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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Cómo hacer montañismo en un país sin montañas

Escalada

Estos días los paso en Amsterdam, una ciudad que no deja de sorprenderme. En un país donde la mitad del territorio son tierras ganadas al mar, era previsible que un deporte como la escalada fuese algo imposible. Pero no. Para eso están los rocódromos. Y en el centro de la capital holandesa hay uno ciertamente asombroso. De interior, claro está, pues aquí la climatología es habitualmente horrible. Se llama De Klimmuur y ya sólo su edificio resulta arquitectónicamente sorprendente: un cubo semihundido entre canales, rodeado de edificios ultramodernos y otros históricos.

De lejos no sabes si es un museo de arte contemporáneo o un bareto de moda, así que cuando pasas a su interior te llevas una sorpresa morrocotuda.

Ayer por la tarde, nada más atravesar la puerta de entrada, casi se me cayó encima una chica que bajaba del techo colgada de una cuerda, muy cerca de donde sus amigos la esperaban bebiendo refrescos en la cafetería instalada justo en medio de la gran nave, mientras sonaba buena música y la gente charlaba animadamente. Había decenas como ella colgados de las paredes.

Acostumbrado a la escalada en las montañas del norte español, estos espacios cerrados y musicales donde el personal habla entre susurros me alucinan. Con gente escalando de todas las edades y niveles. Incluso te ofertan cursos de iniciación.

Pero como en esta ocasión he optado por practicar el turismo inactivo (fuera de moverme a todas partes en bicicleta), renuncié a acompañarles. Me senté en uno de los confortables sofás del lugar e hice de genuino mirón ibérico. Todo un espectáculo gratuito.

¿Conoces algún lugar parecido en España?

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Las cristaleras son una trampa mortal para millones de aves

BirdWindowCollisions

Carlos ha dejado las ventanas de su casa como los chorros del oro. Charo las tiene igual de impecables, aunque como vive en un gran edificio de fachada acristalada son los chicos de la empresa de limpieza contratada los que, colgados de sistemas imposibles, le dejan las cristaleras impecables. Pero ni Carlos ni Charo, ni los arquitectos que diseñaron sus viviendas, ni prácticamente nadie, sabe que esos cristales inmaculados son trampas mortales para las aves.

“Ahora este ecologista nos viene con que no hay que limpiar los cristales”, pensará más de uno. Está equivocado. Tan sólo os quiero explicar hasta qué punto algo tan inocente como tener un amplio ventanal en casa, o cubrir de cristales un edificio, puede convertirse en un mortífero engaño para los pájaros.

Imagínate ir corriendo a toda velocidad y que, de repente, te des de bruces contra un cristal invisible. Como en los dibujos animados. El porrazo sería gigantesco. Pues imagínate ahora que eres un pajarito de apenas 10 gramos de peso. Que llevas volando sin parar toda la noche camino de tus cuarteles de invierno en el África subsahariana, a 7.000 kilómetros de, pongamos por caso, el jardín en Estocolmo donde naciste. Y que de repente aquello que parecía un espacio limpio, o una luz engañosa, es un cristal. ¡Pum! Estás muerto.

Esas superficies transparentes son una de las principales causas de mortalidad no natural para las aves en todo el mundo. Se calcula que más de 100 millones mueren cada año por colisión contra ventanales. Una muerte silenciosa difícil de evaluar, pues queda repartida en pequeños cadáveres desperdigados al pie de los edificios.

¿Soluciones? Pocas. Pegar al cristal siluetas de rapaces no es tan efectivo como se piensa. Habría que diseñar los edificios pensando en los pájaros. Pero parece difícil cuando muchas veces somos incapaces de hacerlos pensando en las personas.

Tienes más información en este enlace de SEO/BirdLife: Edificaciones, cristales y aves

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El feísmo se extiende por las plazas de medio mundo

Mirad esta foto y dadme vuestra opinión. Me la envía el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Antigua, en la isla de Fuerteventura, Reserva de la Biosfera y centro turístico de primer orden. Es la nueva plaza que han inaugurado en la localidad de El Castillo, todo un ejemplo de libro del feísmo arquitectónico. Miradla y decidme si no os da la misma vergüenza que a mí. Esos árboles esqueléticos en alcorques mínimos, esos enlosados de hormigón alternando con retazos de césped artificial, esos focos en plan campo de fútbol terriblemente provocadores de contaminación lumínica, esas palmeras americanas en la tierra de la palmera canaria, esas papeleras de madera tropical, esos bancos de cemento,…

Sus promotores son los mismos políticos a los que luego se les llena la boca con palabras tan rimbombantes como desarrollo sostenible, paisaje, defensa de los cielos nocturnos, ecología y medio ambiente.  Sus ejecutores (de ejecutar, asesinar el paisaje a sangre fría) son arquitectos de pantalla de ordenador totalmente descontextualizados del mundo real que hacen sus proyectos igual para Canarias que para Gambia o Estocolmo.

Sí amigos. Es la terrible plaga del AutoCAD, el programa favorito de los arquitectos de escuadra y cartabón desbrozador, de las plantillas replicantes y de los arbolitos de copiar y pegar para los que nunca se tiene en cuenta algo tan obvio como que esos árboles crecen. Desde hace dos décadas su fea mano se extiende sin pudor por plazas y calles de medio mundo a la sombra de una supuesta propuesta minimalista, moderna, cool. ¿Se sentirán orgullosos de tamaño bodrio?

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