel Hernández vuelven de nuevo al tajo, aunque ahora los braceros son mayoritariamente inmigrantes. Las cuadrillas estarán en los olivares hasta concluido febrero, sufriendo en sus huesos los rigores del invierno. Vareando sobre las mantas, pero también con peines y vibradores de una mecanización cada vez más generalizada.

Más de 1,2 millones de hectáreas de bello bosque artificial, cuadriculado, cuidado como un jardín japonés, bullen una temporada más de trabajo y sudor. En esos machadianos olivares “de loma en loma prendidos cual bordados alamares” se esperan recoger 1.250.000 toneladas de aceitunas, casi la mitad sólo en Jaén. A su paso, el inconfundible olor dulzón de las almazaras donde se extrae el zumo de oro se extiende por los pueblos.

Por una vez los olivareros están contentos. El consumo en nuestro país se ha recuperado un 17,6 por ciento. Entre otras razones, porque los españoles hemos descubierto por fin las excelencias del aceite de oliva virgen, que cada vez mezclamos menos con los refinados. Como decía Neruda, “no sólo canta el vino, también canta el aceite”. Y respecto a sus saludables propiedades, remacha el refrán: “Si quieres llegar a viejo, guarda aceite en el pellejo”.

La cosecha se espera muy buena, un 13% superior a la del año pasado, manteniéndose las exportaciones en alza y los precios para el productor en torno a los 2,46 euros por litro; muy lejos, sin embargo, de los que pagamos los consumidores.

Termino con una adivinanza, ese sabio entretenimiento cada vez más olvidado, por si lo quieren practicar con amigos o hijos:

“Verde fue mi nacimiento y de luto me vestí. Los palos me atormentaron y oro fino me volví”.