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El gesto protagonista en el momento más tenso del debate político

La candidata por Barcelona del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo ha protagonizado uno de los momentos más tensos del debate electoral celebrado este martes en TVE junto a la candidata de Podemos, Irene Montero.

Además de la potencia de las palabras pronunciadas en ese momento, la comunicación no verbal también tuvo su protagonismo en ese instante. Cuando aumenta la tensión se produce un impacto emocional que provoca el descontrol de nuestro cuerpo y aquellos gestos y muecas que antes dominábamos se vuelven independientes.

Alvárez de Toledo realizó un polémico comentario en el que argumentaba que en caso de consentimiento de una mujer hacia un hombre era dudoso que hubiera un ‘Sí’ explícito hasta el final y recriminaba que el silencio fuera un ‘No’. Esto desató la ira de Irene Montero quién le recriminó duramente; mientras lo hacía es interesante observar el rostro de Álvarez de Toledo cuando la escuchaba, tiene mucha potencia no verbal.

Vemos cómo en un primer momento sonríe con la elevación unilateral de las comisuras labiales, en un desprecio y rechazo absoluto hacia lo que escucha de Irene Montero. Inmediatamente después se sorprende al escuchar su nombre en una acusación directa, abre los ojos sobremanera, no esperaba que el comentario fuera para ella y se coloca en posición de alerta.

 

Tras esta alerta, aprieta los labios y después se pasa la lengua por ellos. Fijaos lo importante que es el contexto, porque este mismo gesto puede expresar agrado, coquetería, deseo si la situación es propicia, pero en otro contexto como es en el que nos encontramos, transmite todo lo contrario, significa una profunda contrariedad, represión emocional y conductual (es un ‘tengo que callarme lo que realmente te diría en este momento’), está conteniendo su reacción más instintiva.

Relamerse el labio es un gesto apaciguador, auto-tranquilizador a causa de un nerviosismo extremo, estimulando el labio liberamos tensión emocional interna, ya que se trata de una zona erógena y muy sensible al tacto. Nos reconforta, nuestro cuerpo lo hace insconscientemente como medida de auto-protección en situaciones límite.

Es interesante apreciar la ira no solo con un ceño fruncido sino también con señales sutiles de nuestro cuerpo que manifiestan que algo no va bien en nuestro interior.

 

“Prefiero a Irene Montero que a Pablo Iglesias”. Moción de censura y gazapos no verbales

De verdad que no me gusta ser tan crítica con algo tan personal como es la comunicación no verbal. Pero es que nuestros políticos suspenden en oratoria y lenguaje corporal. Prácticamente no se salva ninguno de caer en la verborrea y artificialidad al expresar sus ideas o rebatir la posición contraria.

Pablo Iglesias ha perdido mucha fuerza, mide y racionaliza demasiado, perdiendo esa esencia espontánea y vehemente de hace años. ¿Las manos en los bolsillos? Sí, Iglesias ha intervenido en el hemiciclo, en su momento más álgido, con una mano en el bolsillo. Esta acción se asocia al pasotismo, la indiferencia, e incluso a cierta chulería, desde luego, no es la postura más idónea para dirigirse a una audiencia. Igualmente este recurso ha sido utilizado por Rafael Hernando, del Partido Popular, muy socarrón y con desprecio en sus palabras y actitud.

Mariano Rajoy, a pesar de sus ya virales lapsus linguae, se ha manifestado bastante natural para lo que nos tiene acostumbrados. En palabras del experto J.L Martín Ovejero:

“He analizado muchísimas veces tanto a Iglesias como a Rajoy, pues en esta ocasión, a nivel no verbal ha comunicado mejor Rajoy, excepcional en esta contienda cara a cara. Tampoco es que haya sido un modelo comunicativo, pero ha sido menos esclavo del papel, sus manos han estado mas libres, ha sido menos plano en su paralenguaje. Iglesias casi no levanta la mirada de los folios y su postura es muy estática, le veo el más nervioso, con el recurso al vaso de agua en cada parada, como un gesto apaciguador más que para hidratarse la garganta.”

Sin embargo, me ha sorprendido gratamente Irene Montero, ha sido sin duda la intervención más emocional, vehemente y con ira, emoción negativa, pero emoción al fin y al cabo; ha expresado la fuerza de sus convicciones, al menos su lenguaje corporal es totalmente congruente con su discurso verbal. Recordemos que en la transmisión del mensaje no es sólo importante lo que se está diciendo, sino como la voz del orador te guía y te dice como deberías sentirte.

Las palabras no son tan relevantes, puede que no recuerdes el mensaje cuando deje de hablar, pero sí que sientes algo muy potente dentro de ti asociado a una idea. Hay que evitar ciertas expresiones negativas y potenciar las positivas para completar el discurso y, en general, nos encontramos con excesivas expresiones faciales de ira y desprecio, dedos acusadores, esclavos de la lectura del papel y del bolígrafo en la mano, principales enemigos de un buen orador, de un líder.

¿Serán conscientes del poder que tiene su comunicación no verbal? Desde luego hay mucho que mejorar y un largo camino por delante…