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La polémica de cazar lobos en España llega a las aulas francesas

Libro de texto

Espacio Abierto es una colección de libros de texto para la enseñanza del español como lengua extranjera en la escuela Secundaria de Francia. La editorial es española, al igual que la mayoría de sus redactores.

En el sistema educativo de ese país se potencia el uso de documentos reales en las clases, ya sean en formato texto, audio o vídeo. Dentro de su búsqueda de documentos con los que trabajar en clase, con fines estrictamente didácticos, los autores han seleccionado para el nivel de segundo año un pequeño texto publicado en mi blog que les pareció muy interesante. Es el dedicado a las batidas de lobos en Picos de Europa.

Para mí es todo un honor. Pero tampoco escondo una sensación de vergüenza. Vergüenza porque más allá de los Pirineos conozcan que nuestro Ministerio de Medio Ambiente permite “tirer pour tuer”, disparar a matar, al bello cánido salvaje. Vergüenza porque algunos ganaderos de esas tierras enarbolen el lema de “Con lobos no hay paraíso“, como si la culpa de todos sus males económicos las tuviera este animal.

Yo termino el post diciendo exactamente lo contrario. Que están equivocados. Que “Sin lobos no hay paraíso“.

Por cierto. La asociación Lobo Marley convoca para el próximo sábado, 21 de septiembre, una marcha-protesta en piragua contra las matanzas del lobo ibérico. Recorrerán un tramo del Duero entre Peñafiel y Pesquera, en Valladolid. Paralelamente, otro grupo hará la misma ruta a pie. Denuncian con ello la condición de “frontera de muerte” en que se ha convertido ese río. Si puedes, acude.

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Francia acusa a nuestros buitres de matar a su ganado

En Francia los agricultores nos odian por nuestras fresas y los ganaderos nos rechazan ahora por nuestros buitres. Sí, lo han leído bien. Aseguran que los buitres españoles les están arruinado.

Ya os lo he contado varias veces. Desde que la enfermedad de las vacas locas acabara con la ecológica práctica tradicional (mantenida durante miles de años) de abandonar los animales muertos en el campo para que las aves necrófagas limpiaran sus restos, los buitres se mueren de hambre. Comen basura en nuestros vertederos y se han disparado los casos de ataques al ganado vivo, especialmente crías o hembras recién paridas. En Extremadura les han llegado a acusar de atacar a los propios pastores.

El caso es que los ganaderos franceses también han comenzado a protestar por los daños de los buitres, a los que tachan además de ser españoles. No son los únicos. Cuando el año pasado un grupo de ellos llegó a Bélgica, todos sin dudarlo en ese país los señalaron como originarios de España.

La noticia está siendo hábilmente azuzada por el siempre antieuropeo periódico sensacionalista británico Daily Telegraph. Bajo el título Cómo la Unión Europea convierte a los buitres en aves de presa, se señala este supuesto cambio en los hábitos alimenticios de las aves carroñeras. Cambio provocado por la legislación sanitaria desarrollada para parar una enfermedad que nos introdujeron los británicos, aunque esto último lo omiten.

Os traduzco algunos de los testimonio obtenidos por el periodista:

“Es una locura”, dijo Vincent Moustirats, 31, un agricultor en Beguios, en el País Vasco francés. “Cada semana hay un ataque. Mataron a una de mis vacas que estaba pariendo el sábado, y ese mismo día se comieron dos terneros en la cercana aldea de Sare”.

En Saint-Michel, cerca de la frontera española, Pascal Guecaimburu dice que luchó para salvar a cuatro jóvenes novillas.

“Yo estaba ordeñando. Los buitres bajaron y se posaron sobre sus espaldas. Las novillas echaron a correr, pero fueron acorraladas contra la puerta. Una veintena de aves las tenían rodeadas. Cogí mi pistola y disparé al aire”.

Las aves se fueron volando, pero el señor Guecaimburu tuvo que rescatar a las novillas de nuevo antes del anochecer.

Los ornitólogos insisten en que esas historias son exageradas y que los buitres sólo comen animales muertos o moribundos.

Sin embargo, los ganaderos franceses aseguran haber sufrido 87 ataques de buitres el año pasado, cuatro veces más que en años anteriores.

Hasta aquí la noticia. ¿Qué hay de verdad en todo ello?

Yo no dudo que se produzcan algunos de estos ataques, como también se producen en España. Pero niego que sean a animales sanos y bien cuidados.

Otra cosa. Francia tiene la segunda población europea de buitre leonado, más de 600 parejas, así que parece injusto que todos los ataques se asignen a ejemplares españoles donde, hay que reconocerlo, vive el 90 por ciento de los buitres europeos.

Lo mismo ocurrió con la gripe de 1918, responsable de la muerte de 100 millones de personas, a la que los europeos llamaron “gripe española“, a pesar de haber surgido en Estados Unidos y entrar en Europa por Francia durante la Primer Guerra Mundial.

No sé a vosotros, pero a mi me parece que aquí hay mucha xenofobia involuntaria de nuestros vecinos. Ya no somos los españoles los hambrientos que cruzan los Pirineos en busca de un pedazo de carne. Ahora son nuestros buitres.

Echarán serrín a los vinos franceses

Toda la vida soñando siquiera con oler una copa de Château Petrus (probablemente el vino más caro del mundo), mendigar unas gotas de Romanée Conti o llorar por probar un sorbo de Château Latour, y la mitificación de los vinos franceses se me acaba de evaporar como un fresco Sauternes d’Yquem a la puerta del Congreso de los Diputados.

Rompiendo con las más viejas tradiciones vinícolas, los bodegueros franceses han anunciado la próxima adición en sus vinos más mediocres de serrín. Lo harán para darles un barato toque de roble sin necesidad de pasar por el costoso proceso de crianza en barrica.

La técnica ya la utilizan con éxito comercial en Australia y América, donde nunca han sido demasiado remilgados a la hora de usar corchos de silicona y tapones de rosca en sus mejores caldos. Pero lejos de quedarse solos, han logrado arrastrar por los lodos de la reducción de costes a la histórica Francia. En el país vecino, entre la subida del euro, el descenso del consumo interno y el aumento de la competencia, la industria vinatera está sufriendo una dura crisis de la que estudia salir a golpe de falsificaciones de este tipo. Autorizado el uso de virutas por la Unión Europea, la madera en polvo será por ello prontamente incorporada a la normativa francesa.

¿Y en España? ¿Echaremos serrín a las botellas de vino español? Me temo que, como en tantas otras cosas, copiaremos lo malo de nuestros vecinos.

Una pena. Tomado con moderación el vino, junto con el aceite de oliva, es uno de nuestros productos alimenticios elaborados más saludables. Base de nuestra dieta y cultura mediterránea, cada vez resulta, sin embargo, menos natural.

Nuestro progreso enológico corre así peligro de retroceder. Atrás quedan, definitivamente olvidados, los oscuros tiempos del vino de pitarra, reforzado con huesos de jamón y que las leyendas urbanas relacionaban con gatos muertos e incluso con soldados franceses asesinados durante la Guerra de la Independencia. Seguramente imbebibles, pero tan naturales como el chorizo. Tras la locomotora de Rioja llegó por fin el milagro de los Ribera del Duero, Priorat, Somontano y tantas otras regiones. Pero con la crisis la cosa se ha empezado a torcer.

Seguramente los empresarios, ávidos de buenos ingresos a toda costa, han hecho suyo el famoso brindis castellano:

¡Vino! Santa Divisa,

puesto que el cura lo bebe en misa,

bueno es que el pueblo lo beba en masa.

Demos paso pues ahora a los sulfitos, al serrín, a las viñas transgénicas y a los pesticidas. Todo sea por el mercado.