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Y tú, ¿compras por el olor?

 “Érase un hombre a una nariz pegado” – Francisco Quevedo.

Los olores tienen la capacidad de activar todas las regiones emocionales de nuestro cerebro. De ahí la capacidad evocadora del olor, es el sentido más relacionado con la amígdala y el hipocampo, es decir, con la memoria. Asociar un recuerdo con un olor es lo más fácil para nosotros. Los aromas agradables permiten recordar momentos placenteros, mientras que los desagradables inhiben estos recuerdos. Los olores son directos, provocativos e inmediatos y nuestro sentido del olfato es difícil de anular (tendríamos que dejar de respirar).

Todo ello no ha pasado desapercibido para el marketing y la publicidad de alimentos y productos materiales. Una famosa tienda de comestibles de Brooklyn provocó un buen revuelo en el vecindario cuando la prensa se hizo eco de que aquel olor irresistible a pan y chocolate que emanaba del establecimiento no lo producían sus productos. Era artificial. El olor a pan recién hecho abre el apetito del consumidor y lo lleva hasta la tienda para comprar el producto.

Pero no son los únicos que recurren al sentido del olfato para atraer clientes.

En los últimos tiempos, son varias las marcas que lo han incluido en sus estrategias comerciales. La publicidad se ha basado exclusivamente en potenciar el producto a través de la vista y el oído, esto ya no sorprende y todos estamos saturados de toda la información que nos llega a través de estos dos sentidos, sin embargo trabajar el sentido del olfato se desmarca del marketing tradicional y pueda conseguir una ventaja más competitiva. Según los últimos estudios: El ser humano recuerda hasta el 35% de lo que huele, frente al 5% de lo que ve. 

Que los olores influyen en el estado anímico es innegable, cuando olemos algo que nos gusta, nuestro cuerpo se encarga de liberar endorfinas (la hormona de la felicidad). Esta influencia es aprovechada en ventas. Los empresarios descubrieron que, cuando se asocia un aroma a una marca, las ventas pueden aumentar en más de 15%. Pero es que además, el olor puede llegar a convertirse en la identidad exclusiva del producto. Por ejemplo, la marca de calzado infantil ‘Bubblegummers’, de Manisol, decidió hace más de 30 años utilizar un aroma a chicle para impregnar las suelas de los zapatos que producía ante la necesidad de darle una identidad propia al producto para diferenciarlo de la competencia.

Las marcas de coches tienen en su plantilla a químicos especializados en salvaguardar el olor a nuevo (fragancia neutra) realizando más de 400 test anuales de los materiales no metálicos en la fabricación de los automóviles. Y ya existen empresas exclusivamente dedicadas a formular aromas específicos para una marca a través del estudio de ésta, según cuál sea su objetivo, contexto, producto, qué emoción quieren potenciar; en función de todos estos factores fabrican un olor solo para tu establecimiento comercial o producto, puede ser para un evento puntual o como imagen permanente de marca. Solo hay que preguntarle a Inditex, que lo práctica desde su origen.

Este tipo de campañas hace que nos acordemos más de la experiencia generada y provoca que se almacene en nuestra memoria emocional, cuyo poder es inmenso y repercute de manera impulsiva en el proceso de compra. Tal y como decía Aristóteles “no hay nada que pase por nuestra mente, sin que antes haya pasado por nuestros sentidos”.

 

La ciencia lo confirma: Nunca te vayas a dormir enfadado

Siempre lo digo en este blog. No debemos reprimir e ignorar a las emociones negativas, son alertas necesarias, debemos hacernos autoconscientes de ellas pero tenemos que gestionarlas de manera cuidadosa para poder afrontarlas de manera constructiva, ya que con el tiempo pueden resistirse a desaparecer y afectarán peligrosamente a nuestra salud mental.

Foto Pixabay Free License

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Los investigadores de la Universidad china de Beijin mantenían la hipótesis de que la superación de las emociones negativas sería más difícil cuanto más tiempo pasara, y así lo demostraron con un estudio publicado en la revista científica ‘Nature Communications, los resultados mostraron que cuando solo había pasado media hora, los participantes habían logrado borrar de su mente las imágenes negativas (a las que anteriormente fueron expuestos) con mayor facilidad que cuando transcurrían 24 horas posteriores.

El proceso fue controlado a través de un escáner cerebral, esta prueba fue la clave para desvelar el porqué de los resultados, cuando solo habían pasado 30 minutos la actividad neuronal estaba concentrada en la zona del hipocampo (centro de la memoria del cerebro). Pero cuando habían pasado 24 horas, la zona más activa se había distribuido por la corteza cerebral. Por tanto, mientras los participantes dormían las emociones negativas se habían asentado y expandido por todo el cerebro… 

¡Nunca te acuestes enfadado!

 

*Referencia: Liu, Y. et al . La consolidación de la memoria reconfigura las vías neuronales involucradas en la supresión de los recuerdos emocionales. Nat. Comun. 7, 13375 doi: 10.1038 / ncomms13375 (2016).

‘Unboxing’ ¿Qué sentimos viendo el desempaque de un producto?

556914212_1280x720Y yo que creía que había analizado ya de todo… Me encuentro con este término anglosajón, el unboxing, que se utiliza para designar un fenómeno revolucionario y que no es más que la acción de desempaquetar cualquier producto grabando el proceso y subirlo a la red. Para conocer qué es y qué hay detrás de este concepto os invito a leer el artículo de mi compañero Daniel González. Nos centraremos aquí en analizar las claves no verbales, concretamente, emocionales, que pueden explicar el éxito de esta extraña moda.

Uno de los factores fundamentales es la de generar expectativa, inducir en el público la emoción de sorpresa: esta emoción, en principio, es la única que no tiene un valor positivo ni negativo por sí misma, es neutra, no será buena ni mala y según las experiencias previas (si hemos tenido más sorpresas positivas que negativas) adquirirá un valor para nosotros u otro. Pero, ya sabemos, que todo lo concerniente a emociones hay siempre que contextualizarlo y ¿qué ocurre en esta situación? que ya conocemos que es un regalo, un objeto deseado, exótico o novedoso, y por tanto se potencia la emoción por la anticipación que hacemos de la posterior felicidad que se va a producir. Es más, la emoción de sorpresa amplifica nuestra relación afectiva a los eventos, cuando recibimos una sorpresa agradable nos sentiremos incluso más felices que aquellos que están en una situación similar a la nuestra pero no han sido sorprendidos con anterioridad. Esta potencia, esta fuerza con la que sentimos felicidad tras la sorpresa nos ‘engancha’ a buscar constantemente este previo para reforzar ese gozo mayor.

Expresión facial de sorpresa.

Expresión facial de sorpresa.

Además, el método que se utiliza y enganchar con la emoción específica de ‘sorpresa’ es una estrategia de marketing y publicidad brutal, el motivo es el efecto que produce la sorpresa en nuestro cerebro, una especie de ‘mente en blanco‘ y efecto túnel de la visión. Mientras experimentamos esta fase de sorpresa o expectativa nuestro foco de interés estará completamente fijado en el objeto que tenemos delante, todos nuestros sentidos se clavan al evento sin prestar atención a nada más y por tanto el producto quedará fijado en nuestra memoria fuertemente, solo recordamos a lo que prestamos mucha atención, nos importa y nos emociona (sorpresa-felicidad).

Por lo tanto, la sorpresa cumple aquí un doble efecto: potencia el sentimiento de felicidad posterior y hace que recordemos el objeto por largo tiempo.

La segunda clave es el contagio emocional de la ilusión, la empatía: Los seres humanos disfrutan viendo disfrutar, esto se le debemos a nuestras neuronas espejo o neuronas de la empatía. Se ha descubierto que algunas zonas del cerebro vinculadas a las emociones se activan ‘exactamente igual’ si somos nosotros quienes las experimentamos que si vemos a otras personas vivenciándolas. Las neuronas espejo nos permiten ser empáticos, ponernos en el lugar del otro y sentir lo que el otro siente. Si vemos a alguien con ilusión y felicidad al obtener un objeto, nosotros lo sentiremos de igual forma al observarlo, experimentando sensaciones como: vigorosidad, competencia, transcendencia y libertad. La experiencia subjetiva que se siente en este proceso de empatía es un estado placentero, deseable, sensación de bienestar y sensación de autoestima y autoconfianza. Por ello, igualmente, lo buscamos y queremos repetir la experiencia.

Por último, otro factor interesante que explica la asiduidad a este tipo de recursos es la tipología de personalidad, y es que hay tipos de personalidad con unos rasgos específicos que pueden encajar en este uso habitual del fenómeno unboxing. Son personas con alto nivel de introversión, alto neuroticismo y alta racionalidad (estabilidad emocional). Esto se traduce en individuos muy exigentes, perfeccionistas, éticos, formales, correctos, cumplidores, responsables, a los que le gusta que todo a su alrededor funcione, haya orden, no admiten fallos, errores o imperfecciones y además se preocupan mucho por todo, son personas tensas y nerviosas respecto a esta estabilidad y control en todo lo que viven y adquieren. Por ello, su toma de decisiones a la hora de conseguir un producto, sobre todo si es una compra importante, pasa por fases de todo tipo: webs comparativas de precios, foros de opinión, datos técnicos del producto, y cómo no, vídeos de unboxing, para comprobar que todo se encuentre en perfectas condiciones, y corroborar ellos mismos (a través del recibo de otras personas) que no se llevarán una sorpresa desagradable, así ya saben con antelación exactamente cómo se encontraran el producto, y esto para una tipología de personalidad así, no tiene precio…