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Psique reanimada por el beso del Amor

Psique reanimada por el beso del Amor

Hoy 14 de Febrero, como no podía ser de otro modo, toca hablar de amor. Lo haremos de una forma muy especial, y es que vamos a descubrir hasta qué punto el enamoramiento está condicionado por determinantes psicológicos y claves no verbales de nuestro comportamiento. Pero no quiero romper la magia, esclarecer cuestiones como ésta de un modo científico no debe implicar ni la pérdida ni la disminución del hermoso halo que aporta el amor a nuestras vidas.

En palabras de Antonio Damasio “Conocer la fisiología de la digestión no nos impedirá saborear un buen bistec”.

En psicología nos gusta definir el enamoramiento como una ‘explosión emocional’ causante de una reacción fisiológica muy intensa, gracias a esta alta potencia se generan en nuestro cuerpo reacciones o patrones repetidos que se filtran a través de nuestra mirada, cara, gestos y acciones.

El enamoramiento se caracteriza por dos tipos de emociones, una de tipo romántico y otra de tipo erótico, que aparecen por la atracción hacia el otro, requisito fundamental para que se origine posteriormente el sentimiento estable del amor. Es indudable que el primer criterio del que disponemos para sentir atracción es de índole no verbal, la apariencia, la seducción física será fundamental para inducir la fascinación necesaria que ayude a que nazca el sentimiento más profundo. No se trata solo de una cuestión superficial o frívola, es que tanto animales como humanos estamos configurados para acercarnos a lo que nos resulta bello y agradable, es más, culturalmente asociamos lo hermoso con lo bueno, con el éxito personal y profesional, e incluso con la felicidad.

Además este efecto de atracción física puede potenciarse en según qué contextos, concretamente en los asociados con la ‘activación’ social o simplemente fisiológica, como por ejemplo: una fiesta, aventuras intensas, deportes de riesgo, viajes, o celebraciones. En estas situaciones se induce un estado emocional de activación que potencia el atractivo físico y facilita el enamoramiento.

También nos encontramos otro facilitador de las relaciones en la ‘proximidad’, física y psicológica, hay investigaciones que demuestran que la familiaridad (el pasar por delante de la misma persona en numerosas ocasiones) adquiere un significado positivo y facilita una relación íntima, en el lugar de trabajo o entre vecinos, por ejemplo. También encontramos el atractivo más allá del físico en personas que piensan como nosotros y tienen gustos, valores o habilidades comunes. De hecho este último indicador se ha demostrado como una de las claves fundamentales para que una relación sea estable y duradera, superando al poder del físico.

Es complicado identificar pautas no verbales generales en la actitud de la persona que quiere cortejar o en la persona que se deja seducir. Es muy importante para interpretar estas claves del cortejo tener siempre en cuenta el ‘contexto’, y así no dejarnos llevar por malos entendidos al detectar equivocadamente gestos clasificados como propios del proceso del flirteo.

seduccionA grandes rasgos (y reitero, tomando esto con precaución al no enmarcarlas en una situación particular), podemos observar que las miradas entre personas con un interés íntimo son más prolongadas, se sitúan en una posición justo uno frente al otro en la interacción (y no de lado o en diagonal), se produce una invasión del espacio personal (rompiendo la burbuja de aire a nuestro alrededor que consideramos de nuestra propiedad) y al ser invadidos muestran emociones agradables sin signos de molestia o ansiedad, como el de retirarse, poner barreras con un cruce de brazos, por ejemplo, o expresiones en el rostro de enfado o incluso asco.

Parece ser que existen ciertos patrones en el flirteo compartidas en diferentes culturas y partes del mundo.  El etólogo austriaco Irenáus Eibl-Eibesfeldt ha estudiado la conducta de cortejo en seis culturas diferentes y encontró muchos detalles similares entre ellas. Demostró que tanto en Samoa como en Papua, en Francia, en Japón o en África como en Sudamérica, se producía el mismo tipo de respuesta en una secuencia de pequeños movimientos a modo de danza corporal: sonrisas, una vuelta, un rápido levantar de cejas en una expresión interrogativa considerada como afirmativa y cabecear. A menudo las mujeres se cubrían parte de la cara con la mano y sonreían con vergüenza. Algunas veces seguían al otro con el rabillo del ojo, o se volvían a echarle otra rápida ojeada antes de mirar hacia otro lado.

Y bien… ¿Reconocéis estos signos? ¡Feliz día del AMOR! (Sí… a ti…)

 

 

*Fuentes de consulta:

www.clublenguajenoverbal.com

Chóliz, M. y Gómez, C. (2002). ‘Emociones sociales II (enamoramiento, celos, envidia y empatía)’.

Birdwhistell, R. (1979): ‘El lenguaje de la expresión corporal‘.


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2 comentarios

  1. Dice ser Maria

    Simplemente, sublime..

    Feliz día del amor!

    14 Febrero 2016 | 9:58 am

  2. Dice ser DSA

    Se lo demuestro todos los dias sin ser San Valentin, lo comercial no tiene que influir en los sentimientos. Disfrutad del dia de hoy aunque sea pasado por agua.

    14 Febrero 2016 | 12:11 pm

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