Viaje a la guerra Viaje a la guerra

Hernán Zin está de viaje por los lugares más violentos del siglo XXI.El horror de la guerra a través del testimonio de sus víctimas.

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Tras los pasos de Joseph Kony… (tres años más tarde)

Tras veinte años de guerra de baja intensidad, en 2006 el gobierno de Uganda y los líderes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) se sentaron a negociar la paz con la mediación de las autoridades del sur de Sudán. Proceso que seguimos de cerca en este blog, desde la misma ciudad de Juba, a cuyas inmediaciones se acercó Joseph Kony, líder del LRA, para mantener las primeras conversaciones (publicamos en exclusiva fotos de aquel encuentro y del propio Kony, apenas retratado a lo largo de dos décadas).

El 16 de diciembre de 2008, comandos del Uganda People’s Defence Force (UPDF) avanzaron en territorio congoleño para combatir al LRA después de que aviones enviados por Kampala hubiesen bombardeado las bases de Joseph Kony y sus soldados en el parque nacional de Garamba. El nombre de la operación fue Thunder Lightning, y contó con la asesoría y apoyo de los EEUU, según sostiene The New York Times.

La ofensiva, que contó con la participación también de Congo RDC y del gobierno del Sur de Sudán, demostró que la paciencia hacia Joseph Kony había llegado a su fin tras más de dos años de negociaciones frustradas de paz. El líder rebelde pedía, antes de firmar el acuerdo, que la Corte Penal Internacional levantase la orden de búsqueda y captura que tiene en su contra. “A lo largo de los años, Kony ha recibido muchas zanahorias y nada de palos”, declaraba Juia Spiegel, del Enough Project.

La mala logística y la falta de coordinación impidieron que se alcanzara el objetivo prefijado: destruir las bases del LRA en Congo y matar y capturar al mayor número posible de sus efectivos. Según el capitán Deo Akiki, del UPDF, se hicieron prisioneros a 50 guerrilleros ugandeses y se terminó con la vida de 150.

Puño de hierro

La respuesta de Joseph Kony fue similar a la que articuló en marzo de 2002, después de que el UPDF lanzase en su contra la operación Iron Fist con el beneplácito de Jartum: dividir a sus hombres en grupos pequeños y ordenarles que se dispersen.

A partir de diciembre de 2008, estas unidades reducidas de hasta seis integrantes empezaron a atacar a la población civil congoleña, provocando 900 muertos en poco más de un mes. La mayoría de forma brutal y vejatoria, como suele hacer el LRA, tan aficionado a cortar orejas, labios y narices como a torturar a sus víctimas.

Seguramente, esta segunda parte de la estrategia está destinada a desplazar a la población civil, para dificultar así el avance de las fuerzas enemigas. El ACNUR estima que a raíz de estas acciones, unos 130 mil congoleños abandonaron sus hogares, a los que hay que sumar 10 mil sudaneses. En 2002, la respuesta de Kony contra los civiles ugandeses alcanzó niveles de atrocidad y barbarie desconocidos para sus tropas desde 1996.

Desde entonces, el LRA ha continuado con sus ataques contra los civiles en la frontera de 300 kilómetros que separa a Congo de Sudán, moviéndose también hacia la República Centroafricana. Hace un mes la prensa anunciaba que el gobierno de Bangui había dado luz verde a las tropas ugandesas para que entraran a su país para seguir persiguiendo a Kony, del que se dice que apenas cuenta con 700 hombres (la mayoría niños a los que secuestró y formó como soldados).

La persecución de los ugandeses

Como toda ciudad atrapada en un conflicto, los rumores se suceden a todas horas en Yambio, cuyos habitantes están acogiendo a los miles de desplazados por la violencia. Algunos dicen que Kony habría aceptado firmar la paz; otros, que el grueso de sus fuerzas se encuentra camino hacia Chad y Darfur, por lo que el peligro ya habría terminado en la provincia sudanesa de Ecuatoria Occidental. Los más prudentes afirman que el LRA es impredecible, que mejor no hace vaticinios.

Muchos se lamentan de que el vicepresidente del sur de Sudán, Riek Machar, diera alimentos y dinero a los guerrilleros ugandeses durante las negociaciones de paz (estas son sus últimas declaraciones sobre el proceso). También señalan que detrás del LRA está Jartum en su intento por desestabilizar al sur de cara al referendo de autonomía de 2011.

En la última entrada comentábamos cómo en los mejores hoteles de sitios similares a Yambio suelen coincidir diversos protagonistas de las guerras. En esta ocasión, dos oficiales del UPDF, recién llegados de la zona de Ezo, último sitio atacado por el LRA. Pollo frito acompañado por cerveza Guinnes. Sonido de generadores, en esta urbe sin electricidad. Esto es lo que dicen los altos mandos ugandeses sobre la operación que continúan llevando a cabo:

“Los seguimos día y noche a través de la selva, con nuestras mochilas a las espaldas. Si nosotros paramos para acampar a las seis, ellos lo hacen a las seis y media. Buscan mantener la distancia”.

“Ni los estadounidenses podrían luchar contra el LRA. Sólo nosotros podemos, sólo nosotros los conocemos. Llevamos toda la vida enfrentados a ellos”.

“Cuando los ves te parecen animales salvajes. Viven en la selva, alejados de la sociedad”.

“No quieren trabajar. Lo único que hacen es robar y matar para no trabajar. Quieren la vida fácil”.

“Cuando capturas a uno de ellos y lo llevas a una zona civilizada parece de otro planeta. No les gusta estar a la luz, fuera de sus escondites en la selva”.

“Ahora se han divido en grupos de tres hombres. Son los más brutales y peligrosos. Esperan junto a las rutas para matar a la gente y robarle la comida. Son estos pequeños grupos los que nos cuesta más perseguir. Conocen la selva como la palma de su mano”.

(Foto: Jeremy T. Lock)

Hoteles con encanto: entre soldados, guerrilleros y cooperantes

De la lectura adolescente de “La guerra del fin del mundo”, el gran libro de Mario Vargas Llosa sobre la insurrección de Canudos, suelo recordar un momento culminante en el que buena parte de los protagonistas principales de la trama confluyen en un mismo sitio y conversan, justo antes de que la narración progrese hacia la batalla final que termina con la rebelión promovida por Antonio Conselheiro. Un fragmento prodigiosamente escrito.

En estos años de Viaje a la guerra he tenido en no pocas ocasiones la sensación de encontrarme en un escenario semejante, en el que todos los protagonistas de la historia convergen de forma tan reveladora como sorprendente. Algo que me ha sucedido sobre todo en los hoteles de pueblos perdidos, atrapados por la guerra, en África.

La primera vez que noté esto fue en 2005, en el hotel Acholi Inn de Gulu, ciudad del norte de Uganda. Allí, en una mesa tenías a varios oficiales del Uganda People’s Defence Force (UPDF), en otras a guerrilleros retirados del LRA, y en el resto a miembros de organizaciones gubernamentales. Todos los integrantes del conflicto que sacudió al norte de Uganda durante 22 años, en la terraza del mismo alojamiento, compartiendo una cerveza Nile Special, Castle o Tusker.

También el hotel Gerda’s, con su mesa de billar, su rosario de estatuas de madera y su dueño de origen indio, tiene la extraña cualidad de ser el sitio de Bukavu en el que se suelen encontrar algunos de los principales actores de la guerra que desde hace 12 años asola al Congo. En la barra puedes encontrar una noche a mineros sudafricanos de Banro, en las mesas a miembros de la ONU, observadores internacionales, investigadores del International Crisis Group y militares del FARDC. La etiqueta de las cervezas en esta ocasión es Primus.

En Sudán

La semana pasada, en el Tourist Hotel, de la ciudad sudanesa de Yambio, volví a hallarme rodeado de casi todos los que están involucrados en el conflicto que la presencia del LRA en el Congo ha desatado desde 2006 en tierra de los asande. Por una parte lo trabajadores humanitarios de MSF, Coopi y World Vision; por otra los militares del ejército local, SPLA, y altos mandos de la tropas ugandesas llegadas por orden de Kampala para continuar la lucha contra Joseph Kony.

Al igual que el libro de Vargas Llosa nos permite a los lectores ver cómo se fragua y perfila el desenlace de la novela, las terrazas de estos hoteles extraviados en la guerra brindan al periodista una oportunidad valiosísima para acercarse y presentarse a personas que de otro modo estarían fuera de su alcance.

En este caso, los oficiales del UPDF, que desde que se rompieran las negociaciones de paz con el LRA, han luchado contra los hombres de Kony en Congo, Sudán y República Centroafricana. Una operación coordinada con los gobiernos de la región.

Un plato de pollo frito y una cerveza Guinnes sobre la mesa. El runrún del motor del generador eléctrico de fondo, que resuena como una flota de B52. Así describen la ofensiva los altos mandos ugandeses…