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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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La nueva agricultura sostenible regresa a los métodos tradicionales

NéstorPérez-Méndez muestra una de las trampas para insectos con las que estudia métodos de lucha biológica en el Delta del Ebro.

Mejorar la sostenibilidad de los cultivos agrícolas desde un punto de vista económico, social y medioambiental parece muy complicado, pero en realidad supone volver a recuperar muchas de las técnicas de antaño injustamente olvidadas por culpa de un exceso de tecnificación de los cultivos.

Así lo he podido comprobar personalmente en los arrozales del Delta del Ebro (Tarragona), invitado a conocer el programa Origins de Kellogg, centrando en aumentar la productividad mientras que al mismo tiempo protegen y fomentan la biodiversidad.

Entre los proyectos que se están llevando a cabo durante 2020 destaca la creación de márgenes florales con la siembra de plantas nativas en los márgenes de los cultivos. Una técnica pionera en España que fomenta la aparición y multiplicación de varios tipos de insectos favorables para el cultivo que se alimentan de plagas como el Chilo supressalis o barrenador del arroz, la Pudenta o la Piricularia, mejorando así el control de estos insectos de forma natural.

También se promueve la instalación de nidos de golondrinas y los cultivos invernales.  Lee el resto de la entrada »

Oro de olivos milenarios

Es tiempo de olivos y aceitunas. Como cada otoño, las almazaras inundan con ese olor único del alpechín los pueblos de media España. El aceite, el oro de las olivas, comienza a manar generoso; un millón de toneladas para un año no demasiado bueno en producción por culpa de la sequía.

Pero también en los olivares se notan los nuevos tiempos. Los “aceituneros altivos” que cantara el genial Miguel Hernández habían dado paso a jornaleros inmigrantes africanos. Sin embargo, con esto de la crisis, los puestos están volviendo a ser cubiertos por parados locales, quienes como diría el poeta alicantino, acuden ahora a trabajar a las fincas “sonriendo con la alegre tristeza del olivo”. Aunque llegan más tecnificados, pues los olivareros han solicitado al Gobierno central permiso para poder utilizar quads en las labores de recolección más costosas.

Ajenos a tanta modernidad, todavía quedan hermosos lugares donde el aceite de oliva es hijo de la tradición. Como el procedente de los olivos milenarios de la mancomunidad de la Taula del Sénia, a caballo entre Castellón, Tarragona y Teruel.

Frente al expolio generalizado de estos árboles excepcionales para acabar adornando urbanizaciones y campos de golf, o muriendo de tristeza en una rotonda, aquí los cuidan como lo que son, grandiosos monumentos naturales. Y son muchos, más de 4.000. Supieron conservarlos y ahora se han convertido en reclamo turístico e importante fuente económica diferente y diferenciada. Los que vendieron los suyos por cuatro perras se mueren de envidia, desposeídos de una herencia irrecuperable. ¿Os imagináis qué aceite puede salir de unos ejemplares tan soberbios? Oro líquido.

Vuelvo al poeta cabrero. Decía Miguel Hernández que “el olivo sabe a tiempo”. Estos olivos milenarios saben a historia, pero también a futuro para el campo.