La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Queso y vino hacen siempre amigos

Hace unos días zarpó de Fuerteventura con buenos vientos del noreste el Eendracht, una espectacular goleta holandesa de tres mástiles y 60 metros de eslora de la que ya os he hablado recientemente. Después de visitar la mayoría de las islas canarias, regresa a su puerto base en Róterdam con un singular regalo en sus bodegas: queso majorero y vino ecológico de Lanzarote.

Era lo mínimo después de los buenos ratos que he disfrutado en compañía de su tripulación y pasaje, pero especialmente con su capitán Leekke, un maravilloso lobo de mar. De “cabin boy”, de grumete me iba yo ahora mismo con ellos en una larga ruta de regreso toda a vela que pasará por Azores antes de enfilar el Mar del Norte. ¡Quién pudiera!

Cuando el invencible fue vencido

El regalo fue también un guiño a una vieja costumbre marinera que para su desgracia puso de moda nada menos que el contraalmirante Horacio Nelson en Santa Cruz de Tenerife. Fue allí donde tuvo su primera y única derrota. La que los españoles conocen como Gesta de 25 de julio de 1797 y los británicos prefieren ignorar para no quitarle el sobrenombre de invencible a su héroe. Batalla que, dicho sea de paso, evitó la conquista inglesa de Canarias. Lee el resto de la entrada »

Bicicletas frente a coches, también en verano

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Este mes se ha estrenado en España el esperado documental Bicicletas vs coches. Dirigido por el periodista y director sueco Fredrik Gertten, presenta a personas de todo el mundo que están luchando por el cambio frente a las permanentes inversiones millonarias de la industria automovilística, que luchan por conseguir ciudades más sostenibles, y para quienes la bicicleta se presenta como una poderosa herramienta capaz de lograr este importante y necesario cambio urbano.

Sin ser catastrofista ni beligerantemente ecologista, la película invita a la reflexión sobre por qué la bici no se ha convertido en el siglo XXI en el vehículo principal de movilidad urbana en las principales ciudades del mundo; algo que quizá sí pueda lograrse en un futuro no muy lejano. Lee el resto de la entrada »

Cómo hacer montañismo en un país sin montañas

Escalada

Estos días los paso en Amsterdam, una ciudad que no deja de sorprenderme. En un país donde la mitad del territorio son tierras ganadas al mar, era previsible que un deporte como la escalada fuese algo imposible. Pero no. Para eso están los rocódromos. Y en el centro de la capital holandesa hay uno ciertamente asombroso. De interior, claro está, pues aquí la climatología es habitualmente horrible. Se llama De Klimmuur y ya sólo su edificio resulta arquitectónicamente sorprendente: un cubo semihundido entre canales, rodeado de edificios ultramodernos y otros históricos.

De lejos no sabes si es un museo de arte contemporáneo o un bareto de moda, así que cuando pasas a su interior te llevas una sorpresa morrocotuda.

Ayer por la tarde, nada más atravesar la puerta de entrada, casi se me cayó encima una chica que bajaba del techo colgada de una cuerda, muy cerca de donde sus amigos la esperaban bebiendo refrescos en la cafetería instalada justo en medio de la gran nave, mientras sonaba buena música y la gente charlaba animadamente. Había decenas como ella colgados de las paredes.

Acostumbrado a la escalada en las montañas del norte español, estos espacios cerrados y musicales donde el personal habla entre susurros me alucinan. Con gente escalando de todas las edades y niveles. Incluso te ofertan cursos de iniciación.

Pero como en esta ocasión he optado por practicar el turismo inactivo (fuera de moverme a todas partes en bicicleta), renuncié a acompañarles. Me senté en uno de los confortables sofás del lugar e hice de genuino mirón ibérico. Todo un espectáculo gratuito.

¿Conoces algún lugar parecido en España?

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Turismo radiactivo en Garoña

Ya lo saben. La caduca y caducada central nuclear de Santa María de Garoña seguirá funcionando cuatro años más, hasta el 5 de julio de 2013. La noticia no ha sorprendido a nadie, pero a los que menos a sus propietarios, Endesa e Iberdrola, quienes durante todo el año han seguido ofertando visitas turísticas a sus instalaciones más allá de la supuesta fecha de clausura.

Y es que Garoña tiene un inmenso atractivo turístico. Conocido y explotado. De hecho, con estrictos numerus clausus incluidos, es visitada por más de 259.000 personas desde que iniciara sus peculiares tours radiactivos en 1992, a un ritmo medio de un millar de turistas mensuales. Porque a pesar de que su vida útil de 40 años caducó ayer domingo, inasequible al desaliento, llevaba meses ofertando visitas para todo el verano.

No es de extrañar. Todos en Burgos y Bilbao saben que en Garoña se puede degustar gratis uno de los mejores bacalao al pil-pil del norte de España, regado con inmejorables vinos de La Rioja, a la salud del rentable átomo [Siendo la central más pequeña de España genera unos ingresos de 250 millones de euros al año].

Al margen de su cierre o no, el futuro de la nuclear castellana será sin duda turístico. Seguirá así el ejemplo de Holanda, donde se ha transformado en museo el basurero donde se acumulan todos los desechos radiactivos del país, las instalaciones de la Organización Central para la Basura Radiactiva COVRA.

De acuerdo con un interesante reportaje publicado por BBC Mundo, los responsables de estas instalaciones no sólo facilitan el paseo entre tanques radioactivos blindados con plomo y cilindros de alta tecnología, sino que también han añadido a la visita componentes educativos, artísticos y culturales que incluyen la creación de una galería de arte contemporáneo.

Como explica uno de sus directivos,

“Al abrirlo al público demostramos que es posible manejar de manera segura y responsable los desechos nucleares, después de todo es algo que no podemos negar y que estará entre nosotros hasta encontrar otras alternativas”

Todo está cuidadosamente pensado, hasta el color del edificio donde, a modo de gigantesco búnker, se almacena la peligrosa basura. Es naranja, en referencia al equilibrio entre su interior, el rojo, peligro, y el exterior, el verde, vida.

Y añade el artículo:

Cada 20 años la fachada cambiará a un color más claro hasta llegar al blanco en el 2103, cuando se cumplan los 100 años necesarios para que la basura radiactiva que oculta en su interior deje de suponer un peligro para la salud.

¿Novedad? Ninguna, como no sea la gran mentira de que en un siglo estos desechos son inofensivos. Quizá guantes y batas sí, pero no isótopos presentes en el combustible gastado de los reactores como el plutonio 239 (vida media de 24.400 años) o el plutonio 240 (vida media de 6.600 años), demasiado tiempo para un museo.

En realidad, todas las centrales nucleares españolas tratan obstinadamente de convertirse en inofensivos centros educativos de la Ciencia. A golpe de talonario gastan importantes cantidades en lavar su mala imagen pública organizando toda clase de visitas, desde escolares a ancianos.

Resulta pues lógico que algunos protesten ante el inevitable cierre de Garoña, no quieren perder tan importante atractivo. Y cuando finalmente se clausure pedirán su conversión en un cementerio radiactivo, lo que en realidad ya es. Pero sólo por su interés social, todo sea por revitalizar el turismo de la comarca.

Clarividente viñeta de El Roto, publicada en El País el pasado 11 de junio.

En las dos imágenes superiores, dos detalles de la planta holandesa de COVRA.

Así se zampa una garza a un conejo

No es algo imposible, pero cuando lo ves paso a paso a través del ojo del fotógrafo no puedes quedarte indiferente. Os cuento la historia tal y como la recoge la versión on line del periódico británico Daily Telegraph.

El fotógrafo holandés especializado en naturaleza Ad Sprang salió una mañana al campo en Vianen (Holanda) dispuesto a fotografiar aves acuáticas en una cercana zona húmeda.

Interesado en una garza real (Ardea cinerea), llevaba un rato retratándola cuando a su lado, y de un agujero, salió un pequeño conejo negro. La patilarga lo miró curiosa y se acercó a él, quedándose ésta inmóvil, como calculando las distancias. Y en un abrir y cerrar de ojos ¡zas!, lanzó su afilado pico cual arpón certero contra el confiado gazapo.

Las garzas son habitualmente ictiófagas, se alimentan de peces, pero en la práctica no descartan cualquier presa que puedan atrapar, desde pequeños mamíferos como ratones y topillos, hasta insectos, anfibios e incluso aves. Ese día, la ardea se despertó carnívora y depredadora.

Inútilmente, el pobre animal gemía débilmente mientras la garza trataba de ahogarlo en el agua. Al final lo logró, pero ahora venía lo más difícil, tragarse al pobre conejillo de un solo bocado como si fuera una gran boa constrictor. Y aunque parecía imposible, la hambrienta zancuda lo acabó logrando, no sin esfuerzo.

Una pequeña tragedia, aterradora a nuestros ojos, pero la naturaleza es así de bella y de terrible. Para que unos sobrevivan otros muchos deben morir.