BLOGS
Viaje a la guerra Viaje a la guerra

Hernán Zin está de viaje por los lugares más violentos del siglo XXI.El horror de la guerra a través del testimonio de sus víctimas.

Archivo de la categoría ‘* SUDÁN’

República del Nilo, Ecuatoria, Nubia… en busca de un nombre para el sur de Sudán

Como ya expliqué hace tiempo, me hubiese gustado estar en las elecciones del sur de Sudán pero no he podido. Tengo que pasarme dos meses más editando mi próximo documental, aquí encerrado, en el bello culo del mundo.

Me da pena porque este blog comenzó justamente en Juba, tras el final de la segunda guerra con el norte, cuando el referéndum prometido por el CPA quedaba tan lejos.

Y siguió en posteriores viajes, cuando parecía que los dinka y los nuer estaban decididos a terminar unos con otros antes de la llegada de la independencia, y Joseph Kony empezaba su nuevo ciclo de masacres, post operación Lighting Thunder, ya no entre los acholi del norte de Uganda sino en la provincia de Ecuatoria Occidental.

Así es la vida. Tantas páginas aquí escritas sobre los tanques ucranianos del MV Faina, tantas especulaciones sobre si habría o no guerra en enero, para terminar siguiendo el referéndum por los periódicos y la televisión. Sólo espero que George Clooney me haya suplantado con elegancia, moderación y buen hacer.

Especulaciones y designaciones

Pero de lo que no me ha privado esta inevitable ausencia es de tratar de imaginar cómo será el nacimiento de este nuevo país, algo que no ocurría en África desde Eritea, y que el territorio conocido como Somalilandia, en el que los clanes somalíes demuestran que no tienen por qué pasarse todo el día matándose unos a otros, ansía que le suceda pronto.

Tendrá que tener un himno, por lo que alguien deberá componerlo. Tendrá que contar con su propio código internacional de llamadas, por lo que la UIT le asignará un número que empiece por 2, como buen país africano que se precie. Habrá apellido url para los dominios de Internet, digo.

Sin embargo, la pregunta a la que doy vueltas es qué nombre se le pondrá al estado número 193 de la ONU cuando en febrero se anuncie el resultado de las elecciones y en julio, conmemorando el final de la guerra en 2005, declare su independencia.

Lo fácil sería que se llamase Sudán del Sur, como la prensa se ha precipitado a bautizarlo en estos días aunque aún no ha habido pronunciación oficial al respecto. También esta presunción tiene sentido si se observa que los voluminosos visados que hasta ahora nos obligaban a llevar junto al pasaporte estaban coronados por las siglas GOSS, que corresponden a Government of Southern Sudan.

Pero si nos ponemos serios, la conveniencia y lógica de Sudán del Sur desaparece al considerar que ese primer nombre es asociado por muchos habitantes del sur al Estado que lleva décadas infringiéndoles hambre, guerra y opresión. Como si las sufridas gentes de Darfur decidiesen un buen día llamarse Sudán Occidental.

Otros que no fueron

Imagino que los autores del fantástico blog Baobab, del semanal The Economist – esa publicación que se obstina en demostrar cada viernes a los agoreros de esta profesión que aún se puede hacer buen periodismo -, tampoco pudieron viajar a Juba para cubrir las elecciones y se dedicaron, en consecuencia, a especulaciones igual de ociosas.

Dado que el norte se quedará con aquello de República de Sudán, se cuestiona si el sur optará por agregarle la palabra “democrática”. República Democrática del Sur de Sudán.

Desde estas páginas, y con todo respeto y humildad, recordar a quien sea pertinente que la inclusión de esta denominación suele ser contraindicada por los médicos. Tiene demostrados efectos adversos: República Democrática Alemana, República Popular Democrática de Corea, República Democrática del Congo. Todas democracias modélicas.

Made in Egipto

Otro blog cuyo autor seguramente no tuvo la oportunidad de hacer las maletas hacia Juba, esta vez en la agencia Reuters, cita la posibilidad de que se denomine República del Nilo.

Teniendo en cuenta que en realidad es el Nilo Blanco el que pasa por el territorio – aún recuerdo escuchar los disparos desde la otra orilla, en la tienda del infame Mango Camp -, lo apropiado sería República del Nilo Blanco.

Y si la referencia es al origen nilótico de su población, que no destaca por ser exactamente blanca, subrayar que los luo, luya, kalenjin, turkana, karimojong, masai y otros que no recuerdo en Uganda, Kenia y Tanzania, también lo son.

Pero nadie puede negar que hablar del Nilo es hacerlo de Egipto. Desde los faraones y las pirámides, son ellos los que tienen la marca registrada. Sin contar las disputas que las aguas de este río provocan entre vecinos.

También ha aparecido la opción Ecuatoria, que está bien por la correlación con su posición geográfica, pero que como recuerda a Ecuador y como ya existen tres territorios con este nombre en el sur de Sudán, tampoco termina de convencer.

Yo no entender

Las opciones surgidas en varios foros son tan vastas e interesantes como por momentos delirantes. Destaco la que menciona Reuters, Juwama, cuyo origen aún no he logrado descifrar por más que he leído el texto en varias ocasiones (ahora vislumbro por qué el redactor no fue enviado a cubrir las elecciones en Juba).

En definitiva, suena bien, República de Juwama, pero lo mismo daría llamarla República Totocaca. Lo que me recuerda que entre sus numerosas referencias de gran utilidad, Wikipedia publica un listado de países que no existen. Más tarde voy y agrego Totocaca.

De la sección de comentarios de The Economist reflejo algunas sugerencias:

. Nudan (“porque es nuevo”)

. Garangland (por el líder John Garang)

. Sudanistán

. Tenemos-pretróleo-y-el-norte-no-lo-tiene

. Macedonia (“para joder a los griegos”)

. Atlántida

. Facebook

Y me quedo con un comentario que transcribo de memoria y en versión libre: “Palestina. Hará que los árabes se cabreen aún más, que los EEUU le manden ayuda y que Israel por fin se animen a reconocerlo”.

Lo único que me gustaría pedir desde este blog es que no se caiga en la falta de imaginación que desborda la República Centroafricana, cuyo nombre sirve para localizarla rápidamente en el mapa pero no para mucho más. Encima después vas a Banghi y se quejan de que el mundo no les presta atención.

Referéndum en Sudán: el nacimiento del país número 193

Hace un par de meses, tras volver de Mogadiscio a Nairobi, compartí una cena con un grupo de corresponsales que celebraban – ante mi sana e irreprimible envidia, pues ya sabía que otras obligaciones me impedirían estar allí – que en poco tiempo más serían protagonistas de un hecho histórico: entrarían a un país para cubrir una noticia, con su correspondiente sello en el pasaporte, y saldrían de otro, con un nombre distinto y compuesto por la tercera parte del tamaño del anterior. El inminente nacimiento de Sudán del Sur, el país 193 de los que integran las Naciones Unidas y el número 54 del continente africano.

Ahora que leo sus crónicas, y más crónicas, y las que seguramente vendrán, sobre el comienzo esta mañana de los siete días de referéndum que llevarán a los habitantes del sur del país a decidir si quieren o no seguir formando una unidad con los musulmanes del norte – resultado que, tras siglos de opresión y esclavismo, y dos brutales guerras con millones de refugiados y muertos tras la independencia de Gran Bretaña en 1956, no puede ser otro que la independencia (se estima que el 96% de los votantes respaldarán esta opción) -, la sana envidia se ha elevado a la enésima potencia.

En buena medida porque este blog empezó en el Sur de Sudán, cuando en la capital, Juba, no había casi corriente eléctrica ni carreteras ni hospitales ni hoteles. El infame Mango Camp, los tiroteos nocturnos desde el otro lado del Nilo, y los miles de refugiados que volvían a diario desde los campos en Kenia y Uganda esperanzados por la posibilidad de un nuevo comienzo, con el horizonte – que entonces parecía tan lejano – del referéndum que para enero de 2011 prometía el acuerdo de paz firmado con el norte tras la última guerra.

Un largo camino

Posteriores visitas a Sudán del Sur nos permitieron descubrir en estas páginas que si bien Juba mostraba cierta transformación, el ritmo de los cambios era demasiado lento (la región apenas cuenta con 50 kilómetros de carreteras asfaltadas y padece un 85% de analfabetismo). Según The Economist, se han evaporado más de siete mil millones de dólares sin que los resultados sean aparentes en la vida cotidiana de los ocho millones de habitantes del sur.

También resultaban preocupantes las noticias sobre la carrera armamentista de ambas partes, tanto Jartum con sus misiles chinos de largo alcance como Juba con los tanques ucranianos del MV Faina, que seguimos en la serie La guerra que se aproxima en Sudán.

Además, parecían anunciar lo peor los conflictos entre los nuer y los dinka, que dejaron miles de muertos, y la presencia del LRA en la frontera con la República Cetroafricana y la RD Congo (siempre con la sospecha de que Omar Al Bashir estaba tirando de los hilos, armando y pagando a unos y otros, para desestabilizar al sur de cara al referendum).

Pasó la decisión salomónica de la Corte Permanente de Arbitraje en 2009 sobre la frontera en la región pretrolera de Abyei (donde se han producido nueve muertes); pasaron las agitadas elecciones presidenciales de 2010, con denuncias y acusaciones sobre el censo electoral; y los ánimos se fueron calmando hasta el punto de que hoy todo parece indicar que la independencia se logrará sin que provoque una tercera guerra abierta entre el norte y el sur.

El cambio de estrategia de la administración Obama con respecto a Jartum (empleando el palo y la zanahoria en lugar de la confrontación sistemática de Bush), y la necesidad mutua de norte y sur en la extracción y gestión del petróleo, explican en parte este fenómeno que no implica que el futuro vaya a ser sencillo.

Como humilde aportación, esta semana analizaremos intentos anteriores de redibujar las fronteras dejadas por los colonizadores europeos (que los líderes africanos aceptaron en 1963), que nos permitirán descubrir los enormes y alentadores progresos del África subsahariana. Para todo lo demás, por supuesto, allí tienen las crónicas de los amigos corresponsales en el terreno.

Foto: Getty.

Wikileaks calienta el potencial conflicto entre el norte y el sur de Sudán

La última vez que estuve en Juba, capital del sur de Sudán, algunas personas me aseguraron que los tanques habían llegado y estaban listos para usarse en un hipotético conflicto con Jartum. ¿Qué tanques? La treintena de vehículos de combate T-72 ucranianos que salieron a la luz cuando fueron interceptados por piratas somalíes en aguas del Índico.

Recordemos los hechos, que fuimos recopilando a lo largo de los últimos dos años en estas páginas en la serie de entradas tituladas “La guerra que se aproxima en Sudán”:

. El 23 de septiembre de 2008, el carguero MV Faina fue secuestrado por delincuentes somalos que pidieron 35 millones de dólares. Ellos mismos revelaron que el barco estaba cargado de armas.

. Seis navíos de guerra de EEUU rodearon al MV Faina, para evitar que el armamento bajara a tierra, hasta que se lo dejó en libertad el 5 de febrero de 2009 tras el pago de 3,2 millones dólares.

. La presencia de los tanques T-72 provocó un importante revuelo. Si el destino era el SPLA, como muchos sostenían, quedaba entonces claro que las autoridades del sur de Sudán se estaban preparando para un eventual conflicto con el norte en vistas al referendo de autodeterminación que se celebrará el próximo 9 de enero.

Recordemos también que los habitantes del norte, que se llaman a sí mismos árabes y son musulmanes, y los de sur, animistas y cristianos, protagonizaron ya dos brutales guerras que dejaron millones de muertos y desplazados. El error de partida fue la decisión tomada por los colonizadores británicos en 1956 de obligar a convivir a ambos grupos dentro de un mismo Estado, teniendo en cuenta que los árabes siempre habían esclavizados a sus vecinos meridionales.

El segundo conflicto empezó en 1983 y terminó en 2005 con la firma de un acuerdo conocido como CPA (Comprehensive Peace Agreement), que establece la realización del mencionado referendo, que podría significar la división del país más grande de África y el nacimiento de un nuevo Estado dentro de un mes. O, si los acontecimientos se tuercen, el comienzo de una tercera guerra.

Este tanque es mío

En su momento, los ejecutivos de Nairobi y Kiev negaron que los vehículos de combate tuvieran como destino el sur de Sudán, y defendieron que habían sido comprados para las FFAA kenianas (versión poco creíble si se tiene en cuenta que la única amenaza latente que debe enfrentar es la de un eventual e improbable avance de Al Shabab a través de la frontera).

A partir de entonces mucho se ha especulado sobre el destino de los T-72. En base a unas fotos tomadas por satélite, Jane’s Defense mostró el movimiento de tanques hacia el norte, y sostuvo que, en realidad, se trataba de la tercera entrega de un total de 100 vehículos de combate para el SPLA.

El gobierno de Kenia se defendió diciendo que no era así, que los tanques seguían en Mombasa y que eran de su propiedad. Sin embargo, poco ayudó a acallar los rumores que la propia comisión de defensa del parlamento keniano resultase incapaz de averiguar quién estaba detrás del compra (algo que no debe sorprender dada la opacidad que impera en el negocio de la venta de armas; España fue durante muchos años un buen ejemplo de estas prácticas).

Aumenta la tensión

Hasta el momento, las filtraciones de los mensajes de la diplomacia de EEUU han servido para demostrar poco que no supiéramos o vislumbrásemos y para dejar en pésimo lugar a todos aquellos que locales que no supieron guardar cauto silencio (aquí, en Argentina, Sergio Massa, intendente de Tigre y antiguo miembro del gobierno de Kirchner, tiró por la borda sus aspiraciones políticas inmediatas a la Casa Rosada).

En el caso de la venta de armamento al sur de Sudán, los documentos diseminados por Wikileaks sí han aportado información sumamente reveladora – quién compró los tanques, quién mintió y dónde se encuentran – que, como veremos en la próxima entrada, ha escalado la tensión dialéctica de cara al referendo de independencia del 9 de enero de 2011.

¿El final de Joseph Kony? Una nueva estrategia para combatir al LRA

En el mes de octubre entrevistamos a oficiales ugandeses que nos describieron cuán complicado resulta perseguir a los hombres de Joseph Kony. Nos hablaron de la habilidad de los guerrilleros del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) para moverse a través de la selva, de las diversas estrategias de despiste que suelen articular.

Estrategias perfeccionadas a lo largo de más de veinte años de lucha armada contra el gobierno de Kampala. Dos fragmentos de aquel diálogo que mantuvimos en la ciudad sudanesa de Yambio, próxima a la frontera con el Congo:

“Los seguimos día y noche a través de la selva, con nuestras mochilas a las espaldas. Si nosotros paramos para acampar a las seis, ellos lo hacen a las seis y media. Buscan mantener la distancia… Cuando capturas a uno de ellos y lo llevas a una zona civilizada parece de otro planeta. No les gusta estar a la luz, fuera de sus escondites en la selva”.

Ahora, según informa Jeffrey Gettleman en The New York Times, la estrategia de los comandos del Uganda People’s Defence Force (UPDF), que en octubre de 2008 comenzaron a seguir al LRA en territorio congoleño dentro de la operación bautizada como Thunder Lightning, y luego en su huída hacia Sudán y la República Centroafricana, ha evolucionado de manera sorprendente: están empleando a los soldados capturados – en su mayoría niños que fueron secuestrados y entrenados para formar parte de esta milicia – a modo de guías, de cazadores de su antiguo líder: Joseph Kony.

La génesis

Tras dos décadas de guerra de baja intensidad que provocó dos millones de desplazados y 120 mil muertos entre los acholi – que si perduró durante tanto tiempo no sólo fue por la personalidad delirante del iluminado Kony, sino porque también sirvió a los objetivos políticos del presidente Museveni -, en 2006 el gobierno de Uganda y los líderes del LRA se sentaron a negociar el final del conflicto con la mediación de las autoridades del sur de Sudán (el acuerdo de paz de 2005 entre el norte y el sur de Sudán había dejado a los guerrilleros sin santuario en el cual refugiarse y sin el apoyo de Jartum).

Proceso que seguimos de cerca en este blog, desde la misma ciudad de Juba, a cuyas inmediaciones se acercó Kony, líder del LRA, para mantener las primeras conversaciones (publicamos en exclusiva fotos de aquel encuentro y del propio Kony, apenas retratado a lo largo de dos décadas).

Proceso que se rompió en diciembre de 2008, cuando las autoridades de Kampala decidieron que estaban cansadas de los juegos y postergaciones de Kony, que anunciaba que iba a firmar la paz y que nunca lo hacía, y atacaron sus posiciones en el congoleño parque de Garamba. Una operación que contó con el apoyo logístico y material de Washington, que parece decidido a hacer todo lo posible por terminar con el LRA.

Un buen ejército

Human Rights Watch confirma la impresión que tuvimos, tan poco habitual cuando se trata de ejércitos africanos, con respecto a los comandos ugandeses que están persiguiendo a Kony y sus hombres: la profesionalidad, el buen entrenamiento y equipamiento, el respeto por las poblaciones locales. “Estoy muy satisfecha con su conducta”, declaró recientemente Anneke Van Woudenberg, investigadora de la organización en el Congo.

Comportamiento que vimos que contrasta con los mal entrenados y poco motivados efectivos del SPLA, el ejército del sur de Sudán. Nos parecieron tan desorganizados como lo está mostrando el SPLM, principal partido del sur del país, que ha manifestado no pocas contradicciones en su boicot a las elecciones que están teniendo ahora lugar en Sudán.

La estrategia de Kampala se centra asimismo en ofrecer amnistía a todos los soldados del LRA menos a tres altos mandos: el propio Joseph Kony, su mano derecha Okot Odhiambo y Dominic Ongwen, comandante al que se considera responsable de la última gran masacre en Congo, que dejó más de 321 muertos como represalia a la ofensiva de las tropas ugandesas.

Santuario en Darfur

Las autoridades ugandesas sostienen que en estos 16 meses de lucha en la selva han matado o capturado a más del 60% de los integrantes del LRA. Una ofensiva que sigue contando con el apoyo de Washington a través del comando central para África, conocido como AFRICOM. Apoyo que se ha visto reforzado con la aprobación de la Lord’s Resistance Army Disarmament and Northern Uganda Recovery Act en el senado de EEUU.

También comentamos en este blog el pasado octubre que en su huída hacia el norte, parte de las fuerzas del LRA habían alcanzado Darfur, lo que podría ser la única salvación para Kony, ya que Jartum no dejaría entrar allí a las tropas de Uganda. Tanto Kony como Omar Al Bachir tienen órdenes de detención de la Corte Penal Internacional. De este modo, la vieja alianza entre ambos hombres volvería a hacerse evidente.

Foto: Sgt. Jeremy T. Lock

Peligran las elecciones de 2010 en Sudán… otro paso hacia la guerra

Cuando en este blog estuvimos hace dos meses en el sur de Sudán, no pocas personas nos alertaron de que corrían peligro las elecciones que se deberían de celebrar en abril de 2010. Unos comicios de vital importancia para el futuro de las relaciones entre el norte y el sur del país, cuyo fracaso podría empujar a ambas partes hacia el abismo de una nueva guerra.

El segundo conflicto armado entre los árabes musulmanes del norte y los cristianos y animistas del sur del país dejó más de dos millones de muertos y cinco millones de desplazados. Comenzó en 1983 y llegó a su fin en 2005 gracias a la firma de un tratado de paz conocido como CPA (Comprenhensive Peace Agreement).

Según señala este documento, los sudaneses del sur votarán en un referéndum de autodeterminación en el año 2011. Pero antes se deberán celebrar elecciones generales en todo el país, como lo indica una cláusula del acuerdo que se incluyó por pedido de las potencias occidentales durante las negociaciones de paz de Nairobi.

Estas elecciones estaban planeadas para abril de 2010, pero los informes que llegan desde el terreno indican que podrían llegar a no celebrarse. El Centro Carter, que ha enviado observadores para seguir los comicios, denuncia el acoso sufrido por algunos de sus trabajadores. Por su parte, el SPML, partido mayoritario en el sur del país, afirma que la comisión electoral sólo le ha entregado el 20% de los fondos prometidos. Se queja también de que no está teniendo tiempo para preparar y registrar a los votantes. No son pocos los analistas que culpan al gobierno de Al Bachir en Jartum de estar poniendo trabas a la organización de los comicios, que serían los primeros en más de dos décadas.

El pasado viernes, Scott Gration, enviado especial de Obama, visitó algunos centros electorales en Sudán. Criticó tanto a los políticos del norte como a los del sur por “no haber demostrado la voluntad política suficiente para solucionar estas cuestiones tan difíciles y sensibles”.

Si las elecciones se postergasen debido a estas deficiencias, y como consecuencia lo hiciese también el referendum de 2011, entonces el sur podría verse tentado a declarar de forma unilateral la independencia. Otra opción sería que Jartum emplease el aparato estatal para tergiversar los resultados de los comicios, al mejor estilo Afganistán, lo que también podría disparar la indignación del sur y la secesión de hecho.

Escenarios estos capaces de provocar una respuesta militar del norte y una nueva guerra abierta en la que se emplearían los armamentos que, como hemos seguido de cerca en este blog, ambas partes han ido comprando a lo largo del último año.

¿Se encuentra el LRA en Darfur?

Hace un mes nos hacíamos eco en el sur de Sudán de los rumores que señalaban que el grupo guerrillero del fanático y delirante Joseph Kony se estaría dirigiendo hacia Darfur. En los últimos días las evidencias que situarían al LRA en esa zona no han cesado de multiplicarse.

El periplo vital del LRA quedaría a grandes rasgos de esta manera:

* Durante 22 años aterrorizó el norte de Uganda, tanto desde sus bases en la región como en el sur de Sudán.

* En agosto 2006 se embarcó en un proceso de negociaciones de paz con Kampala a través de la intermediación Riek Machar, vicepresidente del sur de Sudán, que en este blog seguimos desde la misma Juba.

* En abril de 2008, Joseph Kony, sobre el que pesa una orden de captura de la Corte Penal Internacional, rompió las negociaciones y volvió a las armas desde su santuario en el Congo. Terminó con la vida de cientos de personas y provocó el desplazamiento de miles (algunas de las cuales entrevistamos en Yambio y en el campo de refugiados de Makpandu).

* El movimiento hacia el norte quedó constatado por las masacres que el LRA cometió en la República Centroafricana. Desde allí avanzó hacia la provincia sudanesa de Bahr al-Ghazal, aunque hablar de un movimiento homogéneo y sincronizado de hombres no tiene sentido pues como ya vimos desde el terreno las mermadas fuerzas de Joseph Kony se han dividido en pequeños escuadrones, de entre tres y seis hombres.

Daniel Howden, en The Independent, cita a un oficial del SPLA que confirma la presencia del LRA a Darfur. El experto en Sudán Gerard Prunier pone en duda esta afirmación, principalmente porque el LRA siempre ha combatido en zonas selváticas y nunca en el desierto: “Deben estar cómodos con el entorno. En Congo, en la República Centroafricana, lo han estado. Pero ir a Darfur es para ellos como ir a la luna”.

Por su parte, John Ashworth, de quien ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog, sostiene que tiene sentido que el LRA se displace a Darfur, pues “todo el mundo está convencido de que recibe ayuda del gobierno de Jartum”.

También afirma que la presencia de Joseph Kony y sus hombres podría exacerbar el conflicto, que ha experimentado unos meses de relativo sosiego. El gobierno de Al Bachir “podría emplearlos como milicia del mismo modo en que hizo con los janjaweed”.

Elogio de los médicos en la guerra

Se suponía que Ezo estaba bien protegida. Tropas sudanesas del SPLA apoyadas por comandos del ejército de Uganda se habían desplegado en esta ciudad en la que confluyen las fronteras de Sudán, Congo y República Centroafricana.

Sin embargo, el pasado 12 de julio los guerrilleros del LRA lograron colarse en la urbe, a la que sumieron en el caos durante tres horas. Asaltaron la casa del alcalde y secuestraron a quince niños y niñas a los que se llevaron a sus cuarteles en la selva para convertirlos en soldados y esclavos sexuales, como llevan haciendo desde hace 22 años.

Este ataque inesperado, que dejó en mal sitio a los militares del SPLA y del UPDF, provocó un éxodo masivo. Miles de personas abandonaron sus casas y partieron en busca de zonas más seguras (algunas de ellas habían llegado ya como refugiadas desde Congo a Sudán). Tal es el miedo que provocan los hombres de Joseph Kony con la estrategia de mutilar a sus víctimas, de cortarles los labios, las orejas, los brazos.

Ante la perpetuación de la violencia en Ezo, los miembros de organizaciones humanitarias fueron evacuados el día 13 de agosto en helicópteros de la ONU, dejando a la población civil sin ayuda.

Elogio de MSF

Mi arribo a la zona coincidió con la partida de una expedición de Médicos Sin Fronteras España hacia la ciudad de Ezo. Llevaban cajas de vacunas y dinero para pagar el salario de los trabajadores locales. A pesar de que continuaba la amenaza del LRA, los integrantes de la misión española en Yambio decidieron que debían acercarse a las víctimas. Tardaron dos días en llegar. Una vez que comprobaron la situación, un helicóptero de la ONU se atrevió a hacer el viaje.

En estos años de Viaje a la guerra no es la primera vez que escribo sobre los médicos en conflictos armados. Ya me he referido con no poca admiración a Alberto Cairo en Kabul, Ibrahim Faraj en Líbano o los profesionales del hospital Al Shifa en Gaza. A pesar de la escasez de insumos, del cansancio, de la proximidad de la violencia, seguían adelante con su labor.

Tampoco es la primera vez que escribo sobre los miembros de Médicos Sin Fronteras pues he conocido de primera mano sus proyectos en Uganda, Congo y Kenia. Los he visto jugarse el tipo una y otra vez para estar junto a las víctimas de los conflictos armados, para ser los primeros en llegar. Una labor tediosa, compleja, que requiere no pocas renuncias.

Aunque lo que más respeto me ha merecido siempre es el aislamiento en el que viven como consecuencia de las medidas de seguridad. Pasan meses en medio de la nada, con poco contacto más allá de los pacientes y de las autoridades locales, por sueldos que no comprarían ni media hora del reloj de lujo del caso Gurtel.

Saber ahora que algunos de sus integrantes, como Mary Vonckx en Bolivia y Óscar Sánchez-Rey desde Darfur, han comenzado a colaborar en este periódico es una muy buena noticia.

Marihuana, cerveza y fusiles en Sudán

El Ejército Popular de Liberación de Sudán, conocido por su acrónimo en inglés SPLA, nació en 1983 de la insurrección de un grupo de 500 militares de la base de Bor contra la decisión del primer ministro Yaffar al-Numeiry de imponer la sharía a todo el país, incluido el sur cristiano y animista. Ese fue el comienzo de la segunda guerra de Sudán, que terminaría en 2005 con el llamado CPA (Comprenhensive Peace Agreement), que establece un referéndum de autonomía para los habitantes del sur que tendrá lugar en el año 2011.

El coronel John Garang, que había sido enviado desde el norte para reprimir la insurrección, se puso al frente de los rebeldes. Perteneciente a la tribu de los dinkas, el acuerdo de paz de Addis Abeba de 1972 – final de la primera guerra de Sudán, que había comenzando en 1955, también en respuesta a los abusos del norte, y en la que había participado como parte de la milicia Anyanya – le había permitido retornar a EEUU para seguir con sus estudios. En la universidad de Iowa obtuvo un doctorado en Economía Agrícola.

Tras luchar durante 21 años, Garang consiguió en 2005 la paz con el norte y la promesa del referéndum para el 2011. Tres semanas después de haber asumido como vicepresidente del país en respuesta a lo estipulado por el CPA, murió cuando el helicóptero Mi-172 en el que volaba desde Uganda se estrelló. Otro de los fundadores del SPLA, el capitán Salva Kiir, asumió la vicepresidencia en el gobierno central junto a Omar al Bachir. Dinka también, Kiir es el actual presidente del sur. Figura reverenciada por los sudaneses, hace unos días corría el rumor por Juba de que había sido asesinado.

El apoyo del dictador Mengistu resultó vital para el SPLA en sus primeros años, ya que se organizaba y entrenaba en territorio etíope (allí se formaban también los niños del llamado “Ejército Rojo”, algunos de cuyos integrantes pudimos entrevistar en nuestra anterior visita a Juba). Más adelante recibiría la ayuda de Uganda y Libia. En los años noventa, la presencia de Osama Bin Laden en Sudán llevaría a los EEUU a dar 20 millones de dólares en armas a los rebeldes del sur para apoyarlos en su lucha contra Omar al Bachir.

En los años ochenta el SPLA contaba con unos 12 mil integrantes, en su mayor parte portadores de armas ligeras. Hoy tiene unos 50 mil efectivos, armados con AK 47, AK 74, FAL, Dragunov, Galil… El momento sin dudas crítico en la historia del SPLA fue cuando la facción liderada por Riek Machar intentó destituir a Garang. Perteneciente a la tribu nuer, casado con la cooperante británica Emma McCune (cuya vida narra el libro “Emma’s War”), Machar firmó en 1997 un acuerdo con Jartum que permitió al norte recuperar ciudades tomadas por el SPLA. Hoy es vicepresidente del sur del país. Durante los últimos años ha sido el principal interlocutor en las fallidas negociaciones de paz con el LRA.

Las nuevas generaciones

Los soldados del SPLA con los que me encuentro en las inmediaciones del campo de Makpandu dan la impresión de encontrarse a años luz de aquellos que lucharon durante décadas contra las fuerzas del norte del país. Se les ha roto el eje trasero de la pick up, por lo que han cavado un hoyo y ahora dos de ellos luchan a martillazo limpio por arreglarlo. El resto observa, da indicaciones. El vehículo, apoyado sobre un par de piedras se balancea, parece a punto de caerse, pero a nadie le importa. A pocos metros, una chica aviva un fuego sobre el que les preparará algo de comer.

Entre los soldados hay uno que se está armado un cigarrillo de marihuana. Me acerco. Dice que se la trajeron desde Uganda. Me ofrece una calada. Acepto, qué carajo, acabo de cumplir años aquí, en medio de la nada. Un cumpleaños realmente extraordinario, una celebración por todo lo alto: sin electricidad, incomunicado, a las diez ya estaba en la cama. Sólo me salvaban las estrellas, pletóricas en el cielo de Ecuatoria Occidental.

Terminado el arreglo del vehículo, los soldados se sientan a comer. Me invitan también, pero paso del arroz. Sacan varias cervezas Tusker que beben con fruición. Decido que ha llegado el momento de poner cierta distancia: la ecuación jóvenes soldados más alcohol siempre da un resultado incierto. Me despido. Los observo desde la distancia.

La próxima guerra

Cuando terminan, uno de ellos arranca la camioneta. Lo hace al “estilo Darfur”: acelerando a fondo, maniobrando de forma violenta. Varios refugiados congoleños saltan para esquivar el vehículo que avanzan fuera de control hasta estamparse contra una piedra. El eje trasero se ha vuelto a romper. Los militares insultan a su compañero. Otra vez cavan un hoyo, otra vez sacan las herramientas. Los refugiados los miran y se ríen.

Me volvería a encontrar con los soldados en numerosas ocasiones, ya que en Yambio hay una sola carretera y un blanco cargado de cámaras no es algo muy habitual de ver en esta parte del mundo. Una y otra vez se ofrecerían a llevarme en la parte trasera de la camioneta. Una y otra vez me inventaría alguna excusa para no hacerlo (no fuera a haber un control de alcoholemia en la siguiente esquina o algo por el estilo).

Hace unos meses escribíamos en este blog sobre una hipotética tercera guerra entre el norte y el sur del país. Posibilidad que esta semana analiza Jason McLure en Newsweek y que respaldan también no pocos especialistas con los que he hablado en Sudán. Cómo actuarían estos jóvenes soldados azande ante el comienzo de una contienda bélica a gran escala es algo que también me preguntaría en más de una ocasión.

(Fotos: HZ)

Los niños de Makpandu

Situado en la provincia sudanesa de Ecuatoria Occidental, Makpandu es el más grande de los campos de refugiados que a lo largo del último año ha generado la ofensiva de los hombres de Joseph Kony. Cuenta con unos seis mil habitantes, en su mayor parte provenientes de la región de Dungu, al otro lado de la frontera, en la República Democrática del Congo, donde el LRA tenía sus bases y desde donde desató esta última oleada de violencia.

Al igual que los antiguos campos ugandeses de Gulu y los de Dadaab – que esperamos visitar la próxima semana -, Makpandu no presenta una fisonomía de provisionales tiendas de campañas, sino que está compuesto de chozas a las que aquí se llama tukuls. Por esta razón, a primera vista podría parecer un poblado. Sin embargo, sólo basta superar la epidermis física, las meras apariencias, para descubrir aquello que predomina en casi todos los refugiados: el desgarro por lo perdido, la incertidumbre ante el futuro.

Ibrahim Ganiko Bate es lo que se conoce como chef du camp: el representante que los refugiados congoleños eligieron para que defienda sus derechos frente a las autoridades locales y las ONG. Tiene 32 años. Oriundo de la ciudad de Duru, llegó a Makpandu el 12 de diciembre de 2008. Su mujer y sus tres hijos continúan en el Congo. Nada sabe de ellos. “Esta es una vida muy dura. No se reconocen nuestros derechos. Las autoridades no nos dan el estatus de refugiado. No tenemos documentación alguna para poder desplazarnos, para poder trabajar“, afirma. Responsables del ACNUR nos explican que las trabas burocrática las pone el gobierno de Jartum.

A esta indefensión jurídica hay que sumarle el miedo a un ataque del LRA con el que conviven los habitantes del campo de refugiados. Algunos de ellos han perdido familiares a manos de los hombres de Joseph Kony. Otros, como Midogo Nalayanga, de 26 años, han visto de su cerca su brutalidad. Los guerrilleros la arrancaron de la escuela en la que estudiaba junto a las demás alumnas del curso y la llevaron a la selva. Estuvo secuestrada seis meses hasta que soldados del UPDF lograron liberarla. Su testimonio demuestra que el LRA sigue en el Congo y en Sudán con la táctica de secuestrar a niños para convertirlos en soldados y a niñas para hacerlas esclavas sexuales, que iniciara hace 22 años en Uganda.

Dos presencias ayudan a mitigar la dureza física y emocional de la vida en el campamento. La labor de las organizaciones humanitarias que allí trabajan: ACNUR, Coopi, World Vision y, muy especialmente, Médicos Sin Fronteras España, que desarrolla un proyecto de salud mental (sobre el que escribiremos más adelante). La otra presencia insoslayable es la de los niños, que constituyen la mayor parte de la población refugiada. Por eso hemos escogido fotos de ellos para ilustrar esta entrada. Sus voces en la escuela, en los juegos, constituyen el sonido de fondo de la existencia en Makpandu. Apenas algunos de los nueve millones de menores refugiados que hay en el mundo.

(Fotos: HZ)

Tras los pasos de Joseph Kony… (tres años más tarde)

Tras veinte años de guerra de baja intensidad, en 2006 el gobierno de Uganda y los líderes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) se sentaron a negociar la paz con la mediación de las autoridades del sur de Sudán. Proceso que seguimos de cerca en este blog, desde la misma ciudad de Juba, a cuyas inmediaciones se acercó Joseph Kony, líder del LRA, para mantener las primeras conversaciones (publicamos en exclusiva fotos de aquel encuentro y del propio Kony, apenas retratado a lo largo de dos décadas).

El 16 de diciembre de 2008, comandos del Uganda People’s Defence Force (UPDF) avanzaron en territorio congoleño para combatir al LRA después de que aviones enviados por Kampala hubiesen bombardeado las bases de Joseph Kony y sus soldados en el parque nacional de Garamba. El nombre de la operación fue Thunder Lightning, y contó con la asesoría y apoyo de los EEUU, según sostiene The New York Times.

La ofensiva, que contó con la participación también de Congo RDC y del gobierno del Sur de Sudán, demostró que la paciencia hacia Joseph Kony había llegado a su fin tras más de dos años de negociaciones frustradas de paz. El líder rebelde pedía, antes de firmar el acuerdo, que la Corte Penal Internacional levantase la orden de búsqueda y captura que tiene en su contra. “A lo largo de los años, Kony ha recibido muchas zanahorias y nada de palos”, declaraba Juia Spiegel, del Enough Project.

La mala logística y la falta de coordinación impidieron que se alcanzara el objetivo prefijado: destruir las bases del LRA en Congo y matar y capturar al mayor número posible de sus efectivos. Según el capitán Deo Akiki, del UPDF, se hicieron prisioneros a 50 guerrilleros ugandeses y se terminó con la vida de 150.

Puño de hierro

La respuesta de Joseph Kony fue similar a la que articuló en marzo de 2002, después de que el UPDF lanzase en su contra la operación Iron Fist con el beneplácito de Jartum: dividir a sus hombres en grupos pequeños y ordenarles que se dispersen.

A partir de diciembre de 2008, estas unidades reducidas de hasta seis integrantes empezaron a atacar a la población civil congoleña, provocando 900 muertos en poco más de un mes. La mayoría de forma brutal y vejatoria, como suele hacer el LRA, tan aficionado a cortar orejas, labios y narices como a torturar a sus víctimas.

Seguramente, esta segunda parte de la estrategia está destinada a desplazar a la población civil, para dificultar así el avance de las fuerzas enemigas. El ACNUR estima que a raíz de estas acciones, unos 130 mil congoleños abandonaron sus hogares, a los que hay que sumar 10 mil sudaneses. En 2002, la respuesta de Kony contra los civiles ugandeses alcanzó niveles de atrocidad y barbarie desconocidos para sus tropas desde 1996.

Desde entonces, el LRA ha continuado con sus ataques contra los civiles en la frontera de 300 kilómetros que separa a Congo de Sudán, moviéndose también hacia la República Centroafricana. Hace un mes la prensa anunciaba que el gobierno de Bangui había dado luz verde a las tropas ugandesas para que entraran a su país para seguir persiguiendo a Kony, del que se dice que apenas cuenta con 700 hombres (la mayoría niños a los que secuestró y formó como soldados).

La persecución de los ugandeses

Como toda ciudad atrapada en un conflicto, los rumores se suceden a todas horas en Yambio, cuyos habitantes están acogiendo a los miles de desplazados por la violencia. Algunos dicen que Kony habría aceptado firmar la paz; otros, que el grueso de sus fuerzas se encuentra camino hacia Chad y Darfur, por lo que el peligro ya habría terminado en la provincia sudanesa de Ecuatoria Occidental. Los más prudentes afirman que el LRA es impredecible, que mejor no hace vaticinios.

Muchos se lamentan de que el vicepresidente del sur de Sudán, Riek Machar, diera alimentos y dinero a los guerrilleros ugandeses durante las negociaciones de paz (estas son sus últimas declaraciones sobre el proceso). También señalan que detrás del LRA está Jartum en su intento por desestabilizar al sur de cara al referendo de autonomía de 2011.

En la última entrada comentábamos cómo en los mejores hoteles de sitios similares a Yambio suelen coincidir diversos protagonistas de las guerras. En esta ocasión, dos oficiales del UPDF, recién llegados de la zona de Ezo, último sitio atacado por el LRA. Pollo frito acompañado por cerveza Guinnes. Sonido de generadores, en esta urbe sin electricidad. Esto es lo que dicen los altos mandos ugandeses sobre la operación que continúan llevando a cabo:

“Los seguimos día y noche a través de la selva, con nuestras mochilas a las espaldas. Si nosotros paramos para acampar a las seis, ellos lo hacen a las seis y media. Buscan mantener la distancia”.

“Ni los estadounidenses podrían luchar contra el LRA. Sólo nosotros podemos, sólo nosotros los conocemos. Llevamos toda la vida enfrentados a ellos”.

“Cuando los ves te parecen animales salvajes. Viven en la selva, alejados de la sociedad”.

“No quieren trabajar. Lo único que hacen es robar y matar para no trabajar. Quieren la vida fácil”.

“Cuando capturas a uno de ellos y lo llevas a una zona civilizada parece de otro planeta. No les gusta estar a la luz, fuera de sus escondites en la selva”.

“Ahora se han divido en grupos de tres hombres. Son los más brutales y peligrosos. Esperan junto a las rutas para matar a la gente y robarle la comida. Son estos pequeños grupos los que nos cuesta más perseguir. Conocen la selva como la palma de su mano”.

(Foto: Jeremy T. Lock)