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La falta de sueño reduce la capacidad de reconocer rostros

police-img_4105Si bien estudios anteriores ya habían demostrado que la falta de sueño conlleva un deterioro en el recuerdo de las caras, no se había probado hasta ahora si dormir poco perjudica de igual modo el rendimiento en las tareas de identificación de rostros, capacidad en la que no interviene la memoria de reconocimiento. Estos hallazgos pueden tener importantes implicaciones para el personal de seguridad y la policía, cuyos miembros se ven a menudo sujetos al trabajo por turnos, afirman los autores del nuevo estudio.

En ciertos empleos, la identificación de rostros desconocidos, ya sea a través de una imagen por el circuito cerrado de televisión, de una ficha policial o de una fotografía del pasaporte de un viajero, forma parte de la rutina. Pero esta tarea no siempre resulta exitosa.

Investigadores de las universidades de Nueva Gales y Glasgow han revelado que la falta de sueño reduce la capacidad de comparar rostros que se nos muestran por primera vez y de forma simultánea. No solo eso, quien duerme mal se cree más seguro de su decisión, aunque sea errónea.

El experimento: Los autores del estudio pidieron a una serie de sujetos con trastornos del sueño (insomnio, entre ellos) y a individuos sin problemas para dormir (grupo de control) que respondieran el test de reconocimiento facial de Glasgow; este consiste en identificar dos caras que se muestran a la vez. Los participantes compararon un total de 40 pares de rostros que aparecían en una pantalla de ordenador. La mitad de las parejas de imágenes presentaban a la misma persona en dos fotografías con una perspectiva algo diferente; las otras 20 correspondían a pares de caras muy parecidas, aunque de personas distintas.

Tal y como hipotetizaban los investigadores, los sujetos con problemas de sueño puntuaron de media peor que los miembros del grupo de control. Además constataron un dato curioso: en las decisiones acertadas los participantes de ambos grupos se mostraban igual de seguros, pero en las respuestas erróneas los insomnes insistían más en que su contestación era correcta.

En un segundo experimento, los participantes debían llevar un diario personal del sueño y volver al laboratorio al cabo de tres noches. Esta vez se distribuyó a los sujetos en dos grupos: los que habían dormido como máximo 6,5 horas en las últimas tres noches y aquellos que habían descansado durante más horas. Los investigadores constataron de nuevo que las personas que habían dormido menos obtenían peores resultados en la prueba de comparación de rostros, a pesar de que podían tomarse todo el tiempo que quisieran para responder. También se mostraron igual de convencidos de sus decisiones que los sujetos de control.

«Resulta desconcertante que personas que duermen mal no se muestren menos seguras de sus decisiones, a pesar de que un peor descanso se asocia con una menor tasa de aciertos», afirma David White, uno de los autores del proyecto.

[P.D. Mañana sábado estaré en el programa de televisión ‘Audiencia Abierta‘ de tve, a las 13.30 horas, analizando la evolución del lenguaje corporal del Rey Felipe VI desde el 20-D hasta la formación de gobierno. Gracias a tod@s]

Fuente: InvestigaciónyCiencia.

2 comentarios

  1. Dice ser Camionero

    Nada más importante que dormir bien para poder empezar el día como se debe..(eso y un buen desayuno!)

    04 Noviembre 2016 | 10:15 am

  2. Dice ser Víctor Saura

    La inseguridad te hace articular cualquier tipo de excusa para descabalgar un encasillamiento casi “formalmente” asegurado. Hasta cierto punto resulta lógico que quienes no tengan la “conciencia” tranquila se sirvan de evasivas o de supuestos para enmendar una reprimenda o un error de consecuencias desconocidas. Cuantas veces nos hemos rebelado contra una realidad que se nos venía encima, muchas, y más que lo haremos. En situaciones de poca capacidad de raciocinio es nuestra voluntad la que hace estragos. La voluntad de quienes se veían “desahuciados” era la de vender cara su derrota. No solemos reconocer los errores o mostrar las debilidades. En su fuero interno aún sentían el recelo del “escarnio” público o del deber “incumplido”. Serán como automatismos a los que se aferra uno para inventariar un debe y un haber éticamente saludable.

    04 Noviembre 2016 | 11:18 am

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