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La ciencia lo confirma: Nunca te vayas a dormir enfadado

Siempre lo digo en este blog. No debemos reprimir e ignorar a las emociones negativas, son alertas necesarias, debemos hacernos autoconscientes de ellas pero tenemos que gestionarlas de manera cuidadosa para poder afrontarlas de manera constructiva, ya que con el tiempo pueden resistirse a desaparecer y afectarán peligrosamente a nuestra salud mental.

Foto Pixabay Free License

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Los investigadores de la Universidad china de Beijin mantenían la hipótesis de que la superación de las emociones negativas sería más difícil cuanto más tiempo pasara, y así lo demostraron con un estudio publicado en la revista científica ‘Nature Communications, los resultados mostraron que cuando solo había pasado media hora, los participantes habían logrado borrar de su mente las imágenes negativas (a las que anteriormente fueron expuestos) con mayor facilidad que cuando transcurrían 24 horas posteriores.

El proceso fue controlado a través de un escáner cerebral, esta prueba fue la clave para desvelar el porqué de los resultados, cuando solo habían pasado 30 minutos la actividad neuronal estaba concentrada en la zona del hipocampo (centro de la memoria del cerebro). Pero cuando habían pasado 24 horas, la zona más activa se había distribuido por la corteza cerebral. Por tanto, mientras los participantes dormían las emociones negativas se habían asentado y expandido por todo el cerebro… 

¡Nunca te acuestes enfadado!

 

*Referencia: Liu, Y. et al . La consolidación de la memoria reconfigura las vías neuronales involucradas en la supresión de los recuerdos emocionales. Nat. Comun. 7, 13375 doi: 10.1038 / ncomms13375 (2016).

Tú también puedes predecir las emociones

Detectar las emociones en los otros es importante, tanto que incluso ha sido fundamental para la supervivencia y evolución del ser humano. Con la emoción de asco, por ejemplo, nuestros antepasados comunicaban al resto que un alimento estaba en mal estado y no debían comerlo, con la alegría socializaban, organizaban grupos y procreaban, o con el miedo avisaban de un peligro inminente.

Constantemente nuestro cerebro quiere adivinar qué nos está comunicando otra persona, no solo con sus palabras sino también con sus expresiones, que son más fiables y espontáneas que los manipulables mensajes verbales.

Pero, ¿realmente somos capaces de adivinar las emociones de otros? Ciertamente ya nos supone un esfuerzo interpretar ciertas expresiones faciales con indicadores claros (se suele confundir por ejemplo el miedo con la sorpresa, o la ira con el asco y el desprecio), aún así, una investigación realizada por científicos del Dartmouth College, muestra que sí, podemos predecir las emociones gracias a la actividad de nuestro cerebro. Los autores descubrieron que existían una “firma” neural característica que ayuda a estimar con un 90% de eficacia las emociones que siente una persona.

Fotografía Pixabay Free License

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182 personas participaron en la investigación. A todos ellos se les mostraban imágenes neutras y negativas; para medir el índice de predicción, utilizaron técnicas de neuroimagen, los resultados indicaban la detección de una “firma” de emociones negativas en la actividad cerebral de los voluntarios. Concretamente en la corteza y subcorteza cerebral. Al presentar las fotografías neutrales y negativas a los participantes, los investigadores observaron un marcador neurofisiológico para las emociones inducidas por imágenes relacionadas con violencia, agresiones y odio. Es decir, las percepciones negativas quedaban de algún modo señaladas en la actividad cerebral de los participantes.

Estas conclusiones experimentales demuestran que a pesar de lo difícil que resulta ‘adivinar’ cómo se siente otra persona, existe una “firma neural” o “marcador” que se activan inconscientemente ante las emociones negativas percibidas de otra persona.

 

*Fuente: Chang LJ, Gianaros PJ, Manuck SB, Krishnan A, Wager TD (2015) A Sensitive and Specific Neural Signature for Picture-Induced Negative Affect. PLoS Biol 13(6): e1002180. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.1002180

Escucha a tu vergüenza

¿Sabrías diferenciar la emoción de culpa de la vergüenza? Es complicado identificar nuestros propios sentimientos y emociones, mucho más saber definirlos, describir lo que nos ocurre exactamente, transmitir lo que realmente experimentamos a nivel emocional. Hoy hablamos de dos emociones, popularmente, negativas, pero que, como hemos dicho hasta la saciedad en este blog, toda emoción es útil y necesaria, aunque haya algunas que nos resulten ‘incómodas’ de experimentar. Tenemos que aprender no solo a gestionarlas, sino a desarrollarlas. Para ello, saber qué estamos sintiendo realmente es fundamental.

Es habitual que la vergüenza y la culpa suelan utilizarse como palabras sinónimas, pero realmente no se corresponden con la misma emoción. Según la experta Brené Brown, una de las mejores investigadoras sobre la vulnerabilidad y emociones ‘negativas’: “La vergüenza no es culpa, la vergüenza está centrada en uno mismo, la culpa está centrada en el comportamiento. Es la diferencia de pensar “soy malo” vs. “he hecho algo malo”.

La función de la vergüenza se asocia a la autorregulación de nuestra conducta, la culpa es un sentimiento que nos empuja a reparar las consecuencias negativas de nuestros actos, la vergüenza aparece más comúnmente cuando lo que hacemos está siendo juzgado por los demás y nuestra reacción no es activa, sino que ‘nos escondemos’, agachamos la cabeza y la mirada y solo se desea el ‘tierra trágame’.

En este sentido, podríamos entonces afirmar que la culpa es más constructiva, por ser más activa y más práctica, por su componente reparador. Sin embargo, la vergüenza también es útil en la medida en que nos enseña a inhibir conductas que, a pesar de nuestro impulso inicial, pueden resultar embarazosas si llegamos a hacerlas. Con la dosis justa de vergüenza tenemos más probabilidad de comportarnos como personas respetables y obtendremos los beneficios que ello conlleva, como por ejemplo ser más apreciados o ahorrarnos momentos bochornosos.

PERO, cuidado. Lo que opinan los demás es importante, sin duda, y nos puede servir de espejo en un momento dado, pero no podemos mirarnos continuamente en la opinión de los demás. Si nuestro autoconcepto depende de algo tan voluble y externo como el pensamiento ajeno siempre será muy frágil e inestable.

Creo que se entiende muy bien en el vídeo que os dejo a continuación, una charla TED (un formato que me encanta) de la experta anteriormente mencionada, Brené Brown: ‘Escuchando a la vergüenza‘.

¿Qué os ha parecido?

 

 

*Fuente de consulta: Psicología Bay – La parte positiva de las emociones negativas, por Vicente Bay.

 

Los gestos pueden revelar si nuestras emociones son positivas o negativas

Curiosamente los seres humanos somos los únicos diestros y zurdos; el resto de primates no tienen preferencia por una mano u otra al realizar cualquier tipo de tarea, las utilizan indistintamente. En comunicación no verbal se suele decir que los gestos con la izquierda significan ‘x’ y los de la derecha ‘y’, aunque en este blog siempre remarcamos que en ciencias del comportamiento no existen las ecuaciones matemáticas.

Hay investigaciones cuyos resultados apuntan a que sí que existe una relación entre emociones positivas/negativas y los gestos de lateralidad manual. En concreto, se ha demostrado que las personas tendemos a asociar nuestro lado dominante a una valencia emocional positiva y el lado no dominante a una valencia negativa, es decir, los diestros tienden a valorar positivamente la derecha y los zurdos la izquierda.

Los gestos que realizamos con las manos son bastante inconscientes, no solemos controlarlos, entonces, ¿cuándo hablamos, por ejemplo, de éxito u optimismo, un diestro realizará gestos ilustrativos con su brazo derecho? ¿y viceversa cuando hable del fracaso o la pérdida, por ejemplo? Para dar respuesta a estas hipótesis, el experimento político habla por sí solo…

Los autores Casasanto y Jasmin observaron los gestos que se realizaban durante discursos de políticos en debates finales de la campaña en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 2004 los dos candidatos que participaron eran diestros: John Kerry, demócrata, y George Bush, republicano. En cambio, en las elecciones de 2008 ambos eran zurdos: John McCain, republicano, y Barack Obama, demócrata.

Para el estudio analizaron el habla y los gestos de cada uno de ellos durante los debates presidenciales (concretamente fueron 3012 oraciones habladas y 1747 gestos). Se valoraron de forma independiente, por un lado, la valencia (positiva, negativa o neutra) de cada una de las cláusulas habladas y, por otro, cuando había un gesto simultáneo a la cláusula, si éste se realizaba con la mano derecha o la izquierda.

Los jueces que llevaron a cabo la tarea de valorar las cláusulas escucharon el discurso sin imagen y los que llevaron a cabo la tarea de contar los gestos y anotar qué mano se usaba vieron la imagen sin audio.

Los resultados mostraron que los candidatos diferían en la asociación entre gestos y habla. En ambos candidatos diestros, los gestos de la mano derecha aparecían con mayor frecuencia en cláusulas de valencia positiva y los gestos de la mano izquierda en cláusulas de valencia negativa. En ambos candidatos zurdos se encontró el patrón opuesto.

Por tanto, basándonos en esta muestra, cabe decir que hay una mayor probabilidad de asociar los mensajes positivos con gestos de la mano dominante y los mensajes negativos con gestos de la mano no dominante, revelando un vínculo oculto entre la acción y la emoción.

Este estudio revela que la asociación entre el lado dominante y la valencia emocional va más allá del laboratorio y se manifiesta de forma inconsciente en los gestos. De este modo, los gestos pueden revelar nuestra valoración emocional sobre lo que estamos hablando.

 

*Fuente: Ciencia cognitiva – ¿Lo aprecias o lo odias? Tus gestos al hablar pueden delatarte

Las claves no verbales para entender la esquizofrenia

¿Cómo comunican sus emociones los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia?Esta es la pregunta que han intentado resolver un grupo de investigadores de la Universidad de Estocolmo, a través de una insólita investigación. La hipótesis inicial de la que partían los autores es que las  expresiones faciales emocionales negativas parecen dominar en la interacción con los pacientes diagnosticados de esquizofrenia.

Esta premisa ya había sido demostrada en estudios anteriores y fue igualmente confirmada en esta investigación dirigida por la psicóloga sueca Helena Fatouros. El procedimiento se establece en base a entrevistas clínicas grabadas en vídeo, realizadas por los psicólogos del departamento a pacientes previamente diagnosticados de esquizofrenia. Y concluye que las expresiones de sentimientos negativos, tales como el asco y el desprecio, son los más comunes en las expresiones faciales de estos pacientes.

Podría especularse sobre las razones de este comportamiento diferencial. Según  la propia autora podría considerarse “una expresión de la baja autoestima de los pacientes, una expresión de desprecio por sí mismo por así decirlo”.

Pero en esta investigación surge un elemento novedoso, y es que estas emociones negativas parecen ser relativamente estables a través de entrevistas repetidas. Y los pacientes también parecen expresar emociones negativas similares, independientemente de quién les realice la entrevista.

Curiosamente, la investigación previa que se ocupó de las conversaciones diarias que los pacientes mantenían entre ellos o con otras personas (no profesionales) demostró que los pacientes evitan expresar sus sentimientos negativos durante esos contactos. “Tal vez los pacientes inconscientemente no quieren exponer a estas emociones negativas a sus interlocutores”, dice al respecto Helena Fatouros Bergman.

Sin embargo este no era el caso en un contexto clínico. En las entrevistas los pacientes mostraron expresiones faciales emocionales negativas, mientras mantenían el contacto visual con el entrevistador. Esto indica que los pacientes en una situación de entrevista clínica parecen estar más dispuestos a comunicar sus sentimientos negativos a un psicólogo.

La autora concluye: “El estudio realizado nos lleva a la evidencia de que la interacción emocional con este grupo de pacientes debe recibir más atención. Por otra parte, hacer un seguimiento del contenido emocional expresado por estos pacientes resultó ser de importancia para el establecimiento de una comunicación fluida y eficaz con ellos”.

 

 

*Fuente: Psicopedia.org